Renegade: Beyond Divinity / Renegado: Más Allá de la Divinidad - Capítulo 3
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3: Capítulo 2.
3: Capítulo 2.
Tras lo ocurrido, alguien logró ver todo lo que acababa de suceder desde encima del precipicio donde habían estado los investigadores.
Se dio la vuelta tras presenciar el incidente y se fue rápidamente.
¡PHSS!
¡PHSS!
En una gran pantalla apareció el lugar de lo ocurrido.
Un hombre lo observaba con atención: el enorme cráter que se había formado.
Era el líder de la organización ultrasecreta, la F.A.
(Fantom Apex).
Él era Roger Draven.
A su lado se encontraba Sören Dreve, mirando el otro monitor sin ninguna señal.
Los investigadores llevaban un collar que transmitía sus ritmos cardíacos directamente a la base, pero la energía que detectaron antes aumentó hasta convertirse en un PEM y perdieron la señal por completo.
—¿No?
Es imposible… —murmuró Sören, preocupado, mientras intentaba actualizar el sistema de transmisión cardíaca, pero no mostraba ninguna señal de vida.
Roger Draven se volvió y miró a Sören Dreve, manteniendo la calma.
—¿Qué pasó?
¿Por qué tienes esa cara?
—¡Mierda!
—gritó Sören frustrado y le respondió al jefe con la voz temblorosa —Todo el grupo de investigación está… muerto.
Y lo peor es que no hay pruebas de cómo murieron.
—Tú también lo sentiste, ¿verdad?
Esa extraña sensación… —Sí… sentí como si todas las emociones dentro de mí se mezclaran por un pequeño instante: ira, tristeza y muchas más.
Si hubiera seguido un poco más, me habría colapsado —dijo Roger, mirando fijamente el gran cráter que aparecía en la pantalla.
Apretó los puños y los dientes con fuerza.
—Quien sea que haya hecho esto… me lo va a pagar.
Encontraré al responsable de esto a como dé lugar… Sören Dreve, mirando a su jefe enfurecido y con cara de preocupado, soltó algo que no había dicho al jefe.
—Después de que Edward y Clarise junto a los cuatro del laboratorio se fueron, envié a un… novato a esa zona.
Y me siento responsable de su muerte.
—También se me olvidó darle el collar de transmisión cardíaca.
Edward y Clarise acabaron muertos, ya sea con el collar o sin él, todos acabaron muertos.
—No me habías dicho que habías reclutado a otros —dijo Roger Draven.
—No, no hay más.
Solo a él.
Le ofrecí un trabajo.
Según lo que me dijo, está buscando empleo y además es bueno peleando.
Pensé en entrenarlo adecuadamente, se volvería un valioso miembro para la organización, sin embargo… —Desde que la señal se cortó con los investigadores, lo envié para apoyarlos —mientras Sören le contaba al jefe sobre el nuevo recluta, Roger ajustaba la cámara satelital sobre el inmenso agujero junto con drones súper avanzados, explorando los alrededores del lugar.
La F.A.
estaba buscando rastros de sus miembros a través de drones, mientras el pánico tenía aterrorizado a todo el mundo por lo que sintieron.
Las personas comenzaron a difundir rumores de que otros países habían comenzado a atacar.
Otros decían que era una invasión alienígena.
Sobre todo en las redes, los comentarios se llenaban de que era un ataque extraterrestre y otros decían que era otra guerra mundial.
Soren se encontraba mirando la pantalla y recordando como se formo Innova.
Hace 30 años atrás, las naciones comenzaron una guerra por los recursos de otros países.
Esto provocó una guerra mundial y, al mismo tiempo, el planeta Tierra estaba pasando por cambios geológicos.
Una enorme placa tectónica emergió en el océano Pacífico, iniciando desde la mitad de México hasta la parte sur del océano Pacífico.
Tras la guerra hubo muchas víctimas, personas que perdieron sus hogares, muertes innecesarias, inocentes fallecidos.
Han pasado 5 años y la guerra no terminaba.
Entonces la ONU decretó que la nueva tierra que surgió se convertiría en un refugio para las personas.
Así, muchas personas comenzaron a llegar tras enterarse de la nueva orden de la ONU.
Personas de diferentes culturas llegaron y poco después la guerra terminó, pero los refugiados de diferentes países se quedaron.
