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Sistema cultista en marvel - Capítulo 408

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Capítulo 408: Capitulo 409: Consigue profesores Parte 3 (Traición)

Orba Meiyer entró en el pequeño departamento japones.

Colgando su abrigo en el perchero al lado de la puerta, sus facciones quedaron expuestas.

Un hombre mayor, con arrugas en el rostro, delgado pero se notaba que era viejo, tal vez mayor de 50, una calva lisa y una expreción oscura.

Con desagrado, miró al fondo de la pequeña casa, mientras decía.

–Lucifer, a la próxima, tu tienes que encargarte de ir a ver lo que sucede.

A quien le hablaba, parecía ser una especie de adolecente, sin embargo, aunque parecía tener unos 14 o 15 años, su verdadera identidad era totalmente diferente.

Era Lucifer, un ángel caído poderoso, uno de los generales bajo el mando del rey demonio Satan.

Actualmente, Lucifer estaba sentado rodeado de un montón de dispositivos tecnológicos, pantallas densas, cableado enredado y pesado que se entrelazaban, así como varias computadoras pegadas entre si.

Con un cabello largo y negro azabache, no podía verse correctamente su apariencia.

Orba desde su lugar, solamente podía ver un par de alas de ángel, pero estas eran tan negras o más que el cabello de lucifer. Era su rasgo único de ángel caído.

Las alas enormes se dejaban sobre el suelo, con sus plumas que brillaban con un tono casi metálico.

–Oye, orba.

Habló Lucifer desde su lugar, sin siquiera mirar hacia atrás.

–Si sabes usar estos aparatos para encontrar a Satan, entonces ven y hazlo tu, así yo puedo quedarme a actuar de guardia sin hacer nada aparte de quejarme. ¿qué tal?

Una sonrisa sarcástica se formó en el rostro de Lucifer.

–Ah, es cierto. Eres un viejo miope que no entiende nada. Entonces ¿Qué tal si te callas y haces honestamente de portero?

Ante esas palabras despectivas, el rostro de órba se oscureció.

Apretó el puño mientras que una vena se resaltaba en su frente.

–¡Tu! Maldito demonio impío. ¡Te recuerdo que esto fue un trato que hicimos los dos, no soy tu subordinado! Me encargué de conseguirte todos esos aparatos y ahora tu trabajo es buscar a Satán y a Emilia, eso es todo. Pero ha pasado tanto tiempo y no ha habido ningún avance.

Lucifer frunció el ceño, apartó la mirada de su pantalla por un momento y miró hacia atrás, un rostro delicado, casi andrógino y delicado quedó expuesto ante el brillo azul de la computadora.

–viejo ruidoso, ¿Acaso piensas que estás a mi mismo nivel? No me hables con tu apestosa boca de anciano. Este trabajo es delicado y nada que puedas entender con tu mente estúpida y traicionera. Solo espera un poco, el momento cuando matemos a Satán y a la Heroína llegará pronto, solo espera y hasta entonces, haz guardia y cállate.

Lucifer terminó de hablar, volviendo una vez mas a las pantallas.

Orba intentó ver lo que sucedía en esas pantallas, pero debido a que las enormes alas negras de Lucifer estaban abiertas descuidadamente, apenas podía verse un leve brillo azulado y blanco.

Orba chasqueó la boca con enojo, pero se aguantó el amargor.

–Por cierto, apaga la luz, me desconcentra.

Dijo Lucifer, agitando la mano hacia Orba como si fuese un sirviente.

Orba miró la espalda de lucifer con veneno en la mirada, una vena resaltó de su frente y sus dientes rechinaron, pero al final caminó hacia el apagador y apagó la luz amarilla de de la casa.

La oscuridad llegó al lugar y solo quedó un extraño brillo azulado que cubría las paredes y parte del techo.

Lucifer no se movió de su lugar, aparte de aveces estirar la mano para agarrar comida de una bolsa que decía “Poteto chips” o bebía de una botella que decía “Cola soda” paquetes de Mcronal’s o centoky fray chiken estaban dispersas por el suelo.

