Rompe los límites: Destruye para ganar - Capítulo 3
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- Capítulo 3 - 3 El nacimiento del genio
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3: El nacimiento del genio 3: El nacimiento del genio Maikol acelera y logra burlar a 2 jugadores con su velocidad, se acerca a la portería y dispara, pero Jesús se barre y logra bloquear el tiro, desviándolo hacia Sebastián.
Este hace un pase corto hacia Ronier, quien juega en pared con Alejandro, el mediocampista.
Ronier lanza un pase, pero el delantero no alcanza a llegar, sin embargo aparece Sebastián para rematar.
Diego llega justo y le dice “¿Quién demonios eres?
Tú no vas a disparar”.
Ronier grita “¡Vamos, Sebastián!
¡Yo confío en ti!” Sebastián responde con seguridad “Voy a anotar”.
Diego, con un choque, logra desestabilizarlo y lo deja de espaldas al balón “Así no podrás disparar, y mucho menos controlarlo”.
Sebastián responde “¿Ahhh, en serio?” Controla el balón con el pecho… y en ese mismo instante gira y conecta una chilena que termina en la portería.
GOLAZO.
Todo 9B queda en silencio por un segundo… luego estallan al ver el increíble gol de chilena de Sebastián.
Diego se sorprende y susurra “¿Quién es este chico…?
¿Cómo puede ser tan bueno?” Luego voltea y mira a Ronier “Parece que este año serás un rival aún más difícil de vencer”, pensaba.
Diego se queda en silencio… ya no sonreía.
Todo 9B se acerca a Sebastián y le preguntan cómo lo hizo.
Sebastián, calmado pero confundido, responde “No sé qué hice… Ronier, ¿tú qué opinas?” Ronier lo abraza y sonríe “La verdad no sé explicarlo muy bien… pero hiciste una chilena… y la hiciste perfecta.
Tienes talento, Sebas”.
Más allá, los administradores deportivos del colegio observaban el partido desde las gradas.
Ellos, como organizadores del torneo, se mostraban sorprendidos por el gran nivel que estaban alcanzando los estudiantes.
“Parece que este año hay muchas promesas… hay posibles futuros protagonistas”, decían, mientras mencionaban el nombre de Ronier.
El partido siguió con la misma intensidad.
Todos estaban sorprendidos por el talento de Sebastián, mientras Diego asimilaba la nueva amenaza.
“Ya no es solo Ronier”, pensaba.
Fue un partido de 30 minutos donde los goles se repartieron.
Aunque Diego y Jesús eran muy buenos, aún tenían cosas por mejorar.
Los porteros lo daban todo, Maikol y Sebastián atacaban sin parar, y Ronier se adueñaba del mediocampo.
No había nadie con la magia de Ronier… ni con el talento de Sebastián.
9B empezaba a dar miedo.
En una mala jugada de Alexis, el balón queda en manos de Diego, que lanza un pase largo por encima de Jesús.
Maikol corre a toda velocidad y dispara de primeras… gol.
1-1.
A los pocos minutos, Ronier toma el balón un poco más adelante del mediocampo, se deshace de tres jugadores en un instante.
Diego se le pone al frente, pero Ronier amaga un pase de rabona, recorta con la izquierda y saca un disparo con curva desde fuera del área.
2-1.
9A no sabía qué hacer.
Tenían los ojos puestos en Ronier y Sebastián.
Jesús no dejaba pasar a nadie fácilmente, pero aun así encontraron la forma de marcar.
El partido siguió con ese ritmo hasta terminar 3-3.
Los chicos de 9A, frustrados, se van del campo.
Antes de irse, Diego le dice a Ronier “Tu equipo mejoró… pero solo juegan tres.
Hoy nos tomaron por sorpresa… la próxima no será un amistoso.
Será en el torneo… y ahí sí habrá un ganador.
Seremos nosotros”.
Ronier lo mira en silencio.
Jesús responde “No importa, Diego.
Tal vez ustedes sean mejores como equipo… pero nosotros los vamos a aplastar”.
Diego sonríe… y se va.
Luego vemos a Ronier, Jesús y Sebastián sentados, pensando en el resultado.
Dos goles de Sebastián y uno de Ronier.
Por el otro lado marcaron Maikol, Diego y Marcos.
Empataron… pero hace un año eso habría sido imposible para Ronier.
De repente, se anuncian los cursos que participaran en el torneo escolar, y 9B es uno de ellos.
Aún faltan tres meses, pero el ánimo ya está arriba.
Cada curso comienza a prepararse para llegar a la cima.
Los jugadores de 9B se miran entre sí “Ganaremos”.
Jesús asiente “Sí… vamos a demostrar quiénes somos”.
Como Sebastián aún no hace parte del equipo, Ronier le pregunta si quiere unirse.
Jesús añade “Sí, únete… con un delantero como tú, ganaremos”.
Sebastián responde “Está bien… si ustedes dicen”.
Luego mira a Ronier “Oye… no sé qué estoy sintiendo… pero se siente increíble.
Quiero seguir sintiendo esto… esta sensación de marcar gol”.
Ronier sonríe “Yo te ayudaré a hacer goles… y te convertiré en el mejor delantero, demonio”.
Ese día no solo nació un delantero… nació algo que cambiaría todo el destino de 9B.
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