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Transmigrados como Saiyajin a... ¿¡Invincible!? - Capítulo 49

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Capítulo 49: Imagen

La noticia fue más que una simple acusación para el resto de Europa. Fue un escándalo.

Si bien los Grimaldi no poseían el prestigio ni la influencia de la Familia Real Británica, el hecho es que pertenecían a la alta sociedad.

Independientemente de su poderío como territorio Soberano, el Principado de Mónaco seguía siendo una entidad política, y como tal, un ataque a su Palacio de Gobierno era, en sí mismo, un acto terrorista mucho peor que paralizar un túnel.

Así que no, la acusación a los Saiya-Men respecto al ataque contra los Grimaldi no fue simplemente una portada de periódico.

Fue la constatación de un hecho: Los Saiya-Men eran Villanos peligrosos, y el mundo los trataría como tal.

Los Gobiernos circundantes al Principado se pronunciaron en apoyo a la pequeña nación. La Unión Europea declaró a los Saiya-Men como terroristas. Las Naciones Unidas repudiaron el supuesto crimen.

Toda agencia, nacional e internacional, privada o gubernamental, de las sombras y de la luz, daba caza a ambos infantes a lo largo y ancho de Europa.

Recompensas en el mercado negro, Organizaciones clandestinas, individuos turbios, grupos entusiastas de la villanía y otros elementos de naturaleza similar se interesaron en ellos.

La ADG no estaba exenta. El asunto con los Grimaldi sacudió a todo un continente, y por tanto entraba en el radar de Cecil Stedman.

Sin embargo, a Cecil no le cuadraba del todo. Ayudaron a las personas en Sharurah, y si bien parecían gobernar Qasar al-Zill con puño de hierro, el hecho es que todos los testimonios de violencia los relacionaban con matones y mercenarios, nunca con víctimas de tráfico humano y esclavos.

Y todas sus actividades en Europa tenían como objetivo a mercenarios, no civiles.

—Averigua dónde se metieron ahora y monitorea sus movimientos— fue la orden que dio al subordinado encargado de supervisar a los sujetos conocidos como Leonardo y Rafael.

Por su parte, la Orden vio una de sus oportunidades más lucrativas y fáciles truncada por la misma mano que se las permitió en primer lugar.

Tal fue el desarrollo de los acontecimientos, que el propio Liu se echó una risita en el momento en que se enteró. Justo después, ordenó que le trajeran a los mocosos.

Mientras tanto, en Suiza, un grupo de mujeres sobrehumanas se reunieron por primera vez en tres años.

De constituciones similares y armaduras a juego, once bellezas eslavas encontraron e increparon a un impasible Gendarme, cada una capaz de someterlo sin la necesidad de dar un sólo golpe.

¿El motivo? Por supuesto, hacer justicia para su hermana, Valkyria-01.

Como las más involucradas con aquellos fugitivos imbéciles, cuyo rastro de mierda amenazaba con salpicarlas en cualquier momento, Amira, Amat, Halima y Lulu decidieron guiar su naciente imperio muy por lo bajo.

Pese al estoico silencio que ambos intentan mantener, las chicas que tan fielmente les sirven siempre consiguen hacerse con la información de sus actividades.

No estaban contentas, pero al menos sabían que las cosas que el mundo decía de Leonardo y Rafael estaban erradas.

Organizaron otro banquete de ensueño y cargaron al dúo Saiyajin de comida hasta reventar. Sólo entonces les dejaron partir.

Esta vez, no volverían a verlos por un largo tiempo.

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –

—…Hijo de puta… De verdad te vas a coger una Kaiju— murmuró Rafael, atónito.

Sus ojos reflejaban una construcción artificial de hielo que hacía quedar en ridículo el castillito de la princesa libre. No por sus detalles, sino por su escala.

Una montaña. Un pico elevado a más de doscientos metros, una base irregular de escarcha pura, reflejando la luz del sol como la madre de todos los diamantes helados.

Y en su interior, una criatura gigante a la espera de la inseminación de su amigo.

Hmph, no estoy abierta a más propuestas, Saiyajin. Espera a que dé a luz y tal vez nazca una hembra.

Declaró Vorekh, altiva y orgullosa como siempre. Leonardo frunció el ceño.

—¡Oye, si te atreves a ofrecer así a mi sobrina, tendremos serios problemas tú y yo!— gruñó Rafael.

El párpado de Leonardo tembló. —¿Y yo cuándo dije que iba a tener hijos, o siquiera acostarme con Vorekh?

Fue ignorado por completo.

Los machos y las hembras que críe serán fuertes y sabios. Ellos lucharán y someterán a sus futuras hembras, y ellas encontrarán a sus machos adecuados cuando las derroten, como yo, como mi progenitora, y todo mi divino linaje.

