Un Dios De La Muerte Como Ningún Otro En Animé World - Capítulo 14
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Capítulo 14: 13.
POV Hades.
Hades se relajaba en la espaciosa tina de baño, el agua tibia lamiendo su piel. Con un dedo, manipulaba el chakra de agua, creando pequeñas olas que hacían navegar un diminuto barco de plástico por la superficie. Con la otra mano, combinaba aire y agua para moldear una figura etérea: un pequeño monstruo marino, translúcido y acechante, hecho de hielo cristalino.
“¡Ahí vas, pequeña nave, la perla jabonosa!”, susurró Hades, moviendo el barco hacia el monstruo. “¡El Kraken de Hielo ha emergido de las profundidades del mar para devorar a los inocentes exploradores!” El barco chocó con el monstruo de hielo, que con un chasquido de agua se disolvió, “¡Nooo! ¡El Kraken ha logrado hundir el barco!”. Hades, con una sonrisa juguetona, ya estaba formando otra criatura de hielo, esta vez un hipocampo con cuernos afilados. “¡Pero el valiente capitán de la Armada de la Espuma no se rendirá! ¡Prepárate, bestia gélida, para el contraataque de la Venganza del Patito de Goma!” Con un soplido de chakra de viento, impulsó el juguete de plástico hacia el hipocampo, el “capitán” listo para una feroz ‘batalla’.
Mientras Hades estaba inmerso en su infantil juego, un repentino sonido de pasos se escuchó desde la puerta de su baño. Pronto los pasos se detuvieron justo al otro lado.
“Hermano Hades, necesito preguntarte algo. ¿Puedo pasar?” Sonó la voz de Deméter, clara y melodiosa, a través de la madera.
Hades suspiró, el pequeño monstruo de hielo desvaneciéndose en el agua. “…No puedes, todavía me estoy bañando”, respondió con una clara negativa, sin ocultar su molestia ante la idea de que alguien más entrara en su espacio privado.
Pero Deméter, con su habitual ingenuidad, no captó la indirecta. “Fufu, tranquilo, hermano, que no te dé pena, no hay vergüenza entre familiares”, dijo Deméter, y acto seguido, intentó abrir la puerta.
Sin embargo, antes de que pudiera tocar el pomo, la puerta de madera se distorsionó. Ante sus ojos, la madera comenzó a expandirse, fusionándose completamente con la pared, bloqueando por completo la entrada como si nunca hubiera existido una puerta allí.
Deméter parpadeó, luego intentó llamar otra vez a su hermano. “Hermano, la entrada desapareció… ¡Hola, hola! Hades, ¿puedes escucharme?” Dijo la chica mientras tocaba varias veces la pared de madera con su puño, esperando llamar la atención de su hermano.
Después de varios intentos y de no recibir respuesta, Deméter finalmente decidió irse al jardín, murmurando para sí misma, Podría consultar a Hades después.
Dentro del baño, Hades finalmente soltó un suspiro de alivio, quitando su mano de la pared. El esfuerzo de fusionar la puerta le había resultado fácil con su Mokuton avanzado. Volvió a sumergirse en el agua, dejando que el calor disipara la tensión.
Últimamente, Deméter se había vuelto más intrépida a la hora de socializar, especialmente con él. Ya fuera con el exceso de contacto físico a la hora de saludar, o los repentinos abrazos que solía dar a Hades y Hestia cada vez que regresaban de sus entrenamientos.
Pero últimamente había realizado acciones realmente escandalosas. Como querer darle de comer en la boca ella misma, como si fuera un niño pequeño, o aferrarse a su espalda cuando los tres salen a explorar nuevas zonas del estómago de su padre. ¡O la vez que trató de dormir en la misma cama que él!. Si no fuera porque Hestia la regaño para que se controlara, Deméter posiblemente lo habría asaltado mientras dormía.
“Esa chica es problemática”, no pudo evitar pensar Hades, recostándose en el borde de la bañera. “¿Por qué los griegos tienen que tener relaciones familiares tan raras?”.
La pregunta flotaba en su mente, recordando las historias sobre las relaciones “peculiares” que solían tener los dioses de la mitología griega.
Contrario a lo que podría parecer, Hades no era tonto y mucho menos distraído. Él sabía que Deméter sentía algún tipo de atracción hacia él, pero no estaba interesado en tener ese tipo de relación, ¡y mucho menos con su jodida hermana! Todavía tenía muchos asuntos entre manos como para pensar en cosas como el romance.
Para dejar de pensar en eso, Hades decidió que era hora de una nueva ronda de Gacha.
“Sistema, muéstrame mi lista de cupones disponibles”.
Al momento de decir eso, ante su vista apareció la familiar pantalla holográfica mostrando la cantidad de cupones que poseía actualmente.
Cupón común X 40
Cupón de bronce X 5
Cupón plateado X 3
Cupón dorado X 0
Cupón divino X 0
“Muy bien, primero gira 20 cupones comunes”.
Procedió a recostarse contra la bañera mientras miraba la rueda de la fortuna girar. Aunque sabía que los cupones comunes no le darían ningún objeto destacable, todavía tenía la posibilidad de obtener algunas cosas bastante buenas, como comida, ropa, juguetes o alguna otra cosa interesante.
Pronto la rueda del sistema dejó de girar, mostrando las recompensas que obtuvo.
