Un Dios De La Muerte Como Ningún Otro En Animé World - Capítulo 2
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
2: 1.
la nada y un nuevo inicio 2: 1.
la nada y un nuevo inicio El blanco inmaculado lo envolvía todo, una nada tan absoluta que carecía incluso de la cualidad de ser “blanco”.
Era un vacío sin contornos, una extensión infinita donde el tiempo y el espacio carecían de significado.
No había arriba ni abajo, solo esta uniformidad que no ofrecía eco a su confusión, ni respuesta a su existencia recién descubierta.
¿Quién era?
¿Dónde estaba?
Esas preguntas, punzantes y persistentes, resonaban en su mente desde un tiempo inmemorial.
Se sentía como un ser superior, pero sin forma, un espectro de pensamiento nacido de los anclajes de una memoria incompleta y fragmentada.
Flotaba en este lugar sin cuerpo, una conciencia pura en la inmensidad.
No recordaba su nombre, ni quién había sido antes de este despertar en el abismo.
A través de destellos fugaces, de fragmentos borrosos, sabía que alguna vez había estado vivo.
Fue una persona, un…
¿hombre joven?
La imagen de una familia, rostros difuminados y voces ahogadas hasta el punto de ser irreconocibles, se presentaba y se desvanecía, inalcanzable.
Lo único tangible de ese pasado era la sensación de una pérdida profunda.
No recordaba cómo creció, ni la edad que tenía cuando su vida terrenal llegó a su fin, ni siquiera la causa de su muerte.
Solo el eco de un ruido fuerte, ensordecedor, seguido por un dolor que lo abrazó, vasto y total, antes de que todo se oscureciera.
Y luego…
esta nada.
Lo que sí podía recordar con una claridad asombrosa eran las horas que pasó sumergido en el consumo de entretenimiento.
Desde su primer contacto con el mundo del manga y el anime a través de las épicas batallas de Dragon Ball, los cómics que narraban las increíbles aventuras de héroes y villanos con Marvel y DC Cómics, hasta esos animes de “cultura” que vio (confesaba para sí mismo, solo por curiosidad).
Eran sus santuarios, sus escapes.
Recordaba las emociones que aquellas obras le hicieron sentir, esas historias que lo acompañaron desde su infancia hasta su juventud.
La tristeza, el disgusto, los nervios que le roían las entrañas, la alegría desbordante.
Cada emoción, cada risa, cada lágrima, eran los pilares sobre los que se apoyó en su crecimiento.
Recordaba cómo lo ayudaron en sus momentos de tristeza y necesidad, cómo lo transportaron a esos increíbles mundos de fantasía, lejos de la realidad.
Se imaginaba a sí mismo luchando codo a codo con el emperador Freezer junto a Goku y sus amigos, sintiendo el choque de la energía y la camaradería.
Imaginaba cómo recorría los pisos de la torre de Babel junto a Bell Cranel y la diosa Hestia, descubriendo nuevos misterios y peligros.
Imaginaba cómo sería conocer a aquellos personajes cuyas historias lo habían marcado de una manera tan profunda, compartir sus vidas y sus aventuras.
Ahora, aparentemente, estaba en el más allá.
¿O quizás una clase de limbo?
Este lugar, sin forma ni límite, no se parecía a ningún infierno que conociera, ni a ningún paraíso descrito en los relatos.
Era una existencia solitaria, una pausa infinita.
Ni siquiera sabía cuánto tiempo había estado aquí.
Días, meses, eones…
el concepto mismo de tiempo se disolvía en esta eternidad blanca.
Al parecer, era solo él y sus recuerdos, una consciencia flotante en la vasta inmensidad.
Entonces, una voz.
No audible, sino sentida, una vibración profunda que resonó en el tejido mismo de la nada.
Era una presencia que no se manifestaba en sonido, sino en la misma percepción de su ser, como si el espacio a su alrededor vibrara con una intención.
<<Un alma consciente, casi como una pizarra limpia.
Interesante…>> El impacto de esas palabras, o más bien, de esa sensación, fue abrumador.
Una mezcla de asombro y una punzada de terror recorrió su existencia.
Antes de que pudiera siquiera intentar comprender a “eso”, o formular una respuesta, apareció.
En el centro del blanco infinito, la nada se condensó.
No fue una explosión, sino una revelación lenta y majestuosa.
