Sapphire Utopia α - Capítulo 34
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Capítulo 34: Remorus, La Isla Abandonada Parte V
Pasos resonaron en un pasillo gigante, era del tamaño de una catedral y el que caminaba por esos lares era un joven de blanca cabellera y de ojos dorados. Este estaba algo tenso, y sus pasos se hicieron un poco más acelerados.
Este llego a una puerta grande, con algo de duda aplica la suficiente fuerza para poder abrir la puerta.
—Madre… —Dudo por unos instantes antes de hablar —Ya… Ya tengo lo que me pidió
Artemy saco los dos collares de su bolsillo, uno con el nombre de Leoren y otro que tenía su propio nombre.
La mujer, indiferente de la presencia de su hijo, miro fijamente al amanecer. Gracias a la luz del sol era difícil distinguir alguna facción de su rostro. Esta misma solamente abre la palma de su mano. El joven siente su piel erizarse, no entendía la razón de su reacción, pero el con cuidado se acerca y le da los dos collares.
—Esto será de mucha ayuda… —Fue una voz seca carente de emoción. —Necesito que te deshagas de Nodrax. Déjalo en Remorus, en caso de ser un problema, ejecútalo.
Expreso la mujer con una calma incomoda. El joven de ojos dorados se tensó al escuchar el nombre, pero trato de mantener la calma.
—Madre… —Artemy duda, manteniendo cierta distancia. —¿Cuáles son sus planes?
Hubo un silencio corto que se sintió eterno. Artemisa en su silla solo responde serenamente.
—Es probable que haya encontrado la clave para encontrarlo a él. —El silencio nuevamente tomo protagonismo. La expresión de Artemy cambio ante eso, recordando “ese” tema.
—Retírate. Mas tarde podremos charlar. —El de cabellera blanca solo asiente, respondiendo con un suave “entendido” mientras sus manos temblaron ligeramente.
Artemy entro nuevamente al pasillo. Ese semblante serio se quebró, cayendo de rodillas al suelo. El joven se lleva las manos a la cara algo tenso.
—¿Nodrax? ¿De todas las bestias?… Esto será una molestia gigante… —Decide quedarse sentado un rato, procesando lo sucedido, y a su vez pensando que es lo que hará ahora.
Pasaron al menos unos cinco minutos antes de que el de ojos dorados se levantase. Este toma algo de aire antes de agarrar su cabellera y amarrarla con una pequeña liga. Con suavidad y lentitud desenvaina su espada, y con un movimiento suave corta el cabello posterior a la liga. Sus manos siguen ligeramente temblorosas… Pero parecía ya no afectarle.
—… Es hora de trabajar. —El joven emprendió su camino hacia el sótano del lugar, en búsqueda de la bestia que le encargaron matar.
—Vaelstrom, Alrededores Oceánicos – Remorus. —
Los dos chicos observaron la torre de forma superficial, cuando Aoto reposo una de sus manos en las paredes noto lo vieja que estaba la madera.
—Este lugar parece que si fue afectado con el tiempo, ¿no crees? —Leoren escucho atentamente mientras analizaba una forma de subir.
—La verdad que si… Me da miedo es que por eso mismo ya no se pueda resolver el puzzle.
Al de ojos dorados notar que no hay ninguna escalera, decide cargar a Aoto en sus hombros, haciendo que este subiera a la primera plataforma de madera. A los segundos Aoto subió a Leo en la plataforma y el de ojos zafiro abrió la puerta con algo de delicadeza. En el cuarto se ven varias partes con forma de pentágonos decoradas de distinta forma donde cada pentágono giraba constantemente, pero que gracias al tiempo han dejado de funcionar, haciendo el camino hasta el otro lado bastante fácil.
—Esto es un buen respiro… —Expreso Leoren, hasta que ve como Aoto estaba ligeramente tenso. Llegaron al otro lado, viendo un botón gris que al tocar activo una runa delta que tenía en su parte superior.
—Sigue funcionando… Me supongo que este primer cuarto era más de ir corriendo por los pentágonos evitando los obstáculos
—Supondría que sí, aunque admito que es una forma rara de hacer un examen para arconte, tipo ¿Como se conservó tan bien la primera sala y esta no? —Se pregunto genuinamente el de ojos dorados. Mientras empezaban a caminar fuera de la sala, el ojiazul observa un poco el entorno antes de volver a hablar.
