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SEVEN RIDER - Capítulo 23

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Capítulo 23: Cap 23: Historia de Solrak 1

Capítulo 23: Montaña Helada

El amanecer llegó lentamente sobre la ciudad.

La iglesia abandonada, que horas antes había sido escenario de un combate imposible de describir, ahora estaba rodeada por miembros de la policía mágica.

Barreras de contención cubrían el área. Sellos flotaban en el aire, asegurando que ningún rastro de energía demoníaca se expandiera más allá del perímetro.

Dentro…

Tres figuras dormían profundamente.

Yumia.

Calius.

Ernest.

El agotamiento había sido total.

🔗 El escape

Un grupo de magos examinaba el lugar.

—No hay rastro directo del líder —dijo uno de ellos—. Solo… residuos de maldición.

Otro respondió:

—Aquí hubo una batalla de alto nivel. Pero esto…

Señaló una marca oscura en el suelo.

—Esto no es magia humana.

Silencio.

El comerciante, Garred, observaba desde atrás, nervioso.

—Yo… yo vine lo más rápido que pude —dijo—. Pero cuando regresé con ustedes… ellos ya estaban así…

Uno de los oficiales asintió.

—Hiciste lo correcto. Sin ellos, probablemente estarías muerto.

El hombre tragó saliva.

—¿Y el otro?

—Escapó.

🌒 Despertar

Horas después…

Ernest fue el primero en abrir los ojos.

—…ugh…

Se incorporó lentamente.

—¿Qué… pasó…?

Calius despertó poco después.

—Mi cabeza… —murmuró, llevándose la mano a la frente.

Yumia seguía acostada.

Quieta.

Respirando lentamente.

Un oficial se acercó.

—Finalmente despertaron.

Ernest levantó la mirada.

—¿Dónde está ese tipo?

Silencio breve.

—Escapó.

…

—¿¡QUÉ!? —gritó Ernest, incorporándose de golpe— ¡¿Cómo que escapó?!

Calius frunció el ceño.

—Eso no tiene sentido… —dijo con calma—. Él estaba inconsciente… igual que nosotros.

Miró alrededor.

—¿Cómo consiguió despertar primero?

Los dos voltearon hacia Yumia.

Ella ya estaba despierta.

Mirando el techo.

—Está acostumbrado a la magia del Inframundo —dijo con voz baja.

Ambos guardaron silencio.

—Por eso despertó antes que ustedes.

Se sentó lentamente.

—Yo… no pude hacer nada.

Pausa.

—Debo conservar el poco maná que me queda.

Ernest apretó los dientes.

—Maldito…

Yumia continuó:

—Pero… logré hacer algo.

Los miró.

—Dejé sus brazos inútiles.

Calius alzó una ceja.

—¿Inútiles?

—Una maldición —respondió ella—. No podrá usarlos por un buen tiempo.

Silencio.

Ernest soltó una risa corta.

—Bueno… al menos eso.

🕊️ Consecuencias

Durante los siguientes días, la ciudad se mantuvo en alerta.

La policía mágica investigó el lugar.

Las frutas fueron confiscadas.

Y el caso… clasificado.

Garred, el comerciante, fue interrogado varias veces, pero finalmente quedó libre.

Para sorpresa de todos…

No parecía molesto.

—Quizás… es mejor así —dijo—. Esos frutos… nunca fueron normales.

🌿 Recuperación

El equipo de Yumia descansó durante dos días.

Recuperando energía.

Recuperando calma.

Recuperando… estabilidad.

Yumia permanecía en silencio la mayor parte del tiempo.

Sentada.

Pensativa.

Como si aún escuchara algo que los demás no podían.

🚶‍♂️ Camino de regreso

El tercer día, partieron de regreso a la academia.

El camino era tranquilo.

Demasiado tranquilo.

Hasta que Ernest rompió el silencio.

—Oye… Yumia.

Ella levantó la mirada.

—¿Qué fue lo que pasó realmente?

Calius también la observó.

—Sí… —añadió—. Ese tipo… no era normal.

Yumia guardó silencio unos segundos.

Luego habló.

—Ese hombre…

Pausa.

—Su maná no era suyo.

Ambos se tensaron.

—Era provisto por un demonio.

El viento sopló entre los árboles.

—Por eso era tan… pesado.

Ernest tragó saliva.

—Entonces… ¿lo controlabas?

Yumia negó.

—No.

Miró al frente.

—Solo… cambié las reglas.

Calius frunció el ceño.

—Explícate.

Yumia respiró hondo.

—Los demonios… tenemos dos fuentes de poder.