[Felicitaciones al anfitrión por obtener:
{Olla de acero inoxidable
{Cordones rojos para zapatos
{Caja de chocolates con relleno de vainilla
{Carrito a control remoto (sin baterías)
{Libro: 100 formas de cocinar pescado
{Gorra de los Lakers
.
.
.
.]
La lista siguió mostrando una gran variedad de objetos, en su mayoría comunes, pero a los que se les podía encontrar alguna utilidad.
“Bueno, los dulces le encantan a Hestia, sigamos”, dijo Hades para sí mismo antes de volver su atención a la siguiente ronda de Gacha. “Sistema, los cupones de bronce”.
Con esas palabras, la rueda volvió a girar.
[Felicitaciones al anfitrión por obtener:
{Cuatro puntos de estadística.
{Cuchillo de Plata.
{Bolsa mágica: La comida para perros más deliciosa del mundo.
{Banda elástica mágica – Abracadaniel – Hora de Aventura.
{Cereza genéticamente modificada – El increíble mundo de Gumball. ]
“Bueno, ¿no está mal?”, dijo Hades con duda al ver las cosas que obtuvo. “¿Cereza modificada?”.
Hades, sin contener su curiosidad, decidió sacar la cereza de su inventario.
“¡Vaya!”, exclamó al ver cómo entre sus manos aparecía una cereza que fácilmente podía medir cuatro o cinco veces más que su propia cabeza.
“A Deméter le encantará esta cosa”, dijo pensando en su hermana, la amante de las plantas.
Guardando la cereza en su inventario, Hades decidió ver la segunda cosa que llamó su atención. Al momento siguiente, en su mano izquierda apareció una bolsa de unos 20 kilos. En el frente de la bolsa se podía ver la imagen de un personaje caricaturesco que parecía ser un pequeño dragón amarillo, sosteniendo en su boca lo que parecían ser bocadillos de carne.
“¿Pero qué tiene esto de mágico?”. Hades decidió utilizar su habilidad de observación sobre la bolsa, entonces entendió por qué la descripción decía que era mágica.
Al parecer, esta bolsa tenía la capacidad de llenarse sola cada 24 horas, y los bocadillos de carne en su interior eran excepcionalmente deliciosos y aptos para el consumo de casi cualquier especie, principalmente las especies mágicas. Estos bocadillos de carne no solo podían reponer la energía física, sino también la energía mágica de la mascota al ser consumidos.
“¿De verdad están buenos?”, se preguntaba Hades en su mente, y al final, dominado por la curiosidad, terminó abriendo la bolsa. Al instante de abrirla, lo asaltó un aroma delicioso proveniente de su interior.
‘¡Tragar!’ Hades no pudo evitar tragar saliva al mirar los cubos de carne bañados en salsa en el interior de la bolsa.
“¿Estaría bien probarlo, no?”, dijo más para sí mismo, tratando de convencerse de que estaba bien probar la comida para mascotas. “Dice que es apto para el consumo de todas las especies”.
Sin poder resistirse más, Hades estiró la mano hacia el interior de la bolsa y agarró uno de los cubos.
“¡Esto está RIQUÍSIMO!”, no pudo evitar gritar en voz alta al probar el exquisito sabor de la comida para mascotas.
Al final, Hades terminó comiéndose toda la bolsa.
Después de eso, Hades decidió seguir con su última tirada de gacha.
“Ejem, Sistema, quiero girar dos cupones de plata”.
Una vez más, la rueda giró.
[Felicidades por obtener:
{Ruedas de fuego y viento – Feng Huo Lun
{Manzana dorada – Minecraft]
Ante las recompensas, lo primero en lo que Hades se fijó fueron las Ruedas de Fuego y Viento. Aunque el nombre le sonaba, no sabía de dónde. Al sacar la recompensa del inventario ambos objetos cayeron en la palma de sus manos, dos aros dorados de gran tamaño, en la superficie de los aros se pueden encontrar símbolos grabados en un dialecto que Hades no pudo reconocer si era japonés o chino,
Sin perder el tiempo, Hades miró la descripción del objeto.
Descripción:
Ruedas de Fuego y Viento (Feng Huo Lun)
Las Feng Huo Lun, o Ruedas de Fuego y Viento, son un par de armas legendarias originarias de la mitología china, pertenecientes a la deidad infantil y héroe folclórico Nezha, son un par de aros de metal dorado, con intrincados grabados que parecen llamas y ráfagas de viento.
son artefactos divinos que otorgan a su portador un control formidable sobre los elementos del fuego y el viento, permitiendo volar a velocidades increíbles y desatar ataques elementales devastadores.
Funciones:
Levitación y Vuelo: Permiten al usuario flotar en el aire y viajar a velocidades supersónicas. Al colocarse una rueda bajo cada pie, el usuario puede propulsarse como si estuviera patinando en el cielo, el control es intuitivo y la velocidad puede ser ajustada a voluntad.
Ataques Elementales: Cada rueda puede invocar y manipular su elemento correspondiente: una el fuego y la otra el viento.
Rueda de Fuego: Puede generar y lanzar potentes esferas de fuego, crear ondas de calor intensas o incluso un torbellino de llamas que incinera todo a su paso.
Rueda de Viento: Permite invocar ráfagas de viento cortantes, huracanes localizados o barreras de aire comprimido. También puede potenciar la velocidad del usuario al crear corrientes de aire a su alrededor.
Combinación Elemental: Al usar ambas ruedas en conjunto, el portador puede fusionar los elementos de fuego y viento para crear tornados de fuego, explosiones ígneas potenciadas por el viento o incluso corrientes de aire caliente que pueden deshidratar a los oponentes.
Arma de Combate: Las ruedas pueden ser utilizadas como armas arrojadizas de filo, regresando a la mano del portador como un bumerán. Su construcción divina las hace increíblemente duraderas y capaces de cortar la mayoría de los materiales.
Conexión mágica: Al ser un artefacto mágico/divino, las Feng Huo Lun se sincronizan perfectamente con las reservas de energía del portador, permitiendo que la energía elemental de las ruedas se potencie con su propio poder y viceversa.
Pertenecen a: Estas ruedas son, en su origen, las armas distintivas de Nezha, el Príncipe Tercero, una deidad protectora en el taoísmo y un héroe de la mitología china.
“¡Justo lo que necesito!”, exclamó Hades, una sonrisa de dientes apretados iluminando su rostro mientras devoraba la descripción del artefacto.
La satisfacción era palpable en su expresión. Llevaba tiempo buscando una solución elegante a su problema de movilidad. Aunque poseía métodos para volar, ninguno era realmente perfecto.
Su poder psíquico le permitía volar a grandes velocidades, sí, pero eso requería un enorme consumo de poder mental, lo cual lo dejaba agotado después de largos periodos de vuelo. Era como volar con un motor que quemaba combustible demasiado rápido.
Otras formas de vuelo, como los guanteletes titanes, también tenían sus limitaciones. Le permitían levitar e impulsarse a grandes velocidades, pero presentaban defectos a la hora de cambiar de dirección o la frustrante incapacidad de desplazarse y lanzar ataques de energía al mismo tiempo, era como tener alas atadas a tus brazos mientras intentabas disparar una flecha, simplemente no funcionaba de manera eficiente.
Pero ahora, con las Feng Huo Lun, la situación cambiaba drásticamente. Estas ruedas le prometían la capacidad de volar, atacar y defender de manera perfecta, y lo que era mejor, con un costo de energía mucho menor que los métodos que utilizaba anteriormente durante sus entrenamientos. Era la optimización que su mente Gamer siempre buscaba: máxima eficiencia con mínimo gasto.
Sin perder un instante, Hades salió de la bañera. Sus pies mojados tocaron el frío suelo de madera, un contraste refrescante con el calor del agua. Agarró ambos aros firmemente en sus manos, sintiendo el metal divino, la energía que emanaba de ellos. Miró al sistema, esperando el aviso.
[Se ha detectado un artefacto que se puede vincular, ¿el anfitrión desea vincularse con Feng Huo Lun? S/N]
“Sí”, respondió Hades con una voz clara y resonante. No había duda en su decisión.
En el instante en que pronunció la palabra, los aros en sus manos comenzaron a vibrar. Una luz dorada y azul-verde, como el fuego y el viento entrelazados, emanó de ellos, envolviendo sus manos y subiendo por sus brazos. Hades sintió una conexión instantánea, no solo con el metal, sino con la esencia misma de las ruedas. Era como si una parte de su ser, un fragmento de su propia naturaleza elemental de dios, se reconociera y se uniera a ellas.
La luz se intensificó por un momento, pulsando al ritmo de su propio corazón, antes de retraerse y ser absorbida por su piel. Los aros, aunque seguían siendo tangibles en sus manos, ahora se sentían como una extensión natural de su cuerpo, más que simples objetos. Podía sentir el potencial del fuego y el viento danzando a su disposición, el susurro de la velocidad en sus oídos.
Una sonrisa aún más amplia se extendió por el rostro de Hades, sin poder esperar para experimentar con su nuevo juguete ejem artefacto.
Con las Feng Huo Lun ahora fusionadas con su ser, Hades sintió una euforia que no había experimentado en mucho tiempo. Era la emoción pura de un niño con un juguete nuevo. No había tiempo para la meditación o el análisis profundo; como un novato impaciente, solo quería probarlas.
“Bien, ruedas mágicas, ¡muéstrenme lo que tienen!”, exclamó, con una sonrisa de oreja a oreja. Intentó lo más obvio: colocó un aro bajo cada pie, tal como había visto en alguna vaga imagen o recuerdo.
Lo que siguió fue menos una ascensión majestuosa y más una comedia de errores.
En lugar de elevarse suavemente, Hades sintió un impulso errático. La rueda izquierda se activó con una ráfaga de viento incontrolable, lanzando su pie hacia adelante y hacia arriba con una fuerza desproporcionada. La rueda derecha, por su parte, escupió una pequeña llamarada que le chamuscó ligeramente la toalla. Con un grito de sorpresa y un “¡Whoa, espera un segundo!”, perdió el equilibrio.
Su cuerpo, acostumbrado a la gravedad constante del estómago de Cronos, se desequilibró, cayó de espaldas en el suelo de madera, con las ruedas girando descontroladamente bajo sus pies, lanzando pequeñas ráfagas de aire y chispas de fuego que le daban un aspecto ridículo. Era como si un patinador principiante hubiera intentado un truco de triple salto sin saber cómo frenar.
Hades se sentó, con el ceño fruncido y un leve rubor en sus mejillas, a pesar de que no había nadie más en el baño para verlo.
“Bueno, eso no fue tan elegante como lo imaginé”, murmuró, rascándose la cabeza. La Mente Gamer le recordaba que incluso las habilidades más poderosas requerían práctica. Había olvidado el detalle crucial del control intuitivo.
Se levantó con más cautela, manteniendo las ruedas desactivadas por un momento. Cerró los ojos, concentrándose. Las Feng Huo Lun eran una extensión de él, lo había sentido. No se trataba de “activarlas” en el sentido de un botón, sino de intencionar el vuelo, debía visualizarsu ascenso, su equilibrio, la cantidad de fuego y viento necesaria.
Volvió a colocar un aro bajo cada pie. Esta vez, en lugar de una orden explosiva, envió una “solicitud” mental a las ruedas. Sintió una ligera sustentación, un suave zumbido bajo sus plantas. Lentamente, muy lentamente, sus pies se elevaron unos pocos centímetros del suelo.
“¡Ajá!”, exclamó con una sonrisa, el equilibrio precario. Era como aprender a caminar de nuevo, pero en el aire. Intentó moverse hacia adelante. La rueda delantera lanzó una ráfaga de viento más controlada, deslizándolo suavemente. Luego, giró ligeramente su cuerpo, y la rueda trasera soltó un pequeño soplo de fuego para ayudarle a pivotar.
El progreso fue lento, a veces torpe, pero constante, en los minutos siguientes, Hades pasó de levitar unos centímetros a deslizarse por el aire del baño, chocando ocasionalmente con la pared y los implementos de aseo, riéndose de sus propios intentos. La frustración era mínima, la emoción de dominar un nuevo poder era inmensa, ya podía pensar en los múltiples usos que les puede dar a las ruedas.
Un pequeño salto de tiempo después.
Hades, ya completamente vestido con su ropa de entrenamiento púrpura y los brazaletes pesados en sus muñecas, salió de la mansión de madera. La sensación de las Feng Huo Lun vinculadas a su ser era una novedad fascinante, una ligera vibración constante que prometía velocidad y libertad, apenas podía contener la necesidad de probarlas a fondo, pero había una tarea que tenía pendiente.
Caminó por el ahora extenso patio principal, sus pasos tranquilos resonando suavemente en el peculiar ambiente del estómago de Cronos el aire, antes denso y opresivo, parecía casi fresco gracias a los sistemas de ventilación que había ingeniado con su chakra, un pequeño sol etéreo crepitaba flotando por encima de la mansión, una de sus recompensas ganadas en la gacha, brillaba con una luz suave sobre el jardín.
En la distancia, entre las formas sinuosas de los árboles de madera que había conjurado, pudo ver la silueta de Deméter.
Estaba arrodillada junto a una mata de flores bioluminiscentes, sus manos moviéndose con una delicadeza innata mientras cuidaba las plantas. Su cabello se balanceaba ligeramente con una brisa casi imperceptible.
Era una imagen de perfecta serenidad, un contraste impactante con el combate que acababa de tener con Hestia y la extraña naturaleza de su “hogar”.
Hades suspiró, una mezcla de resignación y cariño, la conversación de antes en el baño, la insistencia de Deméter, aún revoloteaba en su mente, sabía que en algún momento tendría que manejar la situación con tacto, pero por ahora, solo deseaba disfrutar de la relativa paz y ver la expresión de su hermana cuando le mostrara la cereza gigante.
Apenas Hades puso un pie en el jardín, la figura de Deméter se irguió de entre las flores con una agilidad sorprendente. Sus ojos se iluminaron al verlo, y con un grito de alegría que hizo eco en el “cielo” cavernoso del estómago de Cronos, corrió hacia él.
“¡Hermano Hades!”, exclamó, lanzándose en un abrazo con una efusividad que Hades ya conocía demasiado bien. Era un abrazo demasiado pegajoso, su cuerpo ya maduro presionándose contra el suyo de una forma que lo hacía sentir una leve incomodidad. Intentó disimularlo con una palmada en la espalda, forzando una sonrisa.
“Hola, Deméter”, dijo Hades, tratando de mantener su voz casual mientras la apartaba suavemente, solo lo suficiente para crear un mínimo espacio personal. “Veo que has estado ocupada aquí”.
Deméter, ajena a la sutil incomodidad de su hermano, se apartó un poco, sus ojos brillando con orgullo. “¡Sí! ¡Mira esto, hermano! ¡Mira lo que cultivé!” Con entusiasmo, tomó la mano de Hades y lo guio hacia una sección del jardín donde una planta inusual se alzaba con orgullo.
Era una flor de gran tamaño, con pétalos que parecían hojas de madera finamente talladas, teñidas con los mismos tonos verdes y marrones que caracterizaban las creaciones de Mokuton de Hades, Sus estambres, en lugar de ser suaves, parecían pequeñas fibras de raíz, y un aura sutilmente bioluminiscente emanaba de sus flores, iluminando el entorno con una luz tenue y pulsante, definitivamente no era una flor común, era algo que solo podría haber nacido de la extraña y poderosa energía de ese lugar.
Hades se agachó para examinar la planta, una expresión de genuino interés en su rostro. “Vaya, Deméter, esto es… fascinante”, comentó. Pasó un dedo por la textura de madera de un pétalo, y fue entonces cuando lo sintió. Un rastro, casi imperceptible, de chakra.
No era una cantidad significativa, ni un chakra “moldeado” como el suyo, sino una resonancia, una conexión sutil con la energía que él mismo utilizaba para dar vida a sus creaciones de Mokuton. Era como si la propia Deméter, en su interacción con el jardín, hubiera imbuido la planta con una fracción de su esencia, o como si la planta, al crecer en un ambiente saturado por el chakra de Hades, hubiera absorbido y replicado una pequeña parte de esa energía.
La mente de Hades se puso a trabajar de inmediato, Deméter no era una usuaria activa de chakra como él, pero si sus plantas estaban empezando a manifestar esto, significaba que su conexión innata con la vida y la naturaleza, su dominio divino de la agricultura, estaba empezando a interactuar y adaptarse con las energías que no son de este mundo. Era una prueba de que incluso sus hermanos, con sus poderes sellados, estaban evolucionando y absorbiendo la influencia de su entorno.
“Deméter, esta flor es… especial”, dijo Hades, levantándose y mirando a su hermana con una nueva apreciación había algo más en ella de lo que parecía a simple vista. “Nunca habías cultivado algo así antes, ¿verdad?”. Había una pizca de asombro en su voz, algo raro en él.
Deméter, radiante por el cumplido, negó con la cabeza. “¡No! ¡Intenté basarme en tus árboles, hermano, pero esta salió diferente! Creo que le puse mucho cariño”.
Su explicación era simple, pero para Hades, era la punta del iceberg de un descubrimiento potencial.
Hades se arrodilló de nuevo frente a la inusual flor, sus ojos fijos en ella con una intensidad que no le era habitual. Deméter, ajena a la profundidad de su concentración, lo observaba con una sonrisa expectante, pensando que su hermano simplemente estaba impresionado por su habilidad de jardinería.
Con su habilidad de Observación activada, Hades escaneó la planta. Una pantalla holográfica, invisible para Deméter, apareció frente a sus ojos, revelando datos. mostraba la composición orgánica de la flor, Hades también sintió por medio de sus dedos los flujos de energía dentro de ella. Pudo sentir la intrincada red de “venas” de chakra que recorrían sus tallos y pétalos, un eco diminuto pero inconfundible del Mokuton que él mismo manejaba. Era débil, sí, pero presente.
“Interesante…”, murmuró Hades para sí mismo, su mente ya procesando las implicaciones. La flor no solo había absorbido el chakra residual de sus árboles, sino que Deméter, con su innata conexión con la vida y su dominio divino sellado, había actuado como un catalizador. Era como si la esencia misma de Deméter, su poder sobre la fertilidad y la tierra, hubiera encontrado una manera de interactuar con el chakra, incluso en su estado latente.
Un Descubrimiento Inesperado
Extendió un dedo y tocó suavemente uno de los pétalos. Pudo sentir una vitalidad pulsante más allá de lo normal en una planta, una energía que era una fusión peculiar entre el poder Mokuton y la esencia divina de Deméter, la flor no era solo una planta hermosa, era una manifestación tangible de la interacción entre un dios sellado y un poder de otro mundo.
Si Deméter, sin un entrenamiento formal en chakra, podía influir en la vida vegetal de esta manera, ¿qué implicaría esto para sus otros hermanos? ¿Y qué significaría para la forma en que sus poderes divinos sellados podrían interactuar con las energías de este particular “vientre” de Cronos? Era una línea de investigación que llama especialmente su atención, y potencialmente podría ser crucial para su futuro escape.
Hades se incorporó, una nueva idea formándose en su mente. Miró a Deméter, quien seguía sonriendo con orgullo. “Deméter, esta flor es realmente increíble”, dijo, con una sinceridad que hubiera sorprendido incluso a Hestia si hubiera estado presente.
“Has hecho un trabajo excepcional. Me gustaría… estudiarla un poco más de cerca. ¿Te importaría si la mantengo en mi habitación por un tiempo?”.
Deméter asintió vigorosamente, su sonrisa aún más amplia. “¡Claro, hermano! ¡Haz lo que necesites! ¡Mientras te guste, estoy feliz!”. Su respuesta fue tan simple y pura que Hades no pudo evitar sentir una punzada de afecto genuino, mezclada con la complejidad de la situación.
Con la flor cuidadosamente en sus manos, Hades ya estaba planeando sus próximos experimentos. Este descubrimiento abría una puerta completamente nueva a la comprensión de cómo los dioses podían interactuar con la energía chakra, y viceversa, una sinergia que podría ser su mayor ventaja a futuro si logra comprenderla.
habitación de hades /laboratorio improvisado.
Hades regresó a su habitación, que en realidad funcionaba también como su laboratorio personal. La flor de Deméter, con sus pétalos de madera y su leve resplandor bioluminiscente, fue colocada con sumo cuidado sobre una de sus mesas de trabajo improvisadas, el espacio, aunque funcional, estaba lleno de herramientas extrañas y cristalcristales brillantes que recolectaba a veces del peculiar ambiente que era el estómago de kronos.