Una luz etérea, de un azul tan profundo que parecía contener galaxias enteras, comenzó a tomar forma.
Se expandió y contrajo, pulsando con una energía incomprensible, hasta que se manifestó por completo ¿Un…
ojo?
 Cuándo de repente, la inmaculada nada se abrió con un estruendo silencioso, una dislocación del vacío mismo.
De esa fractura emergía un ojo de dimensiones titánicas, tan vasto que su escala desafiaba la comprensión.
El contorno de aquel orbe cósmico parecía estar adornado por innumerables estrellas titilantes, y su pupila, un abismo de negrura absoluta, se asemejaba a un agujero negro que succionaba la propia luz y el espacio circundante.
Posiblemente era el guardián de este limbo, o quizá, su creador.
Podía sentir la increíble presión, invisible pero omnipresente, emanando de aquella entidad.
No era física, sino una opresión en su misma existencia, un peso que lo instaba a la sumisión.
Tenía un impulso irrefrenable de correr, de huir, de arrodillarse en reverencia, pero no podía.
Carecía de piernas, de rodillas, de cualquier forma física que respondiera a su voluntad.
Incluso habría cerrado los párpados de haberlos tenido, buscando refugio de esa mirada que lo penetraba hasta el alma.
Intentó hablar, gritar, balbucear una pregunta, pero no tenía boca.
Estaba atrapado, una conciencia flotante, impotente ante lo sublime.
No podía hacer nada.
Solo podía seguir “viendo” a aquel ser cuya mera presencia imponía un poder y una autoridad que superaban todo lo imaginable.
No sabía cómo ni por qué, pero lo sabía con una certeza instintiva: esto no era una criatura, sino algo más allá de la comprensión mortal.
Entonces, justo cuando sentía que su frágil conciencia estaba al borde de un colapso mental, desintegrándose bajo el peso de lo desconocido, aquel ser, No…
aquél Dios, habló.
<<: Pequeña alma, ¿te gustaría hacer un trato?>> La voz no era audible en el sentido convencional, sino que resonó directamente en su mente, una vibración etérea que llenó su vacío.
Denotaba una calma y serenidad absolutas, pero también un matiz de interés, casi de curiosidad lúdica.
Sus pensamientos corrieron a toda velocidad, intentando desesperadamente comprender la situación.
¿Un trato?
¿Con qué?
¿Con quién?
Un momento después, intentó comunicarse de nuevo, forzando su voluntad para emitir una respuesta, pero ninguna palabra, ninguna vibración, salió de su no-forma.
El silencio fue su única réplica.
El ser pareció darse cuenta de su incapacidad para responder vocalmente.
<<: Pequeña Alma, no necesitas hablar para que te escuche.
Solo organiza tus pensamientos y yo te escucharé.>> La revelación fue un alivio.
Le dio un segundo para respirar, o lo que fuera el equivalente a respirar en su estado actual.
Se tomó un momento para pensar en sus próximas palabras, formulándolas con cuidado en su mente.
Y entonces, con una mezcla de cautela y una pizca de vergüenza por la sencillez de su primera interacción consciente: ((…
hola)) La voz del Ojo Cósmico respondió con una cadencia que sugería una sonrisa.
<<Hola a ti también.>> Se maldijo a sí mismo.
Después de todo esto, ¿”hola”?
¡No podía pensar en una manera más cliché o menos ingeniosa de empezar una conversación con una entidad cósmica!
((Disculpe si mi pregunta es demasiado intrusiva, pero ¿qué eres?)) << ¿Qué soy?
Bueno, no existe una palabra o término correcto que defina lo que soy.
Solo puedo decir que soy una existencia de un plano superior.
Pero definitivamente no soy ese “Dios” en el que piensas.>> La voz tenía un matiz que indicaba que estaba acostumbrada a tales preguntas.
((Bueno, creo que lo entiendo…
¿Entonces qué hago aquí?
¿Cuál es este lugar?)) La urgencia de la información era abrumadora.
<<Este lugar es donde todas las almas del universo terminan después de la muerte.
Son limpiadas de todos sus recuerdos y pensamientos para ser recicladas antes de empezar su próximo ciclo de vida.>> La respuesta lo golpeó con una fuerza extraña.
Era la verdad, desnuda y cruda.
