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Steven Universe: ¿Soy que? Sobrecarga - Capítulo 87

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Capítulo 87: Capitulo 87: +18

Noche — Casa de Steven

La puerta se cerró suavemente.

El mundo afuera quedó en silencio.

Steven dejó a Connie en el suelo con cuidado, pero no se separó.

Se quedaron cerca.

Muy cerca.

“Sabes que Lapis y Spinel están escuchando, ¿verdad?” dijo Connie con una pequeña sonrisa.

“Lo sé,” respondió Steven. “Y no me importa.”

Connie soltó una risa baja.

Luego lo miró.

De verdad.

“Has cambiado,” dijo.

“No tanto.”

“Sí… sí lo has hecho.”

Steven no respondió.

Pero no apartó la mirada.

“Y aún así sigues siendo tú,” añadió Connie.

Eso lo hizo sonreír un poco.

Pequeño.

Real.

Connie acercó su mano a su rostro.

Lo tocó con suavidad.

“Estás aquí,” dijo.

“Estoy aquí.”

El ambiente se volvió más tranquilo.

Más lento.

Sin prisas.

Sin guerra.

Sin decisiones imposibles.

Solo ellos.

Steven apoyó su frente contra la de ella.

Respiración compartida.

Cercanía.

Confianza.

Después de todo lo que había pasado…

Esto era lo único que importaba en ese momento.

Connie cerró los ojos primero.

Steven la siguió.

Steven besó a Connie con intensidad, sosteniéndola de la cintura.

Ella le siguió el ritmo sin dudar, acercándose más.

La distancia entre ambos desapareció.

Poco a poco, el momento se volvió más profundo.

Más personal.

“Steven…” murmuró Connie, con la respiración ligeramente agitada.

Él sonrió apenas.

Sus manos se movieron con cuidado, sin prisa.

Un botón.

Luego otro.

La tela cedía lentamente.

Pero no era solo eso.

Era la confianza.

El tiempo que habían esperado.

Todo lo que habían vivido.

Steven la miró a los ojos.

Y se detuvo un segundo.

“¿Estás segura?” preguntó en voz baja.

Connie asintió.

Sin dudas.

“Sí.”

Eso fue suficiente.

Steven apoyó su frente contra la de ella.

Y la besó de nuevo.

Más suave esta vez.

Más consciente.

La habitación quedó en silencio.

Solo ellos.

La habitación quedó en silencio.

Solo ellos.

Steven deslizó las manos por la cintura de Connie, subiendo lentamente bajo su camisa. La tela se elevó con facilidad y ella levantó los brazos para ayudarlo a quitársela. La prenda cayó al suelo sin ruido.

Sus bocas volvieron a encontrarse, esta vez con más urgencia. Connie mordió suavemente su labio inferior y Steven soltó un suspiro entrecortado. Sus manos exploraron la piel cálida de su espalda, bajando hasta la curva de sus caderas. La acercó más, hasta que sus cuerpos se presionaron completamente.

Connie desabrochó la camisa de Steven con dedos seguros, abriéndola botón a botón. Cuando sus manos tocaron su pecho desnudo, sintió cómo el corazón de él latía fuerte y rápido. Sonrió contra sus labios.

“Te siento…” susurró ella.

Steven la levantó en brazos con facilidad y la llevó hasta la cama. La depositó con cuidado sobre las sábanas. Se quedó de rodillas entre sus piernas, mirándola como si todavía no pudiera creer que esto estuviera pasando.

Connie se incorporó un poco, lo tomó de la nuca y lo atrajo hacia abajo. Sus besos bajaron por su cuello, por su clavícula, y luego más abajo. Steven cerró los ojos cuando sintió los labios de ella en su pecho, descendiendo lentamente.

Él terminó de quitarse la camisa y se inclinó sobre ella. Sus manos desabrocharon con paciencia los pantalones de Connie, bajándolos junto con su ropa interior por sus piernas. La besó en el vientre, en las caderas, en la cara interna de los muslos. Cada beso era lento y deliberado.

Cuando Steven subió de nuevo, Connie ya respiraba agitada. Lo miró a los ojos mientras él se quitaba el resto de la ropa. No hubo vergüenza. Solo deseo y una confianza absoluta.

Steven se colocó encima de ella con cuidado, apoyando su peso en los antebrazos. Sus frentes se tocaron otra vez.

“Connie…” susurró él, casi como una pregunta.

Ella rodeó su cintura con las piernas y lo atrajo más cerca.

“Ven aquí” respondió suavemente.

Cuando Steven entró en ella, lo hizo despacio, centímetro a centímetro, observándola atentamente. Connie soltó un gemido bajo y largo, clavando las uñas suavemente en su espalda. Sus cuerpos se ajustaron con una naturalidad que los hizo sonreír entre besos.

Empezaron a moverse juntos, en un ritmo lento y profundo. No había prisa. Cada embestida era acompañada de besos, de caricias y de susurros. Connie arqueaba la espalda cuando Steven llegaba más profundo, y él gruñía bajito contra su cuello cada vez que ella lo apretaba.

“Steven…” jadeó ella, abrazándolo con más fuerza.