—Tiene lógica si te pones a pensar, esta sala es la torre que está en el exterior, y la primera sala es en interiores. —Leo freno su paso, y Aoto unos cuantos pasos más adelante freno. Un silencio incomodo hizo presencia, y cuando Aoto trato de hablar no le salieron las palabras, todo eso para que Leo responda con un simple
—… Sabes, si tiene lógica —El de ojos zafiros solamente ríe un poco ante el actuar del peliblanco.
Ambos salieron de la sala interna observando las otras dos plataformas que estaban un poco más altas. Leoren decidió tomar a Aoto en brazos y con su energía pura se impulsó hasta la siguiente plataforma, y el de ojos azules no pudo evitar tensionar su cuerpo por lo repentino del suceso.
—Había maneras. —Mientras se pone de pie por sí mismo.
—Las reglas están para romperse
Luego de ese momento entraron al segundo cuarto, donde hay varias plataformas que saltar para llegar al otro lado. Leo y Aoto saltaron suavemente de plataforma en plataforma, procurando el no caerse. Al llegar al otro extremo el de blanca cabellera presiono el botón… Aunque no se activó.
—Dime que es una mala broma… —Expreso Aoto con algo de estrés, puesto que aunque sabía que era una posibilidad, no creyó que tuviera la razón.
Los dos jóvenes se empezaron a desesperar un poco, dando vueltas y vueltas por el suelo que hay alrededor del botón. En cierto momento el de ojos dorados usa energía pura para hacer un cuchillo, y con precisión logra cortar un lado de lo que cubre el mecanismo del botón. Noto como el botón tenía muchos cables enredados, cosa que lo pone a lagrimear.
—Creo que vamos a estar unas cuantas horas… ¿Te parece si hablamos de algo? —Comento Leo mientras volvió el pequeño cuchillo en herramientas para manipular el cableado. El de ojos zafiro solo asintió.
Mientras Leo trataba de deducir como iniciar, el de cabellera castaña camino por la sala, sentándose en una de las plataformas y usándolo como un columpio.
—Hmm… ¿Tú has escuchado la leyenda del exterminador de plagas Ekimetsu? —Pregunto el de mejillas pecosas con una sonrisa de oreja a oreja. Leo mientras empezó a manipular los cables responde.
—¿Tal vez? No con el nombre Zeyratheano por lo menos.
—Bueno, te cuento. Básicamente se cuenta que antes de que nosotros fuéramos una sociedad sostenida de verdad, existían unos tipos de simbiontes llamados Kisei, estos antes podían ser autónomos, y gracias al exceso de estos nació un Kisei especial… También lo conocen como Jisei, y ese sería Ekimetsu, el cual se le conoce como un héroe al acabar con la plaga de Kiseis —Conto el de ojeras rojizas mientras gesticulaba emocionado, pareciendo un niño pequeño explicando algo que le gustaba. El de cabellera blanca no pudo dejar salir una sonrisa ante la felicidad de Aoto al explicar.
—¿Sabes? Yo tengo una cicatriz en el cuello. —Frena un momento la reparación del cableado para bajar el cuello de la camisa, dejando ver una cicatriz vertical en su cuello. El de muchas pecas se acerca algo asombrado a ver de cerca.
—¿Y cómo paso? —Leoren sonríe, respondiendo de forma directa.
—Una pelea con mi hermano Artemy… Ambos tenemos una forma peculiar de querernos gracias a nuestro padre, pero pues, es algo que ya paso, cero rencores — El de ojos zafiro se queda con un poco de miedo ante eso, no sabía que los hermanos se quisieran de una forma tan… Violenta.
Pasaron las horas, donde Aoto se la paso saltando de plataforma en plataforma y charlando sobre cualquier cosa con Leoren, para hacer más llevadero el proceso… Después de mucho esfuerzo Leoren logro reactivar el mecanismo al darle orden a todos los cables, y al darle al botón se activó la runa delta. El chico solo se dejó caer al suelo agotado, dejando salir unas lágrimas de felicidad mientras que el de pecas celebro antes de tirarse al suelo con él.
—Al fin… ¡Ya puedo salir! Carlitos ya voy por ti. —Dice el de ojos dorados mientras abre la puerta del cuarto, y al mirar hacia la escotilla de arriba, ve como todavía faltaba una runa. —¿¡TODAVIA FALTA?! ¡TIENES QUE ESTAR JODIENDOME!
