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Un Dios De La Muerte Como Ningún Otro En Animé World - Capítulo 27

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Capítulo 27: 25. El saqueo divino

En lo profundo de una caverna excavada en la ladera de una montaña, se encontraba una lujosa e imponente habitación. Las paredes, el techo y los pisos de la estancia estaban hechos de hormigón reforzado con varias capas de bloques de acero del mundo de Minecraft, confiriéndole una resistencia formidable. La habitación estaba decorada con múltiples lámparas LED de luz neutra que iluminaban el oscuro espacio, mientras que en su interior se hallaban instaladas varias mesas laminadas, dispuestas de manera eficiente.

Alrededor de estas mesas, innumerables clones de sombra, creados por Hades, trabajaban con total concentración sobre hojas de papel especial. Sus dedos grababan a gran velocidad una serie de caracteres y símbolos complejos de Fūinjutsu, utilizando pólvora para impregnarla en el papel mientras trazaban los kanjis de “explotar” (爆, baku). Este papel fue producido por el propio Hades utilizando su chakra de tierra para moldear el papel endurecido, el de aire para darle ligereza, y finalmente el de agua para hacerlo resistente al calor, volviéndolo casi inmune al fuego. Un grupo de clones se dedicaba a infundir grandes cantidades de pólvora sobre las hojas para después trazar los sellos de explosión sobre ellas, infundiéndoles por último chakra que actuaría como una “carga” explosiva sobre el sello de la Etiqueta Detonante (起爆札, Kibaku Fuda).

En el otro extremo de la gigantesca habitación, otro grupo de cinco clones operaba con igual eficiencia. Tres de ellos creaban a gran velocidad las etiquetas de papel utilizando su habilidad de moldear el chakra para darles forma. Los dos restantes, por su parte, utilizaban su habilidad de los Seis Caminos, “Creación de Todas las Cosas” (万物創造, Banbutsu Sōzō), para moldear los elementos, dando forma a grandes cantidades de polvo de pólvora. Lo hacían con una habilidad asombrosa, empleando la Liberación Yin-Yang (Onmyōton) para crear la pólvora de la nada.

Mientras tanto, el verdadero Hades se encontraba en una esquina, apilando las etiquetas explosivas en grandes cantidades. Tenía varias pilas en fila que fácilmente llegaban hasta el techo. ¿El porqué de todo esto? Principalmente por dos razones. La primera era para aumentar su habilidad {Maestro del Sellado Fūinjutsu: Novato} y la segunda, por la última misión que había recibido del sistema.

[Misión del Sistema]

[Demolición Explosiva]: Infiltrarse en la fortaleza de los Titanes y hacerla volar por los cielos.

[Recompensas]: Cupón Plateado X4, Cupón dorado X1, Puntos de Atributo +20.

Esta era una misión de alto riesgo, pero también de alta recompensa, tanto que Hades no podía dejarla pasar. En situaciones normales, una sola etiqueta explosiva sería apenas equivalente a una carga de C4.

Naturalmente, esto no sería suficiente para hacer estallar el templo de los Titanes. Sin embargo, Hades no solo tenía una etiqueta, ni siquiera cientos de ellas; en ese momento, gracias al esfuerzo conjunto de sus clones, había logrado acumular la increíble cantidad de 500,200 etiquetas explosivas listas para detonarse en cualquier momento, junto con 87 cargas de TNT de Minecraft.

Según su conocimiento, fundamentado en videojuegos, normalmente se necesitarían cientos, sino miles de bloques de TNT para derribar una gran montaña en Minecraft, debido a que estos tienen un rango de efecto limitado. Pero gracias a que su mundo funcionaba con leyes diferentes a las del juego, los bloques de TNT no solo no tenían un rango límite de explosión, sino que eran varias veces más destructivos que las cargas de TNT comunes.

Cada bloque tenía dimensiones cuadradas de un metro por un metro, y eran extremadamente sensibles al calor, pudiendo ser detonados con una pequeña chispa. Con todo esto, y las etiquetas que sus clones aún no habían fabricado, Hades estaba completamente seguro de poder derribar los templos en el monte Otris.

Hades procedió a colocar todas las etiquetas explosivas en su inventario. Luego, caminó hasta el frente de la habitación, donde se encontraba una gruesa puerta de hierro. Frente a ella, una placa de piedra firmemente puesta en el suelo. Hades pisó con algo de fuerza la placa, lo cual causó que la puerta de hierro se abriera para él.

Después de salir del laboratorio, Hades caminó por un pasillo de piedra hasta llegar frente a una trampilla. Tras atravesarla, finalmente llegó a una habitación mucho más pequeña que la anterior, pero en comparación con la habitación blindada, esta contenía todo tipo de comodidades: una cama doble de color rojo, una televisión colgada de una de las paredes de piedra, un sillón de masajes y, por supuesto, su centro de entretenimiento personal, con distintos tipos de consolas, tanto de sobremesa como portátiles, y un estante con varios juegos ordenadamente puestos en fila, encima de los cuales se encontraba una pequeña pila de cómics.

Hades caminó hacia una de las paredes en la cual había una palanca. Tiró de la palanca hacia abajo y, de repente, una parte de la pared se abrió, revelando otra habitación cubierta con losas de cerámica, dentro de la cual se encontraba una bañera lo suficientemente grande como para pasar por una pequeña piscina. Hades rápidamente se quitó su ropa y se metió en la bañera. Después estiró la mano a un costado, donde se encontraba otra palanca. Tiró de ella nuevamente, y desde la pared del fondo de la bañera se abrió una trampilla, causando que dos bloques de piedra conectados por pistones se separaran, y luego el agua comenzó a fluir.

Pero no terminó ahí. Hades volvió a estirar la mano a otra palanca que estaba al lado, y nuevamente tiró de ella. Un par de metros bajo tierra, debajo de las losas de piedra que componían la bañera, se había abierto un compartimento por el que comenzó a fluir lava en pequeñas cantidades, y pronto, como resultado, el agua que había llenado la bañera empezó a ponerse ligeramente caliente. Estos eran los beneficios de los bloques de Minecraft. Hades, con su conocimiento en construcción con bloques y su vívida imaginación, logró crear su propia base escondida en el interior de una de las montañas. Hades la había hecho con su esfuerzo, su sudor y muchos bloques de tierra, piedra, agua, lava y bloques de redstone, entre otros. Dando como resultado la construcción de una increíble base.

Hades se encontraba bastante satisfecho con su creación. Tenía todo lo que necesitaba e incluso más: energía gracias a las plantas de alimentación y las baterías que él mismo podía recargar con su chakra Raiton. Tenía su propia granja subterránea, la cual, aunque bastante pequeña, le permitía producir alimentos en cantidades absurdas. Cualquier cosa que sea sembrada en la tierra de Minecraft solo tardaría unos pocos días en crecer, resultando en que no tuviera que salir para conseguir sus propios alimentos, al menos en lo que a frutas y verduras respecta.

También instaló una cocina pequeña, la cual era bastante completa: tenía un horno, una estufa y dos neveras. En cuanto al lavaplatos, no lo necesitaba; la magia de Purificación de Aqua también tenía la capacidad de limpiar objetos. Un simple hechizo y los platos quedaban como si recién estuvieran comprados.

En un principio, su madre Rea le había ofrecido a Hades una de las habitaciones más grandes del templo principal oculto en las montañas, pero Hades, por sus propias razones, se negó.

No es que le incomodara vivir con sus hermanos o con su madre, pero realmente no tenía forma de explicar todas las cosas extrañas y novedosas que poseía. Una cosa es sacar prendas de ropa extrañas y extravagantes; eso se podría explicar simplemente con que él mismo las diseñó y luego las creó, ya todos sabían que él tenía la capacidad de materializar cosas de la nada, así que no sería una novedad. Pero no tenía forma de explicar de dónde salían los aparatos electrónicos, libros y otros tipos de objetos que claramente no pertenecían a esa época.

Ya fue muy difícil explicar de dónde habían surgido las consolas de Hestia cuando su abuela Gaia los interrogó. Hestia no tuvo ningún problema, ya que ella dijo la verdad, que yo se los había dado, pero yo no tenía forma de explicar cómo los había conseguido. Y no es porque no pueda hablar de su sistema, ya que de hecho no hay ningún tipo de impedimento por parte de este que le impida hablar de él frente a otros.

El único problema es que cada vez que lo hace, las demás personas no escuchan nada, como si simplemente estuviera hablando al vacío, lo cual es frustrante. Así que, realmente, incluso si fuera por accidente, no podría revelar nada del sistema. Ni siquiera la mismísima Gaia pudo escuchar su explicación, y se supone que ella literalmente tiene oídos en todas partes: la vida vegetal y todo eso. En fin, el punto es que prefiere no lidiar con preguntas incómodas.

Después de que Hades salió de la ducha y se puso un nuevo cambio de ropa, era hora de planear su siguiente paso. Rápidamente activó su Rinnegan y convocó a un clon de Limbo utilizando la técnica de su Rinnegan: la Cárcel Fronteriza (Rinbo: Hengoku).

“¡Limbo!”

Al momento siguiente, del cuerpo de Hades se separó una sombra exactamente idéntica a él en apariencia. Este clon del Limbo sería el que le ayudaría a infiltrarse en Otris. Aunque los clones de Limbo solo poseen aproximadamente la mitad de su fuerza, son más versátiles para otras cosas además de la batalla. Sus clones del Rinnegan tienen una habilidad que le permite al usuario intercambiar lugares con ellos; esta es la técnica del Limbo llamada Cárcel Fronteriza (Limbo: Hengoku).

Con esta habilidad, Hades podía fácilmente infiltrarse en Otris; solo necesitaba que su clon lograra colarse en la montaña sin ser detectado, y cuando llegara el momento, podrían intercambiar posiciones.

El clon invisible miró fijamente a Hades por un momento. No se dijeron palabras; ambos sabían lo que tenían que hacer. Por lo que el clon solo asintió y después cruzó la puerta principal para salir volando en dirección a Grecia central en búsqueda de la montaña. Durante el proceso, nadie notó la salida del clon, bueno, nadie a excepción de Gaia cuando este cruzó la barrera que rodeaba la isla.