((¿Entonces este es el más allá?)) <<Puedes llamarlo así.>> Respondió el ser con una pequeña nota de diversión en su voz, como si la simplicidad de la pregunta le resultara curiosa.
No pudo evitar sentirse sorprendido y, a la vez, un poco decepcionado.
Todas esas afirmaciones e historias que contaban los creyentes de que existía una gran recompensa después de la muerte para los justos y un infierno de dolor y castigo para los malvados…
todo parecía ser incorrecto.
Al parecer, no había nada después de la muerte, simplemente un ciclo que se reiniciaba una y otra vez.
Una eterna rueda de nacimiento, vida y olvido.
((¿Entonces por qué estoy consciente?)) Preguntó, sin saber realmente el motivo.
Se suponía que ni siquiera debería poder pensar libremente aquí, según lo que acababa de comprender.
<<Eso es un poco difícil de responder, porque al parecer tus recuerdos de esas obras de entretenimiento junto con tus anhelos se han arraigado a tu Alma, impidiéndole continuar tu curso hacia la siguiente vida.
Eres…
una anomalía.>> ((¡Entonces estoy atrapado aquí!)) El pánico comenzó a subir, una sensación de claustrofobia a pesar del espacio infinito.
<<No necesariamente, y es por eso que vine a hacerte una oferta.>> ((¿Qué clase de oferta?)) La esperanza, tenue pero real, comenzó a encenderse en su interior.
<<Dime, pequeña Alma…
¿No te gustaría ir a esos mundos con los que siempre has soñado?
¿Y vivir tu anhelada aventura épica?>> Cuando el Ojo Cósmico dijo eso, una emoción incomparable se apoderó de él.
La idea de poder vivir una vida como esos personajes de historias de fans que van a mundos de fantasía, de transmigrar a una nueva existencia llena de posibilidades, le trajo una alegría que no había sentido en su vida, ni en su no-vida.
Pero la experiencia le había enseñado que no existía nada gratis en el mundo, ni siquiera en el más allá.
((¿Qué es lo que deseas de mí a cambio de la oportunidad?)) El gigantesco ojo parpadeó, una constelación entera de estrellas se movió en su iris, y luego la voz dijo: <<¿Lo que yo deseo?
Bueno, lo único que quiero es un poco de entretenimiento para mí y mis amigos.>> Contempló esas palabras con una mezcla de alivio y nerviosismo ante la confirmación de que existían más seres como él, más entidades de planos superiores.
La idea de ser un espectáculo para deidades cósmicas era…
peculiar.
Entonces preguntó: ((¿Entretenimiento de qué manera?)) <<Bueno, yo y otros como yo estaremos viendo tu nueva vida como entretenimiento, un poco como una…
“serie”.
Y en algunos momentos clave de tu historia podríamos hacerte peticiones, o como tú las llamarías, “misiones”.
Pero tranquilo, no estás obligado a cumplirlas.>> Esa última aclaración lo tranquilizó.
No le gustaba la idea de que su nueva vida estuviera completamente controlada por otros.
La autonomía era importante.
<<Pero en caso de hacerlas, también te daremos recompensas en base a la dificultad de la tarea.>> Eso sí que llamó su atención.
Puede que no le entusiasmara la idea de que seres cósmicos le mandaran a misiones peligrosas, pero la idea de las recompensas…
¡esa sí que era tentadora!
((Entonces, ¿tendré algún tipo de ventaja o sistema?)) Preguntó emocionado ante la idea.
Había leído muchas obras de ficción sobre sistemas y jugadores, como ‘The Gamer’, y su favorita, ‘Solo Leveling’.
Solo con eso, sabía que un sistema era una enorme ventaja para cualquier mundo en el que pudiera terminar, incluso si era un mundo normal.
<<Sí, tendrás uno, pero te será entregado un sistema al azar, que nosotros decidiremos.>> ((¿No lo puedo elegir yo?)) Preguntó, la confusión y una pizca de decepción invadiéndolo.
<<Podrías, pero el no hacerlo lo haría más interesante.
Además, algunos de mis amigos ya han pensado en sistemas adecuados para ti.>> Respondió la voz, con un tono que sugería que la decisión era inamovible.
((Entiendo.
Entonces, ¿qué pasa con el mundo donde haré Isekai, lo puedo elegir yo?)) Preguntó, con la esperanza de poder seleccionar un entorno familiar o deseado.
<<No, eso también se dejará al azar.
