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Rompe los límites: Destruye para ganar - Capítulo 18

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18: El despertar del genio, La última pieza 18: El despertar del genio, La última pieza Ronier y sus compañeros preguntaron si podían dormir en las habitaciones del colegio, estaban demasiado cansados como para ir a sus casas…

Los administradores aceptaron, pero antes pidieron permisos a sus padres para ver si estaban de acuerdo.

Todos aceptaron, sabían que fue un día duro para sus hijos.

La noche era silenciosa, las habitaciones del colegio estaban apagadas y todos dormían después de la discusión… todos menos uno.

Sebastián.

Estaba solo en la cancha, con el balón a sus pies, sin prisa, sin emoción.

“Perder…” Golpeó el balón contra la pared, fuerte.

“Es aburrido…”.

El balón regresó y lo controló sin mirar.

Volvió a golpearlo, más fuerte esta vez, y otra vez… repitiendo el mismo movimiento durante varios minutos, hasta que finalmente se quedó quieto, respirando, mientras su mente regresaba a ese momento.

El partido.

El marcador.

Las voces.

“Perdimos, es culpa de todos”.

“Entonces nunca vas a ser el mejor”.

Los ojos de Ronier.

“El mejor…” Por primera vez, esa palabra le molestó.

Tomó otro balón, lo pateó contra la pared y lo controló de vuelta, dejándolo caer suavemente mientras pensaba.

“Si no puedo ganar solo…” Entonces empezó a moverse con el balón, regateándolo con naturalidad.

“Voy a decidir…” Disparó.

Gol.

“Cuándo usar a los demás…”.

El silencio volvió a envolver la cancha.

Y entonces sonrió.

No era alegría… era algo más frío.

Evolución.

La necesidad de querer ser un uno… pero entendiendo que primero hay que ser un cero.

Al día siguiente, en el entrenamiento, el equipo de 9B estaba en el campo con un ambiente aún tenso.

Jesús no hablaba con Sebastián, Alexis evitaba mirarlo y Ronier simplemente observaba.

“Comencemos”, dijo.

Iniciaron con un partido de práctica.

Sergio tenía el balón y se lo pasó a Alejandro, quien levantó la cabeza y vio a Sebastián, enviándole un pase al espacio.

Sebastián corrió.

Tenía un defensor encima y otro cerrándole la trayectoria.

Antes, sabiendo que era un entrenamiento, habría arriesgado e intentado regatear a todos, pero esta vez tomó otra decisión.

La pasó.

Alexis la recibió y la devolvió de primera, y Sebastián llegó justo a tiempo para disparar sin dudar.

Gol.

El silencio fue inmediato.

Todos se quedaron congelados.

“¿Qué…?”, susurró Alexis.

Sebastián simplemente se giró, tranquilo.

“Era lo más eficiente”.

Jesús lo miró fijamente.

“No lo hiciste por el equipo”.

“No”, respondió Sebastián con la misma calma, “lo hice porque era la mejor forma de ganar… y ser el número uno a la vez”.

Ronier sonrió levemente, casi imperceptible.

“Perfecto… hay una nueva dinámica”.

El entrenamiento continuó.

Sebastián a veces pasaba, no siempre, pero lo hacía cuando realmente valía la pena.

Seguía siendo una máquina de hacer goles, impredecible como siempre, pero ahora había algo distinto… pensaba antes de actuar.

Ronier observó cada detalle, cada movimiento, cada decisión.

“No cambió…”, dijo.

Jesús lo escuchó y se acercó.

“¿Entonces qué pasó?”.

Ronier sonrió.

“Evolucionó… es un nuevo monstruo”.

En la última jugada del entrenamiento, Ronier tenía el balón y, al levantar la cabeza, vio a Sebastián, pero algo era diferente, no estaba en el área.

Ronier pasó.

Sebastián controló mientras tres defensas se le venían encima.

Amagó el disparo, luego amagó el pase… pero no lo dio.

Recortó, regateó y, en el momento justo, disparó.

GOLAZO.

El silencio volvió a caer sobre el campo.

Sebastián se giró y miró a todos.

“Si no pueden seguirme… al menos no me estorben”.

Jesús sonrió, esta vez sin dudar.

“Ahora sí me agradas”.

9B había perdido dos partidos… pero había ganado algo peor, un delantero que ya no era solo un genio, sino un monstruo que ahora elegía cómo destruirte.

Ahora 9B había resurgido totalmente, ya no eran un cero… evolucionaron y se convirtieron en un uno.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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