—¿Carlitos? ¿Es un peluche o algo así? —Pregunto el de ojeras rojizas, mientras que Leo se jalaba con ligera fuerza el cabello gracias a la frustración.
Esta vez el de ojos zafiro ayudo a Leo para que llegara a la tercera plataforma de madera. Al los dos subir hasta ahí arriba, ambos abren la puerta y para sorpresa de Aoto que no había entrado, ve como Leoren empieza a flotar.
—Este cuarto esta… Curioso. —La gravedad en este cuarto era nula, así que al Aoto entrar sintió los mismos efectos, flotando a la primera que da un brinco.
—Se siente bien raro. —Deja salir una pequeña sonrisa. Ambos decidieron impulsar a uno para que fuera a tocar el botón, sin embargo, ocurrió un tema, el botón está mucho más lejos que las otras dos veces.
Los dos se sostendrían de las paredes agrietadas, tomando impulso desde ahí para alcanzar el botón. El trayecto aparentaba mucho pero no era la gran cosa, puesto que luego de unos tres minutos de impulsarse con las paredes los dos llegaron al botón, y al tocarlo para su suerte si funcionaba. De la nada la gravedad vuelve a la normalidad, haciendo que ambos se caigan al suelo.
—Ay-… —Dice el de cicatriz en el cuello mientras se soba el rostro por el dolor de golpearse la nariz, mientras que Aoto se sobaba la cadera al haberse golpeado ahí. A los pocos minutos los dos lograron levantarse sin dolor y caminaron fuera de la puerta.
—Fue entretenido —Comento el de ojos zafiros. —Solo faltaría ver que sucede al activar los tres botones y listo.
—Seh… Esperemos no sea nada muy raro. —Al abrir la puerta, de repente sienten como su gravedad se invierte, volviendo lo que anteriormente era el techo, el suelo. Ahora que estaban así, podían alcanzar la escotilla que tenía las tres runas activadas.
—Voy a terminar vomitando donde demos un giro más… —Comento el de mejillas pecosas, puesto que él no era muy bueno con los movimientos repentinos. Al llegar a la escotilla estos dos la abren, y al pasar por ahí, entraron a un portal que los llevo a un tipo de cueva.
Los dos al entrar a la cueva se recuestan contra una pared, Leoren estaba cansado, y al revisar su celular, noto como ya pasaron 8 horas desde el 28 de septiembre, y el joven solamente se rinde, dejándose llevar por el sueño. A los pocos minutos el de cabello castaño también se rendiría ante el sueño, recostándose del hombro del mayor para descansar.
—29 de septiembre, 12:45PM
El de blanca cabellera abre los ojos, notando como Aoto estaba despierto, mirándolo fijamente.
—¿Cuántas horas dormimos?…
— Cuatro horas creo, al menos ya tenemos un poquito más de energía. —Dijo sonriente mientras ayudo a levantarse al de ojos dorados.
Los dos empezaron a caminar por la cueva, terminando esta misma con una puerta que se abrió para ambos. Leoren como siempre salió de primero, sin darse cuenta de que al salir de la puerta, esta misma se cerró, dejando encerrado a Aoto.
—¡Aoto! —Leo trato de abrir la puerta pero el de ojos zafiro todavía lo escucha, respondiéndole.
—¡Estoy bien! ¡Tranquilízate, yo estaré a salvo! —Aunque esas palabras no satisficieron la pregunta de Leoren, este simplemente lo acepto.
El empezó a subir unas cuantas escaleras que había frente a la puerta, y al terminar de subirlas el vería a alguien reconocido.
—Mira a quien tenemos aquí… a Artemy Smirnov, o debería decir… ¿Hermano? —Su tono cambio de uno serio a uno burlesco, haciendo que Artemy lo mirara con severidad.
—Mira a quien tenemos aquí… a Artemy Smirnov, o debería decir… ¿Hermano?
—Sigues igual de bocón que siempre —Dijo el de cabello corto, levantándose del suelo antes de fijar su mirada en su hermano.
Los dos empiezan a caminar lentamente hacia el otro. Leoren estiraba sus brazos mientras que Artemy desenvaina su katana.
—Vamos hermanito, ¿no quieres darle un abrazo a tu hermano mayor? —Comento Leoren con burla, Artemy con un rostro serio responde.
—Acércate más entonces.
