Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 36
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Capítulo 36: FIN DEL VIAJE
Espacio Galáctico
Luego de encontrar a mi tercera aprendiz y culminar la base de Rattatak, nos dirigimos a nuestra última misión: explorar el nuevo Sistema Solar. Al inicio, el viaje fue tranquilo, pero mientras más nos acercábamos a la zona desconocida, las grietas y tormentas espaciales aparecían con más frecuencia. La ruta hiperespacial que nos dio Atena fue de gran ayuda, pero viajábamos a un ritmo lento, ya que no sabíamos si algo había cambiado en el último milenio.
También contábamos con la ayuda de Ragnar, que era capaz de sentir las variaciones y fenómenos espaciales, lo que evitó posibles riesgos. Este nuevo Sistema Solar se encontraba entre las zonas desconocidas y el Borde Exterior, oculto por tormentas espaciales casi imposibles de cruzar, pero contábamos con la ruta dejada por mi antepasado y las habilidades espaciales de Ragnar.
Por otra parte, mi última discípula, Ventress, se incorporó fácilmente al grupo. Había comenzado su entrenamiento físico, mientras Aayla y Talon practicaban la Fuerza con la primera forma de la lanza de Fenrir. Era el maestro más feliz de la galaxia al tener a tan excepcionales aprendices, cada una tenía habilidades que las hacían verdaderos prodigios.
Luego de tantos desvíos, por fin logramos llegar al final de nuestro viaje. Lo único que nos separaba eran densas grietas espaciales; eran hermosas, pero a la vez mortales si nos acercábamos demasiado, como rosas espinosas de colores fascinantes e hipnotizantes. Seguimos la ruta marcada por el antepasado, logrando escapar de cualquier atracción gravitacional de estas grietas.
Era como cruzar un hermoso túnel de flores coloridas con diferentes formas, un espectáculo visual fascinante. No fui el único en quedar asombrado, mis compañeros y discípulas tuvieron la misma reacción, incluso mayor. Antes de que nos diéramos cuenta, ya nos encontrábamos al final del túnel, entrando al Sistema Solar.
Nadie habló, cada uno recordaría esta experiencia a su manera, el silencio era más que suficiente para expresar lo visto. Al salir del túnel, comenzamos con nuestra exploración. El Sistema Solar contaba con nueve planetas que giraban alrededor de un sol. Comenzamos por el noveno planeta, al que llamé “Plutón”. Enviamos droides sondas para su exploración; según nuestros cálculos, se demoraría un año en obtener los primeros resultados. Lo mismo sucedió para los demás, siendo “Júpiter” el más grande, cuya exploración duraría por lo menos cinco años. No entramos en la atmósfera de ninguno, excepto el tercer planeta, el cual, como lo había confirmado mi antepasado, contaba con un ambiente esencial para la vida.
Desde el espacio pude observar un gran continente que, según mis recuerdos de la Tierra, se llamaba “Pangea”. De la era de los dinosaurios. Estaba emocionado por conocer estas criaturas enormes que solo vi en películas en mi vida pasada. La nave aterrizó en la falda de una montaña, perfecta para una base, ya que sería difícil para cualquier criatura escalar la pendiente, excepto las voladoras. Antes de salir de la nave, comenzamos a analizar los niveles de oxígeno y CO₂, los cuales resultaron ser muy satisfactorios. Era un planeta primitivo, excelente para la vida.
Esta vez yo mismo llevé a mis discípulas a explorar, mientras mis compañeros se encargaban de los droides sondas y de construir la base. Bajamos la montaña, podía observar la inmensa jungla; los árboles eran gigantes, por lo menos de 15 metros. Comencé a saltar como “Tarzán”, columpiándome entre los árboles. Ya podía observar a lo lejos una manada de Brachiosaurus, eran enormes. Quería intentar subirme a su cabeza y deslizarme por su cuello como “Los Picapiedra”. Estaba tan feliz que me olvidé de que mis aprendices no podían seguirme el ritmo.
Un conjunto de gruñidos se escuchó detrás de mí. En ese momento supe que me había olvidado de los depredadores. En mi emoción perdí la responsabilidad como maestro, dejándome llevar por sueños pasados.
¡Diablos!
Inmediatamente di media vuelta, dirigiéndome hacia el lugar. Pude observar cómo Talon y Aayla se enfrentaban a un grupo de Velociraptor. Estos se movían ágilmente, rodeándolas y atacándolas aleatoriamente. Mis aprendices contaban con lanzas metálicas, las cuales usaban para repeler los ataques, pero cada vez que intentaban contraatacar, otro Velociraptor intervenía, obligándolas a volver a la defensa. Se podía observar el sudor en sus frentes, no tenían experiencia contra un grupo de depredadores que pelean en manada.
Ya era muy malo que las haya dejado atrás, así que comencé a ejercer la Fuerza sobre ellos, a lo cual reaccionaron con mucho temor, escapando rápidamente. No los perseguiría, tenía que apaciguar a mis discípulas que me miraban con rostro de rencor.
Tuve que ceder y prometer enseñarles nuevos trucos de la Fuerza para que me perdonaran. Luego del bochornoso incidente, nos movimos a un ritmo constante, explorando y observando una variedad de dinosaurios herbívoros. Era un espectáculo genial de ver, también nos encontramos con dinosaurios carnívoros, pero con mi sola presencia en la Fuerza los ahuyenté.
Pasamos dos semanas explorando el planeta, todos los datos recopilados eran satisfactorios. Podía ser habitable para nuestra raza mandaloriana, aunque los niveles de oxígeno, CO₂ y las temperaturas son altas, no es un impedimento grave. Ya hemos sobrevivido a peores ecosistemas.
Nuestro único inconveniente para la migración serían los depredadores y el clima extremo, que en promedio era de 20°C a 25°C. Esto puede parecer una diferencia pequeña, pero a nivel global es masivo. Significa que las zonas tropicales eran extremadamente calientes y las zonas frías tenían climas similares a los de una selva templada o un bosque húmedo.
Esto último, con tecnología, era fácil de solucionar, pero llevaría mucho tiempo crear una ciudad con las condiciones óptimas para que cada ciudadano tuviera una buena calidad de vida. En lo que respecta a los depredadores, no podíamos matarlos a todos, ya que rompería el equilibrio ecológico. La opción más simple era formar una zona territorial que los asustara, como la guarida de los lobos Fen de nuestra Casa.
Teníamos que regresar a Concordia a presentar los datos y plantear la futura migración a este nuevo Sistema Solar, cuyo único planeta habitable llamé “Tierra”. Según los datos recopilados por Efi, con la nueva ruta hiperespacial nos llevaría aproximadamente 5 días desde Concordia al nuevo Sistema Solar. La ruta era segura, se mantendría estable al menos por 10 000 años.
Ya estábamos listos para regresar cuando recibí una comunicación de Bo-Katan y su hermana Satine. Me avisaron que los vasallos de la Casa Vizsla habían adelantado el ataque a Concordia, desobedeciendo las órdenes del hijo del líder, Pre Vizsla. Ya habían informado a mi madre, quien comenzó con los preparativos para la guerra. Agradecí por su ayuda e inmediatamente comenzamos a regresar a Concordia, tenía que estar ahí para proteger a mi familia y pueblo.
El ataque se llevaría a cabo dentro de cuatro días, lo que significa que llegaría un día tarde. Junto con Efi exprimimos el motor al máximo para reducir esa diferencia a 12 horas, espero llegar a tiempo.
Concordia
Después de recibir la información del inminente ataque de los vasallos de la Casa Vizsla y confirmarla gracias a los espías con ayuda de Satine Kryze, Fey, la actual líder de la Casa Fen’ruus, comenzó los preparativos para la guerra. Lo que no sabe su hijo es que se encuentra de lo más serena, como si esta batalla no tuviera que ver con el futuro de su Casa. No le avisó a Azmar porque este volvería imprudentemente, olvidándose de su propia seguridad. Él no sabía que, gracias a sus “aventuras”, en los últimos 10 meses su Corporación Origen Estelar creció a un ritmo exuberante.
El número de clínicas O.E que se construyeron en los planetas del Borde Exterior llegó a 30, los supermercados O.E a 20 y la franquicia de comida rápida O.E a más de 50 sucursales.
Los ingresos fueron abundantes, suficientes para la construcción de 1 brigada (8192) de droides F1, más de lo que se escatimó al inicio. Se terminó el astillero de naves espaciales de carga, se comenzó con la producción de droides acorazados F2, contábamos con un pelotón (32) de estos. Los cañones antiaéreos estaban en diversas posiciones de las ciudades para evitar el desembarco de tropas enemigas.
A diferencia del antiguo régimen de Mandalore, este no contaba con una flota espacial capaz de destruir ciudades. Con el tiempo, esta tecnología se fue perdiendo y las constantes guerras llevaron a la bancarrota a las empresas que las fabricaban, dejando solo astilleros medianos para la construcción de cazas, cruceros y naves de transporte.
Con los preparativos listos, solo quedaba esperar a la fuerza invasora, que según los espías era de aproximadamente 30 000 soldados, los cuales pertenecían a tres clanes vasallos de la Casa Vizsla. Al inicio pensaron que la pérdida de los recursos de Concordia no les afectaría, pero cuando comenzaron a carecer de suministros militares, era demasiado tarde para lamentarse. Estos tres fueron los que más sufrieron, ya que eran los que se abastecían directamente de Concordia. Aunque Pre Vizsla les ordenó que esperaran un año para la invasión, hicieron caso omiso, comenzando la guerra antes de lo previsto… una guerra que cambiará la historia de Mandalore.
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