SEVEN RIDER - Capítulo 1
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1: CAPITULO 1 Glasiel; la montaña congelada 1: CAPITULO 1 Glasiel; la montaña congelada CAPÍTULO 1 – La montaña Congelada La montaña congelada, un coloso blanco que cortaba el cielo, era un lugar temido por aventureros y viajeros.
Sus profundidades ocultaban monstruos de diversos rangos, ruinas olvidadas y un frío tan brutal que parecía morder hasta los huesos.
Pero nada de eso detuvo a tres jóvenes imprudentes.
I.
La imprudente expedición Lya, una joven elfa de cabello dorado y magia desbordante que necesitaba una varilla reguladora para no destruirlo todo por accidente, avanzaba al frente con curiosa determinación.
A su lado caminaban Gardet y Glay, dos hermanos goblins humanoides, uno de piel azul brillante y otro de rojo escarlata.
Los tres tenían quince años… y una ambición desmedida.
Habían escuchado rumores: un antiguo laberinto oculto en la montaña, repleto de tesoros y armas perdidas.
Ese rumor bastó para lanzarlos a la aventura.
Pero la montaña era despiadada.
Las criaturas que habitaban el hielo sentían la presencia de intrusos como un latido en sus dominios.
Y pronto, los tres jóvenes se encontraron acorralados por un Oso de Hielo, un monstruo mágico tan grande como una casa, con garras capaces de desgarrar acero.
El rugido retumbó en el valle.
El golpe mortal estaba por caer.
II.
El encuentro Antes de que el ataque los alcanzara, una ráfaga de viento helado atravesó el aire como un susurro cortante.
Una lanza de hielo puro nació desde la nada, cruzó veinte metros en un parpadeo y atravesó el torso del oso como si fuera humo congelado.
La bestia cayó hecha pedazos cristalinos.
Del borde del acantilado descendió la figura de un joven de aspecto humano, ojos tranquilos y cabello blanco, envuelto por un aura fría que no era natural.
—¿E-estás bien?
—tartamudeó Lya.
El joven no respondió de inmediato.
Miraba al horizonte, como si algo invisible lo llamara desde muy lejos.
Los jóvenes, agradecidos y fascinados, pidieron quedarse un tiempo con él para recuperarse del susto.
Pasaron dos días completos con él, refugiados en una cueva templada por la magia de quien luego supieron que se llamaba Solrack.
Allí comieron, hablaron y rieron.
Los hermanos goblin se asombraban de la fuerza de Solrack.
Lya notó que su magia era tan inmensa que hacía vibrar el aire.
Pero el propio Solrack desconocía la verdadera magnitud de su poder.
Durante esos dos días, el extraño latido que él percibía bajo la tierra seguía allí.
Constante.
Inquietante.
Pero Solrack no podía identificarlo; no sabía que ese eco era parte del debilitamiento del sello que suprimía una fuerza obscura dormida en el mundo.
III.Revelaciones Solrack le contro al trío de aventureros, que el vivía desde hace algunos meses en la montaña, que había perdido los recuerdos de su familia y su hogar, pero que extrañamente recordaba todo lo demás, por lo que llegaron a la conclusión de que había Sido hechizado por algún mago misterioso, pero, lya, que era muy perspicaz de preguntaba quien podría comprar magia contra alguien como el, ya que ella era la única de los tres que tenía ” visión de mana” , una rara habilidad que le permite al usuario ver la cantidad de magia que rodea a una persona, como si fuera un aura.
Aparte, ella había visto como solrack eliminaba a los monstruos de la montaña con cierta facilidad, algo muy difícil para la mayoría de los aventureros.
Lya le explicó a solrack que los aventureros se clasifican en rangos desde el rango más bajo el I hasta el más alto, el A, pero que por arriba del rango A se encontraba el rango S, el cual solo obtenían los más fuertes, persona con magias ” sagradas, épicas y legendarias” o también personas con habilidades únicas, y le dijo que seguro el era de rango S, ya que, aunque es muy difícil conocer personas de ese rango, ella a podido conocer a varios, a lo que solrack le dijo que los monstruos de la montaña no eran tan fuertes , y que seguro ella estaba confundida, más, este solo le dijo eso para intentar ocultar sus poderes, y , lya notando que solrack no quería que todo el mundo viera su enorme fuerza, decidió seguirle la corriente.
IV.
La decisión Al tercer día,solrack acompañó a los jóvenes en su descenso de la montaña.
Se convirtió en su escudo contra criaturas salvajes, tormentas y trampas naturales.
Cuando al fin salieron de la zona helada, Lya lo miró con una sonrisa brillante.
—Solrack… ¿quieres venir con nosotros a la ciudad?
—preguntó.
Él guardó silencio un instante.
Miró hacia atrás, hacia la montaña.
Hasta ahora había permanecido allí, confundido y solo, creyendo que debía quedarse para entender por qué había despertado.
Pero, en realidad, nada en ese lugar le daba respuestas.
Y ese eco profundo, esa presencia que no lograba comprender… No iba a aclararse quedándose quieto.
—Sí —respondió Solrack al final—.
Iré con ustedes.
Los tres jóvenes celebraron emocionados.
Sin saber que con esa simple decisión… habían cambiado el destino del mundo.
Porque su encuentro con Solrack no había sido casualidad.
Había sido la primera señal.
Y algo, muy lejos bajo el continente, estaba comenzando a abrir los ojos.