Rompe los límites: Destruye para ganar - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - 10 Aquí no hay genios
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10: Aquí no hay genios 10: Aquí no hay genios El gol de Sebastián había encendido el fuego en ambos equipos.
11A no dio un paso atrás.
Jackson ajustó su juego, dejó de buscar el pase perfecto y empezó a atacar con una ferocidad que nadie esperaba.
Al minuto 25, el mediocampista se encontró cara a cara con Ronier en el centro del campo.
Esta vez no intentó regatearlo… lo embistió con todo el cuerpo, ganando el balón en una jugada dura pero limpia.
“¡Aquí no hay genios, solo sobrevivientes!”, gritó mientras avanzaba.
Jesús salió a cortarlo, pero Jackson rompió la defensa con un pase imposible.
Adrián, que esperaba al espacio, llegó primero y definió con un disparo raso que pasó por debajo del portero GOLAZO DE ADRIAN QUE IMPONE EM EMPATE EN UN PARTIDO TAN IMPORTANTE Yeferson no pudo ni reaccionar, apenas y pudo ver el balón…
El estadio se tensó.
Todo se volvió más pesado… más real.
Aun así, todos gritaron.
Sabían que nada estaba definido… Ronier intentó reagrupar al equipo, moviendo el balón con precisión y buscando a Sebastián en cada jugada.
Pero 11A ya lo había leído.
Cada vez que tocaba el balón… aparecían dos rivales.
Al minuto 40, llegó el golpe.
Adrián desbordó por la banda derecha, dejando a su marcador atrás con un regate seco.
Jesús llegó tarde.
El centro fue inmediato y preciso.
Jackson estaba solo y golpeó el balón sin dudar.
Gol.
2-1.
Ronier no se detuvo.
Empujó a todo el equipo hacia adelante, obligándolos a atacar.
Sebastián tuvo dos oportunidades claras… una volea que se fue por encima y un disparo lejano que el portero detuvo de forma increíble.
“¡Más fuerte!”, gritaba Ronier, recorriendo todo el campo, intentando sostener al equipo.
Pero el cansancio empezaba a pesar… y 11A resistía.
Últimos segundos.
Ronier recibió el balón en el borde del área.
El estadio contuvo la respiración.
Pero Ronier aceleró… y solo con recordar que todo volvía a depender de él, perdió la calma… “Si lo hago… empatamos”, pensó.
Preparó el disparo… Pero Jackson llegó desde atrás y, con una entrada limpia, le robó el balón y lo despejó para evitar cualquier peligro.
El árbitro pitó el final.
El partido concluía con un 2-1 a favor de 11A que lo vivía como una final del torneo.
El estadio estalló.
Ya se esperaba un resultado así, pero no tan contundente.
Algunos murmuraban.
“Pensé que 9B sería mejor…” “¿Qué pasó con Ronier… acaso dejó de ser un genio?” Ronier, atento a todo, pensó.
“Mierda… esto es mi culpa.
Si tan solo no fuera tan patético…” Sebastián quedó de pie, inmóvil.
Jesús se dejó caer al césped, con las manos en la cabeza.
Ronier permaneció unos segundos en el suelo… luego se levantó.
Caminó hacia ellos.
“No… no pudimos”, murmuró Jesús.
Ronier los miró fijamente.
“Perdimos.
Es un hecho.
Pero aquí las derrotas no son finales… son lecciones.
Ellos ganaron porque lucharon más.
Pero esto no termina aquí.
Aún tenemos partidos… y vamos a demostrar quiénes somos”.
Sebastián apretó los puños.
“La próxima vez… no voy a perder”.
Todo 11A estaba celebrando su primera victoria, pero había dos personas apartadas.
Desde la banda, Adrián y Jackson observaban.
Jackson levantó la mano en señal de respeto.
Sabía algo… La próxima vez… sería peor.
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