Debido a los años de conocimiento de la gente, comenzaron a construir una nueva ciudad.
Esto avanzó tanto que se convirtió en una enorme ciudad, la más avanzada que existe, gracias a los diferentes conocimientos que poseían cada uno de los refugiados.
La nombraron Innova y su interior es Neutral.
—Maldición… ¿ahora qué hago?
No puedo volver con esos tipos.
Si descubren que no cumplí sus expectativas, estoy seguro de que me van a matar —pensó Einar.
El novato que la F.A.
ya daba por muerto caminaba por las calles de Innova.
Él era el único que había visto con sus propios ojos lo que pasó.
Mirando en los alrededores para asegurarse de que nadie lo seguía, se sentó en un parque y comenzó a recordar lo que vio.
—¿Qué era eso?
Estoy seguro de que vi a alguien elevándose por el aire… Por la distancia no pude ver bien, pero ¿qué hay con el enorme agujero en el suelo?
¿Será que eso provocó todo el desastre?
—Einar sacaba sus propias conclusiones con una mirada seria, apoyando su cabeza con ambas manos.
—Fuahhh… Suspiró y siguió pensando.
—No quiero volver a casa por el momento… ¡Wahhh!
Mejor iré a buscar un lugar donde pueda pasar un par de días.
En la base de la F.A., Roger Draven le dijo a Sören: —Repasemos lo sucedido.
Primero: apareció la señal de la energía que se parece al Jadineo.
Segundo: la señal se perdió en ese lugar hasta que los collares de transmisión dejaron de funcionar.
Tercero: la tormenta se calmó después de esa extraña sensación.
Y por último… cuando la señal se restableció, ya estaba ese cráter.
—Entonces, uniendo los hechos… esto no es un conflicto entre naciones.
Sören Dreve, al escuchar los análisis de Roger Draven, comenzó una búsqueda por todas las redes sociales sobre lo ocurrido.
Vio que en las redes todos decían que era una invasión extraterrestre, pero internet no tenía imágenes del cráter.
—Según lo que veo, la gente comenta que es causado por extraterrestres.
Es raro que aún haya personas que sigan creyendo en eso.
—Si no sabemos qué es, en ese caso activaré el sistema de alerta máxima.
Sören Dreve activó todo el sistema de la base, incluso las cámaras de vigilancia en las calles.
Tenían acceso a todos los servidores del planeta sin ser detectados.
Eran como sombras que nadie notaba que existían.
Pasó un mes sin ninguna novedad.
Todo volvió a la normalidad, sin pánico de que fuera una invasión o un atentado de otro país que quería los recursos de Innova.
Pero la F.A.
seguía en alerta máxima.
Entre las sombras, ellos tenían la sospecha de que no era casualidad que sus miembros más letales hubieran muerto sin razón alguna.
En la otra dimensión, Kanec, el “ser” que acabó con los miembros de la organización durante la investigación de la energía que provenía de él, estaba terminando su entrenamiento de recuperación.
Kanec no sabía su propio nombre, por el paso despiadado que había vivido hasta llegar a esta época.
—¡Brisa!
El viento comenzó a soplar, como si siguiera la respiración de Kanec.
Las hojas de los árboles se movían ligeramente.
Él comenzó a levantarse del suelo.
Su cuerpo estaba cubierto de sudor.
Los primeros rayos de sol del amanecer apuntaban hacia su cuerpo.
Su cuerpo ardía por el entrenamiento y la temperatura baja de la mañana hacía que desprendiera vapor por todo el cuerpo.
Inhaló profundo, atrayendo el aire a su alrededor.
Sus rodillas flexionadas, curvó su torso hacia atrás con la cabeza, con la mirada hacia el cielo pero con los ojos cerrados, conteniendo su respiración.
Luego atrajo su cuerpo hacia el frente, apretando los dientes y exhalando ligeramente mientras bajaba su cabeza.
El aire que atrajo comenzó a expandirse, su aliento evaporándose entre sus dientes, mezclándose junto al vapor de su cuerpo.
Su mirada se encontraba hacia el suelo.
Levantó un poco la cabeza.
Y abrió sus párpados.
Con la vista al frente, sus ojos irradiaban una luz de color gris, como si fuera un diamante reflejado al amanecer.
