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Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 35

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Capítulo 35: NUEVA DISCIPULA

Tatooine

Nuestro viaje por Tatooine no estuvo exento de peleas, pero esta vez me acompañaron mis discípulas, con una ardilla molesta. Aunque Ratatosk siempre estaba con Ali, logró ganarse el afecto de Aayla y, al enterarse de que exploraríamos diferentes ciudades, él se unió a la diversión. Al inicio no estuve de acuerdo, solo terminé cediendo cuando él prometió no molestarme más por el resto de la aventura.

Al inicio solo exploramos Mos Espa. Asistimos a una carrera de pods donde quise participar, pero lamentablemente no contaba con un vehículo de propulsión. Cuando vuelva en el futuro puede que construya uno para participar. Fue divertido ver la carrera, aunque al final solo pocos lograron llegar con vida a la meta.

La que más disfrutó, aunque no lo demostrara, fue Talon. Ella hablaba poco, pero cuando comenzamos a ver la carrera me preguntó sobre los tipos de motores, por qué eran más rápidos. Al parecer le interesaba la mecánica y, como buen maestro herrero, le respondí a cada pregunta. Debo agregar cursos de mecánica a sus estudios, dejaré que Atena se encargue de los detalles.

Por otra parte, a Aayla le interesaba más pilotar las naves, preguntando por cada piloto, exclamando cada vez que alguno hacía una maniobra temeraria. Aunque soy un buen piloto, Efi es mejor, así que le pediré que le enseñe los conocimientos básicos.

Estuvimos alrededor de un mes en Tatooine. Aayla y Talon aprendieron a controlar mejor la Fuerza, lograron ver la crueldad del universo y no ser indiferentes, también a conocer sus propios límites. Es imposible salvar a todos los seres vivos del sufrimiento, pero podemos crear un pequeño cambio que le dé esperanza a la galaxia.

Continuamos con nuestro viaje por diferentes planetas del Borde Exterior. La galaxia era hermosa, llena de misterios. Cada planeta que visitamos tenía algo especial. Los días se convertían en semanas y las semanas en meses. Ya nos encontrábamos en el último planeta antes de ir al Sistema Solar y poner fin a nuestro viaje: Rattatak.

Un planeta árido, rocoso y sumido en una violencia perpetua que ha definido la identidad de quienes lo habitan o transitan. En resumen, una tierra de nadie, lo que lo hacía perfecto para la construcción de una Clínica O.E. Nuestro objetivo esta vez era acabar con la base de un grupo pirata, tomando el control total del pueblo, el cual serviría como pilar para ampliar nuestras futuras operaciones.

Un equipo capitaneado por un Guardián Lobo Oscuro ya se encontraba ahí. Contaban con dos escuadrones (8) de droides F1. Podrían acabar con este grupo pirata, pero no mantendrían la base completamente protegida debido a las pérdidas que se producirían en batalla y las guerras constantes en el planeta.

Ingresamos a la atmósfera del planeta, aterrizando en un cuartel improvisado a 20 km del pueblo. Me reuní con el capitán encargado de la misión, un veterano que tenía como discípulos a cuatro Colmillos Feroces jóvenes. Al verme, se inclinó respetuosamente como muestra de respeto a su futuro líder. Los jóvenes también hicieron lo mismo, avergonzándome un poco. Por suerte llevaba mi casco, así que no se notó.

No quise extender mi estadía, ya que solo me quedaba menos de un mes para volver a Concordia y aún tenía que explorar el nuevo Sistema Solar. El informe que preparó fue rápido y conciso: los piratas habían controlado un pueblo de 5000 habitantes por más de 5 años, haciendo todo tipo de atrocidades. Su capitán se llamaba Hal’Sted, un extraterrestre Siniteen, especie reconocida por sus grandes cerebros.

Decidimos atacar al amanecer. Ragnar y yo formaríamos la vanguardia con los droides, mientras los demás tomarían las otras entradas para que nadie escape. Decidí dejar a Aayla y Talon en la nave. Aunque estos últimos meses habían crecido en fuerza y destreza, aún no estaban listas para una batalla a gran escala.

