Soberano Supremo De Orbis - Capítulo 18
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18: Capitulo 18 18: Capitulo 18 Volumen 01: Descenso Al Abismo.
Capitulo 18: El miedo no es una opción.
En cuanto terminó de escuchar aquel pequeño chasquido —tan silencioso que juraría haber sonado pegado a su oído—, los engranajes del tiempo volvieron a moverse.
El celular que había estado frente a él había desaparecido, y el rugido de la bestia que tenía debajo resonaba nuevamente, justo en su etapa final.
Ese rugido abrumador le resultaba tan opresivo como la primera vez que lo había escuchado.
Por un instante, parecía que todo aquello hubiera ocurrido apenas unos segundos atrás, pero lo cierto era que, desde que el tiempo se detuvo, habían pasado varios minutos.
Al mismo tiempo, su cuerpo volvía a caer.
Se había olvidado por completo de ese pequeño problema debido a lo cómodo que había sido flotar allí arriba.
“Con que un minuto tengo que aguantar, ¿eh…?”, dijo pensativo mientras observaba a la criatura.
Ahora que lo veo mejor… tranquilamente podría tratarse de una bestia de rango catástrofe.
Me he enfrentado durante mucho más tiempo a oponentes iguales o incluso más peligrosos que este.
El único problema es que, en aquellas ocasiones, tenía estadísticas y objetos dignos de alguien de alto nivel… no como ahora.
Aun así, no hay excusa.
Sería una vergüenza no ser capaz de aguantar un solo minuto.
Al instante se dio cuenta de que estaba pensando demasiado.
Si continuaba por ese camino, empezaría a enumerar una a una todas las desventajas que tenía en su contra, y eso solo lograría nublarle la mente.
No quería sentirse abrumado sin siquiera enfrentar el miedo.
Eso sería patético.
Huir sin rumbo y tratar de ganar tiempo de esa manera no le permitiría durar ni diez segundos contra semejante criatura.
Por esa razón, Yossu simplemente decidió ser él mismo y hacer lo que siempre había hecho… “¡Vamos a divertirnos, monstruo!”, gritó con fuerza.
Ya es hora de usar esa habilidad, pensó.
Cuando se encontraba ya a pocos metros del suelo, Yossu exclamó con fuerza: “¡[Abyssal Hands]!” En cuestión de segundos, de su cuerpo —más específicamente desde la parte inferior de su espalda— emergieron inmensas extremidades espectrales de un tono oscuro, envueltas en estelas rojas que parecían devorar la luz a su alrededor.
Al mismo tiempo, se podían oír las risitas macabras provenientes de dicha habilidad.
Así es, la habilidad [Abyssal Hands] estaba viva.
“¡Son magníficas!” Yossu estaba más que encantado.
Poder usar aquella habilidad que tantas alegrías le había dado en el antiguo Stelaris no hacía más que aumentar sus ganas de ponerla a prueba de inmediato.
Puedo sentirlas como si fueran mis propios brazos… y con solo pensarlo, puedo moverlas como se me dé la gana.
“¡Esto es muy divertido!” Con una sonrisa que dejaba en claro cuánto estaba disfrutando la situación, puso su plan en marcha.
Solo alguien como Yossu era capaz de mostrar semejantes expresiones en una situación así.
Cualquiera habría terminado orinándose encima, pero él no solo avanzaba sin importar lo mala que fuera la situación, sino que además disfrutaba de ella.
Se envolvió con sus extremidades, formando una pequeña esfera oscura alrededor de su cuerpo, y en el instante en que tocó el suelo, esta rebotó dos veces con violencia, provocando destrucción en cada punto donde impactaba.
Cuando finalmente se detuvo, Yossu dejó de cubrirse con aquellas extremidades.
“Waa… eso no fue para nada divertido.
No creo que vuelva a hacerlo”, dijo con total despreocupación.
“Eres un maldito monstruo en toda la palabra”, añadió mientras levantaba la cabeza para observar el rostro de la colosal criatura.
Tenerla frente a frente era completamente distinto.
Era muchísimo más grande que cuando la había visto desde el aire, y aquello sorprendió a Yossu de mala manera.
Rápidamente adoptó la típica postura de salida de un corredor, mientras las extremidades oscuras se movían detrás de él como demostrando la vida propia que poseía.
“¡Bien, llegó la hora de aguantar!”, exclamó con su característica sonrisa larga y ansiosa.
Apenas terminó de decirlo, Yossu salió disparado en dirección al monstruo.
La misión no es derrotarlo, sino sobrevivir un minuto… y ya tengo una idea de cómo hacerlo, meditó rebosante de confianza.
A medida que se acercaba, la bestia no dudó en atacar.
Los tentáculos que formaban aquella especie de melena sobre su cabeza comenzaron a moverse sin descanso.
El primero cayó en picado desde arriba con una fuerza abrumadora, pero Yossu logró esquivarlo con un simple derrape.
¡Me siento físicamente perfecto!, pensó lleno de adrenalina.
No era para menos: el cuerpo que poseía ya no era humano, y cada vez parecía volverse más fuerte.
Sin darle respiro, el segundo ataque llegó.
Para esquivarlo tuvo que dar un gran salto, ya que el tentáculo avanzaba arrastrándose por el suelo con una velocidad inquietante.
Después de eso, los ataques se sucedieron uno tras otro.
Yossu hacía todo lo posible por esquivarlos mientras continuaba acercándose.
Por suerte, no eran especialmente rápidos… pero uno solo de ellos era lo suficientemente grande como para aplastarlo y convertirlo en una lámina contra el suelo.
En cuestión de segundos, Yossu ya se encontraba casi justo debajo de la bestia.
Me molesta que ni siquiera se preocupe… aunque, pensándolo bien, no sería raro.
Esa cosa probablemente ni me vea como algo más que una mosca.
Al menos es bueno que me subestime.
“Ahora comienza lo bueno”, declaró Yossu mientras se situaba bajo el largo y amenazante rostro de la criatura.
-CONTINUARA-
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