Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

TerraMonsters - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. TerraMonsters
  3. Capítulo 24 - Capítulo 24: Capitulo 24: Confusion
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 24: Capitulo 24: Confusion

Sakeichi no podía dormir desde aquel día.

Jamás pensó que la reacción de Hiro —la persona que lo había recibido como si fuera un familiar— sería tan tajante al decirle que regresara a la choza apenas escuchó el nombre de su padre.

Sabía que Hiro podía ser autoritario cuando se trataba de la supervivencia frente a los monstruos. Después de todo, había sido él quien lo salvó de aquel gusano de sangre. En ese entonces, cuando Sakeichi se unió al grupo, habló de la muerte de su padre sin mencionar su nombre. Hiro lo consoló, compartiendo su tristeza por la pérdida de un padre.

Sin embargo, cuando Sakeichi mencionó el nombre de su padre, Rhyner, el rostro de Hiro cambió drásticamente: pasó de la tranquilidad al shock absoluto.Como si aquel nombre lo hiciera sentir incómodo… y también furioso.

¿Su padre había hecho algo malo?

Pensó el niño mientras, a su lado, Ian y Talon descansaban. Sus respiraciones eran tranquilas, en contraste con la inquietud de Sakeichi, que solo podía observar a lo lejos la orilla del mar y la luna brillante en una noche cubierta de estrellas.

¿Hiro lo odiaría porque su padre le había hecho daño?

Entonces, ¿qué daño le había hecho Rhyner a Hiro?

No lo entendía. Se suponía que los verdaderos enemigos eran los monstruos que acechaban día tras día, matando como animales salvajes. ¿Por qué su padre habría dañado a alguien como Hiro?

La confusión lo abrumaba y necesitaba respuestas. Miró a Ian y Talon, que seguían dormidos. Quiso preguntarles, pero no se atrevió a despertarlos al verlos tan cómodos, sobre todo a Talon, que seguramente armaría un escándalo si despertaba. Ian quizá lo entendería, pero aun así decidió esperar hasta la mañana para hablar con ellos.

Por otro lado, el debate sobre qué ruta tomar para adentrarse en el baluarte dio como opción ingresar por la zona de tuberías donde se administraba el agua. Era un lugar de malos recuerdos para Stiches y Hiro, pero resultaba la mejor alternativa debido a las armas, los suministros y las personas que integran en el grupo.

En un equipo experimentado, escalar los muros no habría sido una mala opción. Sin embargo, había niños y civiles, muchos apenas armados, para quienes subir entre los escombros o descender sería demasiado peligroso.

La otra opción —avanzar de frente con los vehículos militares— era prácticamente rezar a Dios para que no hubiera monstruos, algo que, sencillamente, era imposible.

Sakeichi se despertó y lo primero que notó fue que aún estaba oscuro. Miró a su alrededor y vio a Talon e Ian todavía dormidos. Quiso volver a cerrar los ojos, pero entonces algo llamó su atención.

A lo lejos, en la orilla del mar, distinguió una figura humana. La reconoció al instante y el corazón le dio un vuelco.

Allí estaba: un hombre de espaldas, observando el mar.

El albino se incorporó lentamente y un pensamiento cruzó su mente.

—¿Papá…? —murmuró.

Se levantó de inmediato y salió con cuidado para acercarse a la figura. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, vio el rastro… y confirmó lo imposible: era su padre. Entonces, el hombre se giró y lo miró.

Sakeichi sintió un nudo en la garganta.

Al verlo sonreír con tranquilidad, el niño no pudo contenerse y lo abrazó con fuerza.

—Papá, no sabes cuánto te extrañé… —dijo con la voz quebrada, mientras algunas lágrimas escapaban—. ¿Sabías que casi muero por esas cosas? Y además salvé a una bebé de uno de esos monstruos…

El niño comenzó a contarle todo: cómo se había unido al grupo tras su muerte, las cosas que había vivido, y habló de sus compañeros más cercanos, Ian y Talon. Pero cuando recordó a Hiro, su sonrisa se apagó.

Miró a su padre.

Él no decía nada. Solo lo observaba con aquella sonrisa tranquila.

—Papá… —murmuró Sakeichi—. ¿Hiciste algo malo?

La sonrisa de su padre desapareció. Su mirada se endureció.

—¿Le hiciste algo malo al señor Hiro? —preguntó otra vez el niño, con temor.

Entonces, su padre habló por fin.

—Vuelve a tu lugar ahora —ordenó con un tono seco y frío que Sakeichi no esperaba.

De pronto, la figura comenzó a deformarse.

Sakeichi retrocedió, aterrorizado, observando cómo el cuerpo de su padre se distorsionaba hasta transformarse en un monstruo xerp, que de inmediato comenzó a correr hacia él.

El niño salió corriendo, presa del pánico, pero el entorno cambió de golpe. Ya no estaba en la playa: ahora se encontraba en un pasillo de paredes metálicas, igual a aquel sitio aterrador donde habían muerto su padre, Robert y otros niños como él.

—¡Ayuda! ¡Ayuda, por favor! —gritó llorando de miedo.

Sentía al monstruo cada vez más cerca. Al llegar a un callejón sin salida, se dio la vuelta y vio una mano extendiéndose hacia su rostro.

—¡OYE, SAKEICHI, DESPIERTA!

Sakeichi despertó de golpe, jadeando. Al enfocar la vista, vio a Ian y Talón mirándolo con preocupación.

Parpadeó varias veces y notó que ya era de mañana. A su alrededor, todos comenzaban a equiparse.

—Vaya, Sakeichi… sí que tuviste una pesadilla horrible —dijo Ian, dándole unas palmadas en el hombro.

—Seguro era un monstruo persiguiéndolo —comentó Talón con aburrimiento—. Lo más lógico.

—Talón… no tengas actitud de Antártida —replicó Ian, frunciendo el ceño.

—Entonces, Sakeichi —insistió Talón—, cuéntanos tu pesadilla genérica.

Antes de que Ian pudiera decir algo, Sakeichi habló.

—Soñé que vi a mi padre en la orilla del mar…

Ian y Talon guardaron silencio.

—Me alegré de verlo —continuó Sakeichi, temblando—. Cuando me uní al grupo, solo tenía pesadillas de mi padre siendo asesinado brutalmente por esos monstruos… pero esta vez estaba tranquilo, feliz, como si supiera que yo estaba bien.—Hizo una pausa—. Pero cuando le pregunté por Hiro…

Se quedó en silencio.

—¿Qué tiene que ver Hiro con tu padre? —preguntó Talón, intrigado.

—Sí —añadió Ian—. ¿Qué relación hay?

Sakeichi iba a responder, pero entonces vio a alguien acercarse por detrás de Talón.

—Buenos días, pequeños —dijo Rei con una sonrisa.

A su lado estaba Estrellita, tambaleándose mientras intentaba caminar. La niña, de poco más de un año, avanzaba con dificultad.

—Necesito que se preparen —continuó Rei—. Estamos muy cerca de escapar de esta isla.

Rei se alejó llevando a Estrellita consigo. Los tres niños observaron cómo las personas salían de sus pequeñas chozas de madera.

—Tendré que decírselo cuando salgamos de esta isla —murmuró Sakeichi con frustración.

Ian y Talón asintieron, aún llenos de curiosidad.

Cuando Sakeichi salió de la choza, Ian y Talón se quedaron observando cómo el albino se alejaba.

—Oye, Ian —dijo Talón sin mirarlo—.

—¿Qué pasa?

—Sakeichi dijo que su pesadilla cambió cuando mencionó a Hiro… eso significa que tal vez Hiro y su padre se conocían.

—Eso es obvio —respondió Ian con sarcasmo.

—Ian… creo que el padre de Sakeichi hizo cosas cuestionables.

Ambos guardaron silencio.

—¿Y qué cosas cuestionables crees que hizo? —preguntó Ian.

—No lo sé —respondió Talón—. Solo puedo teorizar, pero por la reacción de Sakeichi ya es un indicio.

Talón se levantó y salió de la choza.

—Por cierto, Ian… ¿escuchaste algo anoche?

—¿Escuchar qué? —preguntó Ian, confundido—. No escuché nada.

Talón suspiró con molestia.

—Nada —dijo antes de marcharse.

Ian se quedó pensativo, preguntándose qué habría escuchado Talon.

Horas antes, Talón se había despertado sin saber por qué. Miró a su alrededor: Sakeichi e Ian seguían dormidos.

Cuando intentó volver a dormir, oyó un sonido lejano. No eran arañazos ni pasos pesados, sonidos que indicaban la cercanía de un xerp.

—¿Qué demonios es ese sonido…? —murmuró.

Intentó ignorarlo, pero no podía dormir. Pensó que quizá era un animal… o algo peor. Aun así, no estaba dispuesto a levantarse. Explorar sería estúpido: solo era un niño con una pistola escondida entre su ropa, sin que el grupo de Hiro lo supiera.

No iba a arriesgarse.

De pronto, el sonido desapareció por completo. Pasados unos minutos, Talon pudo volver a dormir, aunque no sabía si había sido el único en escucharlo.

Antes de cerrar los ojos, un último pensamiento escalofriante cruzó su mente:

¿Y si era un monstruo nuevo?

Mientras tanto afuera del campamento habia un rastro de sangre y un cuerpo siendo arrastrado por los densos arbustos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo