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Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 27

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  3. Capítulo 27 - 27 BATALLA FINAL
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27: BATALLA FINAL 27: BATALLA FINAL Concordia  No sé cuánto tiempo había pasado, mi cuerpo me dolía demasiado, apenas y podía moverme, solté un bufido de dolor al intentar levantarme.

Comencé a tocar mi pecho, este estaba completamente vendado.

Comencé a observar mi alrededor, estaba en una tienda de campaña amplia, con monitores médicos conectados a mi cuerpo.

Pasos… Alguien se acercaba, o para ser exactamente varias personas, podía sentir el conflicto de emociones que traían consigo.

Una figura familiar, maternal, fue lo primero que vi.

Era mi madre, esta simplemente se acercó y comenzó a abrazarme, podía sentir cómo sus lágrimas recorrían sus mejillas, podía sentir su miedo, el miedo a perderme.

—Madre… lo lamento, no estuve a la altura de tus expectativas… Antes de que pudiera continuar, ella me interrumpió.

—No tienes nada que lamentar, estoy feliz de que estés vivo, es lo único que me importa —dijo, apretándome más fuerte entre sus brazos.

A lo que solté un pequeño gemido de dolor.

—Perdón, hijo… —dijo, aflojando su abrazo al notar mi estado.

—Tos… tos… mamá, tranquila, yo me recupero rápido —dije intentando palmear mi pecho.

Pero al hacerlo sentí como agujas clavadas en mi piel, intenté mantener mi seriedad, pero lágrimas de dolor recorrieron mi rostro.

En ese momento entraron más personas a la tienda, mi madre volvió a su postura de líder, pero aún seguía mirándome con esa expresión maternal que solo yo entendía.

—Veo que estás mejor, Azmar, mi entrenamiento no fue en vano, lograste sobrevivir a una buena paliza —dijo mi tía intentando parecer indiferente, pero en el fondo podía sentir su cariño.

—¿Cuántos días estuve inconsciente, madre?

—Hijo, dormiste por 2 días, tu cuerpo sufrió muchos daños —dijo tristemente.

— ¿Qué pasó con la guerra?

—dije con un poco de temor, pensando en el peor escenario.

—Perdimos muchos guerreros de nuestro clan y de los vasallos, pero logramos la victoria total sobre el clan Hacha Negra, Omega se está encargando de la supervisión y la reorganización de la población restante —respondió mi tía.

Me entristece la muerte de nuestros hermanos… pero logramos nuestro objetivo, pensé.

—Tía, ¿qué pasó con los refuerzos del clan Vask?

—Todos los guerreros del clan Vask murieron, pagaron con su sangre la vida de nuestros hermanos.

Gracias a que mataste a su líder, además de la muerte de muchos de sus élites, ahora estamos asediando su ciudad.

Omega bloqueó sus comunicaciones para que no pidieran refuerzos —respondió seriamente.

Tal vez tengamos dos días como máximo antes de que podamos recuperar sus comunicaciones y enviar mensajes a la casa Vizsla, teníamos que tomar la ciudad lo más pronto posible, pensé.

—Azmar, sé lo que piensas —dijo mi madre mirándome a los ojos.

—Ya cumpliste tu misión, ahora es nuestro turno.

Descansa, recuerda que el clan no solo recae sobre tus hombros, yo comandaré la última ofensiva a la ciudad del clan Vask —dijo en tono firme.

Quería decirle que podía luchar, pero al ver la determinación en sus ojos no pude negarme.

En ese momento llegó Omega.

—Maestro, me alegre de que esté bien —dijo en tono mecánico.

Luego se dirigió a mi madre: —Maestra, los dos batallones de droides F1 (1024) ya están listos, en cualquier momento podemos partir para realizar la invasión.

—Azmar, hijo, tengo que retirarme, hoy pondremos fin a esta guerra —dijo mirándome fijamente.

—Madre, cuídate… llévate a Ragnar contigo, será de gran ayuda —dije.

—Está bien, hijo, pero no quiero verte fuera de esa cama.

El droide médico se encargará de supervisarte.

Diablos… pensé, por lo menos quería ver la batalla.

—Ya es hora, hermana, debemos irnos —dijo mi tía poniéndose su casco.

Mi madre me dio un último abrazo y se retiró, dejándome solo con el droide médico.

Ahora… ¿qué se supone que debo hacer?

Solo me queda ir a la biblioteca del conocimiento.

Esta vez entró solo en espíritu, no quería desaparecer delante del droide.

Llegué a la sala de la biblioteca, Atena se encontró leyendo un libro.

Al sentir mi presencia dejó de leer y se acercó.

—Maestro, veo que sobrevivió… aún le queda mucho por aprender —dijo sarcásticamente.

—Atena, basta de tus bromas… pensé que moriría, ahora tengo que aprender de mis errores y vengo en busca de conocimiento.

—Mmm… veo que sí aprendió la lección, años de batallas fáciles sin peligro de muerte lo llevaron a esta situación.

Me sentí avergonzado, ella tenía razón, había desperdiciado mi potencial, me sentí fuerte al no perder ninguna pelea, pero eso casi me cuesta la vida.

—Maestro, hay algunas técnicas que puede aprender, su edad antes no era suficiente, ahora será capaz de soportar la fatiga física.

—Es momento de entrenar más el control de la fuerza, aunque es capaz de infundirla en su lanza, pierde mucha energía, lo que genera poca eficiencia.

