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Sistema Superhumano Más Fuerte - Capítulo 312

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Capítulo 312: Estaba preocupado por ti

—¿Cómo he llegado hasta aquí?

—Yo te he traído. Formaste parte de algo y ahora recibirás una recompensa por haber ganado.

—Pero yo… No recuerdo haber formado parte de nada. No recuerdo que nadie me prometiera un regalo.

Julius asintió en señal de comprensión.

—No necesitas recordar. Solo tienes que esperar tu regalo. El dios de la guerra ha dictaminado que así debe ser, y así será.

Luna estaba aún más confundida que al principio, pero al menos ahora sabía algunas cosas. Había formado parte de algo y, de alguna manera, había ganado. Había otra persona involucrada en todo esto, y esa persona sería la encargada de darle el regalo. Por último, todos sus recuerdos de lo que había hecho en ese juego habían sido borrados por decreto del dios de la guerra, Ares. A Luna no le gustó. Quería recordar. De verdad que quería recordar.

No sabía por qué, pero había algo importante que no podía olvidar, pasara lo que pasara. Era un rostro, el rostro de alguien.

«¿Por qué no puedo recordar?».

Luna se llevó una mano a la cabeza, molesta, mientras apretaba los dientes. No le importaba olvidar todo lo demás, ¡pero no quería olvidar ese rostro!

Julius habló sin molestarse en levantar la vista de su tablero.

—No te molestes en intentar recuperar los recuerdos. Han sido borrados de tu mente.

Luna apretó los dientes. Sabía que las palabras de los dioses eran absolutas. Lo había aprendido durante su tiempo como campeona de Neptuno, pero esto era algo que no podía aceptar. Luna hizo otra pregunta.

—Has dicho que he ganado algo. ¿Qué he ganado exactamente?

Julius enarcó una ceja y guardó silencio durante un rato. Julius sabía que no iba exactamente en contra de las reglas contárselo. Sus recuerdos habían desaparecido y era poco probable que contarle la recompensa cambiara eso. Decidió que se lo contaría.

—La primera recompensa es una habilidad del dios Ares, algo que trasciende el entendimiento mortal, y la segunda recompensa es un deseo. Un deseo capaz de doblegar la propia realidad a las necesidades de quien lo pide. El otro candidato elegirá primero una de estas dos recompensas, y la que quede será para ti.

Luna se quedó atónita. Eran unos regalos increíbles. ¿En qué clase de juego había participado para que un dios les diera algo así? ¡Era más que anormal! ¡Ni siquiera Neptuno había sido tan generoso con ella! ¿O quizá era por el otro candidato?

Quizá estuvieran recibiendo regalos como esos por quién era el otro candidato. Si ese era el caso, entonces ese otro candidato debía de ser la clave. ¡Si lograba saber quién era, quizá podría recordar el rostro que había olvidado!

—Has dicho que había alguien más. Por favor, ¿cuál es su nombre?

—No puedo divulgar esa información.

Luna apretó los puños.

—Por favor, necesito saberlo. Solo su nombre, por favor.

—Ya he dicho que no puedo divulgar esa información. ¿Acaso eres sorda? ¿O es que hay algún resquicio de estupidez alojado en algún lugar de tu cabeza que le enseña los colmillos a tu inteligencia a extraños intervalos?

Los ojos de Luna se abrieron de par en par y retrocedió un paso ante la intensa reprimenda. ¿Pero qué coño?

Julius volvió a apartar la mirada de ella y, esta vez, Luna decidió que no volvería a hablar con él. No iba a sacarle nada, así que era inútil intentarlo. En cambio, Luna consideró las opciones que tenía. Luna sabía que la habilidad sería útil. ¡Recibir un don que trascendiera el entendimiento mortal sería lo mismo que tener una bendición completamente nueva de un dios diferente! Era un regalo increíble, pero Luna sabía que sería inútil.

Tal y como estaba ahora, Luna iba a vivir toda su vida con la esperanza de volver a vislumbrar ese rostro. Seguiría buscando algo que nunca podría encontrar, y eso la consumiría por dentro.

Así que Luna juntó las manos y rezó. Rezaba a todos los dioses, a todo ser que la escuchara. No quería demasiado, lo único que deseaba era una oportunidad para recordar ese rostro.

Quería ese deseo.

—…

—…

—… Oh, parece que ha elegido. Pues bien, Señorita Snow, pide tu deseo. Pero que sepas que el deseo tiene limitaciones. Si sobrepasas el umbral de lo permitido, me veré obligado a cancelar tu deseo y a hacer que pidas otro.

Los ojos de Luna se abrieron de golpe por la sorpresa, y una amplia sonrisa apareció en su rostro al saber inmediatamente lo que quería. Podría haber pedido cualquier cosa en ese momento: poder, dinero, influencia…, pero nada de eso le importaba. Por lo que a Luna respectaba, podía conseguir todas esas cosas por sí misma sin la ayuda de ningún dios, pero ese rostro era algo que no podía conseguir por mucho que lo intentara. Era algo que estaba justo fuera de su alcance y que siempre se le escaparía.

No perdió ni un segundo y habló de inmediato.

—Quiero recordar todo lo que ocurrió en el juego de los dioses.

Y así fue como Luna recuperó la memoria. Para ella, no había nada que deseara más en ese momento que recuperar sus recuerdos.

—¿Así que has venido hasta aquí solo para hablar conmigo?

Mark apoyó la mejilla en el puño cerrado mientras le lanzaba una mirada curiosa a Luna, y Luna volvió a la realidad al darse cuenta de que se le había quedado mirando todo este tiempo. Un ligero rubor le subió a las mejillas y asintió.

—Bueno, sí, en su mayor parte. Quería saber cómo estabas y asegurarme de que te encontrabas bien después de aquella pelea.

—No nos trajimos ninguna de nuestras heridas al mundo real. O espera, ¿tú sí que estabas herida?

Luna negó con la cabeza.

—No, no lo estaba, pero eso no significa que no estuviera preocupada por ti. Eres mi primer amigo, ¿sabes? Tenía que asegurarme de que estuvieras bien.

Mark le dedicó otra mirada curiosa a Luna. Mark no recordaba haberse hecho tan amigo de Luna. Sabía que la había influenciado mucho durante el juego, pero nunca pensó que fuera hasta ese punto. Bueno, era mejor tener más amigos, y alguien tan poderosa como Luna era una buena aliada.

Luna continuó.

—También he venido porque quería encontrar al asesino que mató a esos dos estudiantes.

—¿Te pidieron un favor sus padres?

A Mark no le sorprendería que los Coltons o los Fortunas le hubieran pedido a Luna que ayudara a atrapar al culpable para poder vengarse, pero Luna se limitó a fruncir el ceño.

—No, no tienen el dinero necesario para permitirse a alguien como yo, ni aunque me interesara su dinero. Pero el simple hecho de saber que hay otro superhumano haciendo de las suyas en el lugar donde estudias es suficiente para cabrearme. Hay alguien aquí que cree que puede hacer lo que le da la gana, y no puedo permitirlo, ¿verdad?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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