Un Dios De La Muerte Como Ningún Otro En Animé World - Capítulo 12
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12: 11.
nuevo inquilino.
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Estómago de Kronos.
POV Hades Hades se encontraba en la orilla de la “playa”, un término irónico considerando el entorno grotesco, junto al mar gástrico de su padre, Kronos.
El líquido corrosivo, que normalmente disolvería cualquier cosa en segundos, se extendía ante él como un océano oscuro y burbujeante.
En sus manos, Hades sostenía un arma que contrastaba enormemente con la naturaleza repulsiva del lugar: una larga lanza dorada de más de dos metros de longitud.
La lanza, imponente y majestuosa, brillaba con una luz propia, casi divina.
Todo su cuerpo estaba cubierto de lo que parecían ser intrincadas runas mágicas, símbolos antiguos que evocaban un poder primordial.
Estas runas, grabadas con una precisión que desafiaba la comprensión, pulsaban suavemente, como si la lanza misma estuviera viva, respirando con una energía contenida.
La parte superior de la lanza, en lugar de terminar en una punta simple, se abría en una estructura ramificada, elegante y letal, que recordaba poderosamente a un tridente, pero con una fluidez y un diseño estilizado que se asemejaba a los cuernos de un toro.
Esta era Gungnir, el arma principal del Dios Rey Odín, el gobernante de Asgard y los Nueve Reinos del universo cinematográfico de Marvel.
Hades, a pesar de su conocimiento enciclopédico de mitologías y leyendas sentía un respeto instintivo por esta arma.
Aunque Gungnir no había tenido muchas apariciones prominentes en las películas, Hades sabía que cualquier cosa que proviniera de una figura tan icónica y poderosa como Odín no podía ser considerada ordinaria, era un artefacto imbuido de poder y de la esencia misma de un dios.
Apretando la lanza con ambas manos, Hades podía sentir su poder resonar a través de él.
No era solo un objeto inanimado; gracias al vínculo que se había creado entre él y la lanza a través del sistema, Gungnir se había convertido en una extensión de su propio ser, con tan solo sostenerla, Hades podía percibir el inmenso poder contenido dentro de ella, una fuerza latente que esperaba ser desatada.
Pero lo que más capturó la atención de Hades sobre esta mítica lanza fueron sus habilidades, sus capacidades sobrenaturales que la elevaban más allá de la categoría de simple arma.
El sistema frente a sus ojos, le proporcionó un desglose detallado de las propiedades de Gungnir.
{Gungnir} {Precisión Infallible: Gungnir es la lanza que nunca fallaba su objetivo, una verdad que desafiaba las leyes de la física y la probabilidad, No importaba la habilidad del lanzador, ni la velocidad de esquiva del blanco; Gungnir siempre encontraba sucamino hacia su objetivo.
{Proyección de Energía: Gungnir posee la capacidad de disparar poderosas ráfagas de energía, con una fuerza destructiva capaz de arrasar paisajes enteros.
{Conexión con la Odinforce: Gungnir estaba forjada con Uru, un metal místico de origen asgardiano, conocido por su durabilidad y su capacidad para canalizar energías mágicas.
A través de este mineral único, Gungnir actuaba como un conducto para la Odinforce, la vasta y casi ilimitada fuente de energía mágica de Odín.
Esta conexión amplificaba enormemente los poderes de la lanza, permitiéndole realizar hazañas de gran magnitud.
{Símbolo de Autoridad: Más allá de su poder destructivo, Gungnir representa la realeza y el poder de Asgard.
Es un emblema de autoridad divina, un símbolo del derecho de un individuo a gobernar los Nueve Reinos.
{Control del Bifrost: Gungnir tiene la capacidad de abrir y cerrar el Puente Bifrost, el legendario puente de arcoíris que conectaba los Nueve Reinos.
Esta habilidad otorgaba a su portador el poder de viajar instantáneamente a través de vastas distancias cósmicas, permitiendo un transporte rápido y eficiente entre los mundos.
{Control del Destructor: Gungnir posee la capacidad de controlar al Destructor, una poderosa armadura mágica asgardiana, creada para enfrentarse a celestiales.
{Retorno a la mano: Después de ser lanzada, Gungnir siempre regresaba a la mano de su portador, sin importar la distancia o los obstáculos.
Esta habilidad aseguraba que el portador nunca quedara desarmado en batalla, convirtiendo a la lanza en un arma confiable y versátil en cualquier situación.
{Capacidad de perforación: Gungnir puede penetrar cualquier material, sin importar su dureza o resistencia.
Incluía las defensas más fuertes, los escudos encantados, las armaduras divinas y las barreras mágicas más impenetrables.
Es un arma capaz de atravesar el tejido del espacio mismo.
{Unión de juramentos: La lanza tiene el poder de hacer que los juramentos y pactos realizados sobre su punta, éstos son inquebrantables, y se vinculan por toda la eternidad.
Esta habilidad otorgaba una solemnidad y una fuerza legal sin igual a cualquier acuerdo hecho en su presencia.
{Conocimiento Cósmico y Sabiduría: Las runas grabadas en Gungnir no eran meros adornos; eran portadoras de un conocimiento antiguo y profundo.
Otorgaban cierto conocimiento cósmico y sabiduría a quien la portaba, permitiendo vislumbrar los misterios del universo y comprender verdades que estaban más allá del alcance de la mente mortal.
{Manipulación del clima: Algunas leyendas sugerían que Gungnir podía controlar las tormentas, invocar rayos y truenos, y ejercer influencia sobre los elementos.
{Indestructible: Gungnir es una lanza irrompible, capaz de resistir las fuerzas más destructivas del universo.
{Runas grabadas: el cuerpo de la lanza esta adornado con runas mágicas, símbolos de poder arcano, que le otorgaban sus propiedades sobrenaturales.
Estas runas, grabadas son la principal fuente de la magia de Gungnir.
{Balance perfecto: Gungnir esta perfectamente balanceada, diseñada para ser una extensión del brazo de su portador.
Esta cualidad la hacía fácil de manejar, permitiendo movimientos rápidos y precisos, y la convertía en un arma extremadamente efectiva en combate, tanto a corta como a larga distancia.
Aunque Hades se sentía satisfecho con el formidable artefacto que había obtenido, una sombra de inquietud lo acompañaba.
La forma de escapar del vientre de Cronos ya no era un misterio para él.
Al poco tiempo de empuñar a Gungnir, Hades había descubierto su asombrosa capacidad para atravesar el espacio.
Teóricamente, esto significaba que la lanza podría rasgar la barrera mágica que los mantenía a él y a su hermana prisioneros.
Sin embargo, dos grandes interrogantes surgían, como nubes de tormenta en el horizonte.
¿Qué haría una vez que lograran escapar?
Hades no albergaba la menor duda de que los Titanes, y especialmente su padre, Cronos, no los dejarían ir tan fácilmente.
La libertad bien podría ser muy corta.
Además, aunque reconocía su propia fuerza que crecía constantemente, una punzante incertidumbre lo carcomía, ¿estaría realmente a la altura de los Titanes?
Si abandonaba el vientre de Cronos, perdería el santuario seguro que este le ofrecía, un lugar donde su poder podía madurar sin interferencias.
Lo más probable era que terminara siendo recapturado y confinado en un lugar incluso peor que su prisión actual.
La Preocupación por Hestia y los Hermanos Y luego estaba la cuestión de Hestia.
Hades apenas confiaba en poder protegerse a sí mismo, mucho menos a su hermana pequeña.
La idea de ponerla en peligro lo atormentaba.
También pesaba en su mente el destino de sus otros hermanos.
Si él escapaba, ¿qué pasaría con sus nacimientos?
¿Acaso alterar su propio destino impediría que ellos vieran la luz, o cambiaría drásticamente la forma en que nacerían?
Hades desconocía por completo estos factores, y la incertidumbre era un peso insoportable.
La Decisión: Paciencia y Poder Sopesando todos estos dilemas, Hades tomó una decisión, esperaría.
Pacientemente, aguardaría hasta alcanzar un poder superior, hasta que todos sus hermanos hubieran nacido.
O al menos, hasta que consiguiera el Rinnegan.
Solo con ese poder se sentiría lo suficientemente seguro para enfrentar lo desconocido, Con el progreso constante de sus ojos, y su constante expansión en sus reservas de Chakra, estaba convencido de que la evolución hacia el Rinnegan ocurriría en los próximos años.
Una sonrisa amarga cruzó sus labios mientras un pensamiento audaz resonaba en su mente.
“¿Y qué si no puedo vencer a los Titanes?
¡Solo lánzales un meteorito en la cabeza y sal de allí!” Con su resolución firmemente establecida, Hades se dio la vuelta y emprendió el camino de regreso a su hogar dentro del vientre de Cronos.
Ya habría tiempo para perfeccionar su plan de escape cuando llegara el momento adecuado.
_______________________________________________ Salto de tiempo 3 semanas El silencio era casi absoluto, roto solo por el susurro constante de la energía que saturaba el espacio.
Dentro del inmenso y gelatinoso estómago de Cronos, donde el tiempo parecía estirarse en una eternidad líquida, Hades se movía con una concentración férrea.
En sus manos, la lanza Gungnir vibraba con una luz tenue y etérea.
No había vastos paisajes ni cielos abiertos aquí, solo la opresiva inmensidad del interior del Titán.
Sin embargo, Hades había aprendido a transformar esta prisión en su campo de entrenamiento personal.
Su objetivo no era la fuerza bruta, sino el dominio de Gungnir, el arma que prometía ser su llave a la libertad.
En un principio sus movimientos eran cautelosos temiendo que el uso de un artefacto divino llamara la atención de Kronos, pero con el tiempo empezó a entrenar de manera más seria.
Lanzaba estocadas al aire denso concentrando energía en la punta de la lanza, con cada estocada sentia una extraña resistencia del espacio.
Con cada impulso, la punta de Gungnir dejaba una estela translúcida, una distorsión momentánea en la realidad.
Había descubierto que, al concentrarse, podía enfocar esa energía, abrir pequeñas brechas, al principio, apenas eran pequeños puntos fugaces, como motas de polvo que parpadeaban antes de desaparecer.
Pero Hades era persistente, Las horas se convertían en días, y los días en semanas dentro de su peculiar santuario.
Sus músculos se tensan y relajan con precisión, cada movimiento de la lanza fluía como una extensión de su cuerpo.
No solo estaba entrenando su cuerpo, sino que estaba forjando una conexión con Gungnir a un nivel casi simbiótico.
La lanza parecía responder a sus pensamientos más íntimos, a sus frustraciones y a su creciente determinación.
Rasgando una y otra vez el Velo Dimensional, un día, tras un sinfín de intentos fallidos, sucedió.
Con un grito silencioso que solo él pudo escuchar, Hades arremetió con Gungnir, apuntando a un punto imaginario frente a él.
Esta vez, la estela de la lanza no desapareció; en su lugar, se expandió.
Fue apenas una rendija, una delgada línea de luz que reveló un fugaz destello de algo más allá: un atisbo de oscuridad, un vacío distante del cosmos.
El portal duró solo un instante, menos de un parpadeo, antes de colapsar sobre sí mismo con un sonido que solo Hades percibió como un chasquido dimensional.
El esfuerzo lo dejó sin aliento, pero una euforia salvaje lo invadió.
Lo había logrado.
Había rasgado el velo dimensional, aunque fuera por un segundo.
La alegría, sin embargo, fue efímera.
Miró a su alrededor, a la inmensidad orgánica que lo envolvía, cada vez que abría una de esas brechas, sentía una conexión momentánea con el exterior, una vibración de la realidad que lo hacía consciente de la inmensidad del espacio que aún lo separaba del mundo.
Y cada vez, también, sentía el peligro, el estómago de Cronos era su prisión, sí, pero también un escudo protector.
Afuera, la furia de los Titanes lo esperaba, y quien sabe que otras cosas terribles estén ahí afuera.
Se irguió, limpiándose el sudor de la frente.
Gungnir descansaba ahora en su mano, la luz más tenue, como si compartiera su agotamiento, La habilidad para atravesar el espacio era realmente un poder inmenso, Hades no podía imaginar qué tan poderoso tuvo que ser Odín para enviar a Thor a la tierra desde asgard.
Pero la pregunta seguía ahí, un eco constante en su mente: ¿cuándo sería el momento de usarla?
No era suficiente con saber cómo salir, debía saber cómo sobrevivir una vez fuera.
Y, lo más importante, cómo proteger a Hestia.
Con un suspiro, Hades volvió a su postura de combate.
Aún quedaba mucho entrenamiento, en estos momentos la paciencia era su mejor virtud, y la fuerza, su mayor necesidad.
_______________________________________________ Casa de Hades.
El aire dentro de la sala formaba un refugio sorprendentemente cálido y acogedor en medio de la inmensidad de la mansión, el aire olía a algo gloriosamente inusual, pizza.
No era un aroma que se esperara en el vientre de un Titán, pero gracias al sistema Hades había obtenido los medios para crear este tipo de comodidades.
Sentados en el suelo de madera pulida, frente a una pequeña mesa baja que él mismo había conjurado, Hades y Hestia compartían una pizza recién horneada, para Hades era solo una comida nostalgica pero para Hestia, sin embargo, era el manjar más delicioso del universo conocido.
“Hmmmm” Con una rebanada en las manos, Hestia, con los ojos brillantes, le dio un mordisco enorme a su porción, las mejillas manchadas con una salsa rojiza que brillaba ligeramente.
“¡Está riquísima, Hades!
¡Mucho mejor que la última que hicimos!” Su voz, juvenil y llena de alegría, era un bálsamo para el alma de Hades, a menudo angustiada.
Hades sonrió, para proceder a tomar su propia rebanada, sintiendo el calor reconfortante en sus dedos.
“¡Me alegro de que te guste hermana!, he estado practicando la ‘receta'”.
En realidad, había pasado horas intentando perfeccionar su habilidad de cocina para recrear ese sabor tan específico que recordaba vagamente antes de ser reencarnado.
El crepitar suave de la “leña” (una tableta reproduciendo el vídeo de una chimenea) llenaba el ambiente, añadiendo una capa de calidez a la extraña normalidad de la escena.
Afuera, la carne del Titán se contraía y expandía con lentitud, un recordatorio constante de su prisión, pero aquí dentro, en su pequeña burbuja de hogar, todo se sentía, por un breve momento, seguro.
La Sombra de la Inquietud Hades observaba a Hestia comer, su pequeña hermana ajena a la carga que él llevaba, ella era su ancla, la razón principal por la que aún no había intentado escapar con Gungnir.
La idea de exponerla a los peligros del exterior, principalmente a la ira de Kronos, lo mantenía a raya, su inocencia era preciosa (si supiera), y él no permitiría que nada la dañara.
Mientras Hestia parloteaba sobre sus juegos y las formas extrañas que los árboles del “bosque” adoptan, Hades se permitió un raro momento de paz.
La pizza, el calor de la “chimenea”, la risa de Hestia…
eran pequeños lujos en una existencia precaria, Eran la vida que estaba tratando de proteger.
Cuando terminaron de comer, Hestia se acurrucó a su lado, la cabeza en su hombro.
“Gracias, Hades”, murmuró, medio dormida.
“Eres el mejor hermano”.
“Descansa pequeña hámster” Hades la abrazó con cuidado, su mirada perdida en el tenue brillo de Gungnir, que reposaba en un rincón.
La lanza era una promesa de libertad, pero también una herramienta de inmenso poder que debía utilizar con responsabilidad.
Sabía que el día de su escape llegaría, y que cuando lo hiciera, no solo sería para él, sino para asegurar que Hestia y sus otros hermanos pudieran vivir una vida fuera de esta prisión, pero por ahora, sin embargo, el calor de la pizza y la tranquilidad de su hermana eran suficientes.
_______________________________________________ Días después La rutina de Hades transcurría con una calma inusual.
Hades se encontraba en el ahora extenso patio principal, un espacio que había conjurado con chakra de tierra y madera, cuando una sensación repentina lo asaltó.
Era una presencia extraña, sí, pero con un matiz inconfundiblemente familiar.
La memoria de Hestia llegando al interior del estómago de Kronos, cruzó por su mente.
Sin perder un instante, Hades elevó la voz, llamando a su hermana, Hestia salió corriendo de la casa, su rostro era una mezcla de urgencia y expectación.
“Parece que tú también lo sentiste”, intuyó Hades, observando la reacción de Hestia.
“Sí, puedo sentir esa presencia familiar”, Hestia confirmó al instante, su mirada fija en la abertura que servía de entrada al estómago de Cronos, un punto de luz distante en la inmensidad del organismo.
Una alegría y una expectación que rara vez vistas se dibujaron en el rostro de Hades.
“Espera aquí.
Volveré pronto con nuestro nuevo hermano”, dijo, y sin más preámbulos, su cuerpo se envolvió en una capa de energía psíquica, Se elevó en el “cielo” del vientre de Cronos, dirigiéndose velozmente hacia la fuente de esa nueva y familiar presencia.
Fin.
———————————————————————- Gracias por leer espero que te haya gustado se aceptan opiniones.
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Sugerencias.
Estado actual de Hades.
[Estado] {Nombre: Hades} {Dios del Inframundo – Dios del Agua} {Nivel de potencia: 17600} {STR: 390} {DES: 340} {VIT: 900} {MAG: 8200} {CHA: 32} {KRA: 39500} Puntos: 90 [Habilidades] {Rey de las sombras} {Conciencia múltiple} {Llama infernal} {Rayo necrótico} {Mokuton} {Suiton} {Doton} {Liberación Yin} {Liberación Yang} {Mangekyo sharingan eterno} {Rasengan} {Muro de madera} {Cuchillas de agua} {Lanzas de madera} {Elevación de la Tierra} {Advenimiento del mundo de los árboles} {Mano de madera} {Golem de madera} {Surfeo rompedor de olas} {Muralla de tierra} {Magia de purificación} {Rayo sagrado} {Puñetazo sagrado} {Dominio de la espada: nivel maestro} {Dominio de la lanza: nivel maestro} {Combate cuerpo a cuerpo: nivel maestro} {Dominio del escudo: nivel experto} {Dominio de dagas: nivel experto} {Dominio del bastón: nivel experto} {Inmunidad al ácido} {Control de Chakras, maestro} {Sigilo} {Montar A+} {One for all-brasas} {Poder psíquico}
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