Pueblo Rattatak

Los primeros rayos de sol comenzaron a aparecer por el horizonte. Los lugareños continuaron con su rutina de todos los días: trabajar en las minas o ser vendidos como carne de cañón para los señores de la guerra. Mientras tanto, los piratas se paseaban a sus anchas, cobrando impuestos o simplemente robando la poca comida que tenían.

En una casa hermosamente decorada, una niña de piel pálida con ojos azules gélidos se encontraba sirviendo al capitán pirata, mientras este comía lentamente las frutas que le pasaba. Había obtenido una buena cosecha tras un robo a una nave de carga, y ahora se encontraba descansando plácidamente en sus aposentos.

Pasos apresurados comenzaron a oírse, cada vez más cercanos. En un momento, un pirata entró sudando por la puerta, con los ojos llenos de horror, como si hubiera visto al diablo. El capitán, exasperado por la interrupción, gritó con furia:

—¿Qué sucede? ¿Por qué vienes con tanta prisa? Espero que sea importante para interrumpir mi descanso.

El pirata se arrodilló a los pies de su capitán, como buscando protección.

—Señor, una bestia gigante con muchos droides nos está atacando. Mis hermanos fueron descuartizados por esta bestia, no podemos aguantar más. Envié refuerzos.

Exaltado por la información obtenida, se levantó de su trono, tirando la fruta que tenía en su mano. La niña, asustada por su reacción, se ocultó tras los muebles, temblando, esperando que no se enfadara con ella.

Hal’Sted no tuvo tiempo de pensar en la pequeña. Recogió sus armas y su armadura, y salió de su casa, pateando al pirata, uniéndose a la batalla junto a sus guardias personales.

Campo de Batalla

En el lugar de batalla se llevaba a cabo una masacre unilateral, los piratas al ver a sus miembros morir tan estrepitosamente comenzaron a huir. Desde un inicio no tuvieron ninguna oportunidad.

Yo me movía con destreza, haciendo uso de la Fuerza sin desperdiciar energía. Ya había matado a más de 10 piratas, aún por debajo de Ragnar que llevaba 25. Disparos y explosiones se escuchaban por todos lados, los droides no daban ninguna tregua, mientras los pobladores se escondían en sus casas, solo algunos observaban por las rendijas de sus ventanas.

Cuando pensé que la batalla acabaría, llegó un extraterrestre de gran cabeza con un grupo de piratas, pero al ver la masacre muchos de ellos comenzaron a correr, y el que parecía su capitán se quedó paralizado de miedo cuando Ragnar apareció frente a él. Intentó dispararle, pero Ragnar fue más rápido, mordiendo sus brazos y arrancándolos. No tuvo tiempo de gritar, un droide F1 le disparó en el pecho, haciendo que Ragnar se molestara por quitarle su presa.

Ningún pirata logró escapar, mis compañeros junto con el equipo del Guardián Lobo Oscuro se encargaron de eso. Sin nada más que hacer, dejé que se encargaran de instalar la base mientras Efi arreglaba algunos droides dañados. Comencé a caminar por el pueblo en busca de la casa del capitán pirata, quería ver el botín que tenía acumulado, aunque era millonario por las ganancias de mi empresa, estas se volvían a invertir en otros proyectos, dejándome pobre.

No tardé mucho en encontrarla, era la única que se diferenciaba de las demás viviendas. Con el uso de la Fuerza empujé la puerta, abriéndola fácilmente, había muchas decoraciones, feas para mis gustos. Comencé a buscar en las habitaciones, cuando algo llamó mi atención, una niña se encontraba escondida detrás de unos muebles, acurrucada y llena de miedo.

Me acerqué lentamente a ella, logré observar su piel blanca, pálida. Tenía el cabello corto de color platino, al inicio no se dio cuenta de mi presencia, pero al acercarme más, levantó su cabeza y me observó con esos ojos azules que denotaban tristeza.

