Rompe los límites: Destruye para ganar - Capítulo 23
- Inicio
- Rompe los límites: Destruye para ganar
- Capítulo 23 - 23 El precio de dominar
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: El precio de dominar 23: El precio de dominar El partido se reanudó con Víctor tocando para Jairo, que rápidamente jugó con Sosa.
Sosa continuó con Renzo y este abrió hacia Leandro.
Leandro intentó desbordar por la banda y mandar un centro, pero Jorge llegó a tiempo, le quitó el balón y jugó rápido hacia Ronier.
Cada vez más, 9B dejaba claro que no iba a ceder nada.
El estadio lo sentía y el ruido crecía hasta volverse un solo grito.
“¡9B!
¡9B!” Ronier levantó la cabeza y tocó hacia Manuel en el lateral izquierdo.
Manuel arrancó en velocidad y mandó un centro que fue despejado por Jeiner, pero solo hasta el borde del área.
Cuando los jugadores de 7B pensaron que el peligro había terminado, Sebastián apareció en el momento exacto.
Controló de pecho y, a pesar de estar marcado por dos jugadores, amagó el disparo con la derecha para descolocarlos, giró el cuerpo y remató con la izquierda, enviando el balón hacia el ángulo superior izquierdo.
El portero se lanzó al máximo… pero no llegó.
En ese instante, el estadio estalló.
“¡GOOOOL!” Sebastián acababa de marcar un golazo que dejaba a 9B cada vez más cerca de la victoria.
9B 2-0 7B.
Mauricio apretó los dientes.
Cada ataque de 9B parecía más fácil que el anterior y empezaba a sentir que el partido se le escapaba.
Los jugadores de 7B se miraban entre ellos, confundidos.
No entendían cómo podían existir jugadores así.
No hablaban de uno… hablaban de dos.
El juego se reanudó con Víctor, pero esta vez jugó con Renzo.
Renzo tocó para Pablo y este intentó conectar con Alejo, pero Alejandro se adelantó y robó el balón.
Alejo intentó reaccionar, pero Alejandro jugó rápido y el balón terminó saliendo por la banda.
Todo estaba claro.
9B dominaba el balón y el ritmo del partido.
7B no encontraba espacios, ni ideas, ni una oportunidad real.
En el minuto 22, Ronier cobró el saque de banda en el costado izquierdo y se apoyó en Manuel, que devolvió el balón de tacón.
Ronier armó una combinación rápida con Manuel y Sebastián, pero este último se quedó en el centro del área junto a Alexis, arrastrando marcas.
Ronier avanzó con Manuel.
Manuel jugó hacia Sebastián, pero este devolvió de primera para Ronier.
Ronier quedó frente a Jeiner, que entró fuerte buscando el balón… y el tobillo.
Ronier protegió la pelota y en ese momento sintió el impacto.
El balón siguió rodando, pero no se rindió.
No puedo caer… no ahora.
Antes de tocar el suelo, apoyó una mano en el césped.
El tobillo le pedía que se detuviera, pero ignoró el dolor.
Se impulsó con todas sus fuerzas, cambió de dirección con un recorte y, sin pensarlo, ajustó el cuerpo y disparó raso y potente, pegado al palo izquierdo.
El balón cruzó la línea sin que el portero pudiera reaccionar.
Ronier respondió con un golazo que dejaba claro el dominio de 9B.
9B 3-0 7B.
El equipo de 7B quedó completamente golpeado.
No encontraban respuestas, ni forma de frenar a sus rivales… ni manera de generar peligro.
Jeiner se quedó quieto, sin creerlo.
No entendía cómo alguien podía levantarse después de una entrada así.
Sabía que había golpeado el tobillo.
Con ese resultado, el primer tiempo llegó a su final.
En el vestuario, 7B intentaba reaccionar.
Las caras eran de confusión, pero Jeiner dio un paso al frente.
“Jueguen… hay que ganar.
Ellos son buenos, sí… pero nosotros tenemos algo.
Confianza.
Determinación.
No nos rindamos, aún podemos dar más”.
“¡Vamos!”, respondieron varios.
Pero Víctor, con la mirada baja, habló.
“¿Para qué esforzarse?
Está claro que vamos a perder.
Nos metieron tres goles en poco tiempo… incluso cuando dimos todo.
¿Qué nos hace pensar que esto va a cambiar?” El silencio cayó.
Jeiner lo miró fijamente.
“Tienes un punto… pero justo por eso es ahora cuando importa”.
Se acercó un paso.
“Van a bajar el ritmo.
Todos lo hacen.
Y cuando pase… ese será nuestro momento”.
Los jugadores seguían cansados, pero en sus ojos todavía había algo.
Determinación.
En 9B, el ambiente era distinto.
Había confianza, pero no exceso.
Sabían que el partido aún no estaba completamente cerrado.
Ronier se revisaba el tobillo en silencio, asegurándose de que nadie lo notara.
Sebastián se acercó.
“¿Estás bien?
Vi que Jeiner te golpeó el tobillo… también vi tu cara cuando te levantaste”.
“Sí… solo fue un golpe”, respondió Ronier.
Antes de que Sebastián dijera algo más, Jesús intervino.
“Vamos ganando, pero no bajemos el ritmo.
Sigamos así”.
Felipe asintió.
“Si seguimos así… nadie nos va a parar”.
El equipo respondió en silencio, pero todos pensaban lo mismo.
Estaban cerca.
Muy cerca.
Sabían que con esa victoria y un poco de suerte podían clasificar.
Sabían que aún podían dar más.
Los equipos salieron al túnel.
No había confianza, tampoco rabia… solo determinación.
Antes de salir al campo, Jeiner se acercó despacio, sin apartar la mirada, con una sonrisa inquietante.
“Creo que no has visto los partidos de los otros equipos.
No sabes lo que pasó con 10B.
Todo giraba alrededor de Elías… y ahora míralo.
Parece que no jugará por un buen tiempo”.
Se inclinó ligeramente.
“Mejor cuídate”.
Ronier no respondió.
Solo miró su tobillo.
Entendía el mensaje… pero no iba a detenerse.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com