The Dark Dreams Book: Dragon Hunt - Capítulo 134
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134: La más poderosa 134: La más poderosa -Fenrar me habló de ti, orca de Zorath-.
Dijo Li Wang a Eogrash, ambos grupos ya se habían juntado y una veintena de corpulentos y veloces demonios empujaban la carroza de la arcanista.
-tú, ¿qué eres de Fen?-.
-soy… era, su novia-.
-Entiendo- susurró Eo, al parecer el brujo ya la había olvidado, aunque sus informantes le habían dicho que Fenrar no era lo mismo que antes.
-Gar’Dal es un monstruo-.
-Les falta perspectiva, niñas- interrumpió Farizza;- Gar’Dal persigue el bien de Xera, de ustedes y de todo el Universo, que se limiten a lo que les parece cruel o no, es simplemente falta de visión, pero, qué se puede esperar de jóvenes que no ven más que el dolor propio-.
-Gar’Dal, no sé qué pensar- dijo Kuro, dubitativo, si el Rey Demonio se acompañaba de personas tan buenas como Fary e Isz no podía ser tan malo, pero, por otro lado, su miseria, todo y cada uno de los males que le endurecieron el cuerpo y el alma era responsabilidad de la vileza de Gar’Dal Dark Dreams.
-Kuro, te aseguro que la explicación que necesitas te dejara tranquilo- le dijo Fary, acercando su brazo al suyo; – y a todos ustedes será lo mismo, lamento en verdad, que Fenrar haya muerto así, luego de volverse alguien tan poderoso y ¿noble?, haré todo cuanto pueda para averiguar que le sucedió, entre el lapso en que viajo a Zurvarat hasta que te encontró, Li-.
-eso… sería agradable-.
Arriba del carruaje estaba Radjedef, sentado, mirando cruelmente su arma, ya apenas le quedaba luz, al menos, pensó, pudo salvar a Redhand, él podría cobrar justicia por todos, al que Gar’Dal llamó Omega, terminaría por matar al falso Ra y a Gar’Dal mismo.
Necesitaba creer eso.
Se sintió entonces dentro el carruaje el estridente choque de las bestias de arrastre, y el sonido cruel de los gritos de ellos siendo masacrados.
¿qué podría hacer gritar así a una tropa de sus más fuertes esbirros?
Pensó Eogrash con la mente confundida.
Todos salieron de la carroza.
Radjedef apenas podía responder a los brutales y veloces demonios que lo acosaban con no más que largas y grotescas garras.
Parecían ser más hijas de Diablo, pero eran irremediablemente diferentes a las anteriores, apenas parecían tener forma de mujer, eran grandes, delgadas, con huesos saliendo como espinas por todo su cuerpo, un espectáculo repulsivo.
Eogrash abrió inmediatamente varios portales de los que salieron más de sus guerreros, fuertes como ninguno en todo su ejército, pero, tan rápido como salieron, cayeron desarmándose en pulpa de sangre negra y carne molida.
Eran demasiado fuertes, eran estas sin duda, la primera camada de las hijas de Van der Gir y Krasny Bel, corrompidas por los pecados de su padre, a quien juraron lealtad eterna, aquellas que planeaban insidiosamente el fin de todo lo que era feliz y pacífico, rencor, odio, venganza, ninguna sufrió tanto como ellas la traición de Bel al elegir a Kaldrasus por sobre Diablo.
Borgol se puso por delante de Kalair, ninguno de los dos estaba al mismo nivel que estos enemigos, pero, al menos la lanza del destino le permitiría defender a su querida amiga, tal vez, quizá, si se portaba como Red o Zaharzim conseguiría el corazón de Zad.
Kuro estaba agotado, había corrido mucho arrastrando al grupo, uso su aspecto de Dragón Negro, solo la fuerza de Nexaria podría salvarlo a él y a Farizza, ella no podía convertirse en dragona, tampoco exigir demasiado su impulso arcano, era poner en peligro la única oportunidad que tenía de ser madre.
Pero Li, ella estaba furiosa, aún deseaba matar más y más de los culpables de la muerte de Fenrar.
La arcanista de Arazan se levantó en el aire, levitando, rodeándose de una magia estelar densa y obscura, estiro su mano apuntando a los restos del carruaje y los absorbió.
-Dime… Noche Sangrienta, puedes hacer algo contra estas bestias- le dijo roncamente Li al demonio que acababa de asimilar.
-Li, Li, no ves acaso que estoy ocupado, fuiste poderosa para robarme, puedes de sobra con esto-.
-Quiero castigar a Gar’Dal un poco más, que se haga responsable de todo este desastre-.
-mmm…- pensó el demonio, haciendo un ruidoso eco en la mente de Li Wang;-bien, me parece entretenido-.
De la inmensa cantidad de energía que estaba formando a su alrededor, se sumó, saliendo de sus ojos, dolorosamente, el poder increíble del demonio simbionte, envolviéndola por completo, se hizo una armadura sólida y negra, de la cual se abrieron lentamente, asincronicamente, decenas de ojos por todo su cuerpo.
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