A los pocos segundos el de cabello corto acorto distancia, por la velocidad levanto un poco de polvo del suelo, ejecutando un tajo vertical hacia su hermano casi al instante, el cual lo freno usando su antebrazo izquierdo. En ese mismo instante el de ropas negras crea un cuchillo con energía pura para poder tener un combate más justo contra su hermano.
Ambas armas quedaron presionadas en un punto muerto, los brazos temblando mientras ninguno cedía ni un centímetro, siendo Artemy el ganador al sostener fuertemente su katana con ambas manos, haciendo un tajo que manda el cuchillo de Leo hacia arriba. El de cabellera blanca no se distrajo con eso, y con un gancho derecho directo mando a Artemy unos cuantos metros de distancia. Mientras el de ropaje blanco se recompone aparece una pequeña luz morada en su abdomen. Artemy se pone en posición para ejecutar un corte certero, obligando a Leo a ponerse en guardia, para después de unos segundos lanzar el tajo de energía morada que fue a una alta velocidad hasta donde Leoren.
Un brillo en forma de estrella se hizo presente antes de que ese ataque se le devolviera a Artemy, el cual bloquea el tajo sin dificultad desviándolo hacia el cielo.
—Estuvo cerca… Casi olvido que atacarte es igual a hacerte tener poder.
—Jah, siempre olvidas todo Leo. —Expreso el de ropas blancas mientras dejaba salir una pequeña sonrisa. Antes de hacer cualquier cosa, el analiza un poco a su hermano, dificultándosele gracias a que Leo solo expresaba confianza.
El de cabello corto acorto la distancia, y Leoren se vio obligado a extender el cuchillo de energía pura a una katana, chocando ambas armas con precisión y haciendo resonar el sonido del metal raspando contra algo sólido. El mayor aumenta la fuerza de su agarre, desviando la katana de su hermano. Leo trato de atacarlo pero Artemy no dudo en hacer un tajo descendente que el de cabellera blanca logro esquivar. Leoren no pudo evitar sonreír ante la acción de su hermanito.
Artemy da un impacto certero con el mango de su katana a Leoren, lanzándolo unos metros lejos hacia el suelo. Este rápidamente se levantó del suelo mientras tomaba una piedra.
—Me alegra que ya pelees usando más tu katana. —Artemy se siente algo alagado, desviando su mirada a otro lado. En ese pequeño momento de distracción Leo lanza la piedra y empieza a correr hacia el de cabello corto.
Artemy corto la piedra como si fuera papel, aunque fue algo tarde para cuando se dio cuenta de los pasos rápidos de su hermano. El de cabello corto recibió un golpe directo al plexo solar, volviendo a aparecer esa luz morada en su torso, eso hace que el de cabellera blanca se vea obligado a retroceder rápidamente mientras una sonrisa se forma en su rostro.
—¡Estas oxidado! —Grito Leoren desde una distancia más segura en esa arena de combate circular. Artemy solo chasqueo los labios con fastidio.
—Lo dices como si tu no fueras el mayor de nosotros dos, momia andante. —Eso toca una fibra sensible en Leoren, el cual ahora también esta fastidiado.
—Hijo de… Te estas ganando unos buenos correazos. —Dice Leoren, antes de que de forma imprevista use su energía pura para crear cadenas que use para atraer a Artemy hacia él.
El piso se fragmenta un poco gracias a la fuerza que aplica Leoren, y el menor de los dos empieza a cargarse de esa luz morada que aparece en su cuerpo. Las cadenas rápidamente se tensionan bastante, y aunque las mismas trataron de contenerlo unos segundos más, con una explosión de energía el de cabello corto se libera, haciendo que las piezas de las cadenas al caer hagan bastante ruido.
Sin darle tiempo de pensar al de cabellera blanca, este metió su mano dentro de su chaqueta, sacando una pistola que tenía escondida. Esto sorprende a Leoren, y sin tiempo de poder pensar en un plan, el de ropaje blanco empezó a disparar proyectiles de energía hacia Leo.
Leo no pierde ni un segundo, empezando a correr para evadir las balas de energía. Estas causan un ruido fuerte cuando impactan contra la pared, derrumbando las pocas paredes de material reforzado que quedaban ahí.
—¿¡Desde cuando madre te dejo usar armas!? —Grita el de cicatriz. En cierto punto Leo ya no tiene donde correr, y con habilidad este esquiva un proyectil saltando. Gracias a un pequeño error de medida Leoren recibe un raspón del proyectil en donde tiene la curita que le puso Aoto, cosa que lo frustra un poco. De repente a Artemy le empezó a salir vapor del cuerpo.
Maldita sea… Tenía que entrar en reposo ahora mismo… Está bien, atacare de forma más opresiva. Penso el espadachín mientras se prepara para otro sparring con su gemelo, alzando la katana hasta altura del hombro, preparando para dar una estocada.
Unos segundos de calma se hacen presentes, Leoren y Artemy se miran fijamente con una respiración un poco agitada, ambos esperando el primer movimiento del otro. El de cicatriz decide acortar totalmente la distancia, corriendo con todo lo que puede hasta alcanzar la distancia de su hermano, el cual se preparaba para contraatacar con su katana. En la trayectoria de Leo parecía un gancho derecho, pero un recuerdo paso por su mente, haciéndolo cambiar de plan…
Los dos gemelos estaban sentados en una banca, un silencio ligeramente incomodo existía entre ambos y su padre solo suspira pesadamente.
—No tengo mucho tiempo para tenerlos a ambos juntos. Así que hagamos algo que hacía en mi juventud con un viejo amigo. Pelear para unir lazos.
—Pero recuerden algo antes de iniciar
Tiene que ser una pelea en igualdad de condiciones.
El puño de Leo se desvía hacia la katana de Artemy, y aunque este trato de mantener el puño de Artemy quieto, fue inevitable el que Leoren la mandara a volar. El de cabello corto se sorprende por el cambio de trayectoria, recibiendo de lleno un golpe en el pecho antes de alcanzar a poner guardia.
—Parece que olvidamos la regla de nuestro padre ¿No crees? —El rostro de Leoren se llena de vida antes de tomar impulso, levantando polvo detrás de él.
El de ropaje blanco trato de ponerse en guardia, pero al dejar vulnerable el abdomen el de cabellera aprovecho la ventaja y dio un golpe fuerte. Artemy escupe algo de sangre antes de responder con una finta, haciendo que Leoren retroceda un poco para así el menor responder con un fuerte golpe al abdomen. Leoren y Artemy estaban con una sonrisa de lado a lado aunque tuvieran algo de sangre en sus bocas, disfrutando del combate a su máximo esplendor.
El de cabellera logro frenar el golpe de su hermano poniendo una buena guardia en su abdomen, y Leoren aprovecha su flexibilidad para darle una patada directa al mentón. El de cabello corto queda desorientado tratando de agarrar algo de fuerza para defenderse, cosa que no tiene frutos. Leo arremete con una combinación de ganchos y jabs directos hacia Artemy. En seco, este mismo detiene el golpe de su hermano, algo recordó que hizo que su sonrisa se desvanezca.
El cuerpo de Artemy brillaba de un tenue morado, marcando el final de su tiempo de reposo. En su mano se concentró la energía cinética acumulada por el mano a mano, y de un solo proyectil manda a volar varios metros a Leo, el cual choca con una pared, empezando a sangrar ligeramente por la cabeza.
Que… Carajo- mi cabeza… Penso Leoren mientras ve como su hermano tiene la boca tapada… Aunque en su desorientación logra oír algo.
—Акты насилия… твою сущность… —Leoren escucha muy ligeramente algo en su idioma, el trata de levantarse pero el estar aturdido le está jugando mucho en contra.
—ненависть… топливо —Con el pasar de los segundos Leo se empieza a recomponer lentamente, analizando lo que lograba entender de la voz de su hermano.
—и из качеств льва и тигра ты обретаешь форму —La expresión de Leoren se tensó, y empezó a correr hacia el cómo podía, pero fue demasiado lento, demasiado tarde.
Artemy se quita la mano de la boca, teniendo una marca con forma de espada en sus mejillas.
El aire se sintió pesado, y el ruido externo desapareció por unos segundos.
…—я призываю тебя, Триелос….
La cara de Leoren expresaba miedo. De la sombra de Artemy empezó a salir una masa negra y viscosa. El ruido que causaba era desagradable, pero esa misma masa se transformó en un hibrido antropomórfico de un león y un tigre blanco. El aire se sintió denso con la mera presencia del shikigami en el lugar, se veía amenazante, más aún con la carencia de ojos.
Trelios, El Shikigami del Odio.
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