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Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 34

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Capítulo 34: ENSEÑANZA

Toydaria

Mi vida dio un giro completo desde que tomé como aprendices a Aayla y Talon. Aunque el viaje de Ryloth a Toydaria duraba en promedio dos días, fue la jornada más agotadora que tuve… mentalmente.

Por suerte, logré convencer a Atena para que me ayudara a crear un plan de entrenamiento especial para cada una de ellas.

Desde el momento en que comencé a entrenarlas, me di cuenta de las habilidades que cada una poseía. Aayla era más serena y disciplinada a la hora de hacer los ejercicios, mientras que Talon poseía un excepcional instinto de batalla, lo que la hacía más propensa a confiarse y ser derrotada fácilmente.

Talon, siendo mayor que Aayla, sentía que debía ser perfecta en todo, dando como resultado su frustración cuando Aayla logró vincularse con la Fuerza antes que ella.

Podía sentir su enojo sobre sí misma. Se encerraba en su burbuja, repitiendo y cometiendo los mismos errores.

Me recordó a mí cuando perdí la compostura al haberme estancado en mi entrenamiento.

Tenía que cumplir el papel de maestro, como lo hizo mi tía conmigo.

La conversación fue larga, pero al final logré calmar su frustración y enojo. Ahora ya no limitaba su visión solo a Aayla. Entendió que las únicas cadenas son las que se impone uno mismo.

El trabajo de maestro es más complejo de lo que pensé.

No me arrepiento… porque algún día serán el pilar de mi imperio.

Con el plan de entrenamiento hecho por Atena, cada una comenzó a crecer a un ritmo constante, moldeando sus talentos.

Después de dos días, llegamos a Toydaria.

Nuestra nave aterrizó en una ciudad flotante.

Lo primero que hicimos fue comunicarnos con el grupo atacado. Al parecer, se encontraban varados en un bosque pantanoso. Su nave había recibido graves daños, además de sufrir bajas droides debido a los depredadores graballa, criaturas similares a caimanes.

Por el momento, solo me acompañarían Val y Ali con nuestros lobos. Los demás se quedarían en la ciudad a recopilar información sobre los piratas atacantes.

Con la velocidad a la que se movían nuestros lobos, no demoramos mucho en llegar a la ubicación marcada.

El ambiente era muy húmedo, típico de los pantanos.

Ningún depredador se nos acercó.

Le temían a Ragnar.

Sus instintos les advertían del peligro mortal si nos atacaban.

El equipo encargado del cargamento había creado un perímetro alrededor de la nave caída. Al vernos llegar, se alegraron mucho. Supongo que nadie quiere pasar su tiempo en un ambiente tan hostil como este.

Comencé a reparar su nave, mientras Val y Ali atendían a los heridos con los suministros traídos.

No tardé mucho en dejarla lista para volar. No era necesario arreglarla por completo; con que llegara a la ciudad era suficiente.

Al llegar a la ciudad, nos encontramos con Efi, quien se encargaría de reparar el escuadrón (8) de droides F1.

No podíamos darnos el lujo de abandonarlos.

Mientras tanto, conversé con el capitán de la nave de carga, que era un Colmillo Feroz veterano. No todos podían convertirse en Guardianes Lobo Oscuro; algunos se quedaban toda su vida en un mismo rango.

Pero eso no los hacía menos importantes.

Tenían una gran experiencia y sólidas habilidades.

Según me explicó, sufrieron dos ataques por parte de los piratas: uno en el cielo y otro en el bosque pantanoso, cuando los derribaron.

En el último sobrevivieron gracias a los droides, los cuales montaron una defensa férrea.

La raza de los piratas era Weequay.

Otra vez esos fenómenos de piel dura me causaban problemas.

Esta vez les enviaré un fuerte mensaje para que no vuelvan a meterse con mi Corporación.

Según la información recopilada por Efi y Alf, la nave de los piratas estaría escondida en una base exterior donde se juntan todo tipo de rufianes.

No me pareció muy extraño.

En la galaxia existen muchos de esos lugares exclusivos para criminales del bajo mundo: mercenarios, piratas, cazarrecompensas… y toda la escoria posible.

Después del ataque sufrieron muchas bajas y ahora se esconden.

Típico de las ratas.

Pero lo que me extraña es que no hayan huido.

Supongo que alguien más está tras escena.

No tardaré mucho en averiguarlo.

Ya tengo sus coordenadas.

Su fin está cerca.

Luego de terminar con los preparativos, nos dirigimos hacia el lugar indicado.

Ragnar estaba deseoso por la cacería.

Los únicos que se quedaron en la nave fueron Aayla, Talon y Efi.

Mis aprendices aún no estaban listas para pelear, mientras que Efi cuidaría la nave con sus droides, ya que ningún lugar es seguro.