En un tono amable comencé a hablarle.

—Tranquila, no te voy a hacer daño, los piratas ya no ocupan este pueblo, fueron eliminados por mi compañía.

La niña pudo sentir mi sinceridad, una extraña sensación le recorrió el cuerpo, una que como usuario de la Fuerza pude captar. Ella podía ser una usuaria de la Fuerza, tenía un don con el que pocos pueden nacer. Se acercó lentamente a mí, observando mi armadura y la lanza en mi espalda. Con una voz suave, cargada de anhelo, me respondió.

—Te creo, algo dentro de mí dice que no mientes.

Continué:

—¿Cómo te llamas, pequeña? ¿Sabes dónde están tus padres?

Ella comenzó a apretar sus prendas como si lo que fuera a decir fuera algo malo.

—Me llamo Asajj Ventress, no conocí a mis padres, desde que tengo memoria sirvo a Hal’Sted.

El destino a veces suele ser muy travieso y esta aventura por la galaxia me lo ha demostrado. Mis expresiones de sorpresa se acabaron cuando acepté a mis primeras dos discípulas, gracias, Dios, o quienquiera que maneja los hilos del destino. Aunque creo que cada persona forja el suyo, a veces hay sucesos inevitables o fortuitos.

Al ver la solitaria situación en la que se encontraba y saber el futuro que la esperaba, decidí convertirla en mi tercera discípula. No dejaría que fuera consumida por el lado oscuro, menos aún permitiría que perdiera ese hermoso cabello. Ella aceptó fácilmente, no le quedaba nadie, aferrándose a mí como su único salvavidas.

Con su ayuda encontré los tesoros que escondían los piratas, eran al menos 100K de créditos. No sabía cómo reaccionarían Aayla y Talon, pero ya me imaginaba la reacción de mis compañeros y, tal como lo pensé, sucedió.

Por otra parte, Aayla fue la más contenta, saltando alrededor de Asajj, preguntándole muchas cosas, mientras Talon la observaba de lejos, como la hermana mayor.

Culminada la misión, decidimos retomar el viaje, esta vez con una nueva integrante. Ahora nos esperaba el nuevo Sistema Solar, estaba ansioso por saber lo que nos depara el destino.

NOTAS

Asajj Ventress (6 años)

Espacio Galáctico

Luego de encontrar a mi tercera aprendiz y culminar la base de Rattatak, nos dirigimos a nuestra última misión: explorar el nuevo Sistema Solar. Al inicio, el viaje fue tranquilo, pero mientras más nos acercábamos a la zona desconocida, las grietas y tormentas espaciales aparecían con más frecuencia. La ruta hiperespacial que nos dio Atena fue de gran ayuda, pero viajábamos a un ritmo lento, ya que no sabíamos si algo había cambiado en el último milenio.

También contábamos con la ayuda de Ragnar, que era capaz de sentir las variaciones y fenómenos espaciales, lo que evitó posibles riesgos. Este nuevo Sistema Solar se encontraba entre las zonas desconocidas y el Borde Exterior, oculto por tormentas espaciales casi imposibles de cruzar, pero contábamos con la ruta dejada por mi antepasado y las habilidades espaciales de Ragnar.

Por otra parte, mi última discípula, Ventress, se incorporó fácilmente al grupo. Había comenzado su entrenamiento físico, mientras Aayla y Talon practicaban la Fuerza con la primera forma de la lanza de Fenrir. Era el maestro más feliz de la galaxia al tener a tan excepcionales aprendices, cada una tenía habilidades que las hacían verdaderos prodigios.

Luego de tantos desvíos, por fin logramos llegar al final de nuestro viaje. Lo único que nos separaba eran densas grietas espaciales; eran hermosas, pero a la vez mortales si nos acercábamos demasiado, como rosas espinosas de colores fascinantes e hipnotizantes. Seguimos la ruta marcada por el antepasado, logrando escapar de cualquier atracción gravitacional de estas grietas.

Era como cruzar un hermoso túnel de flores coloridas con diferentes formas, un espectáculo visual fascinante. No fui el único en quedar asombrado, mis compañeros y discípulas tuvieron la misma reacción, incluso mayor. Antes de que nos diéramos cuenta, ya nos encontrábamos al final del túnel, entrando al Sistema Solar.

Nadie habló, cada uno recordaría esta experiencia a su manera, el silencio era más que suficiente para expresar lo visto. Al salir del túnel, comenzamos con nuestra exploración. El Sistema Solar contaba con nueve planetas que giraban alrededor de un sol. Comenzamos por el noveno planeta, al que llamé “Plutón”. Enviamos droides sondas para su exploración; según nuestros cálculos, se demoraría un año en obtener los primeros resultados. Lo mismo sucedió para los demás, siendo “Júpiter” el más grande, cuya exploración duraría por lo menos cinco años. No entramos en la atmósfera de ninguno, excepto el tercer planeta, el cual, como lo había confirmado mi antepasado, contaba con un ambiente esencial para la vida.

Desde el espacio pude observar un gran continente que, según mis recuerdos de la Tierra, se llamaba “Pangea”. De la era de los dinosaurios. Estaba emocionado por conocer estas criaturas enormes que solo vi en películas en mi vida pasada. La nave aterrizó en la falda de una montaña, perfecta para una base, ya que sería difícil para cualquier criatura escalar la pendiente, excepto las voladoras. Antes de salir de la nave, comenzamos a analizar los niveles de oxígeno y CO₂, los cuales resultaron ser muy satisfactorios. Era un planeta primitivo, excelente para la vida.

Esta vez yo mismo llevé a mis discípulas a explorar, mientras mis compañeros se encargaban de los droides sondas y de construir la base. Bajamos la montaña, podía observar la inmensa jungla; los árboles eran gigantes, por lo menos de 15 metros. Comencé a saltar como “Tarzán”, columpiándome entre los árboles. Ya podía observar a lo lejos una manada de Brachiosaurus, eran enormes. Quería intentar subirme a su cabeza y deslizarme por su cuello como “Los Picapiedra”. Estaba tan feliz que me olvidé de que mis aprendices no podían seguirme el ritmo.

Un conjunto de gruñidos se escuchó detrás de mí. En ese momento supe que me había olvidado de los depredadores. En mi emoción perdí la responsabilidad como maestro, dejándome llevar por sueños pasados.

¡Diablos!

Inmediatamente di media vuelta, dirigiéndome hacia el lugar. Pude observar cómo Talon y Aayla se enfrentaban a un grupo de Velociraptor. Estos se movían ágilmente, rodeándolas y atacándolas aleatoriamente. Mis aprendices contaban con lanzas metálicas, las cuales usaban para repeler los ataques, pero cada vez que intentaban contraatacar, otro Velociraptor intervenía, obligándolas a volver a la defensa. Se podía observar el sudor en sus frentes, no tenían experiencia contra un grupo de depredadores que pelean en manada.

Ya era muy malo que las haya dejado atrás, así que comencé a ejercer la Fuerza sobre ellos, a lo cual reaccionaron con mucho temor, escapando rápidamente. No los perseguiría, tenía que apaciguar a mis discípulas que me miraban con rostro de rencor.

Tuve que ceder y prometer enseñarles nuevos trucos de la Fuerza para que me perdonaran. Luego del bochornoso incidente, nos movimos a un ritmo constante, explorando y observando una variedad de dinosaurios herbívoros. Era un espectáculo genial de ver, también nos encontramos con dinosaurios carnívoros, pero con mi sola presencia en la Fuerza los ahuyenté.

Pasamos dos semanas explorando el planeta, todos los datos recopilados eran satisfactorios. Podía ser habitable para nuestra raza mandaloriana, aunque los niveles de oxígeno, CO₂ y las temperaturas son altas, no es un impedimento grave. Ya hemos sobrevivido a peores ecosistemas.

