Uma Musume: Serie-Darklines - Capítulo 43
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- Capítulo 43 - 43 CAP 39 Sabrás lo que pasa cuando me dejas de lado
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43: CAP 39: “Sabrás lo que pasa cuando me dejas de lado” 43: CAP 39: “Sabrás lo que pasa cuando me dejas de lado” —————————————————————————————————- Wow, lectores, 48 000 palabras…
Eso…, eso es más de lo que escribí sumando todos mis cuadernos durante todo un año….
Les agradezco su apoyo, sus colecciones, y últimamente piedras de poder, que recientemente, me enteré para que sirve y como funciona eso en esta plataforma.
Un saldo y agradecimiento a “El_Hao” por tus piedras de poder, te prometo que esta nueva parte, la haré con a misma RIKU-…
ejem, digo calidad.
Sin más disfruten el cap.
CLIK…
—————————————————————————————————- Dober notó el silencio del cuerpo bajo de ella, luego de que su atención fuese absorbida por McQueen.
No era el silencio de alguien indiferente.
Era el silencio de alguien que acababa de dar todo lo que tenía y cuyo sistema nervioso estaba en proceso de reinicio.
Lo supo por el calor de la piel bajo ella, por su respiración más calmada, por la manera en que el aire entre ellos había cambiado de temperatura.
–(Tsk, no puede abandonar la carrera entrenador, aun no me he dado por vencida…) Se aseguró.
Ella llevó una de sus manos de apoyo hacia atrás, deslizándola por detrás de sus caderas, bajó un poco, y encontró primero la viscosidad impregnada en la cintura del joven, luego, en parte de su abdomen, luego en todo su miembro desde la base hasta la cabeza, cubierto completamente en el rastro que McQueen había dejado de su paso.
Apretó levemente.
Confirmó lo que temía.
–(TSK, parece que el público dejó de animar y se está yendo aquí abajo, pero…) La rigidez que había estado presente durante toda la noche cedía.
No había desaparecido, pero cedía, y eso era suficiente para que el ímpetu de Dober encontrara su primer obstáculo real de la noche.
Necesitaba elevarlo.
–(Yo como Dober Mejiro, ultima Mejiro, hare que peguen sus traseros de vuelta a sus asientos, y LEVANTEN los ánimos en el cuerpo de este inmundo entrenador) Necesitaba que su calor sobre él se grabara en su psique como un disparador específico, como al parecer McQueen había condicionado su propio aroma y toque para convertir a este hombre en algo irreconocible con solo rozarle.
La pelinegra consideró sus opciones con la velocidad de una mente acostumbrada a resolver problemas narrativos en tiempo real.
Entonces Cali habló.
—Oye— Su voz tenía el tono específico que Dober ya había aprendido a reconocer como precursor de algo que no le gustaría —No es mi culpa que el libro de instrucciones viniera sin índice.
… –Supongo que ALGUIEN, debió haber dejado un marcador en la página correcta antes de dormirse.
Y remató.
—Supongo que McQueen sí leyó el manual completo.
Dober lo miró fijamente.
—Así que esas tenemos, ¿entrenador?
Pasó de estar sentada a estirarse.
Sus rodillas se extendieron hacia abajo sobre el colchón en un movimiento fluido que la alargó sobre el cuerpo del joven, sus piernas rozando por fuera las de Cali en un contacto lateral que era información y temperatura simultáneamente.
Sus caderas descendieron al mismo tiempo.
Su pecho bajó por el mapa de su torso, rozando el relieve de sus músculos compactos hasta llegar a la base de sus costillas inferiores.
No podía sentirlos directamente.
Pero la densidad muscular del joven era suficiente para dar una superficie de contacto que sus puntos rosas encontraron con una sensación que no era suave en el sentido convencional sino firme y cálida, dos texturas que se reconocían.
–Pero aun fuera de tiempo, entrenador, una Mejiro puede remontar una carrera, y yo remontaré, y me lo llevare conmigo.
Bajó un poco más.
Y lo consiguió.
Algo chocó con los labios de su entrada con una precisión que no había sido completamente calculada pero que llegó de todas formas con la inevitabilidad de dos objetos en la misma trayectoria.
En ese instante, por primera vez desde que despertó, algo parecido a la seguridad llegó a Dober.
Pronto lo tendría dentro.
–(Como dama Mejiro lo que tomo es mío por derecho, así que esto…, (movió un poco sus caderas en oscilaciones circualres, frotando esa cabeza contra sus entrada…), también lo reclamo para mí.) Reclamaría el deseo del joven y se proclamaría dueña de él con la misma contundencia con que McQueen había operado mientras ella dormía.
Empujó un poco más hacia abajo queriendo introducir su cabeza.
—Uhh.
El dolor llegó antes que el placer.
Una incomodidad específica y sin rodeos en los primeros centímetros de sus paredes abriéndose hacia algo para lo que no estaban preparadas todavía.
Dober conocía esa sensación, estaba en la literatura de la cual nutría se mente para crear sus mangas.
Sabía lo que significaba.
Estaba…, apretada.
–(Diosas…, no puede ser que dormí tan profundo que me haya cerrado completamente ahí abajo, mooooouu…, y no tengo que animara a este entrenador antes de que pierda el calor, DIOSAS, denme fuerza, denme INSPIRA-) Necesitaba tiempo.
Y tiempo era exactamente lo que no tenía.
Rebuscó en su memoria con la velocidad de quien tiene un archivo extenso y bien organizado.
Escenas.
Soluciones.
–(Mmmm, no, no estamos en esa postura…) Sí, podría decirse que Dober era una señorita pulcra y reservada en todos los contextos públicos de su vida.
Pero para hacer sus trabajos consumía material de otros autores.
–(No, este tampoco serviría) Ese material incluía manga de moral y pudor absolutamente cuestionables, y en ese archivo específico había encontrado más de una respuesta práctica a problemas exactamente como este.
–(¡HAaaaa!!!, eso tampoco, siguiente…, ¿Hee?, creo, creo que eso…, podría funcionar, jejeje, no, sí que lo hará, está asegurado.) Encontró el material.
Tomó el miembro del joven con una mano y lo levantó hacia el techo, liberando su entrada del contacto directo.
Con la otra mano se apoyó en la sábana y se empujó un poco más hacia abajo hasta sentir el nectar viscoso de los dos que la habían precedido mojando su abdomen bajo y su pubis en una cantidad que no dejaba lugar a dudas sobre lo que había ocurrido en esa cama antes de que ella despertara.
–(No soy de las que corre detrás de otras para ganar pero lo pasaré por alto hoy…) No tenía otra opción.
Se lubricaría con ellos.
El contacto fue inmediato.
Sus labios inferiores chocaron con su miembro levantado, sintiendo sus calores comenzar a buscar su equilibrio térmico, dos temperaturas altas encontrándose y nivelándose en el punto de contacto.
Pero Dober tenía la intención de que ese equilibrio fuera solo el punto de partida.
Cerró las piernas.
Juntó sus muslos.
–(¿He?, esto…, Dober no estará pensando en hacer ¿eso, verdad?) La presión que el joven sintió alrededor de su miembro fue familiar en su forma, pero nueva en su origen.
La piel suave del interior de los muslos de Dober cerrándose sobre su longitud levantada desde ambos lados simultáneamente, y los labios de ella ahí abajo completando el envolvimiento desde abajo con una calidez que era bienvenida y específica.
Cali abrió los ojos.
Toda la silueta de Dober se había extendido sobré él.
Sus hombros sobre sus pectorales.
Su vientre sobre su abdomen.
Sus caderas sobre las suyas.
Sus piernas, juntas y apretadas entre si, reposando entre las suyas… Dober lo vio entender lo que venía y rio.
–(¿Te diste cuenta?…
¿entrenador Cali?) No la risa táctica de la mangaka ni la risa satisfecha de alguien que ha ganado un punto.
Una risa genuina y oscura que salió de algún lugar más honesto, con los ojos brillando sobre él en la penumbra de las casi tres de la mañana.
—Sabrás lo que pasa cuando me dejas de lado.
Y comenzó a moverse.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES AutoresRAR TUKUYOMI…
*Lanza el jutsu ocular* “Eso es lectores, vean…, VEAN y VIVAN SUS FANTASIAS” *Empieza a alterar la percepción de tiempo y la realidad en los lectores* “VIVAN POR DÍAS, cómo es que esta “CARERA”…, “ESTA NOCHE” se convierte en su fantasía por días JAJAJAJA jejeje jejeje jeje”.
…
Les diré que ahora, la carrera con Dober será una que sea digna de una dama cerrada y encerrada por sus gustos, pero…, a su vez oculta ser un amor por dentro cuándo bajas todas sus barreras y la ABRES…, PÉTALO a PÉTALO…
sobre todo al golpear con todo, ahí abajo…
Los veo y leo en el próximo cap.
GUIÑO GUIÑO.