Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Tres de corazones - Capítulo 64

  1. Inicio
  2. Tres de corazones
  3. Capítulo 64 - Capítulo 64: Capítulo 33
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 64: Capítulo 33

Después de terminar las arcadas, Perseo me tomó de la capucha de la sudadera, tiró de ella con fuerza para obligarme a entrar al auto de nuevo y cerró la puerta de un portazo.

—¡Arranca! ¡Arranca! —gritó desesperado Perseo.

No sabía que estaba pasando, me sentía ida y confusa, hasta que se empezaron a escuchar disparos, Mauro comenzó a zigzaguear con el carro buscando esquivar los disparos, hasta que uno de ellos rompió la luneta, enseguida me tiré al piso, escuché el rechinar de unos carros detrás de nosotros. En ese momento los disparos, cesaron.

Por el vómito, Ciro nos había visto y eso trajo como consecuencia de qué empezara a seguirnos, lo único que debíamos hacer es perderlos de vista, pero había tres carros siguiéndonos.

—¡Maldición! —gritó Perseo. —¡¿Cómo diablos nos encontraron?!

—Alessia, mantente agachada. —anunció Mauro.

Pasábamos a toda velocidad esquivando los auto, por suerte no había trafico ese día, las calles en su mayoría estaban despejadas, los pocos carros que nos encontrábamos enseguida utilizaban su claxon al vernos volar por la autopista y enseguida se perdía el sonido.

—¡Hacía la derecha! —gritó Perseo. —¡Hay una cabaña abandonada! ¡Si los perdemos podemos llegar hasta allí!

—¡Eso intento, pero son muchos! —gritó Mauro.

Mi malestar solo incrementada, mi más grande temor se estaba haciendo realidad, Ciro me había encontrado por segunda vez y las personas que me habían ayudado podrían morir en el proceso, no quería eso, pero mi dolor de cabeza no me dejaba pensar. Todo había quedado en la bodega, mis documentos, mi ropa, era la oportunidad que teníamos para huir del país, Ciro la había encontrado primero y sabía que no la recuperaría.

Mauro de prisa tomó a la derecha como Perseo le había indicado, en ese momento volvieron los disparos, Perseo bajó la ventana, en las brechas donde no había disparos, salía a defenderse, pero de nuevo nos abrían fuego, hasta que uno le dio a una de las llantas y comenzamos a derrapar.

Pisó el freno bruscamente, por un momento sentí que el auto saldría rodando por el puente en el que estábamos, no pasaba más nadie en ese momento. Mauro y Perseo sin mediar palabra bajaron rápido del auto, Mauro comenzó a dispararle a los autos que se aproximaban, mientras Perseo abría mi puerta para ayudarme a bajar, cuando sentí tierra bajo mis pies, mi mundo comenzó a dar vueltas, pero no podía dejar vencerme por el malestar, debía huir.

Perseo tomó mi mano y comenzamos a correr, Mauro seguía detrás de nosotros disparando, hasta que los autos se sintieron cerca, cuando se terminaron sus municiones a los segundos, comenzó a correr junto a nosotros, pero al otro lado del puente nos habían cerrado el paso, no había salida, el puente atravesaba un rio bastante caudaloso, por lo que saltar tampoco era una opción.

De uno de los carros que teníamos adelante, bajó Ciro, más atrás se bajaron todos de los carros y nos apuntaban a nosotros con sus armas.

—¡Alessia! —gritó Ciro. —Es suficiente, has llegado muy lejos. Regresa conmigo o despídete de tus amigos.

Nos tenían acorralados, no teníamos escapatoria, al menos si me entregaba, aunque me despediría para siempre de volver a intentar escapar y de mi libertad, con ello al menos aseguraría que Mauro y Perseo estuvieran a salvo, pero ¿eso sería vida para mí? ¿Era lo que realmente quería? No, ya no más, no quería seguir viviendo una vida miserable, recordando a diario las muertes de Lucio y Caterina, recordando todo el sufrimiento que ha causado.

—Nunca volveré contigo, Ciro. ¿Qué debo hacer para que me dejes en paz? —respondí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo