Sistema de gacha mitológico - Capítulo 109
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Capítulo 109: Lucha contra el Destructor
(Pov Effiro)
El día llegó con un sol alegre, desmintiendo los sucesos que ocurrirían en cualquier momento.
Como posiblemente tendría tiempo de sobra hasta que ocurriera el evento principal, decidí tomármelo con calma y disfrutar de mi estancia en el hotel.
Treinta minutos en una bañera perfumada con sales de baño, una ropa cómoda y un desayuno conformado por café, curasanes y dónuts de todo tipo.
No es lo mismo que los desayunos caseros, todo sea dicho de paso, pero era más que suficiente por el momento.
Mis invocaciones, que permanecieron a mi lado en todo momento, estaban ansiosas por el combate que estaba por venir.
Puedo entender ese sentimiento. Después de todo, estamos hablando de una de las armas más poderosas en posesión de Asgard.
Lo que más me preocupa no era el combate, sino el cómo hacer que, después de esto, Thor fuera considerado digno por el Mjolnir.
Por suerte, Medea se ofreció a manipular el hechizo que Odin había puesto sobre el arma, lo cual eliminaba cualquier motivo de preocupación.
Si hubiera tenido un reloj, sin duda le habría echado un vistazo en ese momento.
–Ya es la hora. Será mejor que salgamos de aquí si no queremos perdernos el espectáculo.
Gracias a mis sentidos pude percibir una fluctuación espacial, posiblemente producto del Bifrost.
Los tres guerreros y Sif habían llegado, y eso significaba que el Destructor no tardaría en llegar.
Salimos del hotel con paso ligero, listos para observar el evento que habíamos estado esperando desde ayer.
Llegamos justo a tiempo para ver el encuentro de Thor con sus viejos amigos asgardianos.
–¿Qué tal, Thor? Parece que te has reencontrado con tus amigos.
Levanté la mano en un saludo amistoso, acercándome a ellos Medea, las dos Tamamo-no-Mae y Musashi me seguían por detrás.
–¡Ah, eres tú! Te llamabas Effiro ¿no? Te presento a mis amigos de Asgard: Lady Sif, Volstagg el Voluminoso, Fandral el Apuesto y Hogun el Sombrío. Chicos, él es Effiro, un midgardiano que me ayudó a recuperar el Mjolnir.
–¿Y por qué no lo tienes contigo ahora mismo? No te solías separar de él– observó Fandral.
–Bueno, respecto a eso… El Mjolnir todavía no me considera digno de usarlo– se sonrojó de vergüenza, diciendo la última parte en voz baja.
–De todos modos, vinimos aquí para llevarte de regreso a Asgard. Loki se aprovechó de tu destierro para coronarse a sí mismo como rey de Asgard, y tienes que volver para reclamar el trono– explicó Lady Sif.
–Está bien. Solo necesito…– las palabras de Thor fueron cortadas cuando un objeto desconocido cayó del cielo, impactando contra el suelo del desierto, al borde del pueblo.
Cuando la nube de polvo que se levantó finalmente se disipó, se pudo ver una figura de metal negro, con un aspecto verdaderamente imponente.
El Destructor había llegado a la Tierra, listo para cumplir con el plan de Loki y acabar con todos sus enemigos de una sola vez.
Avanzó a paso lento hacia el pueblo, con su objetivo ya fijado.
–¿Qué es esa cosa?– la voz de Jane sonó temblorosa, escondiéndose detrás de Thor mientras miraba desde un costado.
–Eso es la armadura del Destructor, un ser robótico creado por Odin para hacer frente a los Celestiales, unos seres cósmicos del tamaño de planetas– generosamente le brindé toda la información que pidió, y un poco más de la necesaria.
–Lord Effiro, le ruego que retroceda con Lady Jane y nos deje este combate a los asgardianos. Este combate no es algo en lo que se deba meter un midgardiano– Thor me pidió, con la mirada fija en el Destructor que se acercaba con paso lento y decidido.
–Me conmueve tu heroísmo, pero me estás subestimando bastante. Si de verdad fueras un dios, tal vez tendrías razón. En cambio, solo eres un extraterrestre con magia. Así que relájate junto a tus amigos y deja que el espectáculo continue.
El grupo de cuatro asgardianos intentó protestar, pero se detuvieron en cuanto Musashi avanzó hacia el Destructor, ambas espadas en mano, listas y rebosantes de energía.
–¿Entonces tú eres el Destructor? Déjame presentarme: soy Musashi Miyamoto, o como Effiro me llama, Data Lost.
El Destructor no pareció muy interesado en esos detalles, y un rayo de energía se concentró en su rostro antes de salir disparado.
El rayo estaba conformado por una enorme concentración de energía térmica, y sin duda sería capaz de fundir incluso el acero con facilidad.
Sin embargo, ese ataque aterrador fue partido por la mitad con un único movimiento de la espada de Musashi.
–Vamos, sé que esto no es todo lo que tienes. Se supone que fuiste creada para un gran propósito, así que veamos si sirves para algo más que para pulir mis espadas.
Seguramente la cara de Loki desde Asgard era una de sorpresa.
Siendo sincero, el poder de la armadura del Destructor dependía de quién o quiénes la utilizasen, por lo que actualmente no estaba en su máximo potencial.
Aún así, era algo bastante decepcionante.
El Destructor lanzó un poderoso puñetazo, rompiendo el aire con el golpe mientras se acercaba con una fuerza imparable al cuerpo indefenso de Musashi.
Pero el golpe nunca llegó a tocar su cuerpo, desviado por la espada corta que llevaba en una de sus manos.
La otra espada se adelantó con un movimiento veloz, dejando un corte limpio en la superficie metálica de la cabeza.
No fue un ataque con intención mortal, sólo una comprobación de su resistencia.
Esa era la confianza que Musashi tenía en sí misma, suficiente como para no ir con todo directamente.
Su cara pasó a una de decepción.
–¿Eres tan frágil? Y yo que había oído hablar maravillas de ti… supongo que la realidad a veces es decepcionante.
A pesar de sus palabras, sostenía el mango de ambas espadas con más fuerza.
Volvieron a lanzarse el uno contra el otro en un nuevo embate, con el aire ondeando a su alrededor con la fuerza de sus movimientos.
Loki posiblemente estaba cegado por su orgullo herido, su arrogancia y su creencia de la superioridad que los asgardianos tenían sobre la humanidad en el pasado, lo que le llevó a enfrentarse a Musashi para demostrar su poder.
El fallo fue enfrentarse a una de mis invocaciones más poderosas.
Si hubiera sido Artemisa o Fenrir, habría acabado mucho peor. Posiblemente no habrían perdido la oportunidad de humillarle, incluyendo al propio Fenrir, su hijo.
El puño del Destructor, que atravesaba el aire impulsado por una fuerza increíble, fue dividido en dos mitades perfectas por la hoja de la espada larga de Musashi, que cortó el reluciente metal oscuro sin encontrar resistencia alguna.
Otra masa de calor abrumador se volvió a concentrar en el área de su rostro, lista para ser liberada en forma de un rayo de energía térmica destructiva.
Pero el ataque no llegó a término, detenido momentos antes de su liberación por la otra espada de Musashi, que atravesó el cráneo de la construcción mágica con la misma facilidad con la que un cuchillo al rojo vivo corta mantequilla caliente.
Solo para asegurarse de que realmente lo había derrotado, brandió sus dos espadas a la vez, liberando con un veloz movimiento múltiples cortes que levantaron vientos feroces.
Una vez que terminó, al suelo cayeron las piezas metálicas de lo que una vez fue el glorioso Destructor, una de las mayores armas dentro del arsenal de los asgardianos, ahora reducido a nada más que un montón de chatarra avanzada.
Miré a mi lado, observando cómo el rostro de Sif, Thor y los tres guerreros estaban llenos de asombro e incredulidad.
Por supuesto, eran incapaces de comprender cómo una “simple” humana era capaz de derrotar a una de sus mayores armas.
Claramente se habían quedado muy atrasados en lo que a conocimiento sobre humanos se refería. Este es el resultado de no pasarse por Midgar durante unos cuantos milenios.
Aunque técnicamente no soy proveniente de este mundo, por lo que tampoco es como si pudieran haber predecido este resultado.
Tal vez debería de darles una clase sobre los humanos especiales que existen, incluyendo, por supuesto, a Tony Stark, uno de los pocos hombres cuyo poder, en lugar de provenir de algún tipo de poder especial obtenido mediante cualquier método, venía de su gran intelecto.
Si Tony tuviera acceso a los materiales que formaban el cuerpo del Destructor, ¿qué sería capaz de hacer?
En principio, nada significativo en comparación con el material original. Pero en un mundo como Marvel, en donde el sentido común y las leyes de la física estaban en huelga constantemente, seguramente podría crear un traje metálico con suficiente poder como para hacer frente a dioses con las manos desnudas.
Quién sabe, tal vez sería capaz incluso de superar a los Celestiales…
Era un pensamiento aterrador, no voy a mentir. Dentro de todos los seres existentes, ellos eran las autoridades absolutas en cada universo, sin contar, por supuesto, a las entidades multiversales como Lady Muerte o la Fuerza Fénix, las representaciones de la muerte y la vida respectivamente.
Ahora sentía curiosidad por esos seres.
Mi fuerza actual era muy superior a mi yo de hace cinco años, quien ya era capaz de superar el nivel de destrucción planetaria y calificaba para entrar en la escala de poder cósmico.
Tal vez podría hacerles frente. Quizás incluso pueda ganar en un enfrentamiento directo, y podría llegar a acabar con la vida de uno de ellos, una gran hazaña si tenemos en cuenta que se supone que pueden volver a la vida.
Pero no tengo ninguna razón para luchar contra ellos, ¿verdad?
Salvo que sí hay una. Todavía existe un peligro del que no hablé a S.H.I.E.L.D por lo poco que pueden hacer, y porque sabía que el conocimiento sobre este tema sólo provocaría problemas.
Era algo de lo que me debía de encargar yo solo. Algo que, sin duda, provocaría la ira de los Celestiales.
Y eso me daría una razón válida para defenderme, ya que yo solo estaba cumpliendo con mi deber de salvar a la humanidad y todo el planeta en general.
A pasado un tiempo desde el último capítulo, y he tardado en parte por algunos problemas familiares, en parte porque estoy trabajando en los 10 primeros capítulos de una nueva historia y, vamos a ser sinceros, porque me sentía un poco perezoso.
¡Pero aquí está, un nuevo capítulo! Cada día un paso más cerca del final, aunque todavía queda lo suyo para que esta historia termine.
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