Podrías terminar en cualquier mundo, desde los mundos de ficción y películas hasta mundos de videojuegos que conoces.>> Al oír eso, una preocupación tangible lo invadió.
No tenía ni idea de dónde terminaría.
Pero la alternativa era la disolución en este limbo, y no quería perderse esta oportunidad que era, posiblemente, la única que tendría para vivir una nueva y emocionante vida.
¿Y qué si terminaba en un mundo con zombis, monstruos de fantasía o un apocalipsis alienígena?
¡Seguiría adelante y viviría su vida!
No le importaba cuántos obstáculos o caminos se le pusieran enfrente, perseveraría y triunfaría hasta que su nombre quedara grabado en la historia.
Una oleada de determinación, casi imprudente, se apoderó de él.
<<¡Esa es la actitud!>> Dijo la voz, con una notable aprobación que resonó en su mente.
((¿¡T-Tú me escuchaste!?)) Preguntó, su no-rostro enrojecido por la vergüenza ante la filtración de sus emocionantes pensamientos de “Chūnibyō” (síndrome de octavo grado).
<<…Estamos hablando en tu mente.>> Respondió el Ojo Cósmico, sin decir más, dejando que la obviedad de la situación lo avergonzara aún más.
((Ejem, bueno, acepto las condiciones, pero por lo menos ¿puedo personalizar mi próximo cuerpo?)) La voz no respondió de inmediato, pero unos segundos después, una sensación de asentimiento lo invadió.
<<Te puedo permitir eso.>> Y al instante siguiente, una pantalla transparente y etérea apareció en su mente, flotando en el vacío.
En el centro de la pantalla se encontraba un muñeco humanoide en blanco, sin ningún rasgo físico, facial o de género.
Era un lienzo en blanco.
Empezó a “jugar” con el rostro.
Sus ojos serían afilados y penetrantes, un color oscuro pero con un contorno brillante, lo que contribuiría a una mirada profunda y misteriosa.
Sus rasgos faciales serían finos y bien definidos.
Unas cejas afiladas pero delgadas de color oscuro, las pestañas no serían muy largas pero sí llamativas al combinarse con las cejas.
Lo siguiente fue una nariz recta y un mentón marcado, pero no tan marcado; quería que tuviera un aire de seriedad y resolución, pero también de juventud.
Su tono de piel sería de claro a medio.
Su cabello, negro azabache, ligeramente informal con algunos mechones cayendo sobre su frente para lograr ese toque juvenil a pesar de su obvia madurez.
((Bien, se parece un poco al protagonista de ‘Solo Leveling’, pero con mi propio toque y un mentón menos afilado, eso siempre me pareció raro.)) Pensó para sí mismo, satisfecho con su creación.
Lo siguiente fue el cuerpo.
Lo hizo bastante alto, 1.88 metros de altura.
Le dio un físico atlético como el de un nadador, pero con músculos suficientes para que no pareciera delgado, pero tampoco un fisicoculturista exagerado.
“¿De seguro a las chicas les gusta eso?”, se preguntó con un matiz de humor.
“Bueno, para mí se ve bien.” Y por último, con una picardía que la situación le permitía, se aseguró de que tuviera unas posaderas firmes para darle atractivo y un “hermano menor” con un tamaño destacable que haría que muchos actores sintieran celos.
Si iba a reiniciar, que fuera con estilo.
En la pantalla, las opciones “Guardar?” aparecieron.
Si/No Seleccionó “Sí” a guardar su personaje, su nuevo yo.
<<¿Terminaste?>> Preguntó el Ojo Cósmico, posiblemente para confirmar que el nuevo cuerpo configurado fuera aceptable y que su decisión estaba tomada.
((¡Sí!
¡Estoy listo!)) Dijo con una determinación que llenó el vacío, su voz mental resonando con una nueva convicción.
<<Te deseo una buena vida.>> Al instante siguiente, todo se volvió negro.
Una oscuridad diferente a la nada, una que prometía un comienzo.
Y en esa oscuridad, una voz metálica junto con un resplandor digital aparecieron, llenando su conciencia.
[Iniciando sistema….] [Cargando datos….] [Cargando configuración….] [Felicitaciones Jugador] [Bienvenido al Sistema de Archivos] Fin del Capítulo 1.
Esto es el primer capítulo de reescrito.
Espero que les haya gustado.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com