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Uma Musume: Serie-Darklines - Capítulo 30

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  3. Capítulo 30 - 30 CAP 25 Morfeo se lleva a una y la otra reclama lo suyo
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30: CAP 25: “Morfeo se lleva a una y la otra reclama lo suyo” 30: CAP 25: “Morfeo se lleva a una y la otra reclama lo suyo” –Jhiu, juu, jhiu, juuu~.

Los cánticos roncos de Dober no cesaban.

Cada sonido que salía de su garganta alteraba al joven de una manera que ya no era procesable con ninguna parte racional de su cerebro.

La melodía oscura y quebrada de la pelinegra era adictiva en el sentido más literal, y su cuerpo respondía a cada nota con una urgencia que se acumulaba sin salida.

Así que cuando Dober perdió el control por primera vez en este encuentro, Cali ya no estaba quieto.

–(Eso fue… hermoso…) fue lo que cruzó su mente asaltada por la melodía de esta heredera, y se movió sin saberlo.

Su mano, se desplazó más profundo, bajo la fina tela.

Bajó un poco más allá del punto de deseo, entre los pliegues cálidos de su entrada, sintiendo su sofocante calor, y comenzó a explorar con una lentitud deliberada que contrastaba con el caos en que había acabado esta obstinada Uma.

Sus dedos frotaron, estimularon y luego estiraron con cuidado esa zona íntima, que recibía su contacto por primera vez, aprendiendo su geografía con una paciencia que la situación no pedía, pero que él se tomó de todas formas.

Y entonces, la necesidad de entrar, se hizo presente.

Cali levantó los ojos hacia Dober.

La encontró mirándolo hacia abajo, con sus ojos lila entrecerrados y brillantes, el pecho moviéndose en jadeos irregulares, completamente rendida pero completamente consciente.

La pregunta en sus ojos no necesitó palabras.

–Je, ~je jeje~… Dober sonrió.

No la sonrisa táctica de toda la noche.

Una más pequeña, más honesta, acompañada de un jadeo que era simultáneamente una respuesta y una súplica.

Cali…, introdujo sus dedos.

El efecto fue inmediato y total.

–¡Mhhaaaaaa~!- En- entreeeénaaadoorrr~.

Dober, que acababa de descender de su primera liberación, convulsionó.

Su cuerpo entero se contrajo hacia adentro con una sacudida que levantó sus caderas del colchón y las volvió a depositar.

Sus muslos se cerraron sobre su mano con una fuerza que lo atrapó por completo.

Su espalda se arqueó una vez, dos veces, y luego se relajó en una curva larga y descendente.

Abajo el explorador novato de su interior, quedó completamente empapado, en su esencia, caliente, viscosa y translúcida, mientras más de sus fluidos desbordaban de su entrada y escapaban de su encaje.

–Yooo, ~yoo~… Su voz se extinguía.

Sus ojos se perdieron.

Primero hacia arriba, luego hacia ningún lado, luego, simplemente se cerraron con la lentitud inevitable de algo que ya no puede sostenerse más.

La tensión abandonó cada músculo de su cuerpo en una secuencia descendente, desde sus hombros hasta sus tobillos, como una marea que se retira.

-Chu.

Lo último que sus sentidos registraron o, al menos, los que aún estaban de servicio, fue un toque cálido sobre su frente, y un sonido familiar.

Y lo que le decían, era dulces sueño, o al menos, hasta que ella regresara para continuar, si así lo deseaba… Dober cayó en los brazos de Morfeo sin resistencia y sin aviso previo.

Su respiración se volvió profunda y pareja casi de inmediato, el ritmo tranquilo de alguien que no está durmiendo sino que ha sido llevada al sueño desde adentro.

Cali se separó y la observó un momento.

Algo en su expresión cambió.

La intensidad de la última hora se suavizó levemente al ver el rostro de la pelinegra completamente en reposo, sin táctica ni juego ni ironía.

Solo Dober dormida, con el pelo negro disperso sobre las sábanas y la respiración tranquila.

Se encantó aún más.

Con cuidado retiró su mano de debajo de la elegante seda de ella.

Buscó con la mano libre una esquina de la colcha y la extendió sobre el cuerpo de la pelinegra con una lentitud que no despertara nada, cubriéndola desde los hombros hasta los muslos para que el sudor enfriado no le generara un calambre durante la noche.

–Dulces sueño, caramelito amargado, bye~… Dober no se movió.

Siguió durmiendo.

McQueen había visto todo.

Habpia cambiado su postura, ahora, sentada sobre sus talones al borde de la cama, con los brazos cruzados sobre su propio pecho desnudo y los ojos violeta fijos en la escena, había procesado cada segundo con una atención que no era voyerismo sino contemplación.

Había, catalogado cada movimiento de las manos de Cali, cada reacción de Dober, el recorrido completo desde la exploración hasta la introducción y el colapso final.

Y había tomado una decisión.

Se levantó.

–Hujujujum… –Entrenador Caaaalií~ De rodillas sobre el colchón se desplazó hacia él con una determinación silenciosa.

–Creo que es hora de que probemos el postre principal de esta… noche~ Sus manos encontraron sus muñecas y jalaron al joven hacia la cama con una firmeza que no era brusca pero que tampoco admitía demora.

Cali perdió el equilibrio hacia adelante y lo recuperó arrodillándose sobre el colchón, y avanzando hasta estar frente a ella.

McQueen no esperó.

–Muaaa, Hmmm, ~mmmh~.

Juntó sus labios con los de él en el mismo movimiento en que sus manos encontraban su nuca, los dedos enredándose en su cabello con una posesividad que era el espejo exacto de lo que Dober había hecho noventa minutos antes, pero con la urgencia añadida de quien ha estado esperando su turno durante toda la función.

Cali no se quedó atrás.

Su mano derecha viajó por el costado de McQueen, leyendo sus costillas, su cintura, la curva de su cadera, su sedosa cola que dejó de agitarse, y sintió como se cerró sobre el en un abrazo que la ancló contra ella.

Su mano izquierda subió con propósito hacia uno de sus puntos rosas, el que sus dedos ya conocían pero que sus labios todavía no habían visitado esta noche.

Lo encontró.

Apretó.

–~Miiiihuuuug~ McQueen se elevó sobre sus rodillas.

Un sonido agudo y cortado escapó de entre los labios que seguían pegados a los de Cali, y su cuerpo respondió instintivamente arqueándose hacia adelante, buscando más contacto, más presión, más de todo lo que sus ojos violeta habían estado pidiendo desde que vio a su prima recibir exactamente esto.

Cali se inclinó hacia adelante.

Su peso se desplazó sobre ella con una inevitabilidad que McQueen no intentó frenar, dejándose tumbar sobre el colchón blando con él encima, sus cuerpos encajando en el calor acumulado del cuarto amplio, y ella extendió sus piernas hacia los lados, con él en medio.

La tensión del beso no se interrumpió ni un segundo durante la caída.

Sus bocas continuaron, sus lenguas continuaron, sus manos continuaron.

Y la mano izquierda de Cali sobre su punto rosa continuó también, acariciando con una cadencia que el calor combinado de sus cuerpos pegados amplificaba desde abajo, desde adentro, desde todos los ángulos simultáneamente.

McQueen sintió el calor descender.

~PCHUU~ Y esta vez no había colchón al que aferrarse que fuera suficiente.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES AutoresRAR Parece que en la revision de contenido demasiadas interaccion subidas de tono son descartadas, así que esto se tornará mas descriptivo.

PEeeeroooo, seguiran obteniendo su dosis de RIKUR-.

dih¿go dosis de calidad.

GUIÑO GUIÑO.

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