Después de esto, Hades decidió tomarse el resto del día para pasear por la isla. Aunque esto ya era algo que hacía a diario, nunca se cansaba; después de todo, siempre había algo interesante para ver en el mundo de la Era Mítica. Después de que Hades salió de su casa, realizó sellos de manos directamente. Luego, se mordió el dedo pulgar hasta sacar una gota de sangre y presionó su mano contra el suelo.

‘¡Puff!’

En una pequeña explosión de humo, apareció la silueta de la pequeña figura de la sabia babosa Katsuyu.

“¡Hola, Maestra! Espero que esté teniendo un buen día”, saludó Hades con una sonrisa alegre al ver la icónica figura de su maestra, Katsuyu.

“Hades-sama, gracias, e igualmente espero que esté teniendo un muy buen día. ¿En qué puedo servirte el día de hoy? ¿Vamos a continuar con el entrenamiento espiritual?”, preguntó la pequeña babosa, curiosa por la razón por la que la había llamado.

“Nada de eso, Maestra. Hoy decidí tomarme las cosas con más calma. Tengo pensado salir a pasear, ¿me acompañas?”, preguntó con tono de duda mientras bajaba la palma de su mano al nivel de la pequeña babosa en el suelo.

La sabia del bosque Shikkōtsu sacudió sus antenas por un momento, para luego responder: “Claro, Hades-sama, me encantaría”. Para después dar un pequeño salto y caer sobre la palma de Hades. Este, con cuidado, puso a Katsuyu sobre su hombro para luego empezar a caminar por la ladera de la montaña en dirección al asentamiento de los dioses.

Durante el camino, Katsuyu miraba todo lo que la rodeaba con curiosidad infantil, girando su cabecita en todas direcciones, mientras le hacía preguntas a Hades, quien respondía con gusto lo que podía, ya que realmente él no llevaba mucho tiempo en la isla y no sabía todo sobre ella. Cuando llegaron al asentamiento, ambos empezaron a llamar la atención por donde quiera que pasaban; después de todo, lo quisiera o no, Hades ya se había forjado una identidad notable entre los dioses.

Debido a lo excéntrico de su comportamiento, su carácter raro y extravagante, que lo apartaban considerablemente de los estándares comunes de los dioses, había llamado la atención entre las demás divinidades en gran medida. Además, entre las diosas se había corrido la voz de que fue él quien fabricó esas extrañas pero fascinantes prendas que utilizaban las hijas de Rea. También les llamó la atención el hecho de que en su hombro tuviera una babosa con la que parecía estar hablando, aunque los animales con inteligencia no eran especialmente raros. Sin duda alguna, Katsuyu era una especie rara y única; ninguno de los dioses relacionados con la fauna o la naturaleza pudieron reconocerla, y algunos ya habían asumido que esa era la bestia familiar de Hades.

Mientras todo esto pasaba a su alrededor, Hades y Katsuyu siguieron conversando sin siquiera verse perturbados por los susurros a su alrededor.

“Hades-sama, ¿qué son esos?”, en algún momento preguntó Katsuyu, volteando sus antenas en una dirección específica.

Cuando Hades miró la dirección en la que señalaba Katsuyu, pudo ver a un grupo de humanos dorados que tomaban el sol recostados sobre el pasto.

“Esos, son humanos”, respondió Hades ante la pregunta de su curiosa maestra.

“¡¿Humanos?! ¡Vaya! De verdad que son muy diferentes a los de mi mundo”, exclamó exaltada por la revelación. “Vaya que son muy diferentes. Estos se ven mucho más fuertes que los humanos que conozco… pero… Hades-sama, ¿por qué sus ojos están tan apagados?” Katsuyu no pudo evitar preguntar.

Cuando Hades escuchó esto, también miró a los humanos que estaban tirados en el suelo. La verdad es que esto también era algo que le llamó mucho la atención al principio, cuando llegó a la isla. Cuando vio a estos humanos por primera vez, pudo notar que estos carecían de casi todo comportamiento que los asemejara con los humanos modernos. Pero luego, por medio de Prometeo, se enteró del porqué de su estado. En pocas palabras, estos humanos no eran una creación de los dioses.

En este mundo, los dioses no crearon a los humanos, ni los humanos crearon a los dioses. Son dos razas que han existido en este mundo desde el inicio de los tiempos, evolucionando una al lado de la otra de diferentes maneras ¿aunque en algunos casos se referían a ellos como primates por lo que hades especula que podrían provenir de algún ancestro pariente de los monos.

Pero hay una cosa que diferencia a los dioses de los humanos: mientras que los dioses tienen ambiciones, deseos reflexivos, orgullos, malicias y en algunos casos hasta obsesiones e incluso lunatismo, esto era lo que Hades había aprendido en su poco tiempo de convivencia con otros dioses. Todos, sin excepción, tenían algún tipo de comportamiento fuera de lo normal.

Incluyendo a sus hermanos, aunque estos lo tenían en menor medida, quizás por el tipo de crianza que tuvieron desde su nacimiento y a la influencia de Hades.

Por ejemplo, Deméter era muy devota a su jardín y al cuidado de sus plantas, como lo demuestra su dominio divino sobre la naturaleza.

Poseidón era bastante orgulloso y solía esconder sus inseguridades, ocultando sus verdaderos sentimientos detrás de un velo de confianza y terquedad.

Lo mismo se podría decir de Hera, aunque en ella es un poco más extremo, ya que su orgullo parece ser lo que la define, haciendo que sea prácticamente imposible que ella exponga cualquier signo de debilidad, como lo hizo en el templo de los Titanes. Aunque a simple vista parecía calmada y en control, de hecho, Hades pudo sentir que tenía miedo en ese momento, pero nunca dijo nada, ya que sabe lo importante que es para ella el mantener su imagen.

Y en el caso de Hestia, bueno, su caso es un poco más complicado, ya que, entre todos sus hermanos, se podría decir que ella es la más normal. No tiene ningún tipo de obsesión desmedida más allá de su búsqueda constante de poder, pero incluso en eso suele regularse, ya que no es alguien que busque el poder activamente y a cualquier costo, aunque a simple vista no lo aparente.

Y luego está el propio Hades; él es el hermano cuyo comportamiento se acerca más a los humanos, y esto en parte se debe a que en su vida anterior fue uno, bueno, eso cree; todavía no sabe cómo fue su vida en el otro mundo y ni siquiera sabe qué tipo de persona era.

Pero estos humanos de la Era Dorada parecen no tener nada de eso. A pesar de que son muy poderosos, algunos incluso llegando a ser tan fuertes como una deidad menor, carecen de cualquier tipo de ambición o deseo, e incluso su capacidad de desarrollo está prácticamente estancada.

No sienten ambición, no sienten odio, no sienten alegría, no sienten envidia; simplemente existen. Debido a que sus cuerpos son extremadamente resistentes y adaptables al clima, no sienten la necesidad de una vivienda, por lo que la mayoría duerme a la intemperie en grupos. Tampoco suelen cazar, ya que en esta era el alimento es una de las cosas que más abunda; prácticamente la mayoría de las plantas que existen en esta isla son comestibles.

Además, suelen tener una actitud extremadamente vaga, por lo que la mayoría, por no decir casi todos, pasan sus días durmiendo al sol o paseando por allí. Aunque algunos de ellos son reclutados por dioses o diosas para servirles, a estos pareciera no importarles en absoluto, como si no tuvieran conciencia de ellos mismos como individuos.

Hades había leído en libros de mitología sobre estos humanos. Se podría decir que fueron la mejor y, a la vez, la peor generación de la humanidad, ya que estos tenían todo para alcanzar la cima de la cadena entre todas las especies. Tenían cuerpos básicamente perfectos, un enorme poder y una esperanza de vida prácticamente ilimitada, lo que los hacía el mejor espécimen de la humanidad que hubiera existido. Pero a la vez, carecían de todo lo que los hacía humanos, ya que al ser humanos “puros”, estos carecían de ambición, carecían del concepto de maldad y bondad, y por sobre todo, carecían de un sentido de la existencia. Es por eso que estos en el futuro serían borrados en un gigantesco diluvio. Aunque dependiendo de la religión y la historia, el diluvio sucedió por distintas razones, pero todas tienen algo en común.

En algún punto del futuro, la humanidad será borrada para que los dioses den a luz a una nueva humanidad. En el caso del panteón griego de Hades, en el futuro, Zeus estará muy enojado con la humanidad por supuestamente haberse corrompido y vuelto malvados. Esos serían los humanos de la Era de Plata, los humanos nacidos después de que Zeus, el Dios Rey de la tercera generación, ocupe el trono del cielo, dando inicio a una nueva era. Aunque Hades puede discrepar firmemente sobre eso, ya que al ver a estos humanos, de hecho, no puede notar nada que los pueda hacer malvados a los ojos de los dioses. Lo único que cree que tienen y que podría llegar a disgustar a Zeus es que estos humanos no están sometidos a los dioses; no los ven como seres superiores o deidades, simplemente los ven como una especie más.

Y desde cierto punto de vista, esto sí podría llegar a ser peligroso para el gobierno de Zeus, ya que son una variante que está fuera de su control. Y aunque es cierto que no son tan fuertes en comparación con los dioses, siguen siendo una de las especies dominantes de este mundo, básicamente siendo los humanos de la Era Dorada los que habitan la mayor parte del planeta. Pero Hades sabe que no será hasta después del diluvio que empezará la Era de Bronce de la humanidad, más bien conocida como la Era de los Héroes y las Leyendas, donde los humanos darán oficialmente el paso hacia la era del humano moderno.

Pero eso posiblemente no suceda hasta dentro de varios miles o varias docenas o incluso cientos de miles de años. Hades no está seguro, después de todo, cada libro sobre la mitología antigua interpreta el tiempo de diferentes maneras. Por ejemplo, había un libro en el que decían que la Guerra de los Titanes, la Titanomaquia, duró 10 años, mientras que en otro relataban que la guerra, de hecho, duró 10,000 años. Incluso hubo uno que Hades tomó como una exageración, ya que decía que la guerra duró 10,000 millones de años. ¡WTF!, ¿quién en su sano juicio dedicaría todo ese tiempo a una guerra por un trono mugroso?

Sinceramente, Hades espera que sea lo primero, ya que si resulta ser lo último, Hades prefiere simplemente largarse y volver cuando todo esté por terminar, al menos para entonces él ya sería una existencia invencible gracias a su sistema.

“Bueno, Maestra Katsuyu, cómo explicarte… ellos sí son seres humanos, se podría decir que son sus ancestros, pero están muy lejos de ser los seres humanos que tú conoces”, entonces Hades baja la voz y le susurra para que solo ella pudiera escuchar: “Al menos hasta dentro de unos miles de años.”

“¡Hooo, entiendo!”, Katsuyu asiente en señal de comprensión.

“¿Y qué es eso?”, volvió a preguntar Katsuyu, señalando con sus antenas en otra dirección.

Hades la sigue con la mirada. “¿Eso es un… ¿Eso es un pu** dodo?”

De repente, una figura se acercó desde un costado, sacando a Hades de sus pensamientos.

“Saludos, señor Hades”, dijo una joven de apariencia encantadora. Tenía la piel ligeramente bronceada y vestía un quitón azul adornado con escamas verdes de pescado, mientras una tiara de conchas marinas adornaba su cabeza.

Hades la miró con una ceja levantada, observando a la diosa desconocida.

“Es un placer finalmente conocerlo, Lord Hades. Mi nombre es Limnoreia, hija del Titán Océano y la Diosa Tetis”, dijo la diosa, haciendo una leve reverencia como saludo mientras lo miraba con ojos inquietantemente brillantes.

“Quiubo. Sí, soy Hades, ¿en qué puedo ayudarte?”, dijo Hades de manera calmada en la superficie, pero en su mente estaba intentando encontrar cualquier tipo de información sobre la ninfa que tenía enfrente. No encontró nada; intentó recordar los textos que había leído y en ninguno de ellos se mencionaba a esta diosa. Intentó utilizar su sistema, pero no obtuvo mucha información.

{Limnoreia}

{Raza: Diosa, Oceánide}

{Diosa del lago, Diosa del pantano, hija de Océano}

{Nivel de Potencia: 2.102}

Sí, definitivamente esta chica no le sonaba de nada. Probablemente era una de sus miles de hijas menos famosas o poco destacables, porque sinceramente nunca había oído o siquiera leído sobre ella. De hecho, su poder divino ni siquiera era destacable.

“Lord Hades, vine a usted con la intención de pedirle un favor”, dijo la pequeña diosa.

Hades frunció ligeramente el ceño ante esto. ¿Qué podría querer esta pequeña diosa de él?

“¿Qué clase de favor necesitas de mi parte?”, preguntó ahora más curioso por la situación.

“Se trata de las prendas que utiliza su hermana, la señorita Hera, los llamados vestidos. Mis hermanas y yo nos estábamos preguntando por el origen de tan hermosos vestidos”.

Bueno, Hades ya podía ver a dónde iba esto.

“Entonces, después de hablar con mis hermanas y consultar con otros dioses, nos enteramos de que estas prendas fueron hechas por usted. Quería preguntarle si estaría dispuesto a hacer más de estos vestidos para mí y mis hermanas”, dijo la diosa sin querer ocultar sus intenciones. “Por supuesto, no le estoy pidiendo que los haga gratis; yo y mis hermanas estamos dispuestas a deberle un favor”, dijo la diosa con total seguridad.

“¿Un favor? ¿Qué tipo de favor?”, preguntó Hades con curiosidad.

“Bueno”, dijo la diosa para luego acercarse de manera más íntima y coqueta a Hades. “Puede ser lo que usted quiera”, dijo, mirándolo con ojos seductores.

“Hm, bueno, en ese caso”, Hades, sin inmutarse ante el intento de seducción de la otra parte, “¿puedes ayudarme a conseguir más de estos?”

Hades metió una mano en su inventario y rápidamente sacó varias bolsas con distintos elementos en su interior. Eran algunos elementos que fácilmente podrían ser encontrados en el mar, como bromo, sal de rocas (cloruro de sodio), y cristales de litio, magnesio, uranio, etcétera. Todos estos eran materiales raros que se podían encontrar principalmente en el mar, además de otros materiales menos raros como el oro, el estaño y los diamantes. Sí, sorprendentemente, esos eran materiales bastante comunes y fáciles de encontrar en esta época.

Pero a veces necesitaba materiales más raros y complejos para continuar con sus experimentos, y para eso necesitaba explotar el lecho marino. La oferta de esta joven Oceánide era justo lo que necesitaba, ya que no podía depender todo el tiempo del gacha al azar para obtenerlos.

La joven diosa miró perpleja los objetos que Hades había puesto en sus manos. Miró los materiales en su interior y reconoció muchos de ellos, pero aun así le devolvió la mirada a Hades e intentó confirmar otra vez si el Dios no había entendido lo que quiso decir.

“Disculpe, Lord Hades, quizás no entendió lo que quise decir. Cuando dije que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa, me refería a cualquier cosa, incluyendo el sexo”, dijo de manera contundente.

“Vaya, esta chica sí que es directa”, no pudo evitar pensar Hades ante la audacia de la otra parte.

“No es necesario. Solo necesito que me ayudes a conseguir estos materiales en grandes cantidades. Haz eso y yo haré los vestidos para que tú y tus hermanas se luzcan”.

Siendo honesto, la oferta de Limnoreia había sido bastante tentadora, pero en ese momento no tenía ese tipo de necesidades; sus necesidades actuales eran otras. Necesitaba conseguir materiales raros en mayores cantidades para continuar construyendo sus juguetes (armas de destrucción masiva). Se podría pensar que él podría recrear los materiales fácilmente utilizando la Creación de Todas las Cosas, pero no es tan fácil. Hades no puede crear un material que no conoce, ni saber su composición y densidad exactas para que su habilidad funcione. Además, cada material tiene un grado de dificultad diferente a la hora de crearlo. Por ejemplo, crear una esfera de piedra no consume mucha energía chakra Yin y Yang; es pequeña y fácil de crear. Pero si intenta crear algo más complicado como el hormigón o el plomo, no solo le será más complicado de crear, sino que también le costará más energía y tiempo de lo normal, por lo que le sería más fácil hacer que otros consiguieran los materiales por él, preferiblemente en grandes cantidades.

“Bueno, si eso es todo, entonces me retiro. Búscame cuando tengas los materiales”, dijo Hades mientras se daba la vuelta y continuaba su camino.

“¡Eh! Espera, ¿cuánto debo traerte?”, preguntó la diosa al darse cuenta de que Hades nunca mencionó una cantidad específica.

Hades no se dio la vuelta y solo dijo: “Todo el que puedas encontrar”, y con eso se fue.

Limnoreia, por otra parte, solo pudo mirar la espalda de Hades alejándose en la distancia con esa extraña babosa sobre su hombro. Su primer encuentro con Hades había sido peculiar. Había oído rumores de que era un dios de comportamiento antinatural, que no se parecía a ningún otro dios masculino, pero ahora que lo conocía en persona, podría decir con seguridad que no le disgustaba; de hecho, solo le daban más ganas de conocer a este peculiar dios.

Al día siguiente.

En la tarde del día siguiente, cuando Hades estaba caminando en dirección a su búnker, después de cumplir con sus misiones diarias, fue repentinamente detenido por una persona que lo buscaba. Lo peculiar de esta persona era que no era un dios, sino un humano dorado de cabello castaño oscuro y ojos grises; su apariencia era la de un hombre de mediana edad.

{Lysander}

{Raza: Humano Primordial}

{¿¿¿??? N/A}

{Nivel de Potencia: 3.607}

“Disculpe, mi señor, ¿es usted el dios Hades?”, preguntó el humano dorado con una voz ligeramente monótona, con sus ojos muertos fijos en los de Hades.

“Sí, soy yo. ¿Qué se te ofrece, mi querido Data?”, preguntó Hades con curiosidad, haciendo una referencia inconscientemente.

“Mi señora, la diosa Limnoreia, me envió para decirle que ya tiene las cosas que pidió”, respondió el hombre con voz algo apagada. “Mi señora espera que se puedan reunir en el mismo lugar de la última vez”.

“Perfecto, dile a tu señora que me reuniré con ella muy pronto”.

El humano, Lysander, asintió suavemente para luego darse la vuelta y caminar en dirección al asentamiento, todo esto frente a Hades, quien no pudo evitar sonreír con una gota de sudor bajando por su frente.

“Este tipo, ¿siquiera es humano? Me pareció haber visto una máquina en su lugar”, no pudo evitar tener la sensación de haber hablado con una máquina en vez de un ser humano; después de todo, el tipo era tan inexpresivo que fácilmente podría hacerse pasar por un maniquí. “Pero es bueno, creí que a Limnoreia le tomaría al menos unos días recolectar los materiales que le pedí, pero sorprendentemente solo le tomó un día”.

Después de eso, Hades se dirigió directamente al asentamiento de los dioses para encontrarse nuevamente con la Oceánide. Pero cuando finalmente llegó, se llevó la sorpresa de que no solo Limnoreia lo estaba esperando en el lugar; en su punto de reunión también se encontraban otras cuarenta de sus hermanas, las cuales estaban bastante entusiasmadas por conocerlo y obtener sus vestidos.

Juntas presentaron a Hades todos los materiales que este les había solicitado, y él pudo confirmar que le habían traído todo lo que necesitaba. Trajeron grandes cantidades de níquel y cobalto, materiales cruciales para la fabricación de baterías caseras. Trajeron varias docenas de toneladas de cobre que Hades podría utilizar para hacer cableados conductores para su futuro proyecto de crear un cañón láser Funcional Twin Booster de Gundam; sí, todavía no había olvidado esa idea. Y sorprendentemente lograron conseguir titanio y platino en grandes cantidades junto con uranio en estado puro, entre otros materiales.

Después de revisar y darse cuenta de que todo lo que había pedido estaba en la pila de materiales que las hermanas le habían traído, e incluso más elementos raros mezclados que no había pedido, Hades procedió a meterlos directamente en su inventario. Con un movimiento de su mano, un cubo invisible se expandió desde la palma de su mano en el aire, rodeando completamente la pila de materiales, para después hacerlos desaparecer en la nada.

Esta escena, por supuesto, también fascinó e intrigó al grupo de hermanas Oceánides. Después de esto, Hades pasó el resto del día tomando las medidas de las diosas del mar junto con sus especificaciones para los vestidos. Para que después Hades, utilizando su chakra junto con la técnica de Creación de Todas las Cosas, materializara de la nada un grupo de prendas femeninas y vestidos acorde con los pedidos de las Oceánides, junto con sus respectivos zapatos de tacón a juego. Las cuales, después de verlos y probárselos, se fueron bastante contentas de vuelta al mar, no sin antes invitar a Hades a una fiesta que sus hermanas las ninfas del río tendrían esa noche.

