Uma Musume: Serie-Darklines - Capítulo 33
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- Capítulo 33 - 33 CAP 28 La manta el abdomen y la unión más allá de la carne
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33: CAP 28: “La manta, el abdomen y la unión más allá de la carne” 33: CAP 28: “La manta, el abdomen y la unión más allá de la carne” McQueen quedó fuera.
No fue el colapso dramático de Dober, con su espalda arqueada y su voz quebrándose en el aire.
–(Parece que en esta familia es muy resistente sobre césped, pero…, su resistencia sobre el colchón y las sábanas deja mucho que sedear).
Fue una rendición silenciosa y total, sus párpados cerrándose con la lentitud de algo que ya no puede sostenerse, sus músculos liberando la última tensión acumulada de esa noche larga, pecaminosa y tentadora.
Su silueta sobre el colchón era lo que siempre había sido en las pistas y en las pasarelas, torneada, de proporciones que el modelaje había notado antes que ella misma.
Pero ahora, sin telas ni arriba ni abajo, sin la armadura del encaje ni la compostura de la heredera Mejiro, esa silueta era otra cosa.
Era…; una tentación en el sentido más honesto de la palabra.
Sus curvas expuestas y su piel brillante bajo la luz cálida compuesta del dormitorio no pedían nada.
Solo existían, y eso era suficiente para que el aire de la habitación cambiara de temperatura.
Cali decidió esperar.
No continuó.
No buscó más de lo que la noche ya había dado.
Algo en él eligió detenerse y dejar que la dama se recompusiera, y mientras esperaba, su boca encontró trabajo.
Comenzó el recorrido hacia arriba.
Sus labios tocaron su abdomen.
Su costado.
La curva de su cintura.
Subieron por sus costillas con besos que no pedían respuesta, que no construían tensión sino que la disolvían, que tenían la temperatura exacta de algo que no es deseo, sino cuidado, aunque la diferencia entre ambos en ese momento era difícil de trazar con precisión.
Su clavícula.
Su cuello.
Su mandíbula.
Y finalmente su frente.
Un beso en su frente, largo y quieto, con sus labios apoyados sobre su piel sin prisa de ningún tipo.
Cumplido el recorrido, Cali la tomó.
Una mano en su cintura, otra sosteniendo su cabeza con una gentileza que contrastaba completamente con las manos que hacía veinte minutos habían sujetado sus muslos con fuerza para no dejarla escapar.
La levantó del colchón con cuidado y juntos quedaron de rodillas sobre la cama, el cuerpo de McQueen apoyado contra su pecho con el peso fácil de alguien que todavía no ha terminado de volver.
Con un brazo la sostuvo.
–(Mejor la cubro, no quiero escuchar quejas si alguna de estas se enfoerma para mañana…) Con el otro buscó la colcha, tomó un extremo y la extendió sobre los hombros de ella, luego recogió lo restante y lo pasó sobre él mismo.
La manta los cubrió a los dos en un solo gesto, sus cuerpos encerrados juntos en ese calor inmediato y privado que solo existe debajo de una manta compartida.
Entonces su mano encontró su abdomen.
No fue una decisión consciente.
O si lo fue, no llegó a él como pensamiento sino como impulso, como si esa zona específica de McQueen hubiera estado llamándolo desde antes de que él lo supiera.
Sus dedos comenzaron a masajear con una presión suave y circular, sin urgencia, sin intención de provocar nada nuevo.
Solo el abdomen de McQueen bajo su palma y algo que empezaba a parecerse peligrosamente a una reclamación.
No supo cuándo comenzó exactamente.
No supo identificar el momento en que el calor de sus cuerpos pegados dejó de ser el calor residual del deseo y se convirtió en otra cosa.
Una unión más allá de la carne que empezó a surgir en él despacio y sin anunciarse, instalándose en su pecho con la misma silenciosa inevitabilidad con que el amanecer reemplaza la oscuridad sin que nadie lo ordene.
Cali no lo analizó.
Lo dejó estar.
McQueen volvió parpadeando.
Sus ojos violeta se abrieron despacio, procesando primero la luz, luego el techo, luego el calor que la envolvía desde todos los ángulos.
Su cerebro tardó un segundo en construir el inventario completo de su situación.
La manta sobre sus hombros.
El pecho de Cali contra su espalda.
Su mano moviéndose en círculos lentos sobre su abdomen.
Los dos arrodillados juntos en el centro de la cama ancha, cubiertos y quietos mientras a su izquierda, bajo su propia esquina de colcha, Dober dormía con la respiración profunda de alguien completamente en paz.
McQueen procesó todo esto.
Y en su pecho, sin que el deseo tuviera nada que ver con ello, apareció un calor distinto.
No el calor que había estado gobernando su cuerpo durante las últimas horas.
Este venía de adentro y era más quieto, más estable, sin la urgencia frenética del otro.
Un calor que se asentaba en lugar de trepar, que ocupaba espacio sin pedir permiso.
–(Él, ¿hizo esto?) McQueen no lo nombró.
Pero lo reconoció.
Se pegó a él un poco más.
No para buscar fricción ni para reclamar territorio.
Solo para estar más cerca, para reducir el espacio entre su espalda y su pecho hasta que no quedara ninguno, hasta que el latido de él fuera audible contra su omóplato.
–Gracias, entrenador Cali.
Y sonrió.
Una sonrisa pequeña y sin destinatario, dirigida a ningún punto específico de la habitación, que no tenía nada de táctica ni de elegante ni de heredera Mejiro.
Solo una sonrisa que salió sola porque algo en ella, en ese momento preciso, no encontró ninguna razón para no sonreír.
El joven notó entonces como algo suave se movía entre ellos, y se desplazaba hacia atrás, hasta abrazar su cintura, era suave, acolchado, como lo era el cabello de la dama delante de él.
Cali, siguió masajeando su abdomen, con más calma, como para anunciarle que podía apoyarse en él, hablar con él, sentir con él, rendir sus problemas, a él.
Y afuera, la ciudad de Tracen continuaba sin saber nada de lo que acababa de cambiar en ese dormitorio.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES AutoresRAR Y de esta manera se podría usar el agua para hacer funcionar un motor.
*Aplausos aplausos* Interesante experimento.
…
POR SUMA DE PUNTAJE DE LOS ARBITROS…
Alí Albath gana el primer puesto y se le hará entrega del premio a mejor experimento.
… “-y líbranos del mal.
Amén.” *la moderadora escucha las nuevas instrucciones por su comunicador.
* ¿Ose que el que entregue el premio será el señor RothKhefeler?
…
Oh, entendido.
entonces le daré el pasó.
DEMOS U SALUDO AL SEÑOR RothKhefeler, quien hará entrega del premio.
…
Tiene una mente muy brillante hijo, jejeje.
*apoya sus manos en sus hombros de ganador* Si, señor, estoy pensando en poner los planos de manera libre en toda la web, esto ayudará a muchas personas.
Jojojoj…, eres un buen muchacho; pero no hablemos conmigo, DISFRUTA, disfruta de esta pequeña fiesta, quizás quede un uno de tus ulti- em quiero decir en tus mejores recuerdos.
jajaja, si lo haré.
“Ve con el creador, criaturita del señor.” …
¿Ideas revolucionarias?, mejor quédenselas para ustedes mismos y compartan únicamente con sus cercanos, o terminara como algas sobre el mar.
LOS LEO Y VEO EN EL PROXIMO CAP.
GUIÑO GUIÑO.