Un Dios De La Muerte Como Ningún Otro En Animé World - Capítulo 25
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Capítulo 25: 24. Grim britain la hamburguesa en la piedra. part .1
Dos meses después.
Habían transcurrido ya dos meses desde que Hades había llegado a la isla de Creta con sus hermanos. Durante este periodo de tiempo, había conocido e interactuado con varias de las personas más destacadas de la resistencia contra los Titanes, sumergiéndose poco a poco en la dinámica de la rebelión.
Entre ellos, conoció al hermano de Prometeo, Epimeteo, un dios bastante peculiar. Desde el primer encuentro, Epimeteo le dio a Hades la sensación de ser alguien con una actitud irreflexiva, dándole la impresión de ser un hombre impulsivo que dice lo primero que se le viene a la mente y tiende a actuar por impulso, sin medir las consecuencias. Mediante las pocas conversaciones que Hades tuvo con él, se dio cuenta de que solía ser bastante directo al hablar; incluso llegó a insultarlo indirectamente sin querer durante sus pocas charlas.
Si Hades no fuera un hombre tan sensato y no hubiera sentido que Epimeteo dijo todas esas palabras sin malas intenciones, ya le habría dado un golpe en la cara.
Después de eso, pudo entender bastante bien por qué casi ninguno de los otros dioses interactuaba con él, fuera de su hermano Prometeo.
aunque admite que a veces puede ser una persona bastante molesta por sus palabras directas e insensibles, al menos Epimeteo es un hombre honesto, y eso es algo que Hades realmente valora.
Después de todo, nadie más se atrevió a decirle que sus zapatos de plataforma rojos neón no combinaban con sus pantalones cortos verde lima; eso es tener agallas. Aquello fue algo que Hades en el fondo sabía bastante bien, pero se había negado a creerlo; al parecer, solo necesitaba oírlo de otros.
Ahora, cada vez que quiere hacer nuevas combinaciones de ropa, va y pide la opinión de Epimeteo. Sin duda, su título “el que piensa después” es bien merecido, ya que si la persona a la que criticara no fuera Hades, sino, por ejemplo, Hera, ya estaría dos metros bajo tierra.
También conoció a la diosa Titánide Temis, quien al parecer era su tía. Sí, aparentemente ella también era hija de Gaia y Urano, lo que la convertía en hermana de su padre Kronos y, a su vez, la hacía su tía.
Ella era la encargada de hacer cumplir las leyes en el asentamiento de los dioses, manteniendo el orden y la justicia.
También actuaba como consejera ocasional de Rea y Zeus, una figura de imparcialidad y sabiduría.
Hades no tenía ninguna opinión buena o mala de ella; simplemente se dedicaba a hacer su trabajo con una eficiencia admirable.
Lo más extraño en ella era que siempre se la veía utilizando esa particular venda sobre sus ojos, un símbolo de su justicia ciega.
Pero Hades no era quién para criticar; él mismo utilizó unas vendas por más de medio año durante el periodo de evolución de su Mangekyo Sharingan hacia el Rinnegan.
También conoció a la diosa Estigia (o Estix) y a sus hijos Zelos (Rivalidad), Niké (Victoria), Cratos (Fuerza) y Bia (Poder).
No tenía una opinión especial de este grupo de dioses, sobre todo porque su Cratos le parecía una versión castrada y menos genial que la que él conocía de los juegos de ‘God Of War’. Lo único que sabía de ellos era que se unieron a la guerra por decisión de Estigia, quien al parecer tuvo una pelea marital con su marido, el Titán Palas, o algo así, y pues los hijos, naturalmente, siguieron a la madre, por lealtad o por la inercia del conflicto familiar.
La única del grupo a la que Hades podría destacar era la diosa de la victoria, Niké, ya que, a diferencia de su madre o sus demás hermanos, que tenían una actitud neutral y un comportamiento cordial hacia Hades, ella parecía tener hacia él una especie de ¿rencor?, ¿cautela? Bueno, parecía que ella no estaba contenta con la presencia de Hades y solía mirarlo como si fuera un fenómeno o un error de la naturaleza.
Lo cual incomodaba profundamente a Hades, y lo peor de todo es que ni él mismo sabía el porqué de este comportamiento, o qué había hecho para merecer tales miradas.
Durante este tiempo, Hades también pudo conocer a la prometida de su hermano Zeus, la diosa Titánide Metis. Sí, prometida. Al parecer, la razón por la que Rea consiguió el apoyo de Océano para su rebelión no solo se debió a que este se encontraba en desacuerdo con Kronos, sino también al hecho de que su hija favorita estuviera saliendo con Zeus, lo cual les daba una posición favorable ante los ojos del Titán. Aunque a Hades le pareció curioso que el tipo tuviera un favoritismo hacia Metis; después de todo, había oído que tenía como 3000 hijas y 3000 hijos. Quizás era por su inteligencia o alguna otra cualidad que Océano valoraba por encima de las demás.
En cuanto al propio Zeus, también lo conoció, pero no se podía decir que tuviera una opinión tan favorable sobre él. Después de todo, parecía ser una especie de, ¿cómo es la palabra?, ¡ah, sí!, un maldito mujeriego.
Aunque Hades lo invitó a entrenar con él y Poseidón algunas veces, Zeus se negó en cada una de ellas.
Por el contrario, se la pasaba relajándose y paseando gran parte del día, o “jugando” con las ninfas del río a escondidas de Metis, quien, en su sabiduría, probablemente ya sospechaba.
Sí, definitivamente Hades no tenía ninguna razón para tener una opinión favorable de él. Algunos pensarían que él actuaba como un general y estratega al ser el hijo de Rea y una de las figuras más importantes de la rebelión, pero nada más lejos de la realidad, ya que Rea era quien se encargaba de hacer conexiones y buscar aliados en el exterior. La diosa Temis era oficialmente la que se encargaba de mantener las cosas en orden dentro de la isla y asegurarse de que el orden y la justicia se llevaran a cabo.
Metis era la principal estratega, la mente brillante que se encargaba de formar tácticas militares y planes para la futura guerra que se avecinaba contra los Titanes.
Prometeo era uno de los que se encargaban de espiar a los Titanes desde adentro e informar cualquier movimiento de su parte. En cuanto a Zeus… bueno, él era fuerte y bastante carismático.
Eso era todo lo bueno que Hades podía decir de él. No hacía nada, no entrenaba y recibía clases ocasionales de Metis para aprender a ser un buen líder, clases que solo ponía en práctica a la hora de seducir ninfas y diosas utilizando su gran carisma, un uso frívolo de su potencial.
Pero, aunque no era perfecto, Hades tenía que admitir que por lo menos era bastante fuerte, no tan fuerte como él, por supuesto, pero estaba al nivel de los Titanes en lo que respecta al poder bruto al menos los más débiles de los titanes principales. Y teniendo en cuenta que su dominio divino era el Rayo, una de las fuerzas de la naturaleza más destructivas que existen, lo convertía en un luchador clave para la facción de los dioses.
Durante este tiempo, Hades también se tomó más en serio su práctica sobre la energía natural, dedicando tiempo a su entrenamiento desde la mañana hasta el mediodía y desde el anochecer hasta el amanecer, solo tomándose un día a la semana para dormir, un sacrificio necesario.
Aunque este horario fue bastante duro incluso para él, valió completamente la pena.
Ahora tenía una comprensión más profunda sobre la energía natural y el cómo fusionarla con su Chakra. Lo único que necesitaba resolver ahora era cómo acumular grandes cantidades de energía natural en periodos cortos de tiempo, ya que, aunque el método de recolección que la maestra Katsuyu le enseñó era bastante eficaz, le seguía tomando bastante tiempo entrar en el modo sabio.
Pero sin importar las circunstancias, Hades seguiría perseverando, ya que ahora tenía un motivo para esforzarse: proteger a su familia.
Cambio de escena. Extremo Sur del Mar Egeo.
El sol brillaba en lo alto del cielo, ahora cubierto por algunas nubes, a más de 1000 km de distancia de la isla de Creta. Se estaba llevando a cabo un encuentro bastante peculiar.
Ondas de choque sacudían la superficie del agua, causando que se generaran grandes olas que cimbreaban el mar en todas direcciones. En este lugar se estaba llevando a cabo un encuentro entre Poseidón, el dios del Mar y futuro gobernante del Egeo y Mediterráneo, y su oponente, Hades, el Dios de la Muerte y gobernante destinado del Inframundo griego. Un choque de poderes que hacía temblar el horizonte.
A una distancia considerable se encontraba flotando un pequeño yate blanco, desde el cual las tres hermanas, Hera, Deméter y Hestia, presenciaban este entrenamiento de proporciones divinas.
La superficie del mar, un lienzo de lapislázuli que se extendía hasta donde el ojo podía ver, pesaba con una mezcla opresiva del aire salado y húmedo. Las corrientes y vientos violentos eran testigos de la lucha que se libraba sobre las olas, cada choque reverberando en el ambiente.
En el centro de esta vasta expansión, flotaban los dos hermanos, cada uno en su elemento, pero con propósitos diferentes. Uno era Poseidón, portando su característico tridente, ahora un depredador en su elemento. Vestía solo unos pantalones de lino oscuro que se pegaban a sus poderosas piernas y un cinturón ancho del que colgaba una bolsa de cuero. Su piel, curtida por la sal y el sol, parecía ligeramente bronceada, surcada por ligeras líneas de antiguas heridas, cicatrices pruebas de las cientos de peleas que tuvo con el demonio que tiene como hermana mayor (refiriéndose a Hestia, aunque en realidad puede llegar a ser flexible si la sobornan con dulces).
Las líneas alrededor de sus ojos, de un azul acerado, brillaban con una calma y concentración absoluta, un poder contenido esperando para desatar una tormenta. Su cabello, negro azabache, mojado y pesado, caía sobre sus hombros, gotas de sal cristalizadas en sus hebras.
En sus manos, el tridente, brillaba con un destello eléctrico iridiscente bajo el sol, sus tres puntas afiladas como dagas. Su asta de cristal pulido, equilibrada con una extensión de metal en la base, era un apéndice más de su propio cuerpo, inamovible y letal.
Frente a él, con una distancia que parecía calculada, estaba Hades, vestido con su uniforme de artista marcial. Su gi morado ahora empapado y pesado, revelando la silueta de su cuerpo fibroso y los tendones tensos bajo la tela adherida. Su cabello negro azabache, mojado y pegado a su nuca, revelaba una frente ancha y unos ojos oscuros, profundos como el abismo, que observaban a Poseidón no solo con atención, sino con una curiosidad casi infantil, estudiando cómo Poseidón y su arma parecían fusionarse con cada ataque que realizaban.
Sus manos, desnudas, eran herramientas de demolición finamente cinceladas, endurecidas por años de entrenamiento, adaptándose al estilo de lucha de la otra parte, desviando estocadas y cortes que volaban hacia su cuerpo con una gracia letal.
En un momento, Hades desvió un golpe del arma para conectar un poderoso impacto en el estómago de Poseidón, el cual lo envió volando hacia atrás, su cuerpo rebotando varias veces sobre la superficie del agua, cubriendo una distancia de cientos de metros. Cuando Poseidón finalmente pudo recuperar el control de su cuerpo en el aire, se equilibró y plantó sus pies firmemente en la superficie del agua, deslizándose como si estuviera pisando el suelo firme, una hazaña que solo un dios del mar podía lograr.
Poseidón gimió levemente de dolor y se sujetó el abdomen justo sobre la zona golpeada. Al ver que su ataque frontal era ineficaz, cambió su enfoque y procedió a sumergirse bajo el agua sin un sonido, su cuerpo deslizándose a una velocidad supersónica bajo la superficie marina, volviéndose una forma indistinta en el azul profundo, casi desapareciendo en su elemento.
El tridente se movió con él, sus puntas ahora amenazantes apuntando directamente a Hades, con la intención de atravesarlo desde una nueva dimensión de ataque.
Hades, sin dudarlo, tomó una profunda bocanada de aire, para después sumergirse siguiendo el ejemplo de su oponente, adentrándose en el reino de Poseidón con una audacia calculada.
Bajo la superficie, el mundo era diferente.
Los sonidos se amortiguaban, las voces de la superficie eran solo ecos distorsionados, un murmullo lejano. La luz del sol se filtraba en haces danzarines, iluminando las motas de plancton y las sombras esquivas de los peces que huían. Poseidón, con la ventaja innata de la experiencia en este medio, movió el tridente con una fluidez asombrosa.
Era como un arpón lanzado por una fuerza invisible, su velocidad amplificada por la menor resistencia del agua en torno a un objeto tan aerodinámico.
El primer golpe de Poseidón fue un embate ascendente con las tres puntas, buscando perforar a Hades desde abajo, una técnica que solo se podía ejecutar con tal gracia en el agua. Hades, sin embargo, con una percepción agudizada por el chakra, giró su cuerpo sobre sí mismo, sus piernas pateando con fuerza para crear un torbellino que lo impulsó a un lado con una agilidad sorprendente.
Las puntas del tridente pasaron a centímetros de su torso, el agua agitándose violentamente con la fuerza del golpe. Hades, aprovechando la inercia, lanzó una patada lateral con toda la fuerza de su pierna, el agua actuando como una resistencia que magnificaba el impacto. La patada se dirigió a la asta del tridente, justo por encima de la empuñadura de Poseidón, buscando desarmarlo.
El impacto fue un ‘thwack’ sordo y contundente, transmitido por el agua, la vibración recorriendo el brazo de Poseidón con una molestia aguda. El dios del mar, sorprendido por la fuerza que Hades era capaz de generar bajo el agua, se tambaleó ligeramente, su agarre en el tridente por un instante desequilibrado.
(Impresionante, pero todavía tengo la ventaja), pensó Poseidón, su determinación burbujeando bajo el agua, recuperando el control casi de inmediato.
Hades no se detuvo, su enfoque era absoluto en el flujo y reflujo de la batalla. Sus manos fueron rodeadas con una leve capa de chakra Suiton, causando que se movieran con una nueva y mayor fluidez en lugar de que sus golpes fueran frenados por la resistencia del agua.
Hades usaba movimientos circulares, como remolinos, para acumular impulso. Cada puñetazo se convertía en una onda de choque líquida que atravesaba el espacio con la intención de impactar al oponente.
Mientras que Poseidón se defendía con la agilidad de una barracuda, el tridente girando y desviando los golpes, creando barreras de agua. Las puntas del tridente creaban remolinos acuáticos que Hades sentía contra su piel, una advertencia constante de su letalidad.
La velocidad de Hades, aunque formidable, se veía mermada por el agua, mientras que Poseidón parecía ganar una ventaja inesperada, casi como si fuera un pez más en el mar, moviéndose con una libertad absoluta. El dios del Mar, viendo su oportunidad, empujó el tridente hacia adelante en una estocada horizontal, que rompió la resistencia del agua como una lanza submarina, directa y precisa.
Hades tuvo que reaccionar con reflejos sobrehumanos, su cuerpo contrayéndose para esquivar el golpe por milímetros, las puntas pasaron tan cerca que el gi morado ondeó con la corriente creada.
Pero esta vez, Hades no se alejó. Aprovechó la cercanía, sus manos moviéndose como un borrón invisible, agarró el asta del tridente con ambas manos, una cerca de las puntas, la otra más abajo, en un agarre de hierro. El forcejeo que siguió fue una batalla de titanes bajo el agua.
Poseidón tiraba del tridente con toda la fuerza que su físico divino le permitía, pero Hades se aferraba con una tenacidad férrea, sus piernas pateando con furia para anclarse en la masa de agua, volviéndose una roca inamovible.
La tensión era palpable, ambos cuerpos tensos como arcos a punto de disparar. Burbujas de aire escapaban de la boca de Hades, señalando la lucha por contener la respiración, el oxígeno escaseando.
Poseidón, con una estrategia que solo podía surgir de un acto desesperado por ganar una ventaja, dio un giro brusco al tridente. No buscaba un ataque directo, sino desequilibrar a Hades y arrancarlo de su agarre. El giro lo lanzó hacia un lado, pero Hades, usando su manipulación del chakra de agua, redirigió el impulso y se impulsó hacia Poseidón con un golpe de cabeza inesperado.
El impacto fue un ‘thump’ sordo contra la frente del dios del mar que generó una onda de choque que sacudió el vacío marino, haciendo que Poseidón se tambaleara hacia atrás, perdiendo por un instante el control del tridente, el dolor lo desconcentró.
Fue en ese momento de vulnerabilidad que Hades actuó. Soltó una mano del tridente y, con una rapidez cegadora, lanzó una ráfaga de golpes con chakra de viento de palma abierta de sus manos contra el pecho de Poseidón. Cada golpe, aunque amortiguado por el agua, transmitía una fuerza de choque formidable. Poseidón, sintiendo el impacto de cada onda de aire comprimido en sus costillas, jadeó, dejando escapar burbujas de su boca.
El dios de la muerte no le dio respiro. Con su otra mano, Hades giró el asta del tridente y, con un movimiento de palanca, lo empujó hacia abajo. La presión del agua, combinada con la fuerza de Hades, hizo que el tridente se deslizara de las manos de Poseidón, hundiéndose rápidamente en las profundidades, fuera de su alcance. El tridente, la extensión del cuerpo de Poseidón, se perdió en el azul. El silencio se hizo aún más profundo.
La ventaja de Poseidón se había desvanecido temporalmente; ahora él era un depredador sin garras, vulnerable. Hades, por otro lado, estaba en un territorio desconocido pero adaptable, sus manos desnudas ahora el único armamento, pero formidable.
Poseidón, con un rugido ahogado que solo se manifestó en una explosión de burbujas, lanzó un puñetazo bajo el agua. Era un golpe poderoso, con el propósito de desorientar, pero Hades lo esquivó con un giro de cuerpo que creó su propio pequeño torbellino. Luego, usando las palmas de sus manos, golpeó los oídos de Poseidón simultáneamente.
No fue un golpe para causar daño físico, sino para desorientar y aturdir con la onda de presión, descalibrando el sentido del equilibrio de su hermano. Poseidón se detuvo, sus ojos desenfocados por un instante, la sorpresa y el aturdimiento invadiéndolo.
Era el momento. Hades, con una ráfaga de movimientos, se acercó a Poseidón. Sus manos se movieron como serpientes en el agua, buscando los puntos de presión en las articulaciones, una técnica que Poseidón, acostumbrado a la fuerza bruta, no podía contrarrestar fácilmente.
Cada golpe de palma, cada presión de nudillos, enviaba dolor a través del cuerpo de Poseidón. El dios del Mar, acostumbrado a peleas directas y brutales, se vio superado por la precisión y la fluidez de los movimientos de Hades, quien danzaba en el agua como un fantasma.
Hades clavó su pulgar en un punto de presión detrás de la oreja de Poseidón, y el dios del Mar se tensó, una descarga eléctrica recorriendo su cuerpo, paralizándolo por un instante.
En ese instante, Hades rodeó el cuello de Poseidón con su brazo y tiró hacia atrás, aplicando una llave de estrangulamiento.
En el agua, la asfixia es un arma aún más letal; incluso si Poseidón no podía ahogarse, todavía sentía la presión que Hades ejercía sobre su cuello, impidiéndole “respirar” cómodamente.
Poseidón luchó, causando que el mar en la superficie se volviera turbulento con sus espasmos, su cuerpo poderoso retorciéndose en un intento desesperado por liberarse, pero Hades era como una lapa, adherido con una fuerza sobrenatural. La presión ejercida sobre su cuello comenzó a cobrar su precio. Las burbujas de aire dejaron de salir de su boca.
Los ojos de Poseidón, tan feroces hace unos momentos, comenzaron a nublarse, su visión volviéndose borrosa. Su cuerpo, no estando acostumbrado a ese tipo de sometimiento, luchó contra la presión del agarre de Hades, la indignación y la debilidad mezclándose.
Pero no encontró la forma de liberarse de su feroz agarre, sintiéndose cada vez más presionado y sus ojos nublándose cada vez más, pareciendo estar a punto de desmayarse. Hades notó esto; su hermano estaba al límite.
Justo cuando Hades estaba a punto de soltar su agarre para detener la pelea, un destello de luz submarina llamó su atención.
De las profundidades del abismo azul del mar, la figura del tridente de Poseidón emergió, disparado hacia ellos como una flecha rompiendo la barrera del sonido, creando una burbuja de supercavitación, una manifestación de la voluntad del dios del mar.
Al sentir el peligroso objeto dirigiéndose en dirección a ellos, Hades rápidamente soltó a Poseidón, impulsándose de su cuerpo con sus piernas, creando una onda expansiva, evitando por poco el impacto del tridente que pasó zumbando.
‘¡Explosión!’
Se creó una gran explosión en la superficie del mar, causando gigantescas olas de choque que se expandieron por kilómetros, el tridente salió disparado al cielo, perdiéndose en las alturas, una clara señal de la interrupción.
Mientras que en la superficie turbulenta del mar, emergieron las figuras de Hades y Poseidón, ambos parándose firmemente sobre la superficie del agua, siendo separados por una distancia considerable, cada uno recuperando su compostura.
Hades tomó una profunda bocanada de aire, su pecho subía y bajaba mientras su cuerpo se relajaba temporalmente, las tensiones de la batalla disipándose. Poseidón, por otra parte, se notaba más tenso, su respiración era ligeramente errática, su rostro estaba rojo, mientras que sus manos frotaban su cuello en busca de alivio. Hades, al ver esto, no pudo evitar hacer una mueca; en el cuello de Poseidón había una gran marca roja, resultado de su poderosa llave (mataleón/llave de estrangulamiento).
“¡Oye! ¿Estás bien? ¿Todavía quieres seguir?”, Hades no pudo evitar preguntar con una muy clara incomodidad en su rostro; realmente se había excedido con esa llave, incluso había dejado una marca en el cuello de Poseidón.
No hay que subestimar la resistencia de su hermano menor; su físico fácilmente le permite soportar una enorme cantidad de presión, la suficiente como para nadar libremente en las partes más profundas y oscuras del mar sin siquiera sentir incomodidad.
Pero en este punto, la fuerza de Hades no era algo que se pudiera resistir fácilmente; incluso sin utilizar la Ton Ton Nomi, la fuerza que podía ejercer su cuerpo era de al menos varios cientos de toneladas de fuerza física sin contar la mejora general que puede obtener al utilizar su chaka y divinidad.
No era algo que cualquiera pudiera resistir.
“Estoy… bien… No hay necesidad de detenerse, continuemos.” Poseidón alzó la mano, haciendo un gesto para restarle importancia a su herida, su voz entrecortada y sin aliento, se estabilizó de pronto, recuperando su firmeza habitual.
Estiró una de sus manos al aire, llamando a su tridente, el cual se disparó desde las profundidades del mar, cayendo directamente en su palma, preparado para continuar con la pelea.
Al ver esto, Hades volvió a su semblante serio, adoptando una postura de lucha, estando preparado para contraatacar ante cualquier cosa que Poseidón le lanzase. Y no tuvo que esperar mucho.
En un movimiento rápido, Poseidón hizo girar su tridente en un arco en la dirección de Hades. A su alrededor, docenas de enormes pilares de agua en forma de remolino se dispararon directamente hacia el cuerpo de Hades a la distancia, como proyectiles acuáticos.
“¿Pelea de elementos, eh? ¡Muy bien, entonces no pienso perder!”
Al ver cómo los gigantescos pilares de agua se acercaban peligrosamente, Hades no entró en pánico. Levantó una mano y con la otra realizó un sello de manos, sus movimientos fluidos y precisos.
Al instante, un grueso pilar de lava fundida, similar a la explosión de un volcán, salió disparado desde la palma de su mano, justo a tiempo para impactar contra el ataque de Poseidón, fundiendo los pilares de agua en un instante.
El choque del agua contra la lava generó una onda de aire y vapor caliente que sacudió la superficie del mar, una densa niebla ascendiendo.
Poseidón entrecerró los ojos ante esto, su rostro se endureció. Su ataque había sido neutralizado, pero eso no era todo lo que tenía.
Poseidón liberó todo su poder divino, causando que su cuerpo fuera cubierto por un leve resplandor azulado que pulsaba con energía. Todavía sujetando su tridente, levantó sus manos hacia el cielo, y luego empezó a moverlas en un patrón circular, invocando su dominio.
Ante la vista de Hades y sus hermanas, que veían todo desde la distancia, un gigantesco cúmulo de nubes en patrones circulares empezó a cubrir el cielo con una velocidad asombrosa. Poseidón había utilizado su dominio divino sobre las tormentas marinas para invocar un fenómeno natural a su voluntad.
Pronto, los fuertes vientos y la lluvia torrencial se hicieron presentes en el campo de batalla, fortaleciendo aún más el dominio que Poseidón ejercía sobre el mar, aumentando su control natural al tener una ventaja sobre el clima.
Hades, al sentir la lluvia golpeando su cuerpo con furia y los fuertes vientos amenazando con levantarlo en el aire, no entró en pánico. Concentró más Chakra en la planta de sus pies, aumentando así el agarre que su cuerpo tenía sobre la superficie del agua. Realizó un sello de manos para después liberar una ola de chakra que recorrió todo el campo de batalla como una onda invisible.
Poseidón miró esto y luego frunció el ceño. Notó cómo la lluvia, que antes era intensa y pesada, había menguado hasta no ser más fuerte que una pequeña llovizna. Los fuertes vientos y huracanes se habían vuelto débiles brisas de viento, que apenas podían ser consideradas una ligera molestia.
Hades había hecho estallar su chakra en una potente onda de energía y lo había utilizado para influir en los elementos del ambiente, interrumpiendo así el control de Poseidón sobre el clima. Y aunque no lo detuvo por completo, sí logró debilitar sus efectos lo suficiente como para hacerlos ineficaces contra él mismo.
Pero Poseidón no se había rendido al ver que su ventaja se perdía.
Con renovado fervor, empezó a correr sobre el agua a gran velocidad, dejando detrás de sí un estampido sónico.
Mientras ganaba velocidad, comenzó a canalizar su energía divina hacia su tridente, para que este fuera cubierto por densos arcos eléctricos de rayos, junto con una densa capa de agua que se arremolinaba alrededor del cuerpo del tridente, convirtiéndolo en un proyectil cargado de poder elemental.
Poseidón lanzó directamente su tridente en dirección a Hades como si fuera una jabalina. El tridente, rodeado por agua y electricidad, cortó el aire mientras volaba a gran velocidad directamente hacia Hades.
Hades, al ver esto, estaba por bloquear el ataque, pero de repente abrió los ojos al recordar uno de los efectos secundarios del tridente, un detalle crucial que había olvidado por un momento. Por lo que rápidamente saltó hacia un lado, esquivando efectivamente el impacto del arma, que habría sido devastador.
‘¡Vroom!’, ‘¡Retumbar!’
El lugar donde antes se encontraba Hades, fue impactado por el tridente, y justo en el momento de tocar el agua, un grueso pilar de rayos cayó desde el cielo oscurecido, creando un pozo profundo en el mar, una explosión de energía pura.
Hades, al ver esto, no pudo evitar que una gota de sudor nervioso se deslizara por su frente. Él no recordaba que los efectos del rayo invocado por ‘canalización’ fueran tan fuertes.
Quizás se debía a la diferencia en el clima de su mundo en comparación con el mundo de Minecraft, o quizás el poder divino de Poseidón era simplemente superior a lo que esperaba.
Poseidón, que había recuperado su tridente, una vez más se lanzó al ataque, arrojando su tridente una y otra vez con la esperanza de que alguno lograra impactar contra el cuerpo de Hades. Y Hades, ni corto ni perezoso, siguió esquivando los ataques de Poseidón a gran velocidad, bailando entre los relámpagos y el agua.
No tenía otra opción, no quería que su ropa se quemara por los rayos, y menos aún su piel. Así siguieron por un buen rato, en un duelo de precisión y poder.
Mientras tanto, en el yate.
Las hermanas, que habían estado observando el entrenamiento de los dioses hermanos, no pudieron evitar tener diferentes reacciones al ver esta escena. La pequeña Hestia, siempre buscando con qué entretenerse, encontraba bastante divertida la escena de Hades esquivando los rayos uno tras otro, corriendo por el campo de batalla como un pollo sin cabeza, mientras se reía entre dientes.
Hera se encontraba más calmada, su mirada había estado analizando el combate hasta ahora con su habitual perspicacia.
no podía evitar estar ligeramente impresionada por el despliegue de habilidades de sus hermanos, un reconocimiento silencioso de su poder, pero eso era todo, su rostro estoico no revelaba más.
Deméter, por su parte, se encontraba sosteniendo entre sus manos su: {Báculo de la Naturaleza Eterna}.
Este estaba emanando un ligero resplandor verde mientras mantenía una barrera invisible que evitaba que los fuertes vientos o las altas olas del mar agitado golpearan su barco, protegiéndolas de la furia de la batalla. Mientras también miraba la pelea con ojos brillantes y una expresión emocionada, animando internamente a sus hermanos.
Pero repentinamente, las hermanas voltearon sus cabezas para mirar hacia la parte trasera del barco, justo a tiempo para ver cómo un halcón y un búho aterrizaban en la popa. Repentinamente, ambas aves empezaron a liberar un resplandor blanco, para después revelar a las figuras de Zeus y Metis, sus formas divinas manifestándose.
“Hera, Deméter, Hestia, ¡qué bueno finalmente encontrarlas!” La primera en hablar fue Metis, la cual se adelantó para saludar a las demás diosas con una sonrisa cálida.
“Metis, es bueno verte”, la recibió Deméter con un cálido saludo, junto con un caluroso abrazo, una muestra de afecto sincera. Zeus, al ver esto, también se adelantó para saludar a Deméter; por desgracia, todo lo que recibió fue un apretón de manos formal.
“Metis, hermano, bienvenidos”, Hestia dio un saludo rápido con la mano mientras volvía su vista hacia el lugar donde se encontraban Hades y Poseidón, demasiado inmersa en la acción.
“Metis, ¡qué agradable sorpresa! ¿Qué los trae por aquí?”, saludó y a la vez interrogó Hera, su tono elegante ocultando su curiosidad.
Y quien respondió su pregunta fue, naturalmente, Zeus, el cual no desaprovechó la oportunidad para lucirse ante sus encantadoras hermanas. “¡Ejem! Hermosas hermanas, es un placer contemplar su brillo en este día tan espléndido.” Comenzó con ánimo poético, su carisma natural fluyendo.
“Metis y yo hemos sido enviados por nuestra madre, la cual se encuentra realmente preocupada por su seguridad, así que hemos sido enviados a buscarlos.” Su tono era melodioso y tranquilizador.
“Entiendo”, dijo Hestia sin impresionarse por lo que dijo Zeus, o el claro intento de coqueteo que este realizó, para volver su atención al entretenimiento que ofrecía la batalla.
“Muchas gracias por preocuparse por nosotros”, dijo Deméter asintiendo en reconocimiento, un gesto de agradecimiento genuino. “Son bienvenidos; si quieren, pueden quedarse a mirar con nosotros.” Deméter señaló dos sillas plegables que estaban a un lado y les hizo un gesto para que se sentaran. Ambos se sentaron para mirar la batalla de Poseidón y Hades a la distancia, ahora con una audiencia ampliada.
Mientras tanto, Metis tenía clara curiosidad por el yate, estudiando su diseño y materiales, haciendo preguntas sobre su proceso de fabricación.
Pero se desilusionó al no obtener respuesta, lo único que sabían las hermanas era que fue algo que Hades literalmente sacó de la nada, una de sus muchas excentricidades.
Mientras tanto, Zeus, a su lado, se encontraba algo tenso, sin mostrar irritación en su rostro, pero apretando los puños con fuerza, su mandíbula tensa. Aunque normalmente estaría más que feliz de estar rodeado por un grupo de hermosas mujeres, en esta ocasión no podía concentrarse en eso.
Sus ojos estaban fijos en la distancia, justo en la dirección donde se encontraban sus hermanos mayores.
Pero no podía estar feliz en absoluto, ya que podía ver cómo Poseidón estaba utilizando los rayos para atacar. Se suponía que los rayos eran únicos y exclusivos de él, ¡su dominio! Pero claramente veía cómo otra persona, sobre todo uno de sus hermanos, los estaba utilizando, incluso de mejor manera que él.
Aunque no eran tan potentes como los suyos, su tiempo de lanzamiento sí era más corto que el suyo. Y eso lo enojaba, una furia silenciosa lo consumía; no aceptaba que alguien fuera mejor que él en su propio elemento. Pero no podía hacer nada.
No se atrevía a enojarse y confrontar a su hermano, principalmente porque no podía darse el lujo de enemistarse con Poseidón, arriesgándose a causar el disgusto de sus demás hermanos y la posibilidad de enemistarse con ellos.
Sobre todo, con ese tipo raro de Hades. Aunque Zeus no podía tomárselo en serio, sobre todo por las cosas extrañas que lo había visto hacer durante estos últimos meses, tenía que admitir una cosa: era fuerte, mucho más fuerte que él, y no se atrevía a ofenderlo en absoluto, porque al parecer todos sus demás hermanos lo seguían como una especie de líder, una figura central. Algo que solo lo disgustaba aún más. Pero no debía desesperarse todavía. Aún quedaban varios años antes de que SU alianza declarara la guerra a los Titanes.
Cuando llegara el momento, podría demostrar su valía, demostrar por qué él era el más apto para liderar a la alianza contra los Titanes. Después de todo, ya tenía el apoyo de Prometeo, Metis la hija de Océano, y de los hijos de la diosa Estigia, junto con miles de otras fuerzas que apoyaban a su madre y a él.
Mientras que sus hermanos, por otra parte, ni siquiera habían empezado a formar sus propias alianzas, así que él tenía una clara ventaja sobre sus hermanos, una ventaja que pensaba capitalizar.
De vuelta a la pelea.
Continuando con la pelea de los hermanos. Hades corría a gran velocidad sobre la superficie del mar, esquivando la lanza envuelta en rayos de Poseidón. No podía acercarse a él al estar en su elemento, y los constantes rayos que caían del cielo solo se lo dificultaban aún más.
No podía acercarse a él, al menos no sin usar más que solo su chakra, cosa que no iba a hacer para un entrenamiento, ya que quería probar los límites de sus habilidades sin depender de sus poderes más abrumadores. Pero ya estaba cansado de ser el pasivo, por lo que decidió tomar las riendas de la pelea nuevamente.
Rápidamente realizó sellos de manos: Pájaro (Tori), Buey (Ushi), y Serpiente (Mi). “¡Doton: Doroku Gaeshi (Elemento Tierra: Retorno a la Costa de Tierra)!”
(Nota: Sé que los sellos de mano no son necesarios para los usuarios de ninjutsu avanzados, pero la especialidad de Hades no es el elemento tierra, por lo que todavía los necesita).
Después de terminar de hablar, el mar pareció temblar bajo los pies de Hades, como si la tierra misma se alzara desde las profundidades.
Poseidón también notó esto, su cuerpo se tensó y se puso alerta, sintiendo el poder bajo el agua.
De repente, de las profundidades del mar, empezaron a surgir gruesas y gigantescas columnas de tierra que se alzaron hacia arriba en dirección a la superficie, rompiendo el agua.
‘¡Auge!’
De repente, enormes pilares y plataformas de tierra empezaron a elevarse sobre la superficie del mar, formando una red improvisada de tierra firme. Uno de los pilares estaba por golpear el cuerpo de Poseidón, pero este pudo esquivarlo por poco, la tierra emergiendo a su alrededor.
Hades, por su parte, saltó hacia uno de estos pilares, elevándose rápidamente hacia el cielo, ganando altura.
Hades había creado un conjunto de farallones utilizando su elemento tierra, formando una serie de columnas donde podía pararse firmemente, sin la desventaja que le otorgaba estar en el territorio de Poseidón.
Poseidón, al ver a Hades parado en el terreno elevado, chasqueó la lengua, un gesto de frustración. Ya no podría usar el agua del mar para acorralarlo. Pero eso no significaba que no tuviera otras formas de atacarlo, incluso si estaba en tierra firme. Poseidón rápidamente canalizó su poder divino hacia su puño.
‘¡Auge!’
Poseidón golpeó con fuerza la superficie del mar con la intención de causar un movimiento en las placas tectónicas utilizando su dominio divino sobre los terremotos, una de sus habilidades más devastadoras.
En circunstancias normales, si un terremoto es provocado en la tierra, puede causar que el suelo se agriete y las montañas se derrumben. ¿Pero qué pasa cuando un terremoto es provocado en el mar? La respuesta es, !un maldito tsunami¡.
Pronto, las placas tectónicas en el fondo del océano empezaron a moverse, causando rupturas a lo largo de las fallas geológicas, dando como resultado la formación de un gigantesco terremoto submarino que empezó a desplazarse en dirección a Hades.
Esto, combinado con el poder divino de Poseidón, dio como resultado que se movieran masivas cantidades de agua, formando enormes olas sobre la superficie del mar que pronto se combinaron para formar un tsunami de proporciones masivas, un muro de agua que se alzaba sobre el horizonte.
Hades, al observar cómo el gigantesco ataque, capaz de devorar una isla pequeña, se dirigía hacia él, decidió no contenerse y utilizar uno de sus mejores ataques. Hades levantó una mano hacia el cielo, y pronto, sobre la palma de su mano, se formó una esfera compuesta por cientos de hilos de chakra que giraban en todas direcciones, una concentración de energía pura: era el Rasengan. Pero no se detuvo ahí. Primero, añadió la naturaleza de chakra de fuego, causando que el Rasengan se convirtiera en un Rasengan de Fuego: Katon Rasengan, la esfera ardiendo con un calor intenso.
Pero no se detuvo allí. Hades volvió a añadir una segunda naturaleza elemental al Rasengan.
Esta vez, una fuerte ráfaga de viento rodeó la esfera ardiente, causando que las llamas naranjas se convirtieran en llamas amarillas blanquecinas, demostrando que su temperatura de miles de grados había aumentado varias veces.
Este era el Rasengan Ardiente: Shakuton Rasengan, una combinación letal. Pero cuando parecía que Hades estaba a punto de lanzar el ataque, sucedió algo más. Hades añadió una tercera naturaleza de chakra: el elemento Tierra.
Pequeñas moléculas de polvo blanco empezaron a flotar dentro de la esfera de Chakra, emitiendo pequeñas pulsaciones de energía.
Esta era la última creación añadida al repertorio de técnicas de Hades: el Rasengan de Polvo: Jinton Rasengan, una técnica de descomposición.
Cuando el Tsunami estaba a menos de 300 m de Hades, este arrojó la esfera que tenía en su mano en dirección del tsunami.
‘¡Chocar!’
El ataque, que había impactado contra el agua, causó una explosión, pero no una convencional. Desde el punto donde había impactado el Rasengan, empezó a expandirse una cúpula de energía blanca que pronto devoró al tsunami. Y pronto, todo lo que estaba dentro de la esfera -agua, rocas, peces- empezó a desintegrarse a nivel molecular, borrado de la existencia. Cuando la cúpula blanca desapareció, dejó un gigantesco agujero en el mar que empezó a llenarse de agua a gran velocidad, como si el mar mismo se curara de una herida profunda.
“¡¿Qué… qué demonios?! ¡¿Qué clase de ataque fue ese?!” Poseidón, que había presenciado toda esta escena, se quedó rígido como una piedra, sus ojos muy abiertos por la incredulidad.
El gigantesco Tsunami había sido su mejor ataque y, aun así, había sido borrado como si nunca hubiese existido, pulverizado por una sola técnica. Y todo por un simple ataque.
Su plan original era que el Tsunami derribara los pilares de tierra, obligando a Hades a volver al mar donde él podría pelear con una ventaja decisiva. Pero ahora, ya no estaba seguro de poder lograrlo; el poder de Hades era incomprensible.
Y no solo Poseidón, sino que también los hermanos de Hades a la distancia pudieron ver esta escena, y cada uno tuvo reacciones diferentes.
Deméter y Hestia parecían un par de colegialas animando a su jugador de fútbol favorito, charlando animadamente sobre la pelea, y sobre todo sobre el último ataque de Hades, fascinadas por el espectáculo.
Hera no dijo nada, pero incluso ella tuvo que reaccionar al mirar el efecto y las consecuencias causadas por el Jinton Rasengan, su compostura habitual ligeramente resquebrajada.
Puede que sus otras hermanas no hayan comprendido los efectos de ese aterrador ataque, pero ella sí: el tsunami no fue simplemente vaporizado o quemado; cuando el agua, impregnada con el poder de Poseidón, entró en contacto con la esfera de energía blanca, comenzó a descomponerse hasta que solo quedaron pequeñas partículas de lo que una vez fue el agua de mar.
Un ataque capaz de descomponer la materia y energía a este nivel era realmente aterrador a sus ojos.
Zeus, que ya estaba ligeramente conmocionado cuando vio cómo Hades creaba una isla de la nada, ahora estaba aterrorizado al ver los efectos de su último ataque. Esa pequeña esfera que parecía un ataque débil resultó ser un ataque realmente aterrador. Aunque no lo admitiría, por un momento sintió algo de temor ante la idea de que él mismo recibiera dicho ataque; el poder de Hades era de otra liga.
“¡Fusión primordial!”, fue todo lo que dijo Metis, llamando inmediatamente la atención de todos, su voz tensa con el asombro.
“¡¿La qué?!”, replicó Hestia, pidiendo una explicación, la curiosidad de su espíritu juvenil.
Metis no perdió el tiempo y empezó a explicar lo que ya entendía sobre lo que había visto, su mente analítica procesando la información a gran velocidad.
“La fusión primordial es algo que surge de la combinación de las fuerzas elementales. El ataque que Hades acaba de realizar se formó al unir la Tierra, el Viento y el Fuego. Pero no solo los mezcló, sino que creó una fuerza que puede revertir el proceso de creación. Es como si su ataque pudiera tocar la misma matriz de la que se formó el mundo, la esencia de la existencia misma.” Explicó Metis con total seriedad, mientras miraba a la distancia cómo Poseidón seguía lanzando ataques de agua hacia Hades, solo para que este los vaporizara o los desviara con fuego y viento, una demostración constante de su poder.
“Ese tipo de poder no es algo que cualquier dios pueda lograr. Podría decir con seguridad que es una hazaña comparable con el poder de Gaia, la Primordial de la Tierra, para crear vida silvestre y controlar todo lo que hay sobre la Tierra, o el aliento de los cielos de Urano que dio forma a las cosas. No se trata solo de invocar los elementos, sino de entender la fórmula de su existencia.”
Metis se llevó una mano a la barbilla, pensativa. “Me recuerda bastante a una historia que escuché sobre una deidad en Oriente que posee el concepto de la destrucción y la creación. Muchos rumores sobre él dicen que su inmenso poder puede reducir el universo a un estado primordial para que surja uno nuevo; es una forma de ‘limpieza’ o ‘purificación’ a través de la aniquilación total de todas las cosas.”
(Para quienes no lo captaron, se refiere a Shiva del panteón hindú).
Al terminar de escuchar la explicación de Metis, todos los demás hermanos se quedaron mudos, el silencio de la sorpresa cayendo sobre ellos. Ninguna de las tres hermanas sabía qué decir u opinar ante la descripción que Metis había dado sobre el poder de Hades. Bueno, todos menos uno.
“¡No puede ser! ¡¿Cómo es que Hades tiene esa clase de poder?!”, preguntó Zeus en shock, su voz apenas un susurro, la incredulidad tiñendo sus palabras.
“Bueno…” Metis miró la figura de Hades a la distancia, entrecerrando los ojos por un momento. “Yo…” suspiró, “no lo sé.”
“¡¿Cómo que no lo sabes?!”, interrogó Zeus, su incredulidad convirtiéndose en irritación.
“¡Porque no veo nada extraño en él, o mejor dicho, sí miro algo extraño, solo que no lo comprendo!”, exclamó Metis, con su voz algo desanimada, la frustración evidente. “Cuando miro el cuerpo de Hades, además de su poder Divino, no puedo sentir nada más que sea extraño. Lo único extraño que podría haber en su cuerpo es que tiene una cantidad exagerada de energía vital, y su aparente capacidad para manipular las fuerzas naturales para manifestar elementos de la nada. ¡Pero simplemente no puedo entender cómo!”
“Quizás sea por la absorción de energía natural”, exclamó Hestia, levantando una mano en tono algo inseguro sobre su respuesta, una idea que había escuchado de Hades.
“¡¿Disculpa, qué dijiste?!”, Metis volteó su cabeza tan rápido como su cuerpo se lo permitió, la sorpresa electrificando su rostro.
“¿Absorción de energía natural?”, repitió Hestia, un poco más segura.
“¡Eso… no es posible!”, exclamó Metis con los ojos muy abiertos, una revelación que desafiaba sus conocimientos.
“¿Qué no es posible? ¿A qué te refieres, amorcito?”, preguntó Zeus, realmente intrigado, su propia curiosidad superando su resentimiento.
“¿Por qué no sería posible para Hades hacer eso?”, dijo Metis, adoptando un semblante bastante serio, toda su atención concentrada en el misterio de Hades.
“¿Podrías explicarnos de lo que estás hablando?”, preguntó Hera, estando bastante interesada en el tema, la posibilidad de un poder tan único capturando su mente analítica.
“Para resumirlo, el absorber la energía natural es algo que solo puede ser logrado por aquellos que tienen una profunda conexión con la tierra (se refiere al planeta, no a Gaia), otorgándole a sus poseedores poderes que van más allá de la simple divinidad. Algunos muy poderosos incluso pueden llegar a controlar algunos aspectos de la creación, como la vegetación, el agua, el fuego, o incluso algunos muy raros y peligrosos como la luz, las sombras y las fuerzas fundamentales del universo como la gravedad y el espacio.” Explicó Metis, su voz grave.
“Pero Hades ya puede hacer todo eso, ¿por qué crees que él no podría ser uno de esos seres que está conectado con la naturaleza?”, preguntó Deméter con claras dudas en su rostro, la lógica de Metis chocando con la evidencia.
“Porque eso es una hazaña que solo puede ser lograda por seres de inmenso poder; por lo general, solo los Primordiales logran establecer una conexión profunda con los elementos de la naturaleza”, explicó Metis, para luego agregar,
“Nosotros somos diferentes, nosotros los dioses tenemos una divinidad y dominios divinos; podemos manipular e influir en aspectos del universo correspondientes a nuestros dominios, pero no podemos crear algo de la nada ni generar vida a través de nuestro poder, debido a que nuestra divinidad está más diluida desde la raíz (Caos). Por eso es por lo que nosotros los dioses necesitamos del coito para poder engendrar vida, no como aquellos grandes seres antiguos que pueden crear vidas sin necesidad del coito, simplemente utilizando la energía de su núcleo divino como base para dar forma a sus creaciones. Un dios del fuego jamás podrá controlar el agua, y un dios de la tierra nunca podrá controlar el cielo.”
“Pero lo que su hermano ha demostrado el día de hoy es algo que no debería poder hacer. Él es un Dios de la Muerte, con solo mirar sus dominios divinos cualquiera se puede dar cuenta de esto, pero aun así es capaz de hacer cosas que no debería: puede controlar el fuego, la tierra, el aire y quién sabe cuántos más elementos, y sin infundir una sola pizca de divinidad o energía mágica.”
“También puede controlar las plantas y hacerlas crecer”, añadió Deméter, la lista de anomalías creciendo.
“Bueno, eso es genial, ahora también se ha metido en el dominio de Lady Gaia”, Metis parecía estar teniendo una migraña, para luego recostarse contra Zeus mientras se sobaba las cejas con algo de frustración. Finalmente había terminado de explicar lo mejor que pudo el porqué la condición de Hades era tan extraña, pero eso solo había generado más dudas que respuestas.
[Aquí va una pequeña explicación sobre el chakra de hades]
Hay que aclarar que Hades solo utiliza chakra para sus ataques elementales. ¿Y él por qué los dioses no se dieron cuenta de que esta energía era chakra, y la confundieron con otra cosa? Pues porque no lo conocen; ellos no conocen la energía del chakra, ya que no es una energía que se forme naturalmente del planeta, sino que es una energía que fue otorgada por el Árbol Sagrado de los Otsutsuki, es decir, que es una energía alienígena, completamente ajena a la magia o divinidad que hay en el cuerpo de nuestro protagonista.
Y eso se explica por qué el Chakra en Naruto es una Forma de Energía Vital Controlable. En Naruto, el chakra es una combinación de dos tipos de energía:
Energía física (身体エネルギー – karada enerugī): Derivada del cuerpo y la vitalidad del individuo.
Energía espiritual (精神エネルギー – seishin enerugī): Derivada de la mente, la fuerza de voluntad, la imaginación y la disciplina.
Los ninjas mezclan y manipulan estas dos energías para crear el chakra, que luego canalizan para realizar técnicas (jutsus) que desafían las leyes naturales: caminar sobre el agua, escalar paredes, lanzar bolas de fuego, crear ilusiones, curar heridas o potenciar sus habilidades físicas. Incluso existe la “energía natural” que, al ser combinada con el chakra, permite el “Modo Sabio”, elevando las capacidades del usuario a un nivel aún más trascendente.
En la mitología griega antigua existe una energía llamada “Pneuma” (Grecia Antigua): El “aliento” o “espíritu” que daba vida, un “aliento” que es la energía natural que todos los seres vivos poseen. La energía chakra de Hades fácilmente podría hacerse pasar por este tipo de energía.
¿Por qué el Chakra de Naruto sería confundido con la Energía Vital o Poder Divino?:
Manipulación de la Vida: Tanto el chakra como la energía vital son la esencia de la vida. Para un dios o un practicante de magia antigua, ver a alguien manipular esta esencia para crear efectos asombrosos (como curaciones instantáneas o explosiones elementales) sería visto como una manifestación de control sobre la vida misma.
Habilidades Sobrenaturales: Las técnicas de los ninjas (ninjutsu, genjutsu, taijutsu) a menudo parecen milagrosas, y en el mundo no sobrenatural, cuanto más raro es algo, más común puede llegar a ser.
Ninjutsu elemental: Manipular fuego, agua, viento, tierra o rayos a voluntad sería interpretado como el dominio de los elementos, una capacidad a menudo atribuida a la divinidad en el caso de los dioses, o la manipulación de energía mágica en el caso de otras razas (como Zeus controlando los rayos o Poseidón el agua) o magos muy poderosos.
Genjutsu: La creación de ilusiones perfectas podría parecer un engaño divino o una magia de encantamiento de altísimo nivel.
Taijutsu potenciado: La fuerza y velocidad sobrehumanas obtenidas con chakra serían vistas como la bendición o manifestación de una fuerza mística, similar a la fuerza de un semidiós o un héroe imbuido de poder divino.
Jutsus Médicos: La capacidad de curar heridas graves al instante con chakra sería vista como una habilidad curativa divina o un milagro.
Conexión Cuerpo-Mente-Espíritu: El hecho de que el chakra se origine tanto de la energía física como de la espiritual, y requiera disciplina mental para moldearse, resonaría con las filosofías antiguas que ven la interconexión entre el cuerpo, la mente y el alma como clave para el poder espiritual o mágico.
Absorción de Energía Natural (Modo Sabio): El “Modo Sabio” de Naruto, que implica la absorción de energía natural del entorno, es la manifestación más directa de esta confusión. Para un dios o mago antiguo, esto sería indistinguible de un mortal fusionándose con la esencia de Gaia (la Madre Tierra), obteniendo poder directamente del mundo, o de un asceta alcanzando un estado de iluminación y unidad con el cosmos que le otorga habilidades divinas, como los Sennin o los Rishis del hinduismo.
Percepción sensorial: Los usuarios de magia y los dioses en los mitos a menudo tienen una percepción del mundo más allá de los cinco sentidos. Podrían “sentir” las vibraciones energéticas, las auras o las intenciones. El chakra, siendo una energía palpable para los ninjas, sería percibido por ellos como una manifestación energética clara, lo que refuerza la idea de que es una “energía vital” manipulable.
En conclusión, la forma en que el chakra opera en Naruto, siendo una amalgama de energía física y espiritual que permite proezas sobrenaturales y la conexión con la energía del mundo, lo haría prácticamente indistinguible de la “energía vital” o un “poder divino” para cualquier figura de la mitología antigua, ya sea un dios o un practicante de magia.
(Para que luego no digan que todo lo que escribí anteriormente me lo saqué de la nada, o está injustificado).
Continuando con la historia
La situación para Poseidón no era buena, en absoluto. No importaba qué tipo de ataque utilizara, Hades siempre encontraba la forma de contrarrestarlo. ¿Si atacaba con agua? Él utilizaba fuego o lava.
¿Si creaba terremotos para atacarlo con tsunamis? Hades los destruía antes de que lo alcanzaran.
¿Si atacaba con rayos? No servía de mucho, la otra parte era más rápida y los esquivaba antes de que lo alcanzaran.
¿En cuanto a la idea de atacarlo cuerpo a cuerpo? Ni bromees, Poseidón ya lo había intentado antes y nunca terminaba bien para él; tan solo hacía un rato, Hades casi le rompe el cuello con una llave.
Él siempre había sabido que no podía ganarle a su hermano mayor, era algo que comprendió después de ser derrotado más de 300 veces por él, incluso si Hades se contenía, o incluso después de que despertó su poder divino y se volvió más fuerte, todavía no era un rival, lo cual realmente lo molestaba.
No quería seguir siendo solo el tercer hermano más fuerte de la familia (la segunda más fuerte es Hestia). Sabe que no puede ganarle a Hades, pero no dejará de esforzarse para lograrlo; él es terco y lo reconoce, y definitivamente no permitirá que lo dejen más atrás.
“¡¡Hades!!”
Poseidón dio un grito reforzado por su poder divino, causando que su estruendosa voz recorriera kilómetros de distancia, siendo claramente escuchada por Hades, que en ese momento estaba parado en la cima de uno de los pilares de piedra. Hades, al escuchar el llamado de Poseidón, levantó su cabeza para mirarlo, dándole su completa atención.
“¡¡Voy a darlo todo en este último ataque, no me voy a contener, espero que tú tampoco lo hagas!!” gritó nuevamente Poseidón, para recibir un asentimiento de cabeza de parte de Hades. Poseidón sonrió levemente ante esto, para después poner una expresión seria y sumergir completamente su cuerpo en el agua.
Hades miró expectante el lugar donde Poseidón había desaparecido, pero después de esperar un rato, no pasó nada.
“Esto, ¿qué está haciendo? ¿Por qué Poseidón se tarda tanto?” Gracias a su percepción, Hades sabe que Poseidón sigue en el mismo lugar, pero no hay ningún movimiento de su parte. Justo cuando Hades se preguntaba si debía tomar la iniciativa de atacar, finalmente notó un cambio. Toda el agua circundante del mar que se encontraba en las cercanías empezó a converger hacia la ubicación donde se encontraba Poseidón.
Pronto el agua comenzó a elevarse hacia arriba, pronto una gigantesca masa de agua se había levantado a más de cien metros sobre la superficie del mar. Dentro de esta se encontraba flotando el cuerpo de Poseidón, el cual parecía estar haciendo un enorme esfuerzo para mantener toda el agua de mar unida. Pero no terminó ahí; Poseidón, utilizando toda su concentración y poder divino, comenzó a moldear el agua de mar que lo rodeaba.
Pronto la superficie del agua comenzó a tomar forma: primero dos grandes brazos, después un torso y por último la cabeza; lo antes solo era una masa de agua se había convertido en una gigantesca figura humanoide hecha completamente de agua. La figura de Poseidón flotaba dentro de la cabeza de este coloso.
Ahora Hades comprendía a qué se refería Poseidón con “darlo todo”; esto sin duda era darlo todo. Por el tamaño y forma de la figura, Hades sabía que Poseidón se había basado en su técnica Susanoo para crear a su propio humano gigantesco.
Pero también sabía que algo de ese tamaño no era fácil de mantener en absoluto; desde su posición podía ver cómo el cuerpo de su hermano estaba temblando ante el esfuerzo de mantener un gigante hecho de lo posiblemente son cientos de miles de toneladas de agua.
Por eso, esta vez Hades iba a corresponder como es debido.
Hades aplaudió juntando las palmas de sus manos con fuerza, mientras que su cuerpo liberaba una monstruosa aura de chakra.
“¡Mokujin: Técnica del Humano de Madera!”
Desde los pilares de piedra que se alzaban debajo de los pies de Hades, emergieron grandes enredaderas de madera que pronto empezaron a fusionarse hasta formar un gigantesco árbol.
Hades rápidamente saltó hasta las ramas superiores del árbol y se paró firmemente utilizando chakra en sus pies.
Pronto el árbol empezó a cambiar hasta formar a un gigantesco humano de madera con un dragón de madera envuelto alrededor de su cuerpo; Hades lo había hecho lo suficientemente grande como para igualar al gigante hecho de agua de Poseidón.
‘¡Retumbar!’
El humano de madera se paró firmemente sobre la superficie inundada de la isla artificial que había creado anteriormente. Ninguno de los dos realizó el primer movimiento; la tensión parecía haberse solidificado en el aire ante la presión que irradiaban los dos gigantes elementales.
Bueno, eso fue hasta que el gigantesco hombre de madera realizó un gesto obsceno, levantando el dedo de la mano en dirección de Poseidón. De repente, el gigante de agua se movió.
Su cuerpo se deslizó a gran velocidad sobre la superficie del mar directamente para colisionar con el hombre de madera. El humano de madera tomó una postura defensiva, parándose firmemente, preparado para recibir el ataque de la otra parte.
Cuando el gigante de agua llegó frente al hombre de madera, no perdió el tiempo y lanzó un poderoso golpe directo a la cabeza del humano de madera. El humano de madera, por su parte, levantó una mano para interceptar el golpe.
‘¡Auge!’
El impacto agitó el mar, generando una onda de choque que partió la tierra bajo los pies del humano de madera y levantó enormes olas de viento en todas direcciones.
“¡Mierda!” exclamó Hades al sentir cómo el humano de madera perdía el equilibrio al no tener una superficie donde apoyarse. Rápidamente dirigió parte de su Chakra hacia las plantas del pie del humano de madera, causando que este fuera capaz de pararse sobre la superficie del mar.
Rápidamente Hades dio una orden y el humano de madera lanzó un golpe directo al brazo derecho del gigante de agua. Poseidón también notó esto y quiso esquivar, pero desgraciadamente no fue lo suficientemente rápido.
‘¡Pum!’
El brazo del humanoide de agua fue directamente destruido en una explosión de agua. Ante esto, Poseidón entró un poco en pánico; no esperaba que su construcción fuese dañada a tal grado.
Rápidamente movilizó grandes cantidades de agua, tratando de reconstruir el brazo perdido, mientras que con su otra mano intentó desesperadamente empujar al humano de madera, tratando de crear distancia entre ellos.
Pero Hades no lo iba a permitir; de la espalda del humano de madera surgió la figura del gigantesco dragón de madera. El cual, en un movimiento rápido, envolvió su cuerpo serpentino alrededor del brazo del gigante de agua, empezando a apretarlo.
Poseidón se lamentó al ver cómo el otro brazo también era atrapado por el gigante de madera de su hermano.
Rápidamente se dio cuenta de que su habilidad tenía una gran desventaja ante la construcción de madera de Hades; no solo carecía de la solidez necesaria para penetrar la defensa del humano de madera, sino que también su energía estaba siendo absorbida por el humano de madera a través del contacto.
De seguir así, no pasaría mucho tiempo hasta que Poseidón finalmente se quedara sin energía para mantenerlo. Si no hacía algo rápidamente, su hombre de agua se desharía en un charco.
Poseidón rápidamente puso toda su energía en regenerar el brazo derecho perdido, y cuando este estuvo completo nuevamente, lo utilizó para atacar. El brazo derecho del gigante de agua lanzó un potente chorro de agua a presión, el cual empujó hacia atrás el cuerpo del humano de madera, haciendo que este cayera de espaldas sobre la superficie del mar, creando grandes olas. Poseidón no perdió esta oportunidad y rápidamente controló el agua para que esta envolviera los brazos y piernas del humano de madera, impidiéndole levantarse.
Hades frunció el ceño al ver esto.
Poseidón, controlando al gigante de agua, avanzó sobre la figura del humano de madera.
‘Pum’ ‘Pum’ ‘Pum’
Golpe tras golpe cayeron sobre el humano de madera de Hades, causando que su resistente cuerpo se astillase en las zonas del pecho y los brazos.
Hades, que vio todo esto desde la cabeza del humano de madera, no pudo evitar hacer una mueca leve. Tenía que admitirlo, el ataque del colosal hombre de agua de Poseidón no era débil, pero desgraciadamente carecía de la fuerza para destruir al humano de madera.
Rápidamente Hades controló el cuerpo del dragón de madera para que este se deshiciera de las ataduras que restringían al humano de madera. Una vez el humano de madera tuvo una mano libre, Hades concentró chakra en la palma de la mano del humano de madera. Pronto una esfera de Chakra giratoria azul rodeada de grandes cuchillas de viento de 20 metros de diámetro se formó en la gigantesca mano del humano de madera.
Hades no perdió el tiempo y lanzó el Rasengan futon contra el gigante de agua de Poseidón.
Poseidón vio esto e intentó que el gigante acuático cruzara los brazos para cubrirse del ataque.
‘¡Explosión!’
Una gigantesca explosión consumió el área, destruyendo directamente el gigante de Poseidón. Y dañando al humano de madera de Hades.
El cuerpo de Poseidón salió directamente despedido hacia atrás a gran velocidad, rebotando varias veces en el agua. Su cuerpo se encontraba en muy mal estado, presentaba marcas de cortes que se extendían por todo su cuerpo, de las cuales salía sangre dorada a borbotones.
“¡Mierda!, me pasé.”
Hades, que todavía estaba sobre la cabeza del humano de madera, vio esta escena y no pudo evitar entrar en pánico. Rápidamente voló en dirección al cuerpo de Poseidón que se encontraba flotando sobre el agua. Rápidamente lo cargó y revisó su estado.
‘¡Suspiro!’ “Menos mal.”
Hades suspiró de alivio, Poseidón se encontraba malherido y desmayado, pero ante todo seguía vivo. Rápidamente voló en la dirección donde se encontraban sus hermanos. Estos, al ver el estado en el que se encontraba Poseidón, se preocuparon profundamente. Rápidamente Hades convocó a Katsuyu para que esta lo ayudara a tratar las heridas de su hermano.
“Hades-sama, ¡qué gusto verlo el día de hoy!”, saludó la suave voz infantil de Katsuyu.
“Maestra, necesito que por favor trates a mi hermano, rápido, se está desangrando”, dijo Hades con un poco de impaciencia. Katsuyu volteó la mirada y vio la figura malherida de Poseidón.
“Entendido”, fue todo lo que dijo antes de que su cuerpo se separara en docenas de pequeñas babosas y empezaran a trepar por el cuerpo de Poseidón, liberando una cálida luz verde, acelerando su proceso de curación.
Sus heridas superficiales se cerraron; incluso las heridas en sus órganos fueron curadas a una velocidad bastante más rápida de lo normal. Su factor curativo natural como dios, sumado al poder curativo de Katsuyu que aceleraba el proceso de curación natural de su cuerpo, las heridas mortales que habrían tomado varios días, incluso una semana en curar, solo le llevaron unos minutos. Después de unos minutos, Poseidón finalmente abrió los ojos, este levantó su cuerpo con dolor punzante para sentarse sobre la mesa en la que lo habían puesto.
“¿Qué me pasó?”, se rascó la cabeza con confusión.
“¡Hermano!, ¡qué bueno que despertaste!”, la primera que se dio cuenta de su despertar fue Deméter, la cual se acercó para apoyarlo mientras este acomodaba su cuerpo con rigidez. “Poseidón, ¿te sientes bien?”, preguntó con precaución.
“No, realmente no, me siento como si me hubiesen apuñalado cientos de veces”, dijo con sinceridad mientras miraba su cuerpo ya curado, pero todavía sintiendo el dolor fantasma que le ocasionó el recibir el Rasengan gigante de Hades.
“Me alegra saberlo, hermano, ¡qué bueno que todavía sigues vivo!”, dijo Hades acercándose a Poseidón, seguido de sus demás hermanas, junto a Zeus y Metis.
“Sí, pero por poco no lo hago gracias a ti”, dijo Poseidón con un tono ligeramente enojado.
“Eh, sí, lo siento por eso”, dijo Hades desviando la mirada con algo de vergüenza.
Poseidón solo lo miró por un momento y luego suspiró, “No importa, de cualquier forma yo fui quien te pidió que lo dieras todo.” Poseidón levantó su mano en signo de apretón “Fue una buena pelea.”
Hades con gusto correspondió al gesto de respeto “Igualmente.”
Pero en su mente pensaba otra cosa: “No jodas, Poseidón, si lo hubiera dado todo ni tus cenizas hubieran quedado.” Hades lo pensó, pero no se atrevió a decirlo, no queriendo dañar más la frágil confianza que Poseidón tenía en sí mismo.
Aunque sabía que su hermano era de carácter fuerte y orgulloso, esto también podría llegar a ser contraproducente para él, sobre todo si empieza a dudar de sí mismo, podría llegar a deprimirse, perder sus ganas de entrenar, o enfurecerse y montar un escándalo. Hades todavía recuerda que en una ocasión, cuando todavía estaban en el estómago de Kronos, Hestia llevó a Poseidón a entrenar al patio delantero y lo terminó humillando frente a todos sus demás hermanos; Poseidón se quedó recluido en su habitación durante una semana entera sin hablar con nadie, y si no fuera porque Hestia lo amenazó, no habría salido en absoluto.
Mientras Poseidón y Hades se apretaban la mano uno al otro con fuerza, teniendo un momento fraternal, fueron repentinamente interrumpidos.
“Oigan, no quiero interrumpir su momento de masculinidad”, dijo Hestia desde un lado.
“Pero ya que tú y Poseidón terminaron de entrenar, ahora es mi turno”, dijo Hestia mientras se quitaba sus zapatillas y su chaqueta.
Quedándose únicamente con un top deportivo y unos shorts cortos que mostraban su musculatura definida, una ropa bastante delgada pero cómoda y resistente, que le permitía moverse con agilidad y comodidad a la hora de pelear, además de que las prendas son bastante resistentes y de buena calidad.
Zeus, al ver esto, no pudo evitar darle una mirada furtiva, pero rápidamente desvió la mirada cuando notó que está ya lo estaba viendo de manera no muy amigable. Hades, por otra parte, se encogió de hombros.
“Déjame tomar agua y empezaremos.” Con eso dicho, se dirigió a la cabina del yate y abrió un compartimento en una esquina donde había una hielera llena de bebidas frías.
Hestia, por otra parte, no perdió el tiempo, encendió sus pies en fuego y salió disparada a la distancia, preparándose para elegir un lugar donde iniciar su pelea.
“También puede volar”, murmuró Zeus, con algo de desgana mientras veía a Hestia moverse a la distancia.
No era que volar fuera una habilidad rara o única, pero no todos los dioses podían hacerlo con la facilidad o velocidad con la que Hestia y Hades lo hacían.
Pero lo hacía sentir que su capacidad innata para volar ya no era tan especial entre sus hermanos.
“Hum, pero igualmente sigo siendo más rápido”, por lo menos puede confiar en que él puede desplazarse con mayor rapidez a la hora de volar gracias a su dominio sobre el Rayo.
Hades salió de la cabina, ya habiendo saciado su sed y habiéndose cambiado la ropa de entrenamiento por un Gi negro que tenía como repuesto.
“Muy bien, es hora de iniciar, ¡deséenme suerte!” No perdió el tiempo y se alzó en vuelo, siguiendo la dirección en la que podía sentir a Hestia.
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