Tres de corazones - Capítulo 53
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Capítulo 53: Capítulo 27_2
Por primera vez, disfrutaba mi soledad, no tenía el temor de hacer o decir algo que llegase a molestar a alguien, ese día pude dormir tranquila, deseando en el fondo, poder observar de lejos a Ciro y ver cómo se le caía todo su negocio tomé un baño relajante y dormí mejor por primera vez en meses.
A la mañana siguiente, los policías que me cuidaban me llevaron a la estación, donde me dijeron que la mujer a la que le había contado todo, sería la encargada de llevar mi caso y mi protección, su nombre era Milena Casanova, pasamos horas en la estación encerrada en una habitación, policías entraban y salían haciéndome preguntas, me tomaron fotos, me tomaban mi declaración, tomaban nota, me mostraban fotos, hacían las cosas sin decirme o anunciarme las cosas, pensé más de una vez en si realmente estaba haciendo lo posible para protegerme.
En un momento entró Milena y se sentó frente a mí y me extendió un sobre, dentro venía un pasaporte, una identificación, un seguro médico con el nombre de Alessandra Salvatore, cada una de ellas tenía mi foto.
—No quiero esto. —dije devolviéndole el sobre con los documentos.
—Son auténticas. —comentó Milena. —Con esto podrás trabajar, hacer compras, tener una vida.
—Esto no es una vida nueva, es solo un cambio de nombre. El seguro médico sigue teniendo la dirección de esta ciudad, la identificación tiene mi verdadera fecha de nacimiento, sería fácil hallarme. Además, el nombre de Alessandra, además de qué está horrible, suena igual al mío. Además de la foto, quiero ser alguien diferente.
—¿Te piensas que estás en una película? —preguntó Milena con ironía. .
—Ciro me encontraría en dos días cuando aparezca esa identificación a circular, era muy obvio.
Milena abrió su boca para refutar lo que estaba diciendo, pero unos pequeños golpes a la única ventana que estaba en la habitación la hicieron callar. Enseguida salió y en su lugar entró otra persona, un hombre con traje corpulento.
—Le daremos lo que quiere, señorita Sartore, pero tardará un día más en estar listo.
—Esperé mucho tiempo mi libertad, puedo esperar un día sin problema.
Después de lo que pareció ser una discusión, unos policías se ofrecieron a llevarme a la peluquería, corriendo el riesgo de que alguien allí me reconociera o cuando alguien pasara me viera, a lo que sugerí que podían contratar a alguien y llevarla al hostal donde me quedaba, ellos me dieron la razón.
Para el tercer día, luego de mi escape, no solo tenía un aspecto nuevo, el cabello más corto y mi rubio reemplazado por un color castaño, sino que también tenía un nuevo lugar para vivir y un nombre que usaría a partir de ahora en adelante: Evelina Danesi.
Al día siguiente, solo con una billetera y la muda de ropa que llevaba conmigo ese día, abordé un avión para ir a la otra punta del país junto a Milena. Recorrer las calles de una ciudad que no conocía se sentía muy impresionante, sobre todo sabiendo que no tendría a nadie siguiendo, en la ciudad no había personas que me conocieran, ni que pudieran hacerme daño. Tener tanta disposición para mí misma era extraño, pero sería algo a lo que me acostumbraría rápido.
Llegamos al apartamento que me fue asignado para vivir y la única persona de mi anterior vida que conocería esa ubicación sería Milena, nadie más.
Las primeras semanas fueron duras para mí, siempre pensando que alguien me vería y me entregaría a Ciro, al primer mes dejé de pensar en eso, hasta que supe, que después de encarcelarlo, duró solo una semana en prisión, luego fue puesto en libertad, pero no se escuchaban rumores de que me estuviera buscando, no tenía de qué preocuparme, trabaja, gastaba mi propio dinero, salía con amigos, podía hacer lo que deseaba, vivía una nueva vida donde no había sangre o drogas o persecuciones.
Pero lamentablemente esa tranquilidad no me duraría mucho.
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