Él aceleró un poco el ritmo, pero nunca perdió la ternura. Una de sus manos bajó hasta su cadera, sujetándola con posesividad suave mientras entraba y salía de ella con movimientos fluidos y constantes.

El placer creció poco a poco, envolviéndolos. Sus respiraciones se volvieron más cortas, sus gemidos más frecuentes. Connie tembló debajo de él cuando llegó al clímax, apretándolo fuerte con las piernas y soltando su nombre entre jadeos. Steven la siguió poco después, enterrando el rostro en su cuello mientras se dejaba ir con un gemido ronco.

Se quedaron así un largo rato, aún unidos, respirando agitados y acariciándose la piel con pereza.

Steven besó su frente, sus mejillas y sus labios hinchados.

“Te amo” susurró contra su boca.

Connie sonrió, exhausta y feliz, y lo abrazó más fuerte.

“Yo también te amo.”

Fuera de la habitación, la noche seguía en silencio.

y las bestian no dormian.

Fin capitulo 87

Cumpleaños — Ciudad Playa

“🎶 Feliz cumpleaños a ti… feliz cumpleaños a ti… 🎶”

La casa estaba llena.

Gemas.

Humanos.

Risas.

Ruido.

Vida.

Steven estaba en medio de todo, con una sonrisa genuina mientras todos terminaban de cantar.

“🎶 Feliz cumpleaños, querido Steven… 🎶”

“🎶 ¡Feliz cumpleaños a ti! 🎶”

Aplausos.

Silbidos.

Gritos.

“¡Que lo muerda, que lo muerda!” empezaron varios.

Amatista fue la primera en gritarlo.

“¡QUE LO MUERDA!”

“Amatista…” dijo Steven, ya sabiendo lo que venía.

“¡NO HAY EXCUSAS!”

Garnet solo cruzó los brazos con una pequeña sonrisa.

“Es tradición.”

Perla suspiró.

“Podríamos… no empujarlo esta vez.”

“Empújenlo,” dijo Lapis desde atrás, completamente seria.

Spinel levantó la mano.

“Yo voto por empujarlo.”

Steven levantó las manos.

“Ok, ok, calma—”

Demasiado tarde.

Amatista y un par de Rubíes lo agarraron.

“¡UNO!”

“¡DOS!”

“¡TRES!”

PLOP

Directo a la cara.

Pastel por todos lados.

Silencio.

Un segundo.

—

Steven levantó la cabeza lentamente.

Cubierto de crema.

Cabello lleno de pastel.

Miró al frente.

Serio.

…

Y empezó a reír.

Fuerte.

Real.

Contagioso.

—

Todos rieron.

—

Connie se acercó, limpiándole un poco la cara con los dedos.

“Te ves increíble,” dijo, aguantándose la risa.

“Gracias, era justo lo que quería,” respondió Steven.

Greg apareció por detrás con una cerveza en mano.

“Así es como se celebra, hijo.”

“Claro, trauma y pastel.”

“Exacto.”

—

Lapis tomó un pedazo de pastel.

Se lo lanzó a Steven.

Le dio en el hombro.

Silencio.

Steven la miró.

Lapis lo miró de vuelta.

—

“…Guerra,” dijo Steven.

—

Cinco segundos después—

Caos.

Pastel volando por todos lados.

Rubíes lanzándose unas a otras.

Amatista transformándose para esquivar.

Peridot gritando porque alguien tocó su pedazo.

Spinel girando con dos platos como si fueran armas.

Greg riéndose mientras también lanzaba.

Perla intentando detener todo.

Fallando.

—

Garnet observando.

Sonriendo.

—

En medio de todo—

Steven.

Riéndose.

Libre.

—

Después de un rato, todo se calmó.

La casa hecha un desastre.

Todos tirados.

Cansados.

—

Steven miró alrededor.

A todos.

A su gente.

A su familia.

—

Y sonrió.

“Gracias… por venir.”

“Siempre, Stevo,” dijo Greg.

“Obvio,” añadió Amatista.

“Es estadísticamente obligatorio,” dijo Peridot.

“Te queremos,” dijo Connie, apoyándose en él.

—

Steven cerró los ojos un segundo.

Disfrutando.

—

Porque por una vez…

No había guerra.

No había decisiones imposibles.

—

Solo…

Un cumpleaños. 🎂

Fin.

Nota del autor:

Simplemente no podía dejar esta historia así nada más. Esta fue la historia que me impulsó a escribir aquí en Wattpad y Webnovel.

Gracias a todas las personas que me apoyaron en la escritura de este fanfic. Los días en los que tardaba en subir capítulos eran por los borradores, pero ahora… ¿qué más da, no?

Gracias por las piedras de poder. Gracias por el apoyo constante que siempre le dieron y le darán a esta historia.

Ya fue la terminación de “Steven Universe: ¿Soy qué?, Sobrecarga”.

Gracias a todos ustedes.

Ahora me enfocaré en otras historias, como la de Silica o la de MHA. De verdad, muchas gracias.

Si quieren un epílogo de esta historia, lleguemos a 100 estrellas. ¿Mucho? Puede ser. Ahora solo lo pediré en Wattpad.

Los de Webnovel que quieran el epílogo tendrán que ir a dejar sus estrellitas a este capítulo final.

Sin nada más que decir…

¡Adiós! 👋

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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