Cosa a la cual Hades se negó con vehemencia, no solo porque no deseaba participar en una fiesta que muy posiblemente terminaría en una orgía, sino también porque esa misma noche ya tenía planeado ejecutar su asalto al monte Otris.

Ya en la noche.

En medio de la noche, una figura se movía por el denso bosque de la isla Creta, oculta por un manto de oscuridad. Se movía a gran velocidad, esquivando los árboles y saltando acantilados, alejándose lo suficiente de cualquier presencia sobrenatural como para no ser notada, moviéndose a una velocidad increíble en dirección a la playa.

Una vez que la figura hubo llegado a las blancas playas iluminadas por la luna, finalmente se detuvo. Aún estando oculto en la sombra de un árbol frondoso, giró la cabeza rápidamente en búsqueda de su objetivo. Entonces lo vio; cerca de la orilla del mar se encontraba otra figura que estaba dándole la espalda, mirando en dirección al mar, al parecer esperándola.

De repente, la figura se dio la vuelta, revelando su identidad: era Hades, pero esta vez se encontraba vestido de manera peculiar y extraña. Estaba cubierto con ropas completamente negras, llevaba botas de goma y sus manos estaban protegidas por guantes de tela gruesos, mientras que su cabeza parecía estar cubierta por una especie de capucha oscura que solo dejaba ver sus ojos.

“Psss~, hey Poseidón, por aquí~”, dijo en voz baja, casi susurrando.

Pero Poseidón, siendo un Dios, pudo escucharlo claramente, por lo que este se levantó y caminó a paso cauteloso en dirección a Hades.

Punto de vista Poseidón, primera persona.

“Qué bien que viniste, eso facilita mucho las cosas. Ahora ten, ponte esto”, dijo mi hermano mientras rápidamente sacaba un conjunto de ropa oscura del vacío y me lo entregaba.

Sostuve la ropa de color negro en mis manos y luego miré directamente a los ojos a Hades con una mirada extraña.

“Hermano, me dijiste que necesitabas mi ayuda para algo muy importante, entonces, ¿por qué razón me llamaste aquí esta noche?”

Estaba cada vez más confundido sobre la razón por la que me había convocado a este lugar. Al atardecer de ese mismo día, cuando me encontraba acostado tranquilamente en mi habitación dentro de la cueva, mientras escuchaba música, de repente recibí una visita inesperada. Desde la esquina oscura de mi habitación había surgido una de las sombras de mi hermano, la cual sostenía una carta.

La carta decía: Nos vemos esta noche en la playa de la costa sur cuando la luna esté en su punto más alto.

La carta no decía nada más al frente. Lo único otro que encontré fue un dibujo en su parte posterior con la forma de Creta hecho con plumones, el cual indicaba el lugar exacto donde debía estar esperándome.

Ante mi pregunta, Hades ni siquiera parpadeó. Volvió a meter su mano dentro de esa extraña ondulación espacial para sacar lo que parecía ser una hoja de papel con un extraño garabato en ella, para luego levantarla en el aire con su brazo extendido, justo en el ángulo adecuado para que la luz de la luna cayera sobre el papel, mientras se ponía sobre una rodilla y ponía su otra mano formando un puño en su cintura.

“Es por esto”, dijo con bastante orgullo, como si aquella simple hoja fuera la culminación del trabajo de su vida, o un objeto de tributo y adoración.

Ante esta visión, no pude evitar poner mis ojos en blanco. Aunque ya estoy bastante acostumbrado a las excentricidades de mi hermano, todavía es bastante vergonzoso verlo comportarse de esa manera. Para mi buena suerte, no hay nadie alrededor que hubiera podido presenciar su actuación.

“Entiendo… entonces, ¿qué planeas hacer con ese papel? No creo que solo me hayas llamado para mostrármelo”. Ojalá ese no sea el caso, aunque Hades suele llamarme regularmente para mostrar sus nuevos inventos y objetos extraños como ropa, juguetes o artefactos raros, entre otros. Normalmente, cuando lo hace, suele hacerlo con todos nosotros, incluyendo a nuestras hermanas. Es bastante extraño que solo me haya llamado a mí, y más en estas circunstancias.

“Además, ¿para qué es esta ropa? ¿Por qué me la diste?”

Pregunté nuevamente, fijándome finalmente en el extraño atuendo que me dio. Aunque a simple vista parecía simplemente ropa negra, pude sentir que había algún propósito especial detrás de ella, sobre todo porque entre sus prendas encontré una extraña gorra y unos guantes.

“Bueno, porque la necesitarás”, dice Hades mientras vuelve a meter su mano en su dimensión de bolsillo para sacar algo más. “¿A qué no adivinas lo que haremos?”

“¿Haremos? ¿Cuándo acepté hacer algo contigo? Ya déjate de bromas y dime qué es lo que está sucediendo. Si este es alguno de tus juegos raros, entonces te aviso de una vez que paso”, digo ahora en un tono de voz grave, realmente irritado.

Realmente no tengo ninguna intención de unirme a alguna de las locuras de mi hermano. Por más que lo respete como el mayor de nuestros hermanos, realmente no puedo entender su comportamiento. Algunas veces se comporta con astucia e inteligencia y otras veces… bueno, la mayoría del tiempo se comporta de una manera despreocupada y juguetona, a veces incluso infantil. Y siempre está haciendo alguna actividad extraña, y no es que dude de las facultades mentales de mi hermano, pero tengo que admitir que no es normal la mayor parte del tiempo, fuera de sus sesiones de entrenamiento.

Ante mi respuesta, un rastro de decepción aparece en el rostro de Hades, mientras hacía una mueca de dolor exagerada.

“¡How! Bueno, si te vas a poner así, entonces puedes irte si quieres”, se dio la vuelta para darme la espalda mientras se cruzaba de brazos, “creí que te gustaría ayudarme a hacer explotar el monte Otris”.

Mis ojos se abren como platos, mientras una expresión de shock se dibuja en mi rostro de manera inconsciente.

“Hades, no bromees, ¿de qué tonterías estás hablando ahora?” Está confirmado, definitivamente este hermano mío ha perdido la cabeza.

“Jaja, admito que tengo un increíble sentido del humor, pero esta vez no es ninguna broma”, dice Hades ahora mirándome con una expresión seria.

Normalmente, cuando él hace esa expresión, significa que habla en serio.

Lo miro durante tres largos segundos.

Levantó una ceja con una sonrisa gatuna: “¿Qué, acaso el gran dios del Mar tiene miedo?”

“¡Quién rayos tiene miedo!”

Después de ese arrebato, me froto la frente con exasperación: “Muy bien, te escucho, ¿cuál es tu idea?”

“¡Jajaja, muy bien, hermano, sabía que me apoyarías en esto!”, dijo Hades con alegría mientras me palmeaba la espalda con familiaridad.

“Cálmate, Hades, todavía no he aceptado ayudarte. Primero, quiero saber cómo planeas hacer ‘explotar’ la montaña de los Titanes”.

“Bueno, entonces déjame explicarte mi plan maestro para infiltrarme en la base de los Titanes y hacerla estallar hasta hacerla mierda”.

“Mi plan consiste en colarme en el templo principal de los Titanes para luego colocar una enorme cantidad de explosivos en los puntos débiles de sus estructuras”, explicó de manera algo vaga, faltando muchos detalles, pero dando a entender la idea principal.

¿Explosivos? Hmm, tengo cierto entendimiento de lo que son. Pero todavía me quedan varias dudas.

“Una pregunta, ¿cómo es que planeas precisamente infiltrarte en Otris? Hades, por más fuerte que seas, Otris sigue siendo un lugar extremadamente peligroso, sobre todo estando bastante vigilado por los Titanes”, dije en tono de advertencia. Después de todo, irrumpir en Otris es absurdo; intentar invadir una fortaleza llena de enemigos con solo una persona. Sobre todo porque su padre es quien se encuentra en la cima del poder entre los Titanes. Yo puedo presumir de haber escapado de él y los Titanes la última vez, pero en el fondo sabía que la única razón por la que mis hermanos y yo logramos escapar se debió a que tuvimos buena suerte.

Con los Titanes lastimados y mi padre incapacitado, sumado a las condiciones favorables de aquella ocasión, fueron las que permitieron nuestro escape. De no haber sido así, estoy completamente seguro de que habríamos muerto en ese lugar aquel día. Todavía puedo recordar la presión que sus auras combinadas ejercían sobre mí. Incluso ahora que me he vuelto más fuerte, en mi corazón dudo de que mi poder sea suficiente para superarlos. A mis ojos, lo que Hades proponía hacer era una locura.

Pero Hades, lejos de estar nervioso y ofendido por mis dudas, simplemente volvió a sonreír de manera misteriosa. Entonces volvió a meter su mano en el vacío para sacar, ¿una manta? No, parecía ser más una especie de capa de color negro.

“¿Qué es eso?”, no puedo evitar sentir curiosidad por el objeto aparentemente común.

Hades no responde directamente, cubre directamente su cuerpo con la capa oscura. Justo cuando estaba a punto de preguntar por la capa, sucedió algo más que me sorprendió.

Hades, que todavía estaba parado frente a mí, repentinamente desapareció. Y no solo eso, su presencia también parecía haberse vuelto inexistente. ¿Quizás invisibilidad? Para confirmar mis sospechas, tomé una piedra que estaba en el piso y la lancé al sitio donde se suponía que debería estar Hades. La piedra voló y, tal y como lo pensé, la piedra que viajaba por el aire se vio repentinamente frenada; parecía haber chocado con algo invisible.

De repente, la cabeza de Hades salió del vacío, dándole lo que tenía que admitir era una apariencia bastante graciosa: parecía una cabeza flotando en el aire.

“¿Y bien, qué te parece?”, preguntó Hades, esperando saber mi opinión.

“Eso… es realmente impresionante, pero ¿qué es esa cosa?”, no puedo evitar preguntar.

“¡Oh, esto! Es una capa de invisibilidad”, responde directamente a mi pregunta.

