Tres de corazones - Capítulo 54
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 54: Capítulo 28
Al día siguiente aun continuábamos en mar abierto, los hombres de Ciro habían ido a la costa en lancha y nos habían traído el desayuno únicamente, por lo que intuí que regresaríamos para el almuerzo.
Chiara ese día se encontraba indispuesta, se le veía pálida y vomitaba de vez en cuando, no sabía si era por el embarazo o por estar tanto tiempo en la marea.
Ciro hablaba muy animado por teléfono, reía a carcajadas, cosa que en años había visto de parte de él mientras solo ignoraba a Chiara y sus malestares, la ayudé a recostar y estaba pendiente de ella, de lo que necesitaba, aunque sabia que era una ingenua por juntarse con Ciro, eso no la hacia una mala persona, solo alguien insensato.
Me encontraba en la cabina al lado de Chiara, ella dormía mientras yo leía un libro, pero no podía concentrarme en la lectura, recordaba en mi mente mi desesperado intento de huida que casi arruino todo en un solo momento, Ciro lo sabía, había ordenado a sus hombres no involucrarse, incluso le había dicho a Lorenzo que no interfiriera, era una prueba para saber si lo volvería a intentar, él sabía que aún tenía el anhelo de irme lejos de él.
Entró con mucho entusiasmo a la cabina, miró de reojo a Chiara tendida en la cama y se dirigió a mí, sentándose a mi lado.
—Te contaré algo que no has preguntado desde tu llegada, Alessia. —dijo él. —Pese a tus esfuerzos por hundirme, hoy estoy más fuerte que nunca, agradece que eres mi hermana, una traición de tal magnitud no se la dejo pasar a nadie.
—¿Cuál es tu punto? —pregunté.
—Quiero que conozca cual será mi siguiente plan, porque note que eres muy perspicaz. Pudiste darte cuenta de mis negocios sin que te dijera algo al respecto.
—¿Cuál es tu siguiente plan? —pregunté más por compromiso que por curiosidad.
Ciro comenzó a contarme, como cuando se dio cuenta de mi huida, asesinó a los hombres que se supone que debían vigilarme, una tarea fácil no puede ser llevada a cabo por inútiles, lo había dicho con esas palabras. Desesperado desplegó a muchas personas para buscarme por toda la ciudad, pero no lograron dar conmigo, aun con sus infiltraciones en la policía, no tenían idea donde estaba, pasan los días y más se volvía loco por saber donde estaba, con el temor que hubiera muerto o que cayera en manos de algún enemigo de él, la policía no era problema, el problema era hallarme y llevarme a casa.
Su relato continúo el día que fue arrestado, se encontraba en la mansión en una reunión de negocio, todos sus hombres fueron arrestado, algunos huyeron y su socio de ese día, también se fue con él tras las rejas. Logró a la semana que le concedieran una fianza cobrando un par de favores dentro del tribunal y los jueces, fue así como salió de prisión sin cumplir condena alguna y pasó el resto de los meses, mejorando sus negocios de droga y apoderándose cada vez más del control de la ciudad, eso le ayudaría no solo a posicionarse en el mercado, sino también a que cualquier le vendería información sobre mi paradero.
A los meses, fue que decidió contratar a personas especializadas para mi búsqueda, en ese momento fue que Milena me había entregado las fotos de Ciro y otros hombre que sostenían mi foto. Sus enemigos también se habían enterado de mi búsqueda, solo era cuestión de tiempo para que cualquier bando me tomara y me utilizara en un juego sucio en su contra.
—No quería perder otro miembro de mi familia. —dijo casi en un susurro.
Cuando le puso precio a mi cabeza, por entregarme a él, fue que le empezaron a llover informaciones sobre mí, la mayoría falsas, excepto por una, Milena se había percatado de aquel precio, tenía problemas de apuesta, en palabras de Ciro me dijo que era una adicta a ello e incluso era cliente regular de uno de sus casinos, enseguida se puso en contacto con él y le dio toda la información que tenía sobre mí, pero él necesitaba estar seguro de que era yo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com