Renegade: Beyond Divinity / Renegado: Más Allá de la Divinidad - Capítulo 2
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2: Capítulo 1.
2: Capítulo 1.
El cielo estaba nublado, pareciera que va a anochecer, pero apenas eran las 3:30 PM.
La tierra temblaba en todos lados y en la jungla el aire comenzó a ponerse más denso a un radio de 13 km.
—Hace una semana desde que comenzamos a recibir señales muy extrañas, ¿verdad?
—dijo uno de los científicos.
—Sí, pero hoy se está haciendo más fuerte.
Por eso nos enviaron a investigar esta área —respondió el otro.
—¿Por qué nos enviaron a nosotros cuatro junto con los dos miembros de la élite?
—¿Increíble?
Eres científico y no sabes por qué estamos aquí —dijo Clarise, una de los diez miembros de la élite.
—Cálmate, ya casi llegamos —respondió Edward, también uno de los nueve miembros.
¡BOOM!
La tierra retumbó, el cielo se oscureció por la energía que fue detectada y relámpagos empezaron a aparecer.
—Oigan, les dije que se quitaran el traje de protección para que avanzáramos más rápido… —Es para protegernos, además no sabemos qué hay más en lo profundo de la selva —respondió el otro científico que se encontraba más atrás.
A medida que avanzaban, la energía se hacía cada vez más grande, sin saber por qué y tampoco era dañina para los seres vivos.
—Realmente no quería hacer esto, pero los equipos que trajimos se apagaron y ninguno funciona.
—habló Edward.
—Eso es por la energía.
Al parecer nuestra tecnología, por más avanzada que sea, solo logra captar muestras pequeñas.
Habríamos dejado pasar por alto esto si no fuera por él… el Jadineo… —respondió Clarise a Edward.
—Ahora que lo mencionas, ese pequeño y extraño trozo de piedra libera una gran cantidad de energía.
Es lo que está alimentando la base, ¿verdad?
—Sí.
—Y es por eso que estamos aquí.
Según mis análisis, también actúa como un PEM cuando se incrementa —volvió a hablar Clarise.
Un PEM (Pulso Electromagnético de gran magnitud) provoca apagones de todo tipo de equipos electrónicos.
—Clarisa, sí que estás al tanto de todo, me sorprendes —dijo Edward con un tono de voz juguetón.
¡ZAS!
Cayó un rayo y comenzó a llover mientras ellos se adentraban más en la selva, siguiendo el rastro de las señales que recibieron antes.
Sin saber nada, ellos creyeron que en lo profundo de la selva encontrarían otra piedra o, como lo llaman ellos, Jadineo.
Una piedra que produce energía limpia y que es capaz de alimentar una gran ciudad.
Pero… lo que no se esperaban era que se estaban acercando a algo más.
—Vaya, empezó a llover.
Así nos dificulta movernos.
—Por eso les dije que no usaran el traje, y esta energía no es radioactiva —le dijo Edward al científico que iba hacia el frente.
—¿Y por qué las armas?
Es como si fuéramos a cazar algo por ahí —preguntó uno de los científicos.
—Hace rato preguntaste el ¿por qué ustedes fueron seleccionados?
Déjame decírtelo, es porque son los únicos que saben manejar un arma aparte de estar en el laboratorio —le contestó Edward al científico.
Los eligió porque tenían experiencia manejando armas.
Ellos, sin darse cuenta, porque estaban dentro de la jungla y estaba lloviendo, no podían ver claramente.
Pero fuera de ese lugar, relámpagos no dejaban de aparecer uno tras otro hasta convertirse en un tornado.
Ciudad de Innova Toda la gente de la ciudad lo tomaba como una tormenta o huracán, porque hace cinco meses hubo algo parecido: desastres, tormentas, terremotos.
Por eso nadie sabe lo que está pasando, excepto la organización ultrasecreta que se hace llamar F.A.
(Fantom Apex).
Son los únicos que saben que esto no es una tormenta cualquiera.
Ellos también creen que es causado por el Jadineo, una piedra rara que encontraron hace un año y que es muy útil para sus nuevos armamentos.
Con un pequeño trozo es capaz de iluminar una aldea por varios años, aunque no es infinita y se agota.
Por eso desarrollaron nuevos artefactos para detectar más, pero no se detectó nada durante once meses.
Hasta que hace una semana comenzaron a recibir una pequeña señal que aparecía y desaparecía, hasta que hoy se hizo mucho más grande y dejó todos los equipos y aparatos electrónicos de investigación de la F.A.
apagados en la selva.
—¡Ahhh!
—¿Qué te pasó?
—preguntó Clarise mostrando preocupación.
—Pisé una roca y me resbalé —respondió el científico que estaba atrás.
Estaba nervioso por los rugidos del tornado.
Debido a que se encontraban debajo de inmensos árboles y la neblina cubría todo, era imposible ver claramente lo que pasaba en los alrededores.
—¡Tengan cuidado y miren bien dónde pisan!
No quiero cargar heridos de vuelta —advirtió Edward a todos.
—¡Sí, señor!
—Las armas, cárguenlas por si acaso.
Solo no jalen el gatillo si no es necesario… podrían lastimar a alguien.
—¡Sí, señor!
—respondieron los cuatro.
—Tú también, Clarisa.
—¿De qué hablas?
Yo no tengo arma.
Solo tenemos esas cinco y las otras dejaron de funcionar porque tienen chip integrado.
—Cierto, todo lo que usa tecnología no sirve, excepto las escopetas, ya que solo usan pólvora.
Es algo antiguo pero funcional —dijo Edward mientras cargaba su arma.
—En la base, los soldados los llaman a ustedes dos el dúo más letal, ¿verdad?
—comentó el científico de en medio, que estaba junto a Edward.
—Ah sí, es porque Clarisa es muy buena dando patadas —dijo Edward de forma amigable, sabiendo que a Clarise le molestaba ese comentario.
—¡¿Acaso quieres morir Edward?!
—gritó Clarise, furiosa.
¡FUHHHH!
Una fuerte brisa los golpeó, haciéndolos retroceder.
También despejó la neblina y pudieron ver con más claridad.
Al frente lograron ver algo de luz y comenzaron a correr hacia allá, creyendo que finalmente habían encontrado lo que buscaban.
Clarise giró la cabeza y gritó con miedo.
—¡Paren…!
Todos se detuvieron y se dieron cuenta de que estaban parados al borde de un precipicio.
Los científicos se quedaron perplejos con lo que veían, al igual que Clarise y Edward.
—Pero… ¿qué es esto?
—murmuró Clarise, asombrada.
Abajo, los árboles se veían secos y marchitos.
Los rayos no dejaban de caer en un solo lugar.
Intrigados, como buenos científicos, comenzaron a bajar para ver qué era lo que atraía los relámpagos y por qué los árboles estaban marchitos solo en esa zona.
—Comenzaron a sacar una cuerda y la amarraron para bajar.
Edward, quien estaba al mando, les dijo: —Tengan cuidado al bajar, la cuerda está mojada y la tierra está resbaladiza por la lluvia.
—¿Esto es algo extraño?
Algo como una piedra haría esto, ¿y por qué razón los árboles están marchitos solo en esta área?
—pensó Edward mientras bajaba por la cuerda y observaba los árboles marchitos, como si solo en esa zona de 3 km de radio estuviera en otoño.
¡TRUENO!
—Desde aquí ya se logra ver algo, parece como si estuviera parpadeando —dijo uno de los investigadores.
—Lo que sea que está ahí… solo se asemeja a una parte del trozo de Jadineo que tenemos.
Es decir, lo que está allá es lo que necesitamos —mencionó Clarise mientras seguían bajando por la cuerda, empapados por la lluvia y con la neblina cubriéndolo todo.
—¡Saltos!
Llegaron a la parte baja y miraron al frente.
Solo había árboles secos como si fuera otoño en esa parte.
El ambiente se sentía más tenso, el aire más pesado… rayos de luz parpadeando.
Todos estaban asombrados, preguntándose cada uno: ¿qué es lo que provocó esto?
—Nadie en su sano juicio haría esto, pero como es un tipo de energía nueva hay que descubrir cómo funciona.
Debe ser una piedra muy enorme para provocar este tipo de fenómeno —pensó Edward, caminando y mirando hacia los lados para ver si no había ningún peligro.
¡RAFAGAS DE VIENTO!
Se estaban acercando al lugar donde provenía la señal de energía, a unos 50 metros de distancia.
La humedad que había acumulado la tierra comenzó a evaporarse mientras seguía lloviendo.
—¿Qué?
¡El suelo se está evaporando!
—los científicos no lograban entender lo que estaba pasando.
Estaba lloviendo y el suelo se evaporizaba.
El aire estaba más denso… lo que les dificultaba respirar incluso con los trajes de protección.
¡TEMBLOR!
La tierra comenzó a vibrar de la nada mientras el suelo seguía evaporizándose, como si el planeta advirtiera del peligro que se avecinaba.
Los rayos se pusieron más intensos y caían sin parar.
A unos 8 metros de distancia vieron a un humano con la apariencia de un niño de 14 años desnutrido, que de su cuerpo irradiaba una gran luz.
—¿Hay una persona en este lugar?
—Clarise y los demás estaban confundidos con lo que estaban viendo desde la distancia.
La energía no venía de una roca o meteorito, sino de una persona.
Sus ojos no mostraban ninguna señal de vida, era como si no tuviera pupilas.
De pronto, su cuerpo comenzó a elevarse un metro del suelo y desprendió un aura amenazante que los dejó atónitos.
Apuntaron sus armas sin pensarlo, solo actuaron por instinto.
—¡DISPAROS!
Jalaron el gatillo de las escopetas y las balas salieron disparadas hacia ese ser.
Pero antes de que las balas pudieran tocarlo, todo alrededor del ser se contrajo como si el aire se exprimiera a su alrededor.
En su mente, ese ser superpoderoso escuchó un susurro con una voz grave y suave al mismo tiempo que le decía: —Despierta.
¡¡¡BUM!!!
Un zumbido sacudió el espacio y el tiempo.
Ondas de energía se expandieron por todos lados.
¡Uahhhh!
Se sintió una presencia que dejó atónitas a todas las personas alrededor del mundo.
Sintieron una sensación extremadamente extraña y poderosa, como si toda emoción se mezclara por un instante.
Una gran explosión de energía se liberó y en ese mismo instante, en sus ojos aparecieron pupilas.
Su cuerpo desnutrido, donde se veían los huesos, se transformó en un cuerpo deslumbrante… sus músculos bien definidos y tonificados, al igual que los de un dios griego… o quizás más.
Todo eso pasó en milésimas de segundo antes de que las balas pudieran tocarlo.
Debido a que recién acababa de recuperar la conciencia, en un abrir y cerrar de ojos acabó con todos los investigadores como un relámpago, sin dejar ningún rastro, y se elevó hacia el cielo.
Mirando su mano derecha, abrió su puño… giró la cabeza hacia la izquierda observando el mundo.
Las gotas de lluvia parecían no moverse, como si estuvieran congeladas.
Pero no, esto era debido a que el ser que despertó se estaba moviendo a una gran velocidad, haciendo que todo se viera lento.
Su cuerpo deslumbrante bajo la lluvia, su piel húmeda brillaba por los reflejos de los relámpagos.
Mientras observaba, pensó: —¿Dónde estoy…?
¿Y quiénes eran esos?
Desde el cielo hacia abajo… su enorme poder comenzó a desvanecerse, haciéndolo caer e impactar contra el suelo.
Flexionó las rodillas por el impacto y se puso de pie.
—Mis recuerdos están borrosos, pero por alguna razón siento que algo no está bien.
Su poder y sus músculos comenzaron a desvanecerse.
Su imponente apariencia ahora se veía como la de un hombre normal.
—¿Qué es esto?
Me siento debilitado —pensó, mirando su cuerpo.
—Ah… ya entiendo —dijo.
Se dio la vuelta, salió del lugar con gran velocidad, extendió su mano y se abrió un portal hacia otra dimensión… desapareció en el portal sin mirar atrás.
El lugar dejó un gran cráter con un radio de 6 km.
La tormenta se fue, despejando el cielo, y auroras aparecieron en el horizonte, dando una vista espectacular.
Era la primera vez que pasaba algo así y se notaba desde la ciudad.
La gente comenzó a sacarle fotos.
Todo el temblor desapareció, volvió a la normalidad y a la vez alarmó al mundo, sobre todo a la F.A.
(Fantom Apex).
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