“¿Una capa de invisibilidad? Espera, ¿por qué eso me suena tan familiar?” Busqué en mi mente, ese nombre me sonaba bastante conocido, creía haberlo visto o escuchado en alguna parte, pero dejé esos pensamientos de lado.

“¿Entonces eso es lo que nos ayudará a infiltrarnos en la montaña de los Titanes?”

“Sí”.

“Bien, entonces así es como te infiltrarás, pero todavía tengo que saber qué planeas hacer para hacer ‘explotar’ la montaña”, sigo preguntando.

“Bueno, más que explotar la montaña en sí, mi objetivo es derrumbar los templos de los Titanes… principalmente para fastidiarlos”, dice, encogiéndose de hombros, aunque yo no pude ver esto por la capa de invisibilidad. “Y en cuanto a cómo voy a hacerlo, lo haré con esto”, vuelve a sacar la hoja de papel.

“¿Me estás diciendo que una hoja de papel puede derrumbar los templos de los dioses?” Sí, es oficial, Hades podría finalmente haberse vuelto loco.

Pero ante mis dudas, Hades no replica. En vez de eso, saca completamente una de sus manos de la capa. Toma la hoja de papel con su mano y luego la arroja con fuerza en dirección a una roca de gran tamaño que estaba cerca de la orilla junto al mar. Sorprendentemente, la hoja de papel vuela en línea recta y se estrella contra la roca. En ese momento, desde las esquinas del papel se pueden ver pequeñas marcas de chispas encendiéndose. Y repentinamente el papel explota en llamas.

‘¡Explosión!’

Una explosión de fuego y humo envuelve por completo a la roca, levantando una nube de polvo de arena y fragmentos de roca. Y cuando el polvo se disipa, puedo ver la escena completa. Donde antes estaba la gran roca, ahora solo había fragmentos de la roca fracturada en pedazos. La superficie de estos fragmentos de roca estaban quemados y aún salía humo de ellos debido al calor generado por la explosión.

“¡Con eso!”, dice Hades, señalando con un dedo la roca que fue partida en pedazos por la explosión.

“¡O mejor dicho, con cientos de miles de ellos! ¡Jajajaja!”, dice Hades mientras levanta sus brazos hacia el cielo, alzando su voz para generar más dramatismo.

Ante lo dicho por la otra parte, no puedo evitar alzar una ceja: “¿Cientos de miles, dijiste?”

“Sí, cientos de miles, o para ser más específicos, 915,203 de ellos, más las cargas explosivas que preparé anteriormente”, dice con orgullo. “Tuve que utilizar cientos de mis clones durante los últimos cuatro días sin parar para generar tal cantidad”.

“No sabes lo duro que fue”, dijo, inclinando la cabeza hacia atrás con una cara de fastidio.

Al contemplar lo dicho por Hades, no puedo evitar reflexionar sobre su idea. Uno solo de esos papeles solo puede generar una explosión pequeña y débil, algo de esa magnitud ni siquiera sería suficiente para darle comezón en la piel a un Dios. Pero, si son miles de ellos, al menos especulo que pueden llegar a herir gravemente a un Dios si los recibe directamente. Y aunque no estoy seguro de cuán potente serían cientos de miles de esos papeles, si solo me baso en lo que dijo mi hermano, entonces serían lo suficientemente fuertes como para derrumbar la base de los Titanes en la montaña Otris.

Así que después de pensarlo por un rato más, finalmente tomo mi decisión.

“Muy bien, cuenta conmigo”, digo con una pequeña sonrisa maliciosa asomándose en la esquina de mi rostro. Después de todo, no me perdería por nada en el mundo la oportunidad de fastidiar a Kronos.

“Espera, ¿Hades, y qué hay de Zeus? ¿No piensas invitarle también?”

“…”

“¿Qué pasa?”

Hades hace una mueca mientras una gota de sudor se desliza por su frente.

“Bueno… sí quería invitarlo, incluso envié una de mis sombras para traerlo… pero…”, a medida que habla, empieza a vacilar.

“¿Pero qué?”, no puedo evitar preguntar. ¿Qué estaría haciendo nuestro hermano menor para poner a Hades de esa manera?

“Él… estaba… estaba en una ‘fiesta’”, dice con un rostro incómodo, haciendo comillas con sus dedos.

¿Una fiesta? Pero por qué se pondría así por… ¡Hooo, se refiere a una orgía! Al comprender lo que la otra parte quería decir, logré entender por qué se pone así. Aunque para la mayoría de los dioses masculinos una orgía sería algo bastante normal a sus ojos, este hermano mío parecía ser una excepción. Su expresión lo decía todo: [Por favor, no hablemos de eso].

‘¡Aplaudo!’

Hades aplaude con la intención de disipar la incomodidad.

“Entonces, con todo eso resuelto, es hora de ponernos en marcha”.

Cambio de escena: Monte Otris.

La luz de la luna iluminaba la majestuosa montaña divina en medio de la oscuridad de la noche. La atmósfera transcurría con bastante tranquilidad, mientras la luna se alzaba en lo alto con la diosa Selene siguiéndola de cerca desde las alturas en su carruaje lunar. Dioses y otros seres míticos caminaban por las tranquilas calles de la recién reconstruida ciudad de Othrys, después del incidente del meteorito. Mientras tanto, en lo más alto, cerca del pico de la montaña, se alzaban los majestuosos templos de los Titanes, donde seis estructuras se destacaban entre las demás, tanto por su tamaño como por su apariencia imponente y majestuosa. Estos eran los templos pertenecientes a los seis dioses principales que gobernaban con mano de hierro todo el territorio de Grecia.

En lo alto de la montaña, cerca de su pico, justo por debajo del templo del Titán Japeto, aparecieron repentinamente dos figuras misteriosas vestidas de negro.

Punto de vista general: Hades.

“Finalmente estamos aquí”, dijo Hades con una voz de suficiencia después de ver que su idea había funcionado.

Había logrado infiltrarse en el monte Otris junto con Poseidón utilizando la técnica de intercambio de sombras de su clon de Limbo, que le permitía intercambiar lugares con sus clones de la Cárcel Fronteriza. En un inicio, no estaba seguro de que funcionara, ya que dudaba de si la técnica de teletransportación funcionaría con otros, además de él mismo, a la hora de intercambiar lugares con sus clones invisibles. Pero, por suerte, funcionó a la perfección.

Su clon de Limbo, gracias a su invisibilidad y su capacidad de ser intangible en nuestro plano físico, logró infiltrarse en Otris sin ser detectado. No solo eso, también había escogido un lugar estratégicamente colocado: parecía ser uno de los templos de los altos Titanes, justo por debajo del templo principal donde sabía que estaría su padre.

Hades activó momentáneamente su Rinnegan y revisó el área, notando que había múltiples firmas de energía divina cerca de su ubicación. Esos debían ser los Titanes que estaban haciendo guardia; por suerte, parecía que no los habían notado en absoluto.

“Muy bien, Poseidón, toma esto”, dijo Hades entregándole a Poseidón un maletín de color rojo con líneas blancas. Este era un maletín del mundo de Pokémon. Lo que hacía especial a esta maleta aparentemente común era que en su interior poseía un espacio de almacenamiento interno, lo suficientemente grande como para guardar 50,000 etiquetas detonantes en ella. También le dio a Poseidón la capa de invisibilidad.

“¿Ya sabes lo que tienes que hacer?”, preguntó Hades nuevamente para confirmar que su hermano comprendió el plan por completo.

“Me muevo sin ser visto y oculto las etiquetas explosivas en puntos débiles en la estructura del templo donde no puedan ser vistas”, dijo Poseidón, resumiendo lo que ya le había dicho Hades.

“Muy bien, lo tienes. Entonces, ve”, dijo, dándole el visto bueno a su hermano.

Poseidón asintió con la cabeza para luego cubrir su cuerpo con la capa de invisibilidad.

“¡Espera!”, dijo Hades repentinamente para detener el andar de Poseidón.

Poseidón se detuvo en seco para darse la vuelta y mirar a Hades con consternación. “¿Qué sucede ahora? ¿Quieres detenerte?” preguntó Poseidón, su voz apenas un murmullo.

“No es eso, dame un momento”. Ante la vista de Poseidón, Hades levantó una de sus manos. En la palma de su mano se condensó la energía chakra de su cuerpo para formar un pequeño receptor de chakra negro, una diminuta varilla de obsidiana. Hades estiró su mano para darle el receptor a Poseidón.

Poseidón lo recibió, todavía con dudas en su rostro. “¿Qué es esto?”, preguntó nuevamente, examinando la pequeña varilla negra en su mano.

“Esto es lo que me permitirá encontrarte si algo sale mal. Si llegas a estar en algún peligro, infunde tu energía en la varilla, y al instante siguiente yo lo sentiré”.

Esta era una medida de seguridad que Hades deseaba tomar para asegurarse de que, en caso de que Poseidón llegara a estar en peligro, pudiera encontrarlo rápidamente. Al sentir la preocupación genuina que su hermano tenía por él, Poseidón no pudo evitar mirarlo con ojos complicados. A decir verdad, sentir esa calidez por parte de su hermano, aunque inesperada, lo hacía sentir algo reconfortado. Pero no sabía cómo expresarse en agradecimiento; él nunca fue muy bueno expresando emociones afectivas.

“Hmm”, por lo que simplemente asintió, guardando el receptor en uno de sus bolsillos para luego cubrir su cuerpo con la capa de invisibilidad y darse la vuelta para desaparecer en el oscuro pasillo.

“Bien, Poseidón ya está haciendo su parte, entonces me toca a mí”.

Hades rápidamente se movió por el pasillo hasta llegar a una esquina. Entonces pudo ver a varios grupos de personas moviéndose por los anchos pasillos. Algunas eran diosas Titánides, otras parecían ser ninfas del bosque, y también pudo notar una gran multitud de guardias moviéndose en varias direcciones. Así que activó una de sus habilidades más viejas que rara vez solía utilizar, pero que hasta el día de hoy seguía siendo una de las más útiles para cierto tipo de situaciones.

{Invisibilidad}

{Dota al anfitrión de la capacidad de volverse invisible a simple vista. Cuando el anfitrión de esta habilidad se queda completamente quieto, su presencia desaparece completamente, haciéndote invisible a los ojos de todos los seres vivos.}

Todavía no podía creer que obtuvo esta habilidad de una simple misión que hizo por aburrimiento. Era una habilidad que rara vez utilizaba debido a su inutilidad para ser utilizada en peleas, ya que en opinión de Hades, esta habilidad era más adecuada para un asesino paciente, mientras que él prefería un estilo de pelea más directo y agresivo. Pero esta habilidad era más que adecuada para esta situación que requería precaución y sigilo.

Hades rápidamente activó la habilidad, causando que su cuerpo se volviera transparente, camuflándose a la perfección con el entorno. Después, juntó sus manos, empezando a rodear su cuerpo con una capa de energía natural, mezclando así su presencia con la energía del ambiente. Esto también era otro truco que había aprendido durante sus prácticas con la Maestra Katsuyu con energía natural. Resulta que si atrae la energía natural hacia su cuerpo y, en vez de absorberla, lo rodea con ella, crea una especie de manto que camufla su esencia con la del ambiente a su alrededor. Y aunque pierde su efecto frente a sensores poderosos o al acercarse mucho a un ser con instintos súper desarrollados, como lo es la Maestra Katsuyu, sigue siendo una habilidad formidable para camuflaje y el espionaje.

Aprovechando su ventaja de invisibilidad, Hades comenzó a moverse. Recorrió rápidamente los pasillos del templo de Japeto, dejando sus etiquetas explosivas en lugares ocultos que difícilmente serían notados a simple vista. Después se dedicó a hacer lo mismo con los templos de Crío y Ceo.

Para cuando Hades terminó con estos templos, se dirigió a su objetivo principal: el templo de su padre, Kronos. Rápidamente, Hades se dirigió hacia el templo por la parte sur, evitando las escaleras principales por las que un grupo de dioses estaban subiendo. Después, escaló con agilidad el alto muro exterior que rodeaba al templo, hasta llegar a una ventilación, bueno, él las llamaba así, porque básicamente era un agujero en la parte superior del muro por el que pasaba el aire que ventilaba el interior del templo.

En circunstancias normales, ninguna persona podría ser capaz de colarse por allí. Pero Hades, con sus increíblemente anormales habilidades de “Contorsionista” y “Futterwacken”, le permitieron colarse por el estrecho canal de piedra.

‘¡Tap!’

Hades aterrizó suavemente en el suelo de uno de los jardines principales del templo de Kronos. Hades estaba por moverse, pero de repente tuvo un mal presentimiento; por un instante, pudo sentir como si alguien lo estuviera mirando. Rápidamente se escondió en una esquina oscura del jardín y se quedó completamente quieto, causando que el efecto de invisibilidad absoluta de su habilidad “Invisibilidad” entrara en acción.

Los segundos pasaron y la extraña mirada desapareció. “Uff, eso estuvo cerca”, suspiró aliviado.

“Pero, ¿quién era esa presencia? Incluso sentí como si una mirada se centrara en mí por un instante”. Hades estaba conmocionado y algo alterado. Pensaba que, mientras su invisibilidad estuviera activa, sería indetectable, puesto que esta habilidad no es un poder común, sino una habilidad que vino de un mundo de videojuegos. Gracias a eso, conserva todas las cualidades y efectos originales de una habilidad de videojuego, sin verse afectados por la realidad de Hades. Pero ahora sabía que había alguien o algo que era capaz de sentirlo incluso en su estado de invisibilidad.

Eso era malo, porque de ser así, corría el riesgo de ser descubierto por los Titanes o, peor aún, por su propio padre. Aunque realmente tenía ganas de retar a Kronos a una pelea, sabía que ese no era el momento. Primero tenía que cumplir la misión del sistema y sacar a Poseidón de la montaña a salvo; solo después de eso podría ver si hacía otra cosa.

Pero no todo era malo; al menos sabía que aquella mirada no podía penetrar a través de su estado de invisibilidad absoluta, lo que significaba que, mientras se quedara completamente quieto, no correría el riesgo de ser detectado. Con eso en mente, Hades continuó moviéndose como una sombra, esta vez más lento y cauteloso que de costumbre.

Mientras recorría los concurridos pasillos del templo principal, mezclando su presencia con la de otras diosas y Titanes que pasaban. Colocando etiquetas explosivas en las paredes, el techo, e incluso escondiendo algunas en las habitaciones desocupadas por las que pasaba. Al final, de las 865,203 etiquetas explosivas con las que originalmente contaba, solo le quedaron 41,080.

Para este punto, ya había recorrido cada rincón del templo que más bien parecía un gigantesco laberinto por dentro; había colocado las etiquetas explosivas en lugares clave que eran más vulnerables y de los cuales estaba seguro que causarían que este templo se derrumbara una vez hiciera estallar las etiquetas.

Hades estaba pensando en un buen lugar donde pudiera poner las etiquetas sobrantes junto con sus cargas de TNT y un… regalo especial que tenía preparado para su padre. Siendo honesto consigo mismo, le habría encantado poner estos explosivos debajo del terreno de su padre, pero siendo realista, esto era poco probable que sucediera. Él sabía que Kronos no era débil y, si existía la más mínima posibilidad de que él lo sintiera mientras colocaba los explosivos, entonces todo el plan se arruinaría.

Así que siguió desplazándose por los pasillos laberínticos del templo hasta que llegó a una zona que parecía estar más desértica, casi no habiendo nadie pasando por ahí. Esto, naturalmente, llamó la atención de Hades. Por lo que, guiado por su curiosidad, siguió caminando por un oscuro pasillo que parecía extenderse infinitamente. Cuando finalmente llegó al final del pasillo, pudo ver algo que le interesó profundamente.

Al fondo del pasillo, se podían ver unas enormes y pesadas puertas hechas de acero divino, decoradas con motivos negros y flanqueadas por pilares de piedra tallados con distintos dibujos y patrones llamativos. Y frente a la puerta se encontraba un grupo de 35 guardias. 20 de ellos eran dioses de rango inferior, teniendo una fuerza de alrededor de 3,500 a 5,000 unidades. Los otros 14 parecían ser más fuertes; eran dioses cuya fuerza rondaba las 8,000 a 10,000 unidades. Y por último, frente a ellos, había un Titán, pero no era un Titán normal, era uno fuerte.

{Nombre: Palas}

{Raza: Dios/Titán}

{Dios de la Guerra, Titán de la Estrategia y la Batalla}

{Nivel de Potencia: 21.300}

Su apariencia era bastante destacable; era bastante alto, midiendo alrededor de 270 cm, y tenía un cuerpo fornido y musculoso con brazos gruesos como troncos de árboles. Su vestimenta era el típico quitón que todos los dioses griegos utilizaban, pero estaba cubierto por una gruesa armadura que lo cubría desde la cabeza hasta la cintura. Aunque llevaba puesto un casco que cubría su rostro, impidiéndole ver su expresión, Hades podía sentir una determinación implacable emanando de él, como si fuera una fuerza inamovible destinada a proteger aquellas enormes puertas.

Hades tenía que admitir que este sujeto parecía un poco genial e intimidante, un gran contraste con Menecio, el Titán con el que se encontró la vez anterior. Pero el que pusieran a un luchador de tal calibre como portero le llamó profundamente la atención. Hizo que solo le dieran más ganas de saber qué había detrás de ellas. ¿Quizás una bóveda del tesoro, o un salón de armas legendarias? Fuera lo que fuera, Hades lo quería. No porque fuera avaricioso; después de todo, en su inventario tiene cosas extrañas y de valor incalculable para este mundo. Simplemente deseaba fastidiar a su padre.

Entonces, con renovada determinación, Hades planeó derribar a los guardias sin llamar la atención de los demás seres en el palacio. Y entonces se le ocurrió una idea.

Punto de vista: Palas.

La noche transcurría tranquila como siempre.

‘Resoplido’

Sin dudas, este puesto era extremadamente aburrido. Lo único que tenía que hacer era pararme y proteger la bóveda a cualquier coste. Admito que al principio estaba emocionado; después de todo, este era un puesto que me fue encargado por el Rey de todo, el señor Kronos. Gracias a la recomendación de mi padre, Crío. Pero últimamente no me sentía tan dichoso por cumplir mi notable tarea.

Desde hacía unos años, tuve una discusión con mi esposa, Estigia. Después de su última visita al palacio submarino de su padre, Océano, ella había cambiado su actitud hacia mí y los demás Titanes. No es un secreto para nadie que la relación entre el Rey de los Dioses, Kronos, y el Rey del Mar, Océano, estaba lejos de ser amistosa; incluso me atrevería a decir que rozaba la hostilidad. Debido a esto, Estigia intentó en reiteradas ocasiones convencerme a mí y a nuestros hijos para que abandonáramos el lado de los Titanes y nos refugiáramos con su padre.

Pero naturalmente me negué; después de todo, mi lealtad está con el Rey Kronos. Mis votos de lealtad me impiden abandonar el lado de los dioses Titanes. Un voto de lealtad es algo que tengo que honrar como hombre y como Dios por toda la eternidad, incluso si eso me pone en contra de las ideas de mi familia, por lo que no puedo simplemente irme del lado de los Titanes como si nada. Eso traicionaría mis principios; mi honor como Titán y como guerrero no me lo permiten. Era una lástima que su esposa e hijos no pudieron entender eso. Pocos meses después de aquello, desaparecieron. Probablemente, hayan ido al lado de Océano. Incluso si no pensamos igual, como esposo y padre, todo lo que puedo hacer por mi parte es respetar su decisión y ofrecerles mi apoyo silencioso.

‘Rasgar’

De repente, escuché un ruido que llamó mi atención. Era bastante bajo, casi imperceptible, pero aun así audible para mis agudizados sentidos.

“¡Soldados, alerta!”

Mi grito rápidamente llamó la atención de los demás guardias, los cuales se pusieron en posición defensiva, listos para cualquier ataque. Agarré mi lanza con fuerza mientras también me ponía en posición de ataque, mirando el pasillo en búsqueda de cualquier movimiento.

Pasaron los segundos y no pasó nada. “¿Acaso mis sentidos me fallaron? ¿Será que el estrés y la monotonía me están afectando al punto de embotar mis sentidos?”, no pude evitar tener ese pensamiento. Después de todo, soy un Dios hecho para la guerra; es normal que después de pasar tanto tiempo lejos de las batallas, mis sentidos se hayan atrofiado un poco.