Con un suspiro concentrado, Hades extendió su mano sobre la flor. Sus ojos, se cerraron mientras canalizaba su propio chakra. No buscaba una explosión de energía, sino una conexión sutil, una infusión controlada. Quería entender el “cómo”, la mecánica por la cual esa pequeña planta podía contener un rastro de chakra.
Su propio chakra, denso y poderoso, fluyó de sus palmas como una corriente invisible. Al principio, la flor simplemente brilló con más intensidad, absorbiendo la energía. Pero Hades fue más allá. Utilizó su habilidad de Conciencia Múltiple, dividiendo su atención para sentir la interacción a un nivel casi fundamental, observando cómo su chakra se entrelazaba con la vitalidad de la planta.
Lo que descubrió fue fascinante. La flor no generaba chakra por sí misma, sino que actuaba como una esponja y un resonador. Al haber sido cultivada por Deméter, cuya esencia estaba inherentemente ligada a la vida y la fertilidad, y al haber crecido en un ambiente donde las creaciones de Mokuton de Hades saturaban el aire con chakra, la planta había desarrollado una capacidad única. Su estructura biológica se había adaptado para atraer y retener el chakra residual del ambiente, el mismo chakra que emanaba de los árboles de Hades. Era una especie de “fotosíntesis” de energía, donde la flor absorbía y convertía el chakra de su entorno.
Hades experimentó infundiendo diferentes tipos de chakra elemental. Cuando introdujo su chakra Doton (Tierra), la flor vibró sutilmente, como si sus raíces simuladas se afianzaran. Con Suiton (Agua), los pétalos se volvieron más turgentes y el brillo bioluminiscente se intensificó. Cuando intentó con el Fūton (Viento), el aire alrededor de la flor pareció zumbar, y sus tallos se hicieron más flexibles. Finalmente, con el Katon (Fuego), la flor resplandeció como una pequeña ascua, sin quemarse, sino absorbiendo el calor en su interior.
“Asombroso”, murmuró Hades. Esto confirmaba que el chakra podía influir directamente en la naturaleza, alterando sus propiedades y permitiéndole interactuar con elementos de una manera que un ninja común no podría lograr. Este descubrimiento le ayudaría a comprender aún mejor cómo el chakra podía moldear y dar vida, extendiendo las posibilidades de su propio Mokuton y otros jutsus basados en la naturaleza.
Mientras Hades analizaba las interacciones del chakra con la flor, un pensamiento brillante, casi una revelación, cruzó su mente. De repente, recordó que existía un tipo de chakra especial, uno que trascendía las manipulaciones elementales y las técnicas básicas: el Chakra del Sabio.
Este chakra no se creaba internamente, sino que era una energía mística formada al combinar el chakra físico (el que se genera del cuerpo y el espíritu) con la energía natural del entorno. Recordaba vagamente las limitaciones de esta energía: requerir un estado de perfecta inmovilidad, la necesidad de equilibrar el chakra del cuerpo y la energía natural, y el riesgo de volverse una estatua si se absorbía demasiada energía natural sin el equilibrio adecuado.
Sin embargo, los beneficios eran inmensos. El Chakra del Sabio amplificaba exponencialmente el poder, la velocidad, la resistencia y la percepción sensorial. Permitía al usuario realizar jutsus mucho más potentes, incluso aquellos que normalmente requerirían un esfuerzo monumental. Para Hades, con sus ya vastas reservas de chakra y su físico de dios, esto no sería solo una mejora, sino una transformación.
El vientre de kronos, ese vasto y orgánico mundo, podría ser el entorno perfecto para esto. Estaba lleno de una energía vital peculiar, una “naturaleza” en sí misma, aunque de un tipo muy diferente a la del mundo exterior. Si lograba sintonizar con esa energía y combinarla con su propio chakra, su poder podría alcanzar niveles que harían que sus preocupaciones sobre los Titanes parecieran insignificantes.
Una sonrisa se extendió por el rostro de Hades. La flor de Deméter había sido la clave, un pequeño experimento que había abierto la puerta a una idea mucho más grandiosa. No solo le mostraba cómo el chakra influía en la naturaleza, sino también cómo la naturaleza (incluso la peculiar de kronos) podía influir y amplificar el chakra.
¿Hades intentará inmediatamente aprender el Modo Sabio, o se enfocará en otros aspectos de su entrenamiento con el chakra de la naturaleza del vientre de kronos.
La revelación del Chakra del Sabio encendía nuevas ambiciones en Hades, pero rápidamente se dio cuenta de un obstáculo crucial. Para dominar esa energía, no bastaba con la voluntad; se necesitaba un entorno con una alta concentración de energía natural. Y aquí, dentro del estómago de Cronos, esa energía era de un tipo diferente, más bien una vitalidad cruda que no se traducía directamente en la “energía natural” que los ninjas absorbían en su mundo original.
Lo que sí podía hacer, y ya lo estaba haciendo con sus árboles, era influenciar la naturaleza con su propio chakra. La flor de Deméter era una prueba viviente de ello: una planta que, si bien no producía chakra de la nada, lo atraía y retenía del ambiente.
Hades observó la pequeña flor en su mesa, luego miró alrededor de su laboratorio, a las paredes de madera pulida de su mansión. Necesitaba un bioma de chakra, un espacio denso con plantas que pudieran producir o, al menos, acumular chakra de manera eficiente. Su bosque artificial, que se extendía más allá de las paredes de su mansión, era un buen comienzo, pero no lo suficientemente denso o saturado para el tipo de entrenamiento intensivo que requería el Modo Sabio.
La idea no era solo crear árboles, sino desarrollar un ecosistema que vibrara con energía, un lugar donde el chakra fluyera tan abundantemente que pudiera absorberlo sin esfuerzo, manteniendo el equilibrio delicado entre su propio chakra y la energía del “mundo” de Cronos. Tendría que experimentar con nuevas formas de vida vegetal, quizás incluso con la fauna, para crear un ambiente que fuera un verdadero pozo de chakra natural.
Y así con la flor cuidadosamente en sus manos, Hades regresó al jardín donde Deméter seguía inmersa en su jardinería, tarareando una melodía suave para sí misma. La expresión de Hades se había suavizado, el asombro y la estrategia momentáneamente eclipsando su habitual sarcasmo.
“Deméter”, la llamó Hades, y su hermana levantó la vista, una sonrisa instantánea iluminando su rostro al verlo.
“¡Hermano Hades! ¿Ya terminaste de examinar mi flor?”, preguntó con entusiasmo, levantándose del suelo con la gracia de una ninfa.
Hades extendió la flor hacia ella. “Sí, y tengo que decirte, Deméter, has logrado algo realmente extraordinario aquí”. Su tono era de genuina felicitación, algo que Deméter siempre atesoraba. “Esta flor… es más que solo hermosa. Tiene una vitalidad increíble, y lo que es más sorprendente, contiene un rastro de chakra”.
Los ojos de Deméter se abrieron con sorpresa, luego con una curiosidad infantil. “¿De verdad? ¿Chakra? Pero si yo no sé usar esas energías raras que tú y Hestia utilizan”. Se miró las manos, perpleja.
Hades sonrió. “No lo haces conscientemente, no de la forma en que nosotros lo manipulamos. Pero tu esencia, tu poder innato sobre la vida y la naturaleza, ha permitido que esta planta absorba y retenga la energía de mis propias creaciones de Mokuton y el ambiente a su alrededor. Es una sinergia increíble”.
Se inclinó un poco más hacia ella, su voz bajó a un tono más serio “Este descubrimiento es muy importante. Necesito un lugar con una gran concentración de plantas que puedan producir o acumular chakra de esta manera, necesito crear un entorno denso y lleno de vida que vibre con esta energía natural.”
Deméter parpadeó, asimilando la información. Luego, su rostro se iluminó con una determinación inesperada. “¡Oh, ya veo! ¡Entonces podemos hacer más flores como esta! ¡Y más árboles, y más de todo! Si mi poder hace que tus plantas sean especiales, ¡podemos llenar este lugar con ellas!”. Su habitual ingenuidad se combinaba ahora con un entusiasmo genuino por ayudar a su hermano. “Será nuestro jardín de chakra, ¡el más hermoso y poderoso de todos!”.
Hades sintió un alivio. No tuvo que explicar la complejidad del Modo Sabio o sus implicaciones. Deméter había captado la esencia de lo que necesitaba, a su manera. “Exacto, Deméter. ¿Crees que podrías crear más plantas así, o incluso mejores? Necesito una gran cantidad de ellas”.
Deméter asintió vigorosamente, sus ojos brillando con dedicación. “¡Claro que sí, hermano! ¡Haré lo mejor que pueda! ¡Será el jardín más increíble que hayas visto!”.
Salto de tiempo.
Un pequeño salto de tiempo después. Impulsados por el entusiasmo compartido, Hades y Deméter se dedicaron a la ambiciosa tarea de crear el “jardín de chakra”. Hades, con su dominio maestro del Doton (Liberación de Tierra), comenzó la labor. Sus manos se movían con una precisión asombrosa, y el suelo de carne orgánica del estómago de Cronos respondía a su voluntad. En lugar de una simple excavación, Hades manipuló la materia, levantando y moldeando vastas extensiones de terreno. Creó bancales elevados, terrazas suaves y depresiones para futuros arroyos, diseñando un paisaje que no solo sería funcional, sino también estéticamente agradable para Deméter. La tierra recién formada era rica, con una textura que prometía un crecimiento exuberante.
Una vez que la topografía estuvo a su gusto, Hades procedió a revitalizar el terreno con su Chakra Mokuton (Liberación de Madera). Extendió sus palmas sobre el suelo, y una luz verde tenue emanó de sus manos, infundiendo la tierra con su propia energía vital. El chakra Mokuton no solo fortalecía la tierra, sino que la impregnaba con las propiedades que permitían el crecimiento de plantas especiales. Era como inyectar un suero de vida y energía, preparando el suelo para la futura flora que Deméter cultivaría. La tierra respondió casi de inmediato, tornándose más oscura y fértil, lista para absorber y retener el chakra que se le infundiría.
Deméter, con los ojos brillando de emoción, observaba cada movimiento de su hermano. Había algo hipnótico en la forma en que Hades manipulaba el entorno, transformando la cruda existencia del vientre de Cronos en un paisaje vibrante. “¡Es perfecto, hermano! ¡Ahora sí podré hacer crecer las flores más increíbles!”, exclamó, ya visualizando las especies de chakra que sembraría.
Deméter no perdió ni un segundo, con el entusiasmo desbordante que la caracterizaba, tomó una de sus herramientas de agricultura, una pequeña pala de mano de apariencia común pero que parecía vibrar con una energía propia bajo su toque.
Junto a ella, varias bolsas de semillas, conjuradas por Hades de algún rincón de su sistema, esperaban ser esparcidas. Deméter se arrodilló sobre el terreno recién preparado, sus manos ya removiendo la tierra fértil con una delicadeza y eficiencia que eran de admirar.
Hades, por su parte, se mantuvo a un lado, observando, no necesitaba intervenir, este era el dominio de Deméter, la veía trabajar con una concentración que pocos le atribuirían, su rostro enmarcado por los cabellos rubios que caían mientras se inclinaba sobre la tierra.
No era la furia controlada de Hestia en combate, sino una paz activa, una conexión profunda con la vida que cultivaba. Podía sentir el flujo de su energía divina, aunque sellada, interaccionando con el chakra Mokuton que él había infundido en el suelo. Era una danza silenciosa, un intercambio de fuerzas que prometía un crecimiento sin precedentes. La vista de Deméter, tan absorta y feliz en su elemento, llenó a Hades con una sensación de propósito, recordándole por qué estaba haciendo todo esto.
Salto de tiempo 6 semanas
Varias semanas habían transcurrido en la peculiar eternidad del estómago de kronos, Seis semanas de arduo trabajo y experimentación, el jardín de chakra de Deméter había florecido más allá de las expectativas, un vibrante tapiz de flora que pulsaba con la energía vital que Hades y ella habían infundido, Pero en ese tiempo, la evolución más notoria fue la de Hades con sus recién adquiridas Feng Huo Lun.
Ahora, surcar los cielos dentro del coloso no era una comedia de errores de novato, con un silbido apenas audible, Hades se elevó desde el patio principal de su mansión de madera. Las dos ruedas doradas, una bajo cada pie, giraban con una precisión milimétrica, emanando un brillo tenue de fuego y viento, su cuerpo se movía con una fluidez asombrosa, cada ajuste de peso, cada inclinación, traducido en un control absoluto.
Se deslizaba por el aire denso con la gracia de un depredador, realizando giros cerrados y ascensos vertiginosos. El “vuelo” no era un mero desplazamiento, era una extensión de su voluntad. Podía sentir el flujo de viento respondiendo a su intención más mínima, las llamas ardiendo con la intensidad que deseara para impulsarse o para un ataque simulado. Era un dominio que había pulido con horas de práctica, estrellándose, cayendo y levantándose innumerables veces, siempre con la paciencia de un maestro y la frustración de un aprendiz perfeccionista.
La Velocidad y el Poder en el Vacío
Hades aceleró, convirtiéndose en una estela borrosa que cruzaba el vasto espacio, esquivando las formaciones orgánicas flotantes del estómago de Cronos con una facilidad impresionante. El “mar” de jugos gástricos se extendía debajo, y las islas de carne que una vez parecían amenazantes ahora se veían como puntos de referencia en su campo de pruebas personal. Lanzó un pequeño orbe de fuego de una rueda, que se disipó en el aire antes de activar la otra para generar una ráfaga de viento que lo impulsó aún más rápido. La sinergia entre las dos energías era perfecta, permitiéndole maniobrar y atacar simultáneamente sin el agotamiento que antes le causaba su poder psíquico.
El viento creado por las ruedas silbaba a su alrededor, y el calor del fuego resonaba con su propia energía. Se sentía invencible, ligero como una pluma y rápido como un rayo. Este era el tipo de libertad que había anhelado desde que fue devorado. Las Feng Huo Lun no solo eran un medio de transporte; eran una herramienta de guerra, y con cada vuelo, Hades las dominaba un poco más, preparándose para el día en que las usaría para abrirse paso fuera de su prisión.
Con un movimiento fluido, Hades dirigió una de las ruedas hacia arriba, concentrando una gran cantidad de fuego, Un torrente de llamas surgió, no como un simple chorro, sino como una explosión controlada, dibujando en el aire una figura grotesca, al mismo tiempo, manipuló la otra rueda para generar un viento poderoso y preciso, dándole forma al fuego, esculpiendo los contornos de una calavera llameante.
El símbolo, una calavera de fuego, se extendió por el cielo cavernoso, una manifestación de su poder y control. Las llamas danzaban, creando un espectáculo aterrador pero hermoso, una advertencia silenciosa grabada en el aire. La calavera llameante permaneció suspendida, un recordatorio visual de la creciente maestría de Hades sobre sus habilidades y de su creciente poder.
De repente, Hades se detuvo en el aire. Sus ruedas de fuego y viento se ralentizaron hasta detenerse por completo, y la calavera flamígera sobre él parpadeó y se disipó. Una sensación familiar, un tirón en su esencia, le llegó. No era una sorpresa; ya la conocía. Miró hacia arriba, hacia la difusa abertura que era la entrada al estómago de kronos, un punto de luz distante en la penumbra.
“Bueno, aquí vamos otra vez”, murmuró Hades, con un dejo de diversión y anticipación en su voz. Sin perder un instante, se lanzó hacia arriba, impulsado por sus Feng Huo Lun, convirtiéndose en un meteoro dorado y púrpura que ascendía velozmente hacia el nuevo hermano que kronos les arrojaba.
Fin.
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