—Tch, quizás tu linaje de changos se extinguió por fornicar medio muertos— señaló Rafael.

Sin saberlo, sus palabras calaron profundo en la Kaiju congelada. Más tarde, Vorekh reflexionaría y abriría los ojos a una siniestra y triste verdad.

—En fin, es un placer conocerte y confirmar tu existencia. Leonardo empezaba a preocuparme cuando vino con esa historia de la gorila que quería embarazar.

Es comprensible, Saiyajin Rafael. Tu hermano Leonardo parece un joven indeciso y temeroso de las hembras. ¿Puedes creer que aún se niega a darme su semilla?

—No me sorprende. Una vez—

—Suficiente— Leonardo puso una mano en el hombro de Rafael, apretando con bastante fuerza. —Vorekh, planeo cumplir mi promesa y encontrarte un cuerpo para que habites en el mundo moderno—

—¡Y cojan!— Rafael tosió.

—… Ahora, Rafael y yo debemos partir. Por favor, danos el Don que prometiste y nuestro acuerdo iniciará— concluyó Leonardo, irritado.

Fufufu, como ordenes, Leonardo♡

—…

Rafael movió las cejas sugerentemente y Leonardo hizo una mueca.

En ese instante, una especie de impacto no físico asaltó algo que no era ni sus mentes ni sus cuerpos.

No se sintieron diferentes, pero estaba claro que Vorekh arrojó algo a sus consciencias. Su regalo, y la base del acuerdo que hizo con el Saiyajin que casi la mató a golpes.

Tras supuestamente dejar claro el asunto de la copulación físicamente imposible, Leonardo y Vorekh tuvieron horas en las que ninguno podía moverse para limar asperezas.

Él le contó sobre Rafael, su trayectoria en este mundo desde Qasar al-Zill y cómo y porqué terminó en ese lugar.

Ella le habló de su pasado. Guerras, cultura, y explicó cómo es que su especie encontraba a sus parejas ideales en la batalla.

También narró los acontecimientos que la llevaron al estado en que se encontraba en la actualidad. No fue bonito, y de hecho Vorekh se encerró en una jaula de hielo para evitar su muerte.

Le habían abierto un agujero en el pecho y se llevaron su corazón, literalmente. Pasó incontables años regenerando sólo ese órgano.

Para cuando lo consiguió, el mundo que conocía había dejado de existir y decidió permanecer en la escarcha, sin curar el resto de su cuerpo, esperando en un sueño eterno el fin de todas las cosas, incluida ella.

Hasta que un ser particular llamó su atención desde la infinita oscuridad de la que formaba parte: Leonardo.

El intercambio pasó a cosas más mundanas después de eso. Entre ellas, estaban las comodidades del mundo humano moderno, lo que terminó por captar el interés de la Kaiju.

¿Alimañas que deben dar algo a otras alimañas más débiles por vivir en la misma tierra? Tengo que ver eso…

Y así llegaron al tema más polémico para Vorekh: los idiomas.

El concepto de criaturas de la misma especie que se comunican de forma distinta no le era ajeno, pero las lenguas estaban en otro nivel totalmente desconocido.

Un despropósito, en opinión de la Kaiju.

—Para ti es fácil. Supongo que puedes entender a cualquier cosa con consciencia— había mencionado Leonardo.

¿Quieres hacerlo también?

Fue la respuesta tentadora de Vorekh, y el resto es historia.

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –

—Haremos que esos pitufos con esteroides le hagan un cuerpo voluptuoso, de muslos anchos y tetas a prueba de gravedad. Pezones alargados y gruesos, de un rosa suave y gentil, hipersensibles. Caderas resistentes, para soportar tus embestidas futuras, y hoyuelos de Venus para una vista agradable desde atrás. Sus músculos vagi—

—¡Cállate, estamos ayudando a una criatura inteligente a adaptarse a un entorno nuevo, no haciendo una muñeca sexual!

Rafael miró de reojo a su amigo exasperado, negando silenciosamente con la cabeza. —¿Entonces la harás gorda, velluda y con piercings porque todos los cuerpos son hermosos?

—…

—Eso pensé. Por ahora olvídate de tu waifu, mi querido amigo. ¡Tenemos un mundo por explorar y muchos puños para golpear con la cara!— exhortó Rafael, acelerando repentinamente.

Leonardo decidió aplazar el asunto de Vorekh para cuando llegase el momento. Los próximos años estarían agitados.

Con las nubes deslizándose debajo de él, aceleró súbitamente y siguió a su compañero, rarito, molesto y leal.

El mundo ya los había calificado de villanos, y debían aprovechar el mar de oponentes que les iba a caer encima.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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