Después de esperar un tiempo y no ver nada extraño, solté un suspiro tenso. “Parece que estoy empezando a escuchar cosas. Quizás debería pedirle a Lord Kronos que me permita cambiar de puesto de guardia con alguno de mis primos mañana; este lugar me está volviendo loco”.

No pude evitar mirar a mi alrededor. El salón, completamente oscuro, privado de cualquier tipo de fuente de luz al ser un espacio completamente sellado. Los muros reforzados y las enormes puertas a mi espalda, siendo las únicas cosas decoradas, hacían que este no fuera un lugar muy acogedor. Quizás un cambio no vendría mal.

Mi postura finalmente se relajó y volví a mi posición de guardia. Pero, de repente, sucedió algo que no me esperaba.

En un momento, sentí cómo mi cuerpo se ponía completamente rígido. Entonces, sentí como si una energía extraña invadiera mi cuerpo a gran velocidad, impidiéndome moverme a voluntad.

“¡Un ataque!”

Rápidamente lancé un grito antes de que esa fuerza tomara control completo sobre mi cuerpo. Pero, extrañamente, no obtuve una respuesta. Giré mi vista para intentar ver lo que sucedía por el rabillo de mis ojos.

Entonces lo vi: todos en la habitación parecían estar en la misma situación que yo. Sus cuerpos rígidos y temblorosos, intentando luchar para recuperar el control de sus cuerpos. Admito que esta situación me tomó desprevenido, pero eso es todo. Quienquiera que sea, si cree que esto es suficiente para detenerme, entonces está muy equivocado. Rápidamente, comencé a utilizar mi fuerza para intentar liberarme del control. Poco a poco, pareció que la fuerza que controlaba mi cuerpo comenzó a ceder lentamente.

No pude evitar alegrarme ante esto, pero dicha alegría no duró mucho.

‘Swish’ ‘Cortar’

De repente, por el rabillo de mi ojo, vi una escena que me conmocionó. Uno de los guardias bajo mi mando fue repentinamente asesinado. Su cabeza fue separada de su cuerpo con un corte perfecto en su cuello, mientras su sangre dorada fluía como una fuente. Ante esta visión, los ojos de los demás dioses se abrieron en pánico. Incluso yo no pude evitar sentir terror y desconcierto ante esta escena; después de todo, sucedió justo ante mis ojos y, aun así, no logré ver nada.

‘Swish’ ‘Golpe’

Se escuchó otro sonido y dos cuerpos más cayeron; esta vez los atravesaron en el pecho, justo en el corazón. Sus cuerpos empezaron a descomponerse en motas de luz dorada. Entonces, más rápido de lo que nadie pudiera reaccionar, uno por uno mis hombres empezaron a ser eliminados.

Mi mandíbula se apretó ante esta vista. La ira y el odio empezaron a burbujear en mi pecho mientras comenzaba a liberar mi poder divino, amenazando con estallar, listo para liberarme y lidiar con quien estuviera haciendo esto.

Pero, de repente, fui absolutamente sacado de mis pensamientos.

Un par de manos tomaron los costados de mi rostro, obligando mi vista al frente.

“¡Tú quién… Haaargggg!”, un grito agonizante salió desde el fondo de mi garganta cuando sentí cómo mi cabeza era repentinamente asaltada por una presión intensa. Sentí cómo una energía extraña trataba de invadir mi mente, intentando superponerse a mi conciencia. En un intento de luchar, intenté agarrar las manos de mi agresor, pero mis brazos fueron repentinamente agarrados con una fuerza inmensa. Traté de mirar lo que sucedía, pero no logré distinguir nada; era como si mis extremidades fueran sujetadas en el vacío, por una fuerza invisible.

Antes de que pudiera decir nada, repentinamente una figura empezó a manifestarse frente a mí. Era quien me estaba sujetando la cabeza. Ante mis ojos, en medio de la oscuridad, aparecieron dos ojos brillantes de color morado.

Y luego… empecé a sentir sueño… todo se puso oscuro.

Punto de vista general: Hades.

“Bueno, eso salió mejor de lo que esperaba”, dijo Hades, observando con su Rinnegan el cuerpo de Palas, que yacía desmayado en el suelo. Levantó la vista para mirar a sus tres clones de Limbo, que terminaban de eliminar a los dioses restantes.

Anteriormente, había usado el ninjutsu “Técnica de Imitación de Sombras” para neutralizar a sus oponentes. Esta técnica, insignia del Clan Nara en el mundo de Naruto, le permitía manipular sus propias sombras para atrapar e inmovilizar. Era increíblemente útil a distancias medias y cortas, especialmente en lugares oscuros o con muchas sombras.

Hades había decidido usarla para inmovilizar a los dioses que custodiaban las grandes puertas de acero divino, mientras convocaba a sus tres clones de Limbo para eliminarlos o incapacitarlos. Para su suerte, la habitación estaba completamente a oscuras, lo que eliminó el límite de alcance de sus ataduras de sombras, logrando atraparlos a todos en un instante.

Aunque mentiría si dijera que fue fácil. Hasta ahora, solo había practicado esta habilidad de Liberación Yin de chakra con animales y y otras criaturas mágicas débiles, nunca con dioses. Realmente no sabía si sería efectiva, pero, para su buena suerte, sí lo fue. Su fuerte afinidad con el atributo de Liberación de Chakra Yin, junto con su físico imponente y sus enormes reservas de chakra, le permitieron inmovilizar a todos sus oponentes sin mayores problemas.

Sin embargo, tuvo que admitir que el único que le dio pelea fue Palas. Su fuerza era considerablemente mayor que la de los demás dioses en la habitación; tanto que por unos momentos Hades sintió cómo su control sobre el cuerpo de Palas se perdía. Tuvo que usar más chakra de lo normal, pero, en su opinión, si no hubiera estado controlando a tantas personas a la vez, no habría batallado tanto para someter a Palas.

Así que tuvo una idea diferente para él. Desde hacía tiempo, había querido probar la habilidad de Genjutsu de sus ojos. El único problema era que su capacidad para inducir ilusiones se basaba en controlar el flujo de chakra hacia los cerebros de las personas, lo que les permitía caer en un Genjutsu. Pero el inconveniente principal era que ninguna criatura en este mundo poseía chakra. Ya había confirmado que, aunque podía moldear de manera limitada la energía mágica del ambiente, no podía controlarla por completo ni mezclarla con su chakra.

Hades estaba un poco decepcionado. En las historias y FanFictions que recordaba de su vida anterior, los protagonistas nunca tenían este tipo de problemas. Siempre que obtenían una nueva clase de energía ajena a su mundo, podían utilizarla inmediatamente sin restricción alguna. Incluso podían mezclar energías de orígenes y naturalezas completamente diferentes.

El chakra que utilizaba era una energía de origen alienígena, una combinación de fuerza corporal, espiritual y mental, que permitía a sus usuarios generar fenómenos como la manipulación de elementos, la espiritualización y el control de la mente y el alma. Por otro lado, la energía mágica, por lo que sabía, surgió debido a una serie de diversos fenómenos que ocurrieron en el planeta hace miles de años. Esta energía permite a los seres sintientes obtener habilidades únicas basadas en ella, como el poder de las bendiciones, las maldiciones, los milagros o el cultivo del espíritu y el alma. Aunque en algunos aspectos son similares, de hecho, no son iguales en absoluto.

En el pasado, Hades ya había intentado inyectar pequeñas cantidades de chakra en cuerpos de animales, pero esto inmediatamente causaba graves repercusiones, principalmente en sus almas. Sus cuerpos, que ya poseían energía mágica, eran incapaces de soportar una segunda energía de naturaleza diferente.

Este mismo problema afectaba a los dioses. Aunque muchas veces se refieren a su poder como “divino”, este también se origina de la magia, ya que sus cuerpos utilizan la energía mágica recolectada del ambiente para alimentar sus núcleos divinos arraigados a su alma, permitiéndoles usar autoridades divinas para influir en el mundo.

Pero este no era el caso para Hades. La única razón por la que podía usar simultáneamente energías tan diferentes como la magia y el chakra se debía a su “Cuerpo Gamer”, el cual le permitía saltarse cualquier regla natural preestablecida en su mundo. Gracias a su “Cuerpo Gamer”, él podía manipular diversas energías simultáneamente sin que entraran en conflicto. Esto incluía su dominio divino sobre la vida, el agua y la muerte, así como su capacidad de manipular el chakra y la materia, asegurando que estas habilidades nunca se anularan o interfirieran entre sí.

En el caso de la magia, su cuerpo le permitía contener múltiples naturalezas mágicas o divinas; incluso si estas eran opuestas, nunca interferirían entre sí. Al igual que con el chakra, su cuerpo no solo le permitía manipular esta energía, sino también generarla de manera natural, incluso sin tener ningún tipo de relación con el Árbol Sagrado de Naruto, como lo harían los humanos provenientes de ese mundo.

Pero esto no significaba que estas mismas condiciones se aplicaran a lo que lo rodeaba. No podía influir con su Rinnegan tan directamente en otros seres mágicos debido a que la energía que recorría sus cuerpos era muy diferente al chakra, tanto en su naturaleza como en su sistema de uso. Por lo tanto, su única opción era inyectar directamente su chakra y poder espiritual en el cuerpo del oponente para así poder controlarlo de manera directa.

Hades miró por un instante el cuerpo desmayado de Palas. Estaba bastante tentado a utilizar la modificación corporal en él para transformarlo en una marioneta de los seis caminos. Pero luego negó, sacudiendo la cabeza; hacer algo así tomaría mucho tiempo, tiempo que en este momento no tenía.

Hades decidió pasar de largo y dirigir toda su atención a las gigantescas puertas que se alzaban frente a él. Se paró ante ellas e intentó abrirlas, pero al tocar el metal, su mano fue detenida por una barrera de energía mágica amarilla.

“Hmm”, murmuró Hades. Sin intención de rendirse, aumentó la fuerza con la que su palma presionaba la barrera.

¡Crujido!

Su fuerza se disparó, causando que la barrera se ondulara visiblemente, pero aun así no fue suficiente. La defensa prevaleció.

