Rompe los límites: Destruye para ganar - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - 20 La evolución El despertar de 9B
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20: La evolución, El despertar de 9B 20: La evolución, El despertar de 9B Todo el estadio gritaba el nombre de Sebastián, ni para menos pues se sacó un arma que nadie sabía que tenía en su bolsillo, pero más allá de todo estaba Christopher, veía a su equipo como se empezaba a caer por agotamiento y como el de 9B apenas y sentía presión, se le escapó una breve sonrisa y dijo “vaya, no pensé que fueran a evolucionar tan rápido, esto puede ser un problema…”.
Sebastián por otra parte miraba a los de 8B y conversaba con su equipo durante la celebración, “mírenlos, respiran agitados… exactamente como dije”.
Ronier volvió a notar que el único que no parecía afectado era Christopher, esto comprobaba aún más su teoría, Christopher tenía una resistencia sobrehumana aún con toda esa velocidad, sabía que no sería fácil, aun así alentó a sus compañeros para ir a por más goles.
El partido se reanudó en el minuto 22.
Los de 8B apenas y lograron conseguir una ocasión, Jesús y Álvaro se consolidaron como una pared y los de 8B ni con su velocidad pudieron pasarlos, no solo chocaban contra ellos físicamente, mentalmente los de 8B empezaban a sentirse agobiados…
Y así acabó el primer tiempo.
En el vestuario, 8B intentaba reorganizarse, hablando de jugar más en equipo, de aprovechar mejor a sus delanteros y confiar más en la velocidad para ganar espacios y hacer ataques rápidos.
En 9B, Ronier mantuvo la calma.
“Vamos bien… pero no bajemos el ritmo”.
“Sí, vamos con todo”, añadió Jesús.
“Hay que ganar”, dijo Sebastián, sin más.
El segundo tiempo comenzó, pero el cambio era evidente.
8B seguía intentando, pero ya no era lo mismo.
Sus pases empezaban a fallar, sus piernas no respondían igual.
Mientras Jesús se hacía fuerte en defensa, por otro lado Felipe y Ronier controlaban el medio.
“Ahora juguemos nosotros”, dijo Ronier.
Al minuto 28, la jugada nació desde atrás.
Alejandro robó el balón y jugó con Sergio, que rápidamente encontró a Manuel.
Manuel filtró el pase y Ronier controló… y en ese momento notó algo distinto.
Sebastián volvía a no estar quieto.
Se movía sin balón, arrastrando marcas, creando espacios como si entendiera el juego en otro nivel.
“Así que ahora haces esto también…”, pensó Ronier.
Ronier vio el espacio suficiente para mandar el pase, “Todo tuyo, monstruo”.
El pase al hueco fue preciso.
Sebastián entró al área y recibió el balón, el portero salió a achicar, pero con un solo amague lo dejó atrás y definió con calma.
GOOOOL.
9B 2-0 8B.
“Maldición…”, susurró Christopher.
Jesús lo miró.
“Esto ya es normal”.
“Es lógico”, respondió Sebastián.
Todos celebraban junto a Sebastián y el estadio saltaba de emoción, esperaban un partido aburrido y 9B les estaba regalando un baile, todos en las gradas sabían que 9B estaba despertando, se notaba desde lejos…
En el minuto 43, 8B lanzó un último esfuerzo.
Christopher y Anderson armaron una pared y avanzaron con velocidad, superando a Ronier y Felipe hasta llegar al área.
Christopher mandó un pase rápido hacia Yerry y este no dudó.
Disparó, pero Jesús previó todo esto y firme logró interceptar el balón y despejar.
El balón cayó en Manuel, que reaccionó rápido y mandó un pase largo a Sebastián.
Este la controló y vio que al frente se acercaba Nicolás, rápidamente lo regateó con una bicicleta y un cambio de ritmo, Manuel siguió corriendo por la banda dándose a notar a Sebastián, el cual confió y mandó el pase, Manuel se la devolvió y arrancó sin detenerse.
Levantó la cabeza, vio a Ronier casi al frente del área y no lo dudó.
El pase largo fue perfecto.
Ronier controló frente a Javier, cara a cara, sonriendo.
“Este es mío”.
Recortó, encontró el espacio y disparó un tiro curvo directo al ángulo derecho.
GOOOOL.
El marcador apuntaba un duro 9B 3-0 8B al minuto 47, el estadio lo celebraba, la victoria de 9B estaba más que decidida, y eso significaba algo más que su primera victoria, significaba que aún tenían esperanzas de clasificar…
Christopher no lo podía creer, volvía a observar a sus compañeros y solo podía ver caras desconocidas, los que en algún momento veía alegres ahora estaban cansados, “ya está…” “ya perdimos”.
Decían algunos jugadores de 8B, Christopher indignado decidió no rendirse aún, sabía que podía dar más…
“tengo que ser mejor” pensaba mientras apretaba los puños.
El partido se reanuda y Darwin toca el balón para Gustavo, Christopher salía disparado de una pidiendo el balón, Gustavo no entendía qué hacía Christopher, pero aun así se la dio, fue disparado directo hacia Sergio, hizo un cambio de ritmo rápido el cual Sergio apenas y pudo ver.
Christopher ya no iba con la intención de ganar…
iba con la intención de lograr algo, de hacer que su equipo no se diera por vencido por mayor que fuera el obstáculo.
Avanzó con el balón directo a la portería, se encontró con Jorge y Álvaro, que lo presionaban entre ambos, pero lo que no sabían era que eso ya estaba en el plan de Christopher, inmediatamente se la pasó a Yerry y salió a correr al espacio, Yerry se la devolvió por arriba, no sabía lo que hacían, solo reaccionaban a la jugada, Christopher la controló de pecho, recortó hacia dentro quedando solo frente al arco y pateó con todas sus fuerzas.
En ese momento Yeferson se estira al máximo, pero no llega al balón…
Pero Christopher no fue el único que reaccionó a todo eso…
Jesús apareció y respondió de la mejor manera, interceptando el balón con la cabeza al borde de la línea, evitando el gol y despejando el balón afuera del área.
El árbitro pitó el final.
El estadio estalló, lo que se había convertido en suspenso en los últimos minutos se hizo emoción con esa atajada, todos gritaban y coreaban “9B, 9B, 9B”.
Era una victoria contundente de 9B que demostraba ser el mejor equipo con una superioridad notable.
Pero era más que una simple victoria…
era el despertar del equipo más peligroso de todos.
Todos se tiraron encima de Jesús, celebrando por esa última salvada.
Jesús sonrió.
“Ahora sí somos peligrosos”.
Felipe asintió.
“Sí… mucho”.
Ronier miró a Sebastián.
“Ya no eres solo un genio”.
“No”, respondió él sin dudar.
“Ahora soy el número uno”.
9B ya no era un equipo roto.
Era un equipo con orden… y con tres monstruos liderando el juego.
Christopher solo veía celebrar a 9B…
Se sentía frustrado, “maldición…
realmente deseaba ganar”, veía a su equipo y se dio cuenta de algo, todos estaban exhaustos, “gracias chicos, dieron su máximo esfuerzo” gritaba mientras caminaba hacia el vestuario, durante toda esa frustración solo pudo pensar “este no es mi final…”.
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