El silencio se hizo en el lugar, cuando Lucifer recordó el porqué había salido Orba.

–Por cierto, ¿qué fue ese sonido de afuera?

Orba se sentó en un sofá frente a la puerta, leyendo un libro grueso que tenía de portada “Santas escrituras” Orba lo leía con mucha concentración y al escuchar las palabras de Lucifer, simplemente respondió.

–Quien sabe, debió ser una pelea. Un tipo tirado en la calle con pedazos de botella rota en el suelo y su cabeza.

Lucifer levantó una ceja.

–¿No lo ayudaste?

–Es un desperdicio de mi magia.

Respondió Orba simplemente.

Lucifer asintió, y volvió a sus pantallas.

Había una fría costumbre a la presencia del otro, dándose las espaldas entre si, pero totalmente alerta.

Pero en ese momento.

Un temblor hizo sacudir el pequeño departamento 1LDK.

La bebida gaseosa que cargaba lucifer, se tambaleó y derramó el contenido sobre su teclado donde sus dedos se movían con rapidez.

–¡Ah!¡No, mi record!

Gritó mientras levantaba el refresco caído con rapidez, sin embargo, en sus oídos, sonaron sus audífonos con un timbre de pérdida.

Del lado de Orba, lo que estaba leyendo,se resbaló de entre sus sagradas escrituras, mostrando una rebista que calló sobre su regazo.

La imagen de una hermosa mujer en traje de baño rojo que guiñaba un ojo, quedó expuesta.

Orba levantó la rebista rápido y la metió denuevo entre sus páginas de su libro santo.

Ambos tipos se movieron rápido para solucionar sus cosas, que no se dieron cuenta a tiempo de que alguien se había parado fuera, justo del otro lado de su puerta.

Entonces, una voz fúrica y que parecía llenarse de resentimiento sonó con una voz que hizo temblar el lugar.

–¡O-R-B-A!

La puerta fue pateada con ira. Esta explotó en trozos pequeños y astillas que golpearon el interior de la casa como metralla que dejó agujeros por todo el lugar.

En el exterior, con la pierna aún levantada, una expreción de ira y el cabello agitado,estaba Emilia, totalmente armada.

–¡Orba Meiyer!¡Tu, maldito traidor! ¡Te mataré!

Esta vez, el interior no pudo salvarse, las computadoras y pantallas de Lucifer se rompieron en pedazos mientras que Orba rodó por el suelo hasta chocar contra la pared.

La biblia que estaba leyendo, calló al suelo y el libro playboy que tenía entre páginas, quedó totalmente expuesto.

Sin embargo, el hombre calvo ya no podía ponerle atención a esto y en su lugar, abrió ampliamente sus ojos.

–¡¿Emilia?! ¿Cuando?

Emilia entró en la pequeña habitación, mirando a su alrededor, con una furia increíble en su mirada, casi podiendo hacer arder todo lo que entraba en su campo de vista.

Sobre todo, a Orba y lucifer que estaba al fondo de la habitación, aún desesperado porque su trabajo de días se había arruinado.

–¡No, no! ¡Mis datos! ¡Nooo!

Emilia miró a Orba.

–¿Desde cuando? Desde el inicio, cuando dijiste que planeabas matarme junto al rey demonio Satan. ¿O acaso escuché mal?¿Me equivoco, Orba Meiyer?

Orba se arrastró por el suelo, con la voz temblorosa.

–Esto, Emilia, Heroina, creo que escuchaste mal, yo nunca pensaría en aliarme para querer asesinarte, ¡Es un mal entendido! ¡totalmente, me mal interpretaste!

Emilia se detuvo, Le dio la palabra a Orba y preguntó.

–¿Es así? Dime, cual es tu excusa?

Ella entrecerró los ojos, sin creer nada pero esperando una respuesta.

Orba se tambaleó, callendo al suelo, su cuerpo estaba cubierto de pequeñas heridas donde lo habían golpeado los fragmentos de madera.

Tenía una mirada fanática y gritó.

–¡Este es mi plan!voy a unirme con este sucio demonio para acabar juntos con el rey demonio Satan, luego cuando no se de cuenta, lo planeo traicionar y ayudarte, es un plan cuidadosamente hecho, pero no esperaba que llegaras aquí tan pronto.

Orba sonrió.

–Pero es excelente, ahora que estás aquí, ambos podemos tratar con Lucifer, es el general del rey demonio Satan, entre tu y yo, sin duda podemos acabar con él. Heroina, Emilia, vamos! ¡Ataquemos juntos!

Emilia no se movió de su lugar.

Orba estaba totalmente rodeado de mentiras que ella podía olfatear gracias a su poder divino.

Entrecerró sus ojos, cuando dijo.

–Orba, para, tus verdaderas intenciones quedaron expuestas. Ríndete y yo podría-.

Justo en ese momento, Orba enganchó sus santas escrituras con el pie, con un empujón,tiró de este y lo atrapó con sus manos.

El libro se llenó de un brillo dorado, cuando un circulo magico dorado se formó ante él.

Mientras sus heridas sanaban a gran velocidad, miró a Emilia con una malicia manifiesta.

–¡Muere!

Un rayo dorado poderoso salió disparado desde el círculo magico, el golpe fue directo a Emilia, cubriendo su figura entera.

Orba gritó al mismo tiempo.

–¡Lucifer! Maldito demonio! ¡¿QUE ESTAS ESPERANDO?! ¡ATACA JUNTO A MI, AHORA ESTÁ DEBILITADA!

Lucifer miró sus aparatos, rotos. Aunque abrió sus alas a tiempo, muchas cosas no se salvaron, aunque la mayoría fue debido a que se calleron las botellas de refresco puestas descuidadamente a los lados y al caer, derramaron su contenido.

Lucifer se levantó de su lugar, totalmente furioso.

Miró orba con fastidio y entonces con una ráfaga de viento poderosa, sus alas de ángel caído se abrieron levemente.

El aura de ambos, aumentaron.

Desde su llegada, lo que hicieron, fue solo recolectar la fé y miedo de las personas, por eso se mudaron a una zona mas vieja y alejada de la ciudad, en un punto donde la depreción o anhelo eran mas fuertes, recargándose constantemente, por lo que no estaban muy lejos de sus estados mas fuertes.

Ambos voltearon hacia el lugar donde había estado Emilia.

El golpe de Orba, le había dado de lleno.

Sabíán que no podían matarla tan fácilmente, pero un ataque así, debería haberla herido, sobre todo con su estado debilitado de ese mundo.

O eso fue lo que pensaron, cuando desde un agujero en la pared, la apariencia ilesa de Emilia regresó caminando, sin nisiquiera el cabello habiendo sido movido.

Orba abrió la boca.

–¿Cómo pudiste? Tu, ¿No estás débil por este mundo precario de magia?

Emilia se agitó el cabello, su espada Vetterhalf en su mano, completó su estado de ángel y su fuerza ya poderosa, aumentó al doble una vez mas.

Ella miró al antiguo compañero y al demonio. Había un dolor en su pecho, la traición de sus compañeros que la dejó conmocionada, pero esto solo alimentó mas su ira.

Ella habló.

–Orba,no entiendes nada. Ahora, déjame darte el castigo adecuado para los traidores.

Ella se lanzó.

Preparado, Orba levantó deprisa un escudo mágico, pero esperando, nunca resibió un golpe real.

En su lugar, lo que sucedió, fue que Emilia atacó a Lucifer.

Este levantó deprisa un escudo, el cual se rompió en pedazos y terminó chocando, atravesando las paredes.

Orba abrió ampliamente los ojos, cuando Emilia no atacó desde el frente y en su lugar, lo rodeó hacia un lado.

Su escudo que solo protegía un lado no funcionaría, por lo que levantó con prisa otro escudo, pero su final fue similar al de lucifer, siendo golpeado y atravesando las paredes.Dos bolas salieron de los pequeños departamentos, chocando contra el suelo.