La base externa era el típico bar de marginados. Al entrar, nadie se nos acercó; sintieron el aura amenazante de Ragnar.

Me acerqué tranquilamente al cantinero en busca de información. Este era un humano, lo que hacía más fácil la comunicación.

—Quisiera saber dónde se encuentra un grupo de piratas Weequay. Atacaron un cargamento mío. No quiero causarle problemas… claro, mientras esté dispuesto a colaborar.

Al sentir la presión que comencé a ejercer con la Fuerza, no ocultó nada. No pondría en riesgo su vida por unos asquerosos piratas.

Nos dio la ubicación del hangar donde estacionaron su nave.

Con esa información, nos dirigimos inmediatamente hacia allí. No quería perder más tiempo en un planeta como este.

Llegamos rápidamente a su nave.

Había algunos guardias custodiándola. Al percatarse de que no éramos amistosos, abrieron fuego.

Pero ya era demasiado tarde.

Ragnar, junto con los demás lobos, comenzó la cacería.

Nadie sobrevivió.

Yo, con los demás, entramos a la nave, matando a cualquier pirata que se nos atravesara.

Después de una purga total, solo quedó el capitán, quien se negó a hablar sobre su contratador.

Tuve que utilizar la Fuerza, dejando su cerebro frito…

pero ya tenía las respuestas.

Al parecer, lo contrató un ser encapuchado, el cual les dio muchos créditos. No pude ver su apariencia.

Su único objetivo era destruir la nave con el cargamento.

Pero los piratas se confiaron, pensando que saquearían y matarían a todos los testigos.

Desobedecieron su encomienda…

poniendo fin a sus propias vidas.

Esto me dejó con más preguntas que respuestas.

No entendía qué ganaba con destruir el cargamento.

Solo el tiempo me dará las respuestas.

Después de dar por culminado el incidente, transportamos la mercancía al comprador, un noble toydariano.

Debido a la tardanza, decidimos darle un descuento, el cual aceptó alegremente.

Pasamos dos días más reparando la nave de carga y los droides por completo.

Luego continuamos nuestro viaje.

Esta vez, nuestro destino era Tatooine.

No estaba tan emocionado en conocer el planeta natal de “El Elegido”, Anakin Skywalker.

Aún faltaban unos años para su nacimiento.

Trataría de no cambiar los sucesos más importantes.

Nunca me interesó ser el salvador de la galaxia ni un héroe.

Simplemente quiero crear un lugar seguro para mi familia…

y tener el poder suficiente para protegerlo.

Continué con el entrenamiento de mis aprendices.

Son muy talentosas y disciplinadas.

Por el momento, el entrenamiento es más físico.

Cuando logren alcanzar un determinado nivel, comenzaré a entrenarlas en el uso de la Fuerza y las 7 formas de la Lanza de Fenrir.

Aunque en el futuro demostraron ser excelentes en el arte de la espada láser, las guiaré por un nuevo camino donde lograrán ser más poderosas, alcanzando un equilibrio entre la Luz y la Oscuridad.

El viaje fue tranquilo.

Llegamos al planeta según el tiempo calculado.

Aterrizamos en Mos Espa, una de las ciudades portuarias más antiguas y grandes de Tatooine, famosa por ser un centro de comercio bullicioso, pero también por albergar mercados de esclavos y actividades criminales bajo la sombra de los Hutts.

Mi Corporación “Origen Estelar” había comenzado un proyecto de supermercados O.E.

Al inicio, todo marchó sobre ruedas, ya que en un planeta con escasas tierras de cultivo los alimentos eran los bienes más preciados.

Pero cuando esto llegó al oído de algunas bandas criminales, comenzaron los problemas.

Estas no solo buscaron cobrar comisiones…

querían hacerse del control total.

Fue gracias al equipo del Guardián Lobo Oscuro y el escuadrón droide que acabaron con la amenaza.

Mi objetivo en Tatooine era simple:

Dar mantenimiento a los droidesy verificar que todo siga fluyendo.

Además de visitar algunos poblados en busca de talentos…

o eliminar un poco de la “basura” galáctica.

Al bajar de la nave, Aayla y Talon me siguieron a todos lados.

Esta vez no quisieron quedarse como la última vez.

Al principio pensé en dejarlas, pero sabía que en algún momento deberían conocer la crueldad de la galaxia.

Ellas ya la habían vivido.

Ahora quería que entendieran que no eran las únicas.

Cada ser vivo busca la manera de sobrevivir.

Algunos nacen para ser reyes…

otros viven como esclavos toda su vida.

Pero lo único que no está escrito son las decisiones y caminos que elegimos.

¿Serás esclavo toda tu vida…

o te rebelarás buscando tu libertad?

Es 99% seguro que mueras…

pero ese 1% es suficiente para que muchas personas puedan cambiar su destino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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