Nuestro único inconveniente para la migración serían los depredadores y el clima extremo, que en promedio era de 20°C a 25°C. Esto puede parecer una diferencia pequeña, pero a nivel global es masivo. Significa que las zonas tropicales eran extremadamente calientes y las zonas frías tenían climas similares a los de una selva templada o un bosque húmedo.

Esto último, con tecnología, era fácil de solucionar, pero llevaría mucho tiempo crear una ciudad con las condiciones óptimas para que cada ciudadano tuviera una buena calidad de vida. En lo que respecta a los depredadores, no podíamos matarlos a todos, ya que rompería el equilibrio ecológico. La opción más simple era formar una zona territorial que los asustara, como la guarida de los lobos Fen de nuestra Casa.

Teníamos que regresar a Concordia a presentar los datos y plantear la futura migración a este nuevo Sistema Solar, cuyo único planeta habitable llamé “Tierra”. Según los datos recopilados por Efi, con la nueva ruta hiperespacial nos llevaría aproximadamente 5 días desde Concordia al nuevo Sistema Solar. La ruta era segura, se mantendría estable al menos por 10 000 años.

Ya estábamos listos para regresar cuando recibí una comunicación de Bo-Katan y su hermana Satine. Me avisaron que los vasallos de la Casa Vizsla habían adelantado el ataque a Concordia, desobedeciendo las órdenes del hijo del líder, Pre Vizsla. Ya habían informado a mi madre, quien comenzó con los preparativos para la guerra. Agradecí por su ayuda e inmediatamente comenzamos a regresar a Concordia, tenía que estar ahí para proteger a mi familia y pueblo.

El ataque se llevaría a cabo dentro de cuatro días, lo que significa que llegaría un día tarde. Junto con Efi exprimimos el motor al máximo para reducir esa diferencia a 12 horas, espero llegar a tiempo.

Concordia

Después de recibir la información del inminente ataque de los vasallos de la Casa Vizsla y confirmarla gracias a los espías con ayuda de Satine Kryze, Fey, la actual líder de la Casa Fen’ruus, comenzó los preparativos para la guerra. Lo que no sabe su hijo es que se encuentra de lo más serena, como si esta batalla no tuviera que ver con el futuro de su Casa. No le avisó a Azmar porque este volvería imprudentemente, olvidándose de su propia seguridad. Él no sabía que, gracias a sus “aventuras”, en los últimos 10 meses su Corporación Origen Estelar creció a un ritmo exuberante.

El número de clínicas O.E que se construyeron en los planetas del Borde Exterior llegó a 30, los supermercados O.E a 20 y la franquicia de comida rápida O.E a más de 50 sucursales.

Los ingresos fueron abundantes, suficientes para la construcción de 1 brigada (8192) de droides F1, más de lo que se escatimó al inicio. Se terminó el astillero de naves espaciales de carga, se comenzó con la producción de droides acorazados F2, contábamos con un pelotón (32) de estos. Los cañones antiaéreos estaban en diversas posiciones de las ciudades para evitar el desembarco de tropas enemigas.

A diferencia del antiguo régimen de Mandalore, este no contaba con una flota espacial capaz de destruir ciudades. Con el tiempo, esta tecnología se fue perdiendo y las constantes guerras llevaron a la bancarrota a las empresas que las fabricaban, dejando solo astilleros medianos para la construcción de cazas, cruceros y naves de transporte.

Con los preparativos listos, solo quedaba esperar a la fuerza invasora, que según los espías era de aproximadamente 30 000 soldados, los cuales pertenecían a tres clanes vasallos de la Casa Vizsla. Al inicio pensaron que la pérdida de los recursos de Concordia no les afectaría, pero cuando comenzaron a carecer de suministros militares, era demasiado tarde para lamentarse. Estos tres fueron los que más sufrieron, ya que eran los que se abastecían directamente de Concordia. Aunque Pre Vizsla les ordenó que esperaran un año para la invasión, hicieron caso omiso, comenzando la guerra antes de lo previsto… una guerra que cambiará la historia de Mandalore.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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