—También debes aprender a usar la fuerza en batalla contra grandes cantidades de enemigos.

—De ahora en adelante te quedarás aquí para enseñarte todos los días.

—Entiendo, Atena… gracias por tu ayuda —dije inclinándome levemente.

Ciudad base — Clan Vask La líder de la Casa Fen’ruus se encontraba montado sobre su gran lobo Fen’rar.

A sus espaldas, los dos batallones de droides F1.

Los clanes vasallos y sus tropas siguieron atacando las murallas exteriores con artillería.

En el momento en que la vieron llegar, supieron que la victoria estaba en sus manos.

Los estruendos y explosiones se intensificaron.

Los droides, con la orden transmitida por Omega, comenzaron el asalto.

Los guerreros enemigos se vieron abrumados por la potencia de fuego y, al no contar con un líder estratégico, comenzaron a desmoronarse.

Al ver que necesitaban múltiples disparos para destruir un droide, su moral colapsó.

Los guerreros vasallos comenzaron a cargar.

Las naves caza bombardearon puntos clave.

Los lobos de la Casa Fen’ruus treparon las murallas, destrozando a todo enemigo en su camino.

La batalla fue larga… brutal… imparable.

Pero antes de que el sol se ocultara… Los cantos de victoria resuenan en toda la ciudad.

La Casa Fen’ruus sería el único gobernante de Concordia.

Ese día se marcó el origen de la Casa más poderosa que Mandalore haya visto.

Dos días después La conquista de Concordia fue un éxito.

Omega se encargaba de la reorganización de la población de los clanes Vask y Hacha Negra.

Al inicio pensamos que habría rebeliones, pero la población lo aceptó debido al abuso que sufrían.

Los esclavos no fueron liberados de inmediato, no éramos santos… pero tampoco continuaríamos con el abuso.

Mientras se implementaban droides mineros, la calidad de vida mejoraba… Se establecen contratos laborales de 5 años.

Luego serían libres.

Podrían unirse a la Casa Fen’ruus si así lo deseaban.

Las fábricas fueron cerradas temporalmente.

Se establecieron nuevas normas.

Ya no trabajarían 16 horas… Solo 10.

Con seguros médicos.

Educación.

Todo esto tomaría tiempo.

Necesitábamos estabilidad.

La Casa Vizsla aún no reaccionaba.

Según nuestros espías en Mandalore ahora se enfrentaba a un contraataque por parte de la facción pacifista.

Pero lo haría.

Nuestra única preocupación era el hermano del líder muerto del Clan Vask, el cual estaba en Mandalore con el 30% de tropas que se había retirado para ayudar en una operación.

Omega ya había interceptado todas las comunicaciones, había llegado un mensaje que en 1 semana regresarían, qué las provisiones se estaban agotando.

Les tendríamos una emboscada y terminaríamos con los últimos sobrevivientes.

Todos los que se negaron a rendirse, murieron.

Los demás guerreros fueron llevados a las minas como esclavos con el mismo trato.

Mientras tanto yo, ya me encontré recuperado en un 60% tenía una excelente capacidad de regeneración, pero la cicatriz se quedará, como un recordatorio de mi primera guerra.

El tiempo pasa muy rápido los últimos vástagos del Clan Vask ya estaban cerca, según el radar solo se aproximan 3 naves caza clase Kom’rk y 5 naves de transporte.

Lo cual sería aproximadamente 75 y 500 soldados respectivamente., dejaríamos qué aterrizaran para después eliminarlos, ya que las naves son un activo valioso.

Esta vez todo salió según lo planeado, los tomamos con la guardia baja, eliminándolos los rápidamente en emboscada con los droides ya no quería poner en riesgo a mis hermanos.

Al final solo quedó en pie el hermano del líder ya fallecido este pidió una muerte por combate a lo que mi tía salió en representación de la Casa así terminando con la vida del último linaje del Clan Vask.

Concordia era nuestra, esa noche hicimos una gran celebración  El destino que estamos forjando por fin deja ver el camino.

Funeral de los caídos El cielo de Concordia estaba cubierto por una ligera neblina.

Los guerreros del clan se encontraron formados en silencio, con sus armaduras marcadas por la batalla.

Frente a ellos, varias piras ardían lentamente, consumiendo los cuerpos de los caídos.

Los lobos Fen aullaban de forma grave y triste, comprendían la pérdida.

Me encontraba al frente, con mi lanza clavada en el suelo.

Respiré hondo.

—Hoy… despedimos a nuestros hermanos.

Mi voz no era fuerte, pero todos escuchaban.

—No murieron por ser débiles…

murieron como guerreros.

Apreté el puño.

—Su sangre… forjó este nuevo futuro.

Ragnar se colocó a mi lado, en silencio.

Podía sentir mis emociones en conflicto.

Sentía que, si lo hubiera hecho mejor… habría salvado a más hermanos.

Si hubiera sido mejor líder… más de ellos seguirían aquí.” ¡No!

Basta de arrepentimientos.

Levanté la mirada, observando a todos, dije: —Nos volveremos más fuertes… para que nunca más tengamos que pagar este precio.

Levanté mi lanza.

—¡Que el destino sea!

—¡QUE EL DESTINO SEA!

—respondieron todos al unísono.

Las llamas se elevaron… Y el luto se transformó en determinación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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