Al ver esto, Hades retrocedió dos pasos, llevándose una mano al mentón, mientras pensaba cómo romper la barrera sin llamar la atención de los Titanes. Usar la Ton Ton no Mi estaba descartado. Hades era consciente de que un golpe con toda su fuerza, usando esa habilidad, podría hacer temblar la montaña entera, y eso, por supuesto, atraería una atención no deseada.

Podría usar el Elemento Polvo, pero eso no solo reduciría la barrera y la puerta a cenizas, sino también lo que hubiera detrás de ella. Y Hades tenía la intención de descubrir y, posiblemente, saquear lo que fuera que se ocultara allí, no destruirlo.

Sus Bolas de Búsqueda de la Verdad también quedaban descartadas. No solo porque aún no las controlaba por completo, sino porque, para utilizarlas, Hades necesitaría entrar en Modo Sabio. Esto causaría que su chakra explotara con una fuerza al menos diez veces mayor; la simple liberación de su poder podría llamar la atención.

“Pfff, menos mal que siempre tengo mi vieja confiable”, dijo. Con un movimiento de su mano, Hades invocó la Lanza Gungnir de su inventario. Al instante, la majestuosa lanza dorada apareció en su mano derecha. Sin perder tiempo, Hades presionó la punta de la lanza contra la barrera de energía.

La punta de Gungnir, poco a poco, comenzó a hundirse, atravesando la barrera protectora. Cuando la punta hubo penetrado por completo la energía mágica, Hades canalizó su propia energía mágica hacia el cuerpo de la lanza. Al instante, la lanza se rodeó de un aura de energía arcoíris que parecía amenazar con cortar el espacio mismo. Hades había activado el Bifrost a baja potencia.

La barrera finalmente se quebró silenciosamente bajo la presión de la energía espacial de Gungnir, dejando un espacio lo suficientemente grande como para que Hades pudiera pasar sin problemas. Hades empujó las enormes y pesadas puertas de acero divino sin esfuerzo y y, por fin, entró en la bóveda.

“¡Wow! (ノ°0°)ノ” Hades no pudo evitar exclamar, completamente asombrado por la vista que tenía enfrente.

Ante él se extendía una bóveda como ninguna que hubiera podido imaginar. A diferencia de su idea original de un simple cuarto de seguridad para unos cuantos tesoros, este era un verdadero santuario que albergaba innumerables riquezas de poder mágico y divino. Aunque por fuera no parecía muy grande, por dentro era una cosa muy diferente; su tamaño interior posiblemente era incluso más grande que diez estadios de fútbol juntos, abarcando entre 48.000 y 108.000 metros cuadrados de pura opulencia.

Al entrar, lo primero que Hades notó fueron unas escaleras de mármol blanco finamente tallado que descendían a un pasillo amplio y abovedado. Las paredes eran de piedra oscura y pulida que reflejaban un tenue brillo de los cristales luminiscentes incrustados en el techo, creando la ilusión de constelaciones artificiales. Al fondo, varios pilares gigantescos de metales celestiales se alzaban en formación circular. Hades no sabía de qué estaban hechos —quizás oricalco, oro u obsidiana—, pero estaban grabados con extraños símbolos ancestrales que parecían contar una historia milenaria.

Al llegar frente a los pilares, fue recibido por una visión sobrecogedora: tesoros, una inmensa, casi infinita, cantidad de tesoros y artefactos extraños. La bóveda no solo estaba abarrotada, sino meticulosamente organizada, con cada artefacto descansando en su propio espacio sagrado: algunos en estantes contra la pared, otros en pedestales flotantes, e incluso algunos dentro de campos de fuerza traslúcidos que los protegían.

En las paredes laterales, tallados en nichos revestidos con seda de oro, se veían cientos de orbes de cristal luminiscente. Cada uno contenía una nebulosa de energía mágica que se arremolinaba para formar colores vibrantes, y juntos, formaban algo parecido a la imagen de un hombre derrotando a una aparente gigante. Hades no necesitó mirarlo dos veces para saber que era su padre, Kronos; la hoz que sostenía en su mano levantada lo delataba.

A medida que avanzaba, Hades veía pilas y pilas de tesoros: no solo oro y joyas deslumbrantes, sino también artefactos mágicos de inmenso poder. Pudo ver un pergamino tallado en piel de dragón que contenía esencia primordial de fuego, sellado con una extraña cera divina. Encontró unas dagas gigantescas, talladas con runas antiguas que parecían absorber la luz a su alrededor. Las miró dos veces; realmente llamaron su atención, no solo por su obvio atributo de oscuridad, sino porque eran al menos tres veces más grandes que su propio cuerpo. ¿Qué clase de bestia titánica las habría usado?

También había una colección de anillos de poder incrustados con gemas brillantes que, al tocarlas, susurraban nombres de dioses. Algunos eran conocidos, como Urano, y otros le eran desconocidos, como Ourea. También había algunos amuletos de protección forjados con lágrimas de sirena y escamas de Leviatán (refiriéndose a la serpiente Leviatán de la Biblia, no al Satanás Leviatán), que, según el sistema, emitían una vibración que calmaba el alma y mejoraba la afinidad mágica con el agua.

También había un gran libro con códices encuadernados en materiales tan raros que parecían desafiar la comprensión. Sus páginas estaban hechas de piel de monstruo y escritas con sangre de, ¿Demonio? “¿Esos tipos también existen aquí?”, pensó. Bueno, eso era lo que decía el sistema; al parecer, los escritos contenían la ley de la creación y destrucción del cielo.

Y muy en el fondo, puesto en lo alto de uno de los pilares más imponentes, se encontraba un extraño yelmo de obsidiana. El yelmo parecía irradiar luz propia, y su apariencia era la de una corona rota, dando la impresión de ser la corona de un señor de la guerra caído, un vestigio de una batalla ancestral.

También había una guadaña divina que parecía impregnada de estrellas y galaxias, dándole una apariencia bastante extraña, al menos en opinión de Hades.

Guiado por su curiosidad, Hades decidió usar la Observación.

{Guadaña del Firmamento}

{Una guadaña forjada por energía primordial, hecha de materia nebulosa condensada del caos.}

{Esta guadaña es capaz de fracturar el espacio y desgarrar los cielos en un mar de estrellas.}

{Originalmente utilizada por el Dios primordial Urano para manipular el cielo, esta guadaña fue forjada a partir de la energía de la creación y la destrucción (Caos). Tiene la capacidad de crear fenómenos celestes con un movimiento, siendo capaz de explotar con un poder similar a una llamarada solar en miniatura. Posee la capacidad de cortar el espacio, generando vórtices de energía espacial que le permiten al usuario viajar a distintos planos y dimensiones.}

{Nota del sistema: El arma se encuentra actualmente en un estado sellado, siendo apenas considerada un arma mágica de alto nivel. Sin embargo, en manos de Urano, esa guadaña es un arma primigenia y suprema, una herramienta capaz de ejercer su control sobre la totalidad del cielo, capaz de desatar cataclismos y desastres naturales sobre la Tierra.}

“¡Joder!”, fue todo lo que dijo Hades al mirar la descripción del arma que tenía enfrente.

Aunque a simple vista no parecía gran cosa, si lo que decía el sistema era cierto, ¡entonces era un arma terriblemente poderosa! Con solo leer su descripción, Hades pudo decir que, como mínimo, era un arma al nivel de Gungnir, capaz de desatar un poder destructivo sin precedentes. Además, también poseía la capacidad de rasgar el espacio, permitiendo la teletransportación a través de diferentes espacios dimensionales.

Hades flotó en el aire hasta estar justo delante de la Guadaña del Firmamento y extendió su mano intentando tomarla.

¡Tzzz!

“¡Ouch!”, Hades retrajo su mano repentinamente al sentir un corrientazo intenso. Miró la guadaña y vio que estaba rodeada por pequeños arcos eléctricos que le impedían tomarla. Esto sorprendió profundamente a Hades, no porque el arma lo hubiera electrocutado, sino porque pudo sentir una ley del Rayo no igual, sino mucho más fuerte que la de su hermano menor, Zeus.

Hades sacudió su mano, esperando a que se le pasara la sensación de entumecimiento. En ese caso, cambió su enfoque. En vez de intentar tomar el arma directamente, Hades procedió a tocar la superficie del arma suavemente, y luego la metió directamente en su inventario, como si fuera la cosa más natural del mundo.

Después de eso, Hades procedió a hacer lo mismo con todos y cada uno de los artefactos y tesoros en la bóveda, sin dejar ni una sola pieza de oro suelta. ¿Y qué si los artefactos estaban protegidos por cúpulas de cristal? Hades solo necesitaba empujarlos con todo y estantes directamente a su inventario, aprovechando el espacio ilimitado que este le ofrecía.

Pasaron tres minutos, tres minutos en los que Hades se movió a gran velocidad por toda la bóveda, metiendo cientos de artículos mágicos en su inventario junto con miles de toneladas de tesoros. Cuando finalmente terminó, Hades no pudo evitar sonreír al ver la habitación ahora completamente vacía de cualquier tipo de riqueza. No pudo evitar sentirse como un famoso y hábil ladrón de una película de acción.

“Muy bien”, dijo, tronándose los dedos, sonriendo con anticipación. “Ahora viene la mejor parte”.

Al momento siguiente, Hades sacó varias cajas cuadradas de color rojo y blanco con las letras TNT escritas en ellas y procedió a apilarlas estratégicamente en la entrada de la bóveda. Cuando terminó de sacar todas las TNT, sacó todas las etiquetas explosivas restantes de su inventario. Con un movimiento de su mano, hizo flotar todas las etiquetas, utilizando chakra para controlarlas directamente. Todas las etiquetas explosivas, guiadas por la voluntad de Hades, flotaron suavemente, adhiriéndose a las paredes de la bóveda y del pasillo exterior, como si tuvieran vida propia.

“Hmm, no, esto no servirá”, murmuró Hades al ver las gruesas paredes de piedra que rodeaban la bóveda. Las paredes eran demasiado robustas y resistentes; si las etiquetas explosivas y las cargas de TNT explotaran allí, la fuerza de la explosión se vería disminuida en gran medida por estas paredes fortificadas, una desventaja que no podía permitirse.

“Pero eso puedo resolverlo”, dijo, su mirada brillando con una astucia peligrosa.

Hades se arrodilló para que sus manos tocaran el suelo de la bóveda. Entonces habló con una voz firme y resonante: “¡Vