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Un crimen no organizado - Capítulo 21

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  3. Capítulo 21 - 21 Cap 21 Un Plan de Altura
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21: Cap 21: Un Plan de Altura 21: Cap 21: Un Plan de Altura Después de su fallido intento de robo al banco y su enésima estadía en la comisaría, Jacinto, Fernando y Josefina decidieron tomarse un descanso del crimen… al menos por una semana.

Pero como era de esperarse, Jacinto no tardó en idear otro “golpe maestro”.

—¡Lo tengo!

—exclamó Jacinto, irrumpiendo en la habitación donde Fernando y Josefina disfrutaban de un día de tranquilidad.

Fernando suspiró.

—¿Otra vez?

Josefina cruzó los brazos.

—Dime que no es otro banco.

Jacinto sonrió con orgullo.

—¡No, no, esta vez es algo diferente!

Vamos a robar… ¡un avión!

Fernando se atragantó con su café.

—¿Qué dijiste?

Josefina lo miró como si estuviera loco.

—Por favor dime que hablas de un avión de juguete.

Jacinto sacó un croquis mal dibujado.

—No, no, escúchenme.

Vamos a subir a un vuelo comercial, robar las maletas con objetos valiosos y saltar en paracaídas antes de aterrizar.

Hubo un silencio sepulcral.

Fernando cerró los ojos y masajeó su sien.

—Jacinto, ¿tienes la más mínima idea de lo que implica saltar de un avión en pleno vuelo?

—Por supuesto —respondió con confianza—.

¡Es como saltar de un autobús en movimiento, pero con más viento!

Josefina suspiró.

—Ajá, ¿y de dónde piensas sacar los paracaídas?

Jacinto sonrió.

—¡Del internet!

¡Hay un tipo en un foro que los vende baratos!

Fernando levantó una ceja.

—Déjame adivinar… ¿Se llama “Paracaídas Pepe” y su página tiene más errores ortográficos que sentido común?

—No tiene errores ortográficos porque todo está en mayúsculas —replicó Jacinto—.

¡Así que debe ser serio!

Josefina se frotó la cara con frustración.

—Esto va a terminar en tragedia.

Pero como siempre, nadie logró detener a Jacinto.

— El Robo en el Aire El día del gran golpe, el equipo llegó al aeropuerto disfrazado para pasar desapercibido.

Jacinto llevaba un traje de piloto, a pesar de no ser parte de la tripulación.

Fernando vestía como turista con una camisa hawaiana y una cámara falsa colgando del cuello.

Josefina iba de azafata, pero con gafas de sol y un bigote falso, como si eso sirviera de algo.

Al llegar a la zona de embarque, el personal de seguridad ya los miraba con sospecha.

—Disculpe, señor… —le dijo un agente a Jacinto—.

¿Por qué lleva un uniforme de piloto?

—¡Porque soy piloto!

—exclamó con orgullo.

El agente revisó su lista.

—No está en la tripulación de este vuelo.

Jacinto sudó.

—Eh… ¡Soy un piloto suplente!

¡Por si acaso al verdadero le da sueño!

Josefina lo pateó discretamente.

—¡Él solo es un fanático de la aviación!

—intervino, intentando salvar la situación—.

Le gusta vestirse de piloto para sentirse importante.

El agente los miró con sospecha.

—Bueno… solo no causen problemas.

Fernando susurró mientras subían al avión.

—Genial, ya casi nos arrestan y ni siquiera hemos despegado.

Jacinto se acomodó en su asiento con confianza.

—¡Tranquilo!

Todo va según el plan.

Josefina se hundió en su asiento.

—Eso es lo que me preocupa… — El Caos en el Cielo Cuando el avión alcanzó los 10,000 metros de altura, Jacinto decidió que era el momento.

Se levantó de su asiento y anunció en voz alta: —¡Atención, pasajeros!

¡Este es un asalto aéreo!

Fernando y Josefina se cubrieron la cara con las manos.

—Dios… El resto de los pasajeros lo miraron en completo silencio.

Finalmente, una anciana levantó la mano.

—Hijo, ¿esto es un chiste?

Jacinto se aclaró la garganta.

—¡No, señora, esto es real!

¡Voy a llevarme sus maletas!

Otro pasajero se rió.

—¡Pues llévate la mía!

¡Solo tiene calcetines sucios y un sándwich de hace tres días!

El avión entero estalló en carcajadas.

Josefina se levantó con rapidez.

—Perdón, señores, mi amigo aquí tiene problemas… con… eh… ¡con la presión!

¡Se marea en los aviones y empieza a decir tonterías!

Fernando asintió con rapidez.

—Sí, sí, es un problema médico.

¡Le recetaron silencio absoluto y sentarse en su lugar!

Jacinto se dejó arrastrar de regreso a su asiento.

—¡Pero el plan!

—¡Cállate antes de que nos lancen por la ventana!

—gruñó Josefina.

— El Intento de Escape (Fracaso Absoluto) A pesar del desastre, Jacinto insistió en seguir con el plan.

Cuando el avión empezó a descender, se puso el paracaídas y corrió hacia la puerta de emergencia.

—¡Nos vemos en tierra, perdedores!

Y abrió la puerta.

Pero olvidó un detalle crucial: estaban aterrizando.

En lugar de saltar a una espectacular huida en el aire, Jacinto se lanzó directo al suelo… de la pista de aterrizaje.

—¡AAAAAAAAAH!

¡PUM!

El resto del equipo bajó del avión con normalidad, mientras Jacinto yacía en el suelo, hecho un desastre.

Fernando se agachó y lo miró con burla.

—Así que… ¿así querías huir?

Josefina se llevó una mano a la cara.

—¿Cómo es que sigues vivo?

Jacinto gruñó.

—El crimen… es doloroso.

Justo en ese momento, los inspectores Adolfo y Juanjo aparecieron con los brazos cruzados.

Adolfo negó con la cabeza.

—No sé qué es peor: que intentaras robar un avión o que te cayeras como un saco de papas.

Juanjo se rió.

—Definitivamente lo segundo.

Fernando levantó la mano.

—Nosotros no hicimos nada.

Josefina asintió.

—Solo vinimos por el espectáculo.

Adolfo suspiró.

—Bueno, Jacinto, otro intento fallido.

Vamos a la comisaría.

Jacinto gimió mientras lo subían a la patrulla.

—Al menos… intenté algo innovador.

Juanjo se rió.

—Sí… innovadoramente estúpido.

Y así, otra idea absurda terminó en fracaso.

Pero mientras Jacinto miraba por la ventanilla del coche patrulla, ya tenía una nueva idea en mente.

Porque si algo era seguro, era que el crimen jamás descansa… especialmente cuando es cometido por un idiota.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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