Renegade: Beyond Divinity / Renegado: Más Allá de la Divinidad - Capítulo 13
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13: Capítulo 12 13: Capítulo 12 Layra despertó en el laboratorio de la F.A.
con dolor en todo el cuerpo.
Intentó levantarse para sentarse en la cama, pero el dolor era tan intenso que le hizo apretar los dientes.
Se estaba esforzando para sentarse… le temblaban los brazos.
Consiguió sentarse y la doctora Evelyn abrió la puerta.
Lo primero que vio fue a Layra ya sentada en la cama.
Layra tenía cicatrices en los brazos y moretones por todo el cuerpo.
La doctora Evelyn puso su mano en la frente de Layra y la empujó suavemente para que descansara.
—No te levantes, sigue descansando… necesitas recuperarte.
Layra le preguntó a Evelyn qué había pasado después, pero Evelyn le respondió con la mirada agachada mientras le revisaba el tobillo.
—Perdiste la conciencia y uno de los soldados fue quien te trajo de vuelta.
Veo que tú saliste más lesionada que Ragnar.
Layra se tapó la cara con su brazo.
—Ese tipo llamado Kaiser… no le causé ningún rasguño y, además, creo que se contuvo.
No sé, pero se me hace creer que no ha demostrado todo su potencial.
Lo supe cuando le miré al rostro.
Evelyn lo está vendando el tobillo de Layra.
—Si eso es verdad, no sabemos mucho de él y tampoco sabemos cómo mató a Clarise y Edward… Bien, todo está en orden.
Solo no te esfuerces, yo tengo que atender algunos asuntos.
La doctora Evelyn salió de la habitación, subió por el elevador hasta la sala principal, y ahí estaba el comandante en jefe, Roger Draven.
Evelyn suspiró y caminó hacia el comandante Roger, diciéndole qué era lo que seguía ahora.
El comandante le respondió con una pregunta a Evelyn sobre el objetivo de la Fantom Apex y Evelyn respondió diciendo que el objetivo de la organización era acabar con los conflictos que había entre las personas que luchaban por los recursos de otras naciones.
En una guerra se pierden muchas vidas inocentes, todo por demostrar que su nación es poderosa.
Por eso Roger planeaba controlar el mundo y descubrir quién era el siguiente que iba a crear otra guerra.
Cuando eso sucediera, Roger haría que estallara una guerra mundial y de ahí él saldría a la luz y acabaría con la guerra de un solo golpe para demostrar que tenía el control absoluto sobre ellos.
Pero con la llegada de Kanec todo se arruinó.
Porque para el comandante, Kanec era una amenaza.
Era el único que podía destruirlo todo y también el comandante quería descubrir de dónde sacaba tanto poder y por qué llegó hasta esta época.
Si lograban capturarlo vivo o muerto, lo usarían como un arma para controlar a este mundo lleno de traición y odio.
El comandante miró a Evelyn y cuando estaba a punto de decirle que salvarlos en aquella vez fue la mejor decisión que tomó, antes de que lo dijera fue interrumpido por Ekseiber Dreve, quien entró a la sala principal.
—¡Señor!
Le pido que esta vez me deje hacerme cargo de esta situación.
Yo juro que acabaré con ese maldito… vengaré la muerte de los dos —dijo Ekseiber, molesto por la situación actual.
El comandante le dijo que hiciera lo que quisiera, con que consiguiera eliminarlo era suficiente.
Ekseiber le dio las gracias y salió de la sala principal diciéndole que no fallaría.
¡Vroom!!!
Ekseiber salió de la base con su carro deportivo.
Estaba frustrado de que alguien los superara con gran facilidad.
—No permitiré que nos humilles de esta forma, Kaiser… Pero ¿por qué no mató a Ragnar ni tampoco a Layra?
¿O acaso será que solo está jugando con nosotros?
Si ese es el caso, utilizaré cualquier método para aniquilarlo.
Nosotros, como miembros de élite, somos los más fuertes que hay.
Estamos por encima de la fuerza de cualquier humano, hemos superado el límite humano y no permitiré que nos ganes de esta forma.
Ekseiber llegó a la ciudad caminando tranquilamente por las calles, pero recordó lo que dijo el comandante de no levantar sospechas, así que esperó hasta que el sol se pusiera para ir a buscar a Kanec.
Pero Kanec ya lo estaba esperando.
Lo había estado viendo desde que llegó, pero Ekseiber no se había dado cuenta.
A pesar de que se había entrenado para distinguir a su objetivo, Ekseiber era un espía y por lo tanto muy precavido.
La noche llegó y Kanec se dejó ver a propósito, haciéndole creer a Ekseiber que no se había dado cuenta.
Ekseiber lo vio pasar y pensó que Kanec era un completo imbécil.
Ahora ya no tenía que ir a buscarlo.
Comenzó a reír en silencio.
Kanec siguió caminando hasta llegar casi afuera de la ciudad, donde no había gente, porque él tampoco deseaba llamar la atención, ya que no era su objetivo ni tampoco quería enfrentarse a la F.A.
No era por temor, sino porque no le interesaba meterse en asuntos ajenos.
Pero como ellos lo consideraban una amenaza, solo les estaba siguiendo el juego.
Cuando lograra localizar la dimensión en que se encontraba la ciudad de Tikal, allí empezaría la pelea de verdad.
Ekseiber, aplicando su habilidad de espía “sigilo”, creyó que había borrado todo rastro de su existencia.
Se le acercó a Kanec por la espalda.
Kanec seguía caminando tranquilamente entre los callejones viejos que apenas se lograban ver en la oscuridad.
Kanec veía bien en la oscuridad sin problema.
Ekseiber se le acercó en la oscuridad con el objetivo de darle un golpe por la nuca a Kanec.
Dio un salto super rápido con un potente golpe y, de la nada, Kanec desapareció delante de sus ojos.
Giró rápidamente para mirar hacia atrás.
Y vio que Kanec estaba justo detrás de él.
Kanec se le había acercado sin que se diera cuenta y le dio un golpe ligero para exponerlo.
La habilidad de Ekseiber se desvaneció, dejándolo expuesto.
Ekseiber entró en duda de cómo fue capaz de ser detectado con esa habilidad si borró su existencia por completo.
Ekseiber retrocedió unos pasos y se puso en guardia.
Kanec se inclinó un poco y de un parpadeo ya lo tenía agarrado del cuello.
¡BROOOM!
Lo arrojó contra la pared.
Ekseiber cayó al suelo, se levantó apoyándose en un contenedor de basura.
Aprovechó el espacio reducido, dio unos cuantos saltos contra la pared con movimientos super rápidos como si fueran cuchillas.
Y atacó los pies de Kanec, pero él se dio la vuelta y recibió una patada en la mandíbula que hizo que Ekseiber saliera volando hasta el rincón.
Ekseiber recogió un pedazo de tubería de acero y desde el rincón vino con gran velocidad acercándose a Kanec con el metal en las manos.
Lo sostuvo con las dos manos como una catana y golpeó a Kanec en el torso.
Kanec se retorció un poco, pero el golpe no fue lo suficientemente fuerte para dejarlo inmovilizado.
Kanec inhaló profundo y pareció como si su cuerpo se agrandara y sus músculos se vieran más tonificados.
Ekseiber, cuando lo vio, sintió una presencia que lo obligaba a agacharse al suelo como si la gravedad hubiera aumentado.
Kanec con la mano tiró una ráfaga de viento cortante y Ekseiber la esquivó rápidamente, pero su hombro izquierdo fue rozado.
¡SWISH!
Ekseiber agarró el hombro mientras sangraba.
Pensó en qué tipo de habilidad usó Kanec para dejarlo en ese estado con un simple roce.
El suelo quedó partido en dos como si una bola de cañón hubiera arrastrado el suelo.
Kanec solo comprimió el aire en sus manos y lo liberó a gran potencia.
Ekseiber sacó una pistola y usó su habilidad de sigilo para borrar su rastro y comenzó a disparar.
Las balas parecían venir en varias direcciones porque también se estaba moviendo super rápido.
Kanec solo estaba parado mirando las balas que venían de todas partes.
Agarró las balas con la mano y otras se impactaron contra su cuerpo.
Ekseiber apareció arriba de él, bajando con una patada en la cabeza.
Kanec se lo recibió con un puño.
¡BROOOM!
Ekseiber impactó contra la pared, liberando un grito de dolor.
Desde allí se impulsó con toda su fuerza y liberando lluvias de golpes de brazos y pies.
¡PAPAPAPAPA!
¡TATATATATA!
Kanec los bloqueaba con una sola mano sin retroceder ni un paso, mientras Ekseiber atacaba con todo lo que tenía, incluyendo su brazo lesionado.
Ekseiber aumentó la velocidad.
Los golpes eran tan potentes.
Aun si no le estaban haciendo nada a Kanec, Ekseiber con rabia dio un “uppercut” con una potencia triple y conectó contra el mentón de Kanec.
Este golpe resultó que no le hizo nada.
Ekseiber retrocedió, creyó que ese golpe no sirvió, pero de repente Kanec se inclinó de frente.
Antes de que tocara el suelo rápidamente se apoyó con una rodilla.
Kanec miró a Ekseiber, pero su vista se desenfocaba.
Ahora estaba viendo a tres Ekseiber.
Kanec, a pesar de que era muy poderoso, seguía siendo un humano.
Este golpe tan poderoso lo puso de rodillas.
Ekseiber miró a Kanec y recordó que la doctora necesitaba una muestra de sangre de Kanec e intentó aprovechar la oportunidad.
Pero Kanec se recuperó rápidamente.
Ekseiber a unos cuantos pasos antes de acercarse para tomarle la muestra, Kanec en la posición en que se encontraba se impulsó con una velocidad sorprendente.
¡DUM!
Resonó en cada callejón.
¡BROOOM!
Ekseiber no pudo ver ese movimiento.
Cuando sintió ya había impactado en el suelo en las afueras de la ciudad.
Kanec lo había llevado con un golpe en el abdomen hasta ese lugar.
Ekseiber se arrastró hacia atrás con las dos manos mientras miraba a Kanec, que estaba parado delante de él con una apariencia imponente.
Pero Ekseiber se levantó del suelo y adoptó una postura de pelea que aprendió del comandante Roger Draven.
Con un pequeño movimiento que hizo Ekseiber, se movió a gran velocidad y apareció detrás de Kanec atacando los puntos ciegos, pero Kanec se dio la vuelta y agarró la cabeza de Ekseiber.
¡BRAM!
La cara de Ekseiber se impactó con la tierra, generando polvo alrededor.
El golpe lo dejó aturdido; en sus oídos escuchaba un zumbido.
Intentó levantarse, pero ya le temblaba el cuerpo.
Aun así, por lo que dijo que no permitiría que alguien los humillara de esa forma.
Se levantó otra vez y se lanzó a contraatacar, pero sus golpes ya eran débiles.
Su herida comenzó a sangrar más.
¡MUAAAKH!
Recibió otro golpe y cayó al suelo, pero seguía levantándose una y otra vez… Kanec también seguía respondiéndole con golpes fuertes cada vez que Ekseiber se le acercaba.
Ekseiber se fracturó los huesos de ambos brazos por los múltiples golpes que recibió.
Kanec no entendía por qué seguía levantándose, pero por alguna razón también lo comprendía, ese impulso de levantarse.
Ekseiber le hizo entender a Kanec el “por qué” se levantaba cada vez que estaba en el suelo.
Él también había vivido y pasado por eso, aunque él pasó por cosas peores que lo que estaba pasando Ekseiber.
Ekseiber estaba en esa situación por cuenta propia.
Ekseiber se puso en frente de Kanec.
Estaba bien agotado y le dijo que acabara con él.
Prefería la muerte que estar con vida y ser humillado.
Pero Kanec le dijo que ya no siguiera porque daba mucha lástima.
Kanec le dio la espalda y se retiró de ahí porque ya no tenía caso seguir.
Esta decisión de Kanec enfureció a Ekseiber.
Con la rabia que sentía, Ekseiber intentó atacar a Kanec con las últimas fuerzas que le quedaban.
Antes de que Ekseiber tocara a Kanec, este se le acercó demasiado rápido y le dio un golpe directo, rompiéndole la cara con los puños.
Los huesos crujían con el golpe y Ekseiber salió rebotando como una pelota hasta chocar la espalda contra un árbol y se quedó sentado ahí.
Sus ojos se apagaron lentamente hasta quedar inconsciente.
Lo último que vio fue la espalda de Kanec que se alejaba a su visión.
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