Rompe los límites: Destruye para ganar - Capítulo 24
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
24: El último intento 24: El último intento El segundo tiempo comenzó con 7B moviendo el balón.
Víctor jugó con Jairo, este con Sosa y luego con Renzo.
Ronier, todavía resentido por el golpe, salió a presionar, pero Renzo amagó y abrió hacia Pablo.
Pablo centró de primera buscando a Jairo.
Jesús salió a cortar, pero Jairo jugó de primer toque con Víctor y lo dejó fuera de la jugada.
Antes de que pudiera reaccionar, Víctor tocó hacia atrás y Renzo apareció sin marca, acomodando el cuerpo con un control limpio antes de disparar con todas sus fuerzas.
Yeferson se estiró al máximo, pero no logró alcanzar el balón.
GOOOL DE 7B QUE REVIVÍA SU ESPERANZA AL MINUTO 30 9B 3-1 7B.
Los jugadores de 7B celebraron con fuerza, conscientes de que ese gol no solo descontaba en el marcador, sino que les devolvía algo que parecía perdido.
“Vamos por otro”, gritó Renzo mientras miraba a Jeiner, recordando sus palabras en el vestuario.
9B lo sintió.
Sebastián miró a Ronier con seriedad.
“Están despertando… hay que acabar esto ya”.
Ronier asintió sin decir nada y se apartó ligeramente, llevándose la mano al tobillo mientras pensaba que debía seguir, porque solo así podían asegurar la victoria.
El juego continuó y durante varios minutos 7B atacó con todo lo que tenía.
No había dudas en su juego, no había miedo, solo determinación.
9B empezó a retroceder poco a poco, sintiendo la presión.
Jesús se mantenía atento a cada pase y a cada movimiento, tratando de sostener la defensa.
La ausencia de Ronier en el medio comenzaba a notarse.
Ya no cubría el mismo espacio, ya no llegaba con la misma precisión, y 9B empezaba a perder control en zonas clave del campo.
En el minuto 42, tras un ataque fallido de 7B, Jesús logró recuperar el balón y a partir de ahí el equipo volvió a tomar el control.
Empezaron a manejar el ritmo del partido, cerrando espacios y obligando a 7B a correr sin encontrar claridad.
El partido parecía decidido, pero todavía quedaba una última jugada.
Minuto 48.
Manuel jugó hacia Yeferson, que lanzó un balón largo al medio campo.
Felipe controló y tocó con Jesús, quien rápidamente jugó con Sergio.
Sergio levantó la cabeza y encontró a Ronier.
Jeiner estaba frente a él.
Esta vez no buscaba el balón, su intención era otra.
“Si no ganamos… tú tampoco sigues”, murmuró antes de lanzarse con una barrida.
Ronier intentó reaccionar levantando el balón, pero el contacto llegó de lleno y el dolor fue inmediato, recorriéndole la pierna en un instante.
Por un segundo todo pareció detenerse, pero no se dejó caer.
Apretó los dientes y siguió, avanzando con dificultad mientras el dolor se hacía más fuerte con cada paso.
Aun así, levantó la mirada y encontró a Sebastián desmarcándose hacia el área.
En ese momento tomó la decisión.
Levantó el balón con un pase alto y preciso, dándole la curva necesaria para superar a los defensas.
Justo después de soltarlo, perdió el equilibrio y cayó al suelo, incapaz de sostenerse por más tiempo.
Sebastián apareció entre dos defensas con una velocidad imparable.
Alejo intentó cerrarlo, pero fue superado sin dificultad.
Fidel se lanzó al suelo en un intento desesperado por cortar la jugada, pero Sebastián reaccionó a tiempo, recortando con precisión y dejándolo atrás.
Quedó completamente solo frente al arco, con el balón bajo control y el tiempo reducido a un instante decisivo, mientras Ronier lo observaba desde el suelo, consciente de lo que estaba a punto de ocurrir.
Sebastián acomodó el cuerpo y disparó con fuerza hacia la esquina inferior derecha.
Mauricio se lanzó con todo, pero no fue suficiente.
GOOOOL.
9B 4-1 7B.
El gol terminó de romper el partido.
No quedaban dudas ni esperanzas para 7B.
El árbitro pitó el final.
La victoria era clara.
Sebastián levantó la mano sin celebrar, dejando un mensaje evidente para todos.
Aún no han terminado.
El estadio gritaba su nombre sin parar y la emoción se desbordaba en cada rincón del campo.
Jeiner observó a Ronier en silencio.
Ronier notó su mirada, pero prefirió bajarla.
Por primera vez desde que empezó el torneo, sintió algo diferente… miedo.
Jeiner lo miraba con una mezcla extraña de culpa y firmeza, como si supiera que había cruzado una línea, pero sin arrepentirse realmente.
Ronier caminó lentamente hacia sus compañeros.
El dolor seguía presente en cada paso, pero nadie parecía notarlo, todos estaban concentrados en la victoria.
“Ya está”, dijo mientras los abrazaba.
Sebastián miró el marcador con calma.
“Ahora viene lo importante”.
Jesús sonrió, confiado.
“La suerte estará de nuestro lado”.
Todo se decidiría en el último partido.
10B contra 11A.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com