—La primera es igual a la de ustedes.

Levantó la mano.

—La glándula de maná.

—Pero la segunda…

Sus ojos se oscurecieron levemente.

—Proviene de las emociones.

Silencio.

—Convertimos emociones… en energía.

Ernest parpadeó.

—¿Qué tipo de emociones?

Yumia respondió sin dudar:

—Desesperación.

El ambiente se volvió más frío.

—Cuando perdí el control…

Bajó la mirada.

—Accedí a esa fuente.

Calius entendió.

—Por eso el ambiente se volvió tan…

—Pesado —terminó ella.

Asintió.

—Sí.

Pausa.

—Y lo usé…

Miró su mano.

—Para terminar el combate de un solo golpe.

Ernest exhaló.

—Eso explica muchas cosas…

Pero entonces Yumia continuó:

—Después… no pude detenerlo.

Ambos la miraron.

—Si me quedo sin poder mágico…

Su voz bajó.

—Mi habilidad terminará por matarme.

Silencio.

—Lo siento…

Calius negó de inmediato.

—No tienes nada que disculpar.

Ernest asintió.

—Exacto. Seguro volveremos a encontrar a ese maniático.

Intentó sonreír.

—Y la próxima no se nos escapa.

Luego añadió:

—Lo importante es que los comerciantes están bien.

—Y que la policía mágica confiscó esas frutas.

Se encogió de hombros.

—Aunque ahora no podrá venderlas… el viejo no parecía muy triste.

Calius soltó una leve risa.

—Supongo que entendió el peligro.

🤝 Reencuentro

Días después…

En el camino de regreso…

Tres figuras aparecieron a lo lejos.

—¿Eh? —dijo Ernest—. ¿Esos son…?

—¡Chicos! —gritó una voz familiar.

Lya.

Corriendo hacia ellos.

—¡No puedo creerlo! —dijo emocionada— ¡Estamos regresando todos juntos!

Ernest sonrió.

—¡Lya! ¡Chicos!

Seichi se acercó con orgullo.

—¡Ahh! Por supuesto que terminamos nuestra misión.

Cruzó los brazos.

—Tenían que vernos en acción.

Gardet levantó la mano.

—Fue increíble.

Danda y Trazon llegaron poco después.

—Nosotros también cumplimos la nuestra —dijo Danda.

Glay, algo sonrojado, asintió.

—Sí… todo bajo control.

El grupo completo estaba reunido.

Por primera vez desde que comenzaron las misiones.

Yumia observó a Lya.

—Oye…

La elfa giró.

—¿Sí?

—¿Has sabido algo del profesor?

Lya negó.

—Para nada.

Luego sonrió.

—Pero gracias a Dios no lo necesitamos.

Pausa.

—Aunque…

Miró al cielo.

—Me pregunto qué habrá estado haciendo…

❄️ Montaña Helada

Muy lejos de allí…

En lo profundo de una montaña cubierta de hielo eterno…

Dos figuras caminaban frente a una pared gigantesca.

Lisa.

Perfecta.

Como un espejo.

Solrack levantó la mano.

Su ojo brilló.

El Ásteri.

La superficie reflejó la luz…

Y se desvaneció.

Revelando…

Una estructura imposible.

Una biblioteca.

Gigante.

Antigua.

Silenciosa.

Azami abrió los ojos.

—Profesor…

Miró alrededor.

—¿Qué mierda es esto…?

Solrack caminó sin detenerse.

—Vamos.

—Tengo que recuperar algo.

Azami lo siguió.

Observando cada rincón.

—Esto es… antiquísimo.

Tocó una columna.

—¿Cuánto tiene? ¿Mil años?

Solrack respondió sin mirar atrás:

—La verdad…

Pausa.

—Ya estaba aquí cuando llegamos hace 300 años.

Azami se detuvo en seco.

—¿300?

Silencio.

—¡¿300?!

Lo miró fijamente.

—¿De qué rayos estás hablando?

Solrack no respondió de inmediato.

—Es parte de mi historia.

📖 El libro

Caminaron hasta un atril.

Cubierto de polvo.

Un libro descansaba sobre él.

Solrack sonrió levemente.

—Aquí está.

Lo tomó.

—Esto es lo que vine a buscar.

Azami se acercó.

—¿Un libro?

Entrecerró los ojos.

—¿Qué clase de libro es?

—Historia —respondió él—. Escrita por mis ancestros.

—Lo traje aquí hace 300 años.

Azami extendió la mano.

—Déjame verlo.

—Olvídalo —dijo Solrack—. Está en lengua antigua.

Pero fue tarde.

Azami ya lo había tomado.

Abrió el libro.

Y comenzó a leer.

—Mmm…

Solrack se congeló.

—Cronología según el patriarca…

Sus ojos se abrieron.

—¿Qué…?

Le arrebató el libro.

Y lo guardó.

—¡Oye! —protestó ella— ¡Estaba leyendo!

—Lo siento —dijo él—. Esa información no puede ser revelada.

La miró fijamente.

—¿Cómo puedes leer eso?

Azami se encogió de hombros.

—Lengua primordial.

—Los vampiros heredamos conocimiento.

Pausa.

—No todo… pero yo puedo leerla.

Solrack pensó en silencio.

“Eso no es posible…”

“Ese libro tiene un sello…”

“Solo quien sea elegido puede leerlo…”

“¿El libro la eligió?”

Luego habló:

—Debo entregarle este libro al director.

Azami cruzó los brazos.

—De acuerdo… quédate con tu libro de historia… pero… ¿qué es eso de 300 años?

Solrack suspiró.

—Bien… voy a contarte…

La historia de la montaña helada

Hace 300 años…

El clan Asterix envió parte de su gente a vivir en esta montaña.

El propósito era claro.

Querían ver si la influencia del ambiente podía alterar la naturaleza de sus ojos.

Querían comprobar si su Asterix se convertiría en un ojo híbrido… un ojo patriarcal con poder de ojo elemental.

Los bebés que nacieron 30 años después…

Desarrollaron, con el paso de los años, ojos elementales de hielo.

Pero otros más…

Unos pocos…

Nacieron con un Asterix capaz de lanzar ataques de hielo… entre otras cosas.

Eso despertó la ambición de otros clanes.

Todos querían ese poder.

Pero ninguno logró replicarlo con éxito.

Fue entonces cuando se descubrió algo más.

El clan Asterix había encontrado una biblioteca antigua en la montaña.

De la era de los patriarcas.

Mucho tiempo antes del diluvio.

Un lugar con acceso a conocimientos olvidados por el paso de las generaciones.

Muchos clanes codiciaban esos conocimientos.

Pero enfrentarse al clan Asterix…

Era un suicidio.

Pero hubo un clan que no tuvo miedo.

El clan Xau.

Portadores del Xau.

Un poder ocular con una fuerza abrumadora.

Capaz de invocar espíritus antiguos.

Ellos decidieron atacar.

La guerra llegó a la montaña.

El clan Xau era enorme.

Y acorraló al clan Asterix dentro de la montaña.

Como último recurso…

El clan Asterix usó esa magia antigua.

Sellaron la biblioteca en otra dimensión.

Y convirtieron la montaña…

En una mazmorra llena de monstruos y trampas.

Dejando oculta aquella biblioteca.

Solo un portador del Asterix de hielo puede liberar el sello.

Luego de eso…

Los miembros que quedaban del clan Asterix huyeron.

Muchos fueron cazados.

Asesinados.

Para robar sus ojos.

Pero al arrancarlos…

Se activaba una magia antigua.

Que destruía el Asterix por completo.

Sin dejar rastro.

La otra parte del clan Asterix…

Los que no fueron a la montaña…

Se unieron a otros clanes.

Cellaton.

Sanoso.

Axu.

Shitao.

Todos juntos.

Para vengarse.

El clan Xau fue casi borrado.

Los sobrevivientes huyeron a una isla.

Lejos del continente.

Para siempre.

Eso permitió que los demás clanes se extendieran en paz durante 300 años.

Pero antes de desaparecer…

El clan Xau juró regresar.

Prometieron abandonar su isla cuando obtuvieran el poder de los antiguos.

Para destruir el continente.

Todos los clanes patriarcales…

Sanoso.

Shitao.

Cellaton.

Asterix.

Axu.

Vivieron mezclados entre los reinos.

Ninguno era exclusivo de nadie.

Cada reino convivía con distintas razas y clanes.

Así fue como el mundo encontró equilibrio.

Esa fue la historia de los 100 años de la guerra helada.

Le dieron ese nombre por la montaña.

Después de esos 100 años…

Pasaron 200 más…

Hasta el día de hoy.

Donde…

Quizás…

Han cambiado muchas cosas…

El presente

Luego de escuchar la historia…

Azami y Solrack ya estaban frente a las puertas de la ciudad.

Y no solo ellos.

Los tres equipos de la clase de Solrack…

También estaban allí.

Todos juntos.

Solrack…

Y sus diez estudiantes.

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