El cabello mojado le daba un aspecto imponente.
Sus músculos, que habían desvanecido, ahora estaban de vuelta.
Su cuerpo estaba tallado con sudor y esfuerzo.
Recuperó su apariencia original, pero solo con la mitad de su poder.
Aun así, con poder o sin poder, estaba por encima de cualquier humano.
Solo con sus habilidades sobrehumanas ya igualaría a un dios.
—Con esto es suficiente… te encontraré —murmuró.
Se dio la vuelta, extendió su mano derecha y se abrió un portal ante él.
Lo cruzó y volvió al lugar donde despertó.
Miró el enorme cráter, de nuevo alzó su mano y, de la nada, el cráter comenzó a desaparecer.
Al instante comenzaron a germinar pastos verdes, como si nada hubiera pasado.
Comenzó a observar y pensó: —Al parecer, la tierra ya no es la misma.
¿Cambió conforme va avanzando el tiempo?
No importa, lo averiguaré después.
Bien, tendré que ir a ese lugar.
¡Bummm!
Un estruendo sonó encima de la antigua ciudad llamada “Tinam”, también conocida como El Mirador.
Sorprendido por lo que estaba viendo, la ciudad que él conocía ya no era la misma: abandonada, cubierta de bosques.
Solo las pirámides más altas estaban descubiertas, el resto de las casas y calles habían quedado enterradas con el tiempo.
—¿Qué fue lo que pasó aquí?
¿Adónde se fueron?
Esto no es lo que recuerdo… En ese momento le vino un recuerdo a la mente de Kanec al observar.
En ese entonces las calles se encontraban llenas de gente, las calles hechas de rocas, las casas y las pirámides relucían, pero ahora solo veía ruinas.
—¡Ahhkk!!!
Sintió un dolor insoportable en la cabeza al intentar recordar todo.
—Mis recuerdos están fragmentados, entonces… solo me queda hacer esto.
Cerró los ojos y comenzó a buscar rastros de Kin, como si fuera un radar, escaneando toda la antigua ciudad de Tinam aunque se encontraba enterrada.
En su mente podía ver y sentir con claridad sin ningún problema, gracias a sus sentidos superdesarrollados y agudos.
En un instante terminó de escanear el lugar, pero no encontró nada.
RIPP!!!
RIP!!!
RIP!!!
Desde la muerte de los investigadores, los sistemas de seguridad no habían sonado y ahora, la alarma comenzó a sonar sin parar en la base de la F.A.
Roger, quien es el comandante en jefe, se puso ansioso por el sonido de la alarma.
Sabía que ese sonido solo significaba una cosa: habían descubierto al causante de todo el revuelo que pasó.
—Quiero saber quién acabó con la vida de Clarise y Edward.
—Quiero imágenes en la pantalla.
—Enseguida, señor Roger —dijo Sören, quien es el segundo al mando en la organización, el mano derecha del jefe.
—¿Qué alguien me explique qué es esto…?
—Roger no podía creer lo que estaba viendo en la pantalla.
Todo el escombro y el cráter habían desaparecido.
Sören, siempre ocupado con la computadora, cuando el jefe dijo eso, miró hacia la pantalla.
Sus ojos se dilataron con lo que acababa de ver.
—¿Esto no es posible?
¿Cómo es que desapareció sin ningún rastro?
Cualquier persona sabe que un cráter de esa magnitud no podía desaparecer como si nada, y la reacción de Sören lo decía todo.
—Tal como lo sospechaba, aún no sé con claridad, pero ahora empiezo a creer que esto no es obra de un humano.
Tal vez estamos ante algo que no podemos entender todavía.
Esto supera nuestras expectativas —dijo Roger, el hombre que no cree en nada, solo confía plenamente en sus tecnologías superavanzadas.
Ahora su forma de pensar se estaba dividiendo en dos.
—¡Bien!
—Quiero acceso a todas las cámaras del mundo.
—Ya lo oíste al jefe, “Sion”.
Busca cualquier rastro o cualquier cosa que no sea de este planeta —dijo Sören, activando a Sion, una inteligencia artificial superavanzada codificada por el difunto Edward.
Comenzó la búsqueda, comparando objetos que no coincidían con los materiales de la Tierra.
Estaban equivocados, porque Kanec no era de otro mundo.
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