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Tras el divorcio, me casé por accidente con un frío multimillonario - Capítulo 217

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  3. Capítulo 217 - 217 CAPÍTULO 217 Lo que sea por ti mi gatita
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217: CAPÍTULO 217: Lo que sea por ti, mi gatita 217: CAPÍTULO 217: Lo que sea por ti, mi gatita Roger no quería recordar, pero ¿cómo podía evitar la pregunta?

—Gatita, me da mucha vergüenza decirlo, pero fue por la diferencia de edad y tu altura.

Te ves tan pequeña y eres tan joven.

Siempre que estoy contigo, me siento viejo, pero ya no.

Ahora me haces sentir joven.

Él le eligió un atuendo informal, unos pantalones cortos y una camisa.

Era de la talla correcta, le llegaba justo por encima de la rodilla, era decente y, aun así, deslumbrante.

El color complementaba su tono de piel, dándole un aspecto que era una versión más elegante de sí misma.

Karen seguía estupefacta por todo lo que sucedía a su alrededor.

A ella nunca le había importado la diferencia de edad y, ahora que se daba cuenta de que esa era la razón principal por la que Roger la había rechazado, se sintió un poco consolada.

Sin embargo, la última parte era algo que no podía cambiar, así que él debía de haberla aceptado tal y como era.

—No lo entiendo.

Es tan cómodo y elegante —sonrió.

Roger la abrazó por la espalda y reveló orgulloso—: Los diseñé yo mismo.

La conmoción la recorrió en espiral, y él suspiró.

—Verás, el vestido que llevaste anoche no te quedaba bien.

Karen se molestó, pero él lo notó al instante y la calmó.

—No me malinterpretes.

Te veías bien, pero de una manera sexual —dijo con voz suave, con cuidado de no molestarla—.

Prefiero que mi mujer tenga presencia.

Cuando te encuentres con alguien, debería haber un efecto de asombro y admiración, sin sexualidad.

Karen asintió ante lo que él esperaba de ella.

Era algo que ella también quería para sí misma, pero todo el mundo seguía comparándola con Tonia.

—¿Cómo es que eres tan polifacético?

Y si es así, entonces, ¿qué te atrajo de Tonia?

Roger inspiró profundamente, buscando las palabras adecuadas para no sonar ofensivo.

—Hay mucho que no sabes sobre mí, y seis días es muy poco tiempo —se encogió de hombros.

Karen sonrió, comprendiendo el significado de sus palabras.

—Pero tienes que responder mi pregunta.

Roger salió del vestidor de la mano de ella.

—Como ya sabes, crecí con una estrella.

Mamá siempre estuvo en el centro de atención después de que la animamos a perseguir sus sueños.

—No lo pillo.

¿Quieres decir que ella no quería cantar?

—Roger frunció los labios con fuerza, debatiéndose entre revelarle su verdadera ascendencia—.

Hay cosas que te contaré más adelante, pero, para resumir, quería una mujer como mi madre o mi hermana, y Tonia encajaba en esa categoría.

Karen asentía con la cabeza.

Ahora todo tenía sentido para ella.

—¿Entonces, qué cambió?

Roger soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.

—Llegué a la conclusión de que era un bonito envase, pero vacío por dentro.

Una zorra materialista, egoísta, superficial y sin alma.

Entonces empecé a pensar en mis razones para querer una esposa.

Cuanto más las definía, más se desvanecía ella, pero, sinceramente, aun así intenté darle una última oportunidad, pero todo lo que recibí fueron insultos.

Entonces decidí que todo mi amor sería para la que me quisiera por quien soy.

No importa si es alta o baja.

Ese día, decidí quererte solo a ti.

Karen se quedó boquiabierta durante su discurso.

Él estaba ganando terreno gracias a su honestidad, y no había nada que ella pudiera hacer al respecto.

—Sinceramente, eres mejor de lo que pensaba, pero todavía no me hago a la idea de tu nivel de riqueza.

La mención de la riqueza le recordó el mensaje de texto que había recibido de ella.

—¿Necesitabas dinero?

¿Lo conseguiste?

Ahora que los sueños de Karen estaban al descubierto, no quería mostrarse vulnerable.

Tal y como iban las cosas, tampoco podría seguir aceptando la ayuda de Van.

—Hablemos de eso más tarde.

Roger no insistió, decidido a encontrar la forma de conseguir toda la información que necesitaba sobre los sueños y aspiraciones de ella.

—Vale, pero tengo otra sorpresa para ti.

Karen recordó cómo cada sorpresa la había dejado atónita.

¿Y si se dejaba llevar tanto que se olvidaba de comer?

—Vale, pero estoy muerta de hambre.

—¡Joder!

—exclamó Roger, avergonzado—.

Debería haber preparado el desayuno antes.

Voy a prepararte algo rápido.

Él ya estaba en la puerta, vestido solo con sus bóxers, cuando Karen lo detuvo.

—Espera, ¿haces tú toda la comida?

Era difícil creer que él todavía fuera a cocinar para ella después de saber quién era.

—¿Es que no quieres que cocine para ti?

—La voz de Roger sonó dolida, pero Karen se mantuvo en su punto.

—Estás ocupado.

—No importa.

Puedo llamar a los trabajadores domésticos para que limpien, y, sinceramente, no quiero que anden curioseando por ahí, pero si tú quieres…
Karen lo interrumpió rápidamente.

—No, no, está bien así.

Te ayudaré en la cocina.

Roger no se negó, porque cada momento que pasara con ella solo serviría para unirlos más.

—Entonces puedes darle de comer a Milo mientras yo cocino.

Karen estaba entusiasmada con el reto.

Había mucho que explorar en la mansión y nunca se aburría.

—¿Puedo ir al jardín después?

—preguntó durante el desayuno.

Roger sonrió.

—Claro.

De todas formas, esa era la sorpresa que él le tenía preparada, y cuando llegaron, obtuvo la reacción exacta que esperaba.

—Semental, ¿cómo es posible?

Parecía magia, porque nunca había visto ni oído a Roger hablar con nadie, y todo se había hecho como si la imagen de su mente hubiera quedado al descubierto.

—Lo que sea por ti, mi Gatita.

Karen lo abrazó con fuerza y él le besó la coronilla.

El interior del cenador estaba decorado con sus colores favoritos y, en lugar de sillas, había un sofá en forma de U con una mesa de centro en medio.

Era una mezcla de elegancia y sencillez.

Karen almorzó en el jardín, observando a los pájaros y a las abejas polinizar, con el sonido de los trinos como música para sus oídos.

Roger le dio todo lo que siempre había soñado y más, lo que le provocó lágrimas en los ojos.

En mitad de la noche, Karen se despertó con el sonido de unos dedos tecleando.

Abrió los ojos con somnolencia y vio el rostro de Roger tenso, concentrado en su portátil.

Cuando se dio cuenta de que estaba despierta, una sonrisa reemplazó su anterior ceño fruncido.

—Gatita, te has despertado.

Karen ya había calado su fachada de perfección y preguntó con seriedad: —¿Hay algún problema?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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