Secreto de alumna - Capítulo 3
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3: Capítulo 3 3: Capítulo 3 Seraphine Blackwood, o como muchos se referían a ella: un enigma.
Parecía una adolescente normal si se mezclaba entre la multitud, aunque no lo era del todo cuando contaba la infinidad de conocimientos que poseía acerca del mundo mágico.
Una de sus mejores amigas era Luna Lovegood, estudiante de la casa de Ravenclaw.
Se conocieron en primer año ya que habían compartido clase de adivinación.
Seraphine contrastó de inmediato con la personalidad de Luna y eso le llamó la atención desde el comienzo.
Ella estaba convencida de que no podía rodearse de personas que pensaran en el linaje puro.
El mundo mágico había cambiado y esos pensamientos habían quedado en el pasado.
O mejor dicho, habían quedado antiguos.
Luna era muy libre con sus ideales porque su familia la había criado de esa forma.
Seraphine, por el contrario, fue educada de forma metódica en la tradición familiar de las artes oscuras ya que pertenecía a una familia de sangre pura.
Entonces rodearse de gente con creencias liberales como tenían por ejemplo los mestizos, enriquecía su cultura y la volvía más empática con los otros, pensaba ella.
Pero eso no era bien visto por algunos de sus compañeros de sangre pura como lo era Draco Malfoy.
Era muy difícil que ciertos estereotipos tan arraigados cayeran de un día para el otro.
Por eso cuando a veces se la veía conversando con alguien de otra casa o con la misma Luna, algunos no entendían por qué ella elegía compartir su tiempo y sus conocimientos tan importantes con gente que no “lo valoraba”.
Aunque eso a Seraphine poco le importaba.
Ella se sentía segura de quién era y lo usaba a su favor.
Claro que también tenía amigos Slytherin, aunque a veces renegaba de algunas de sus actitudes.
La mayoría de los de su casa no se relacionaban con miembros de otras casas.
Y si lo hacían era a escondidas, como acostumbraban ser los Slytherin: misteriosos, enigmáticos e imantados por romper algunas reglas.
Compartía su habitación con Saultie Brigadier, una rebelde Slytherin que vivía dando de qué hablar entre los miembros de su casa.
Ese día, la castaña de ojos verdes leía como todas las mañanas en su escritorio al lado de su cama.
Luna le había prestado un libro de Frank Baum, un antiguo escritor de la magia blanca e interesado en encantamientos de índole del amor y el deseo.
Algo que nunca habría existido en su casa ya que los hechizos que le habían enseñado eran parte de las artes oscuras.
—¿Todavía estás ahí?—se quejó Saultie mientras revolvía su armario para cambiarse—Vamos que quiero desayunar temprano, hoy tengo partido y no podré comer más nada hasta las tres.
Seraphine tomó su bolso y su varita sonriendo de costado.
—O no puedes esperar para ver a alguien—aclaró.
Sera sabía que su amiga había congeniado con una chica de Ravenclaw, aunque para Saultie sólo había sido “pasión de una noche” igualmente lo usaba como motivo para molestarla cuando ella la apuraba.
—¿Qué dices?
Ya ni sabes en qué mundo estás luego de leer tanto—se burló su amiga y salieron a los pasillos en camino al gran comedor.
—¡Qué extraño!
Todavía no llegaron los Ravenclaw ¿será que siguen en la práctica de Quidditch?—Saultie la tomó del hombro intentando callarla.
—Basta, ya no te apuraré a la mañana ¿feliz?—dijo en secreto y la castaña sonrió.
—No te enojes, eres buen partido para cualquiera, Brigadier.
—Shh, siéntate que ahí están entrando—Saultie la soltó—Vamos, siéntate que va a pensar que tengo algo contigo.
Seraphine volvió a sonreír y la miró desde la mesa.
Le divertía que su amiga se pusiera tan nerviosa por una supuesta ”pasión de una noche” que revelaba algo más profundo que lo que Saultie quería admitir.
Luego de acomodarse en el banco, la castaña puso su libro en la mesa, se sirvió su café y le dió un sorbo.
Junto a ella, algunos Slytherin desayunaban y charlaban entre ellos, pero a decir verdad le importaba ver un poco más allá de la mesa de los alumnos.
En la tabla del fondo, la mesa de los profesores era convocada por Dumbledore, Mcgonagall y algunos otros concentrados en sus tazas y platos.
<todavía no llegó> se apuró a deducir.
Si había algo que caracterizaba a Blackwood era la perseverancia y éste ya era su séptimo año en la escuela pensando en la misma persona.
Quizás en sus primeros años no lo pensaba de manera romántica, claro está.
Aunque sí podía reconocer que siempre le había generado intriga.
—Uh, no me recuerdes que hoy tenemos clase de pociones.
Cierra ese libro—la retó su amiga cuando se sentó.
—Espero que veamos Amortentia, así pueda que te contagies un poco de amor y te cambie el humor—se burló Seraphine.
—¡Ja!
¿Por qué no se lo das a tu novio, el murciélago?—la castaña sonrió de costado—¡Ah, claro!
No lo necesita.
Él ya te adora—bromeó Saultie haciendo alusión a que Snape la tenía de alumna favorita—Oh no, lo llamé con la mente—se quejó.
Ni bien regresó sus ojos en dirección a la mesa de los profesores, cruzó su mirada con el profesor más temido de todo Hogwarts: Severus Snape.
—No lo veas por mucho tiempo.
Quizá te está lanzando un hechizo no verbal —susurró su amiga.
Sera pestañeo un segundo, su presencia siempre la atraía a él como un imán y Saultie lo notó de inmediato.
No quería admitir que este hombre era el único que siempre le había interesado.
No quería abrirse del todo con su amiga, pero tampoco podía negar que lo único que quería era que Severus la viera.
No como su alumna, sino, como una mujer.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Luisinasebert Hola amis!
leer esto de nuevo me da nostalgia de las primeras veces que publicaba… me pone triste que la otra app haya bajado esta historia, pero estoy feliz de que puedo revivirla con Uds lxs amo!
Gracias por pasar TikTok: luisina.sebert
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com