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Sistema de Evolución Universal - Capítulo 137

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Capítulo 137: Cuando Maribel Pregunta

*Tap tap tap*

Pisadas firmes, veloces.

Era la ciudad más tranquila que ayer. Menos tranquila que mañana.

Solo los sonidos de las personas corriendo se escuchaban.

—Maldición ¿A dónde fueron esos sujetos? —se quejó Thot.

Amara se detuvo, lo llevaba flotando. Thot puso lentamente sus pies en el suelo, mirando la entrada al refugio subterráneo.

Ante los ojos del grupo, una casa común y corriente. Amara se rascó la cabeza.

—¿Este lugar está camuflado?… o algo así… ¿verdad?

Sofía sacó un talismán especial, lo colgó en la frente y observó. Ladeó la cabeza, confundida.

—¿Qué ves? —preguntó Thot.

—Algo así como… una casa normal.

De las sombras, salió una mujer con el cabello rubio y los ojos celestes. Sofía la saludó sin sorpresas.

—Hola Abby.

La damphyr asintió. Indicando que la sigan adentro.

En el interior, ella quitó una alfombra. Bajo esta, las runas estaban dibujadas y encendidas con magia.

—Solo párense en el centro. —dijo —en el momento que esta casa se queme o sea destruida, las runas desaparecerán.

Ella miró al grupo.

Thot respiró profundo.

—¿Lograron llegar al clan Zhao?

Abby asintió.

Amara sonrió viendo la respuesta.

—Entonces, dejemos a Thot aquí. —dijo la joven, con el aura brotando. —vayamos a machacar a los invasores del Dragón.

Thot suspiró, negando lentamente.

—Maribel está huyendo, Aether está huyendo, Rin… bueno… probablemente esté peleando. Si nos ofrecen formas de escapar, deberíamos hacerlo.

El espacio se curvó, solo un instante. Un niño con orejas de lobo apareció de la nada. Hizo una ligera reverencia.

Thot levantó una ceja, luego hizo tendió la mano. Aether miró la mano tendida un momento antes de tomarla.

—Hola muchacho ¿Qué haces acá?

suspiro. —Si nosotros nos quedamos entre los mortales, es posible que los detecten. Pero Thot no puede seguir nuestro ritmo. Eso es lo que me trae acá. —dijo mirando al comerciante.

Sofía le tocó el hombro al niño.

—¿Sabías que vendríamos acá?

—No realmente, solo aposté con Abby a que sí. Y gané.

Ella miró al par de lobo y murciélago, con incredulidad. Tenía muchas que decir, pero no era el momento.

Se aclaró la garganta.

—De todas formas. Lo que dices tiene sentido. Tú en especial, tienes una presencia fuerte.

Abby miró a Thot a los ojos. Ofreció una dulce sonrisa, juntando las manos.

—¿Te importaría ponerte a salvo? Por nuestra tranquilidad…

Él asintió distraídamente, caminó sin oponer resistencia. Miró una vez más al grupo, con una sonrisa amarga.

—Supongo que en verdad me falta poder. Otra vez solo puedo estar al margen.

Sofía le dio un ligero golpe en la frente, aunque la piel enrojeció.

—No hagas esto Thot. No es tu culpa, nada de esto lo es.

Apenas hubo algo de luz, el hombre desapareció.

Abby tapó nuevamente el círculo, la alfombra puesta encima.

—¿Nos vamos ya? —preguntó a Aether.

El niño asintió, tomando su mano. Desapareció en un santiamén.

Sofía esperó con una expresión de suspicacia.

—¿Pasa algo? —preguntó Amara.

—No moriremos mientras esperamos, ¿verdad?

Su rostro palideció.

—¡Oye, tonta… no tientes a la mala suerte!

Una risita salió de sus labios, ladeando la cabeza.

—¿Ya tienes miedo? Chica de las escondidas.

Amara se dio la vuelta, con una mano en su lanza.

—Solo soy precavida. La mala suerte vino cuando hablamos en la avestruz y Nadir pagó las consecuencias.

Sofía se encogió ligeramente, con los labios ahora apretados.

Estiró la yema de los dedos, tocando ligeramente su hombro, dando ligeros golpes.

—No pasa nada. Es solo una broma, ya no sigo.

No dijo nada. Ella golpeó ligeramente con la cabeza.

—Ey. No te enojes.

Un suspiro. Los brazos bajaron.

—Está bien, no estoy enojada. Solo vigilante.

Sofía arrugó las cejas.

—¡Entonces haberlo dicho antes!

El espacio se deformó una vez más, Aether volvió.

—Las llevaré a las dos a la vez. Tal vez tardemos un poco más.

Asintieron, apareciendo en uno y otro lado.

Cuando finalmente llegaron a su destino, una finca enorme y con grabados en todos lados se podía ver. Algunos símbolo flotaban en el aire, haciendo un recorrido en la entrada.

Sofía y Amara abrieron la boca de sorpresa.

Abby rio entre dientes.

—No se asombren, son solo letras decorativas sin efecto.

Asintieron distraídas, con un talismán en sus manos.

Afuera estaban coordinando la defensa, mucho caminaban en la periferia con las lanzas en mano, ya apuntándolas. Aether apareció y mostró un talismán. Pasaron.

En el interior del clan antiguo, las personas estaban movilizándose a su propio escondite. Podían verlos desaparecer cuando entraban en callejones, con los círculos brillando apenas.

Los magos estaban recitando conjuros en sus baritas, ligeros brillos salían de éstas y cubrían sus cuerpos. Uno de ellos produjo un brillo que se condensó en una esfera; ésta voló a gran velocidad hacia las montañas, mientras el mago esperaba algo.

Una mano tomó a Amara de la cintura, haciéndola saltar de sorpresa. Ella buscó la causa.

—Maribel ¿Qué me haces?

La mencionada apareció de la nada. Parpadeando con inocencia.

—No se… solo quise hacerlo. ¡Hola! ¿Te encuentras bien?

Amara se quedó sin palabras. Sofía parpadeó, rodeándola y examinando por todos lados.

—¿Eres realmente tú?

Richard apareció a lo lejos, con los dedos en las sienes.

—Está actuando raro, lo se. Simplemente… vimos algo muy loco.

—¿Qué vieron? —preguntó Amara.

—Bueno… digamos que… un mundo similar al de donde vengo está en peligro… —la voz fue apagándose poco a poco.

Amara parpadeó.

—¿Eso qué tiene que ver con que me pellizques?

Maribel la miró con ojos oscuros.

—Tú solo déjate ¿Entendiste?

Extendió la mano y volvió a pellizcar.

—En serio, estás actuando extraña.

Una sonrisa suave se formó en sus ojos cuando apareció Aether. Ella se acercó.

—Hola. —saludó Aether.

Ella no dijo nada, frotó su cabeza con esmero y luego lo abrazó.

Los ojos de del muchacho se abrieron con sorpresa. Sus brazos cayeron por un instante.

Cuando se separaron, ella miró al resto.

—¿Quieren irse o quedarse a ayudar?

Todos parpadearon sorprendidos.

Richard se aclaró la garganta.

—Bueno, normalmente creo que preferiría irme. Pero ya no se qué decir…

Amara se rascó la cabeza con una sonrisa desconcertada. Sofía se escondió tras un talismán, como si pudiera esconder su rostro.

Entonces un temblor fuerte sacudió todo.

Maribel miró a Amara con un calma.

—Luego de esto, hay algo que quiero hablar.

Ella tragó saliva.

Las personas de la finca eran cada vez menos.

Sofía suspiró, mirando el círculo de teletransporte. Los emblemas de la familia se mostraban en todos lados. Pero ellos no lo tenían.

Caminó en silencio al círculo de teletransportación más cercano.

Nadie dijo nada, simplemente la siguieron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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