Sistema Superhumano Más Fuerte - Capítulo 317
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Capítulo 317: La vida de María no es una vida normal
A Turner no le interesaba para nada ir a comer con el NPC Kent, pero sabía que si querían obtener los mejores resultados, entonces necesitaban socializar con los estudiantes tanto como fuera posible. Los niños están más dispuestos a contar secretos a sus amigos que a gente marginada o solitaria. Así que, si se hacían amigos de uno de los grupos más populares del instituto, estarían un paso más cerca de cerrar este caso.
Turner se giró hacia el NPC Kent.
—Siento lo de mi hermana, Kevin. Está en esos días del mes… ¡Mmph!
Turner gimió cuando Tina le pisó el pie con fuerza, pero consiguió dedicarle al NPC Kent una sonrisa de dolor mientras seguía hablando.
—Por favor. Guíanos.
Kevin sonrió felizmente cuando Turner finalmente aceptó, e inmediatamente llamó a sus amigos mientras muchos de ellos salían de la clase junto con Tina y Turner. La mayoría de la clase también salió con ellos, ya que estaban más interesados en simplemente observar a Tina y a Turner que en su comida.
Ahora que el NPC Kent había conseguido invitar a comer a los gemelos, no solo era su amigo, sino que los gemelos parecían mucho más accesibles y todo el mundo quería hablar con ellos. Si el NPC Kent hubiera fracasado, la clase habría empezado a tratar a los gemelos de la misma manera que trataban a Mark. Les aterrorizaba hablar con él, así que estaban más que satisfechos con solo observarlo desde la distancia como si fuera una especie de animal exótico.
Mark le dio un mordisco a su salchicha con indiferencia mientras observaba el espectáculo en directo frente a él. Había mucha menos tensión en el ambiente que hacía un minuto, y agradeció a Sozin que la clase ya no centrara toda su atención en él. Mark estaba cansado de que lo miraran fijamente.
Pero parece que Turner se tomaba muy en serio lo de averiguar quién era el asesino. A Tina ni siquiera parecía importarle, pero Turner era diferente. Estaba buscando activamente al asesino. De los dos, Turner probablemente iba a ser el más problemático con el que lidiar.
«Y no tenía ni idea de que Luna diera tanto miedo. Me pregunto qué le hizo a Tina para que le tenga tanta desconfianza».
Arit habló mientras cerraba la tapa de su comida.
—Mark, ahora vuelvo. Tengo que ir al baño.
Mark asintió con un murmullo y observó a Arit mientras se levantaba y se iba. Tenía los ojos pegados a su trasero, y Arit giró la cabeza para fulminarlo con la mirada al darse cuenta. Mark sonrió con descaro, y Arit se sonrojó un poco antes de salir rápidamente de la clase.
—Maldito pervertido.
…
[Baño de chicas]
Arit fue al baño y estaba lavándose las manos cuando oyó a alguien murmurando para sí dentro de uno de los cubículos. El cubículo estaba cerrado con pestillo, pero Arit podía oír claramente los murmullos, ya que los baños estaban abiertos por arriba. Arit entrecerró los ojos y se acercó al cubículo al darse cuenta de que la voz le resultaba familiar. ¿Era…?
—¿María?
—¡Jesús!
El sonido de alguien cayéndose del inodoro hizo que Arit hiciera una mueca, y esperó pacientemente mientras la persona se levantaba del suelo. Arit se puso las manos en jarras y miró la puerta con calma mientras el pestillo se abría con un clic. La persona al otro lado abrió la puerta con cuidado y María se asomó como una niña a la que han pillado con las manos en la masa. Cuando María habló, había un gran nerviosismo en su tono.
—A-Arit. H-Ha pasado un tiempo. Yo, eh… No te he visto en una eternidad. Jaja… estás increíble.
María no añadió que no había pasado ni de lejos el tiempo suficiente desde la última vez que vio a Arit, y deseaba que el tiempo hubiera sido aún mayor. Sin embargo, Arit podía verlo en la forma en que María se negaba a mirarla. Arit no respondió nada, pero María pudo oír la orden silenciosa de Arit: «Lárgate de ahí de una puta vez».
María abrió la puerta con cuidado y salió antes de alisarse el uniforme para quitarle las arrugas. María iba impecablemente vestida —tal y como debía ir un miembro del consejo estudiantil— y tenía un brillo saludable en la piel que demostraba que había disfrutado mucho de las vacaciones. María y su familia se fueron de viaje a la Ciudad S durante las vacaciones, y ella hizo todo lo posible por olvidar por completo todo lo relacionado con Mark, Arit y este maldito instituto en ese viaje. Disfrutó tanto que la vida casi le pareció normal. Podía simplemente fingir que era una chica normal con una familia normal que vivía una vida normal.
Pero en cuanto el instituto envió la noticia de que se esperaba el regreso de los estudiantes, toda su fachada se vino abajo y recordó que no era una chica normal. Era cómplice de un asesinato. Su familia estaba siendo amenazada por un superhumano capaz de destruir países enteros con su poder, y la novia de dicho superhumano era una especie de híbrido de anima y humano que podría despedazarla en segundos si hablaba de algo que hubiera visto.
¡No, su vida no tenía nada de normal!
—Deja de quedarte empanada. ¿Qué haces murmurando en el baño? Pareces una loca.
María fulminó a Arit con la mirada en cuanto la insultó, pero Arit solo enarcó una ceja, y María apartó la vista de la de Arit con temor. A María todavía le quedaba algo de orgullo, pero no era suficiente para responderle a Arit. En su lugar, respondió a la pregunta.
—Yo, eh… Intentaba recomponerme. Ha sido una mañana dura.
Arit entrecerró los ojos.
—¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
Oh, ¿por dónde demonios iba a empezar siquiera María? ¿Por los superhumanos que patrullaban el instituto? Cuando María vio a esos superhumanos, pensó que la habían descubierto y que estaba a punto de ser arrestada. ¡La forma en que su corazón se le disparó de camino al instituto debió de ser una especie de récord mundial! ¡O tal vez fue porque ahora había un SOBERANO en el instituto, recorriendo la escena del crimen para ver si quedaban pistas! ¡O quizás era el puto superhumano que se había unido al instituto y ahora estaba interrogando a la gente sobre dónde estaban durante el asesinato!
María dijo todo esto en un tono sarcástico que la hacía parecer completamente loca y, al final, respiraba con dificultad y miraba al suelo con rabia. Arit tenía el ceño fruncido por la sorpresa al oír lo que María decía, e inmediatamente miró a su alrededor. Arit pudo oír unas voces que se acercaban al baño, y supo que sería difícil que hablaran allí.
—Ven conmigo.
Arit empezó a salir del baño a paso rápido, y María le fulminó la espalda con la mirada por un momento mientras pensaba en simplemente huir de ella. Pero sabía que sería una estupidez hacerlo, así que suspiró derrotada mientras la seguía.
Las dos se dirigieron a la parte apartada del instituto, y Arit miró a su alrededor para asegurarse de que no había estudiantes cerca antes de empujar a María a un aula que ya no se usaba. María tropezó unos pasos antes de caer de rodillas al suelo y girarse para fulminar a Arit con la mirada.
—¡No me empujes!
Arit la ignoró.
—¿De qué soberano estabas hablando?
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