En ese momento, el edificio entero tembló y casi se derrumbó.

Era una construcción algo antigua y los ductos de gas terminaron por hacer arder la casa.

Por suerte, antes de comenzar todo, Victor hizo aparecer a sus cien clones y todos actuaron como las fuerzas de seguridad en japón, trabajando para desalojar a las personas.

Tomar lo valioso y cosas de importancia y luego salir, ya que había ocurido un terremoto.

Las alertas sísmicas del país fueron hakeadas por Bety y se activaron, alarmando la ciudad.

Esto serbiría como una coartada.

Victor no fue tan malo, al menos, no podía serlo ante Emilia su próxima subordinada.

Así, el edificio donde estaban, se había desocupado hace tiempo y las cuadras sercanas estaban alertadas.

Aunque hubo un pequeño problema.

El miedo colectivo y demás hicieron que el poder de Orba y Lucifer pudiera sustentarse un tiempo y no caer de inmediato.

Pero aún así, Emilia no los dejaría.

Con una velocidad increible, ella se lanzó hacia adelante, chocando contra lucifer que se había detenido en su lugar.

Sin embargo, este ya la estaba esperando.

Sus pupilas se iluminaron de color morado y sus alas se abrieron en el aire, sosteníendolo.

—–¡¡¡Heroina, muere!

Sus manos se abrieron, cuando rayos de poder energético morados salieron disparados en una andanada poderosa hacia Emilia.

Esta los resibió de frente.

En su espalda, se formaron dos alas de ángel compuestas de energía, elevándola por el viento.

Su vición dinámica fue increible, cuando los ataques de energía pasaron muy serca de ella, rosando incluso su rostro y agitando su cabello, pero sin que uno solo la golpeara.

Entonces, chocó.

Lucifer y Emilia se encontraron en un combate aéreo increible, volando de un lado al otro, uno con un tono oscuro y morado y el otro blanco dorado.

Siniestro y Divino.

Su pelea fue lo último que aguantó el departamento cuando se derrumbó por completo.

En la calle, Orba se levantó de un pozo en la calle.

Salió del cráter cubierto de polvo y heridas, pero su magia le curaba.

Se tambaleó hacia la calle, cuando movió su mirada hacia las dos figuras en combate.

Maldiciendo, su libro de escrituras santas se abrió por la mitad, cuando su cuerpo se rodeó de un poder mágico asombroso.

Docenas de círculos mágicos gigantes se formaron en su espalda, cuando apuntó a ambas figuras y disparó sin dudar.

Los círculos magicos parećian los bosales de un arma gatlin, girando y escupiendo lanzas de luz sin parar.

Las dos figuras en vuelo fueron atrapadas y comenzaron a luchar mientras esquivaban el ataque, aunque el nivel de puntería de Orba, un veterano de guerra, fue difícil hacer que esquivaran muchos ataques.

Orba no se detuvo, no le importó incluso que Lucifer pudiera ser su compañero, atacando con todas sus fuerzas.

Las páginas de su libro giraron y se detuvieron en un punto específico.

–¡Grandes cerafines! ¡¡¡Denme la espada de justicia, la cuchilla del amanecer, algo que corte el cielo y pare la oscuridad ante mi! ¡¡¡Etheris solarum!

El poder mágico de Orba se consumió como si se lo tragara un agujero mágico, pero por suerte, sintió las plegarias y preocupación de las personas en esta ciudad, sobre todo gracias a los ruidos de combate y edificios derrumbándose que causaban mas pánico. Apenas pudo resistír el ataque.

En el cielo, se formó una esfera ardiente de luz dorada.

Una gota de sudor corrió por la frente calva de Orba, cuando su ataque continuo logró desviar a ambos enemigos hacia un punto que quería.

–¡Mueran!

Gritó, cuando la esfera de luz, atravezó el cielo con un poder increible.

La esfera no era en absoluto lenta, de hecho, incluso siendo tan grande, parecía una estrella fugaz o un pequeño sol acelerado cientos de veces.

En ese momento, Emilia que había suprimido a Lucifer, que solo era bueno en gombate magico, sintió el peligro, cuando volteó.

Frente a ella, Lucifer, que tenía el cabello alborotado, miró primero la bola de luz, cuando maldijo.

–Ese traidor.

Sus puños se enredaron con poder mágico comprimido, entonces golpeó el aire, cuando una barrera condensada de puro poder demoniaco lo envolvió.

Lucifer sonrió.

–Heroe, espero que no vivas a eso.

Emilia quiso golpearlo, pero Lucifer se había envuelto incluso en sus alas negras, como un enorme capullo de plumas negras.

Ella maldijo, cuando levantó su espada.

–¡VetterHalf! ¡¡¡Corta lo que tenemos ante nosotros!

La espada sagrada se iluminó.

Con todas las fuerzas de Emilia, su divinidad se impulsó a la espada, haciéndola crecer de tamaño cada vez mas.

En un instante, una espada gigante que competía en tamaño con el sol que la atacaba, se ahbía formado.

Ella entonces hizo mover la espada.

Un sol brillante y una espada enorme chocaron en el cielo.

Su combate hizo estremecer el aire, retumbó con ondas de choque que rompieron los cristales de los edificios sircundantes y el suelo se resquebrajó.

Orba miró esta escena, mientras se reía a Carcajadas.

–¡Heroina Emilia! ¡No lo entiendes, el poder divino que quema todo lo impuro, no serbiría contra un ángel o la espada, pero eres mitad humana, un ataque que puede afectarte! Aparte, ¿Ya gastaste mucho poder, ¿Verdad? Jejeje.

Orba pareció ser inspirado por la ley del villano, comenzando a hablar mientras que la esfera de luz empujaba a Emilia cada vez mas hacia atrás.

–¡Solo muere! Cuando yo regrese, portaré tu espada y anunciaré tu lamentable deceso, solo tengo que matar al rey demonio, después de esto, yo seré el héroe, la iglesia me seguirá y seré el gobernante del mundo. Solo tienes que cumplir el papel para el que fuiste creada, solo muere.. al fin y al cabo, si yo no lo hacía, lo aría alguien mas, un héroe en tiempos de paz no es algo bueno.

Orba inyectó toda su magia acumulada en la esfera solar divina, aplastando a Emilia.

Esta parecía apunto de caer, pero entonces, un pequeño círculo de magia lila apareció en su oído.

–Si, bueno, creo que esa es una buena confeción. ¿Qué opinas, Heroina?

Emilia frunció el ceño, cuando asintió.

–Está bien, tenías razón.

Ella suspiró.

Victor desde el otro lado sonrió y contestó.

–Acaba con esto, me da vergüenza que parezcas tan acorralada. Aparte, te cuidado desde atrás.

–Lo se.

Dijo Emilia, sintiéndose insatisfecha.

Ella se puso seria.

El poder divino se envolvió en su cuerpo, haciendo crujir la calle y arietar el concreto solo ante su oleaje.

La espada creció al doble de su tamaño, cuando las venas aparecieron en sus sienes.

Sus alas se volvieron casi materiales cuando empujó hacia el frente.

Al mismo tiempo, desde atrás, un brillo morado parecía acumularse.

La oscuridad siniestra emanaba como una nube de miasma desde el cuerpo de Lucifer.

Sus alas se abrieron repentinamente y en su mano extendida, una especie de pequeña esfera de magia comprimida había aparecido.

Lucifer sonrió con ferocidad, sus muelas casi quedaron expuestas y sus pupilas se volvieron iincluso rojas.

–Muere, heroina.

Dijo con un susurro, solo para si mismo, cuando el ataque comprimido fue directo hacia la espalda de Emilia.

Una enorme esfera solar ardiente por delante, una daga afilada super comprimida por detrás.

El rayo alcanzó su espalda en menos de un segundo, cuando las energías siniestras y oscuras envolvieron a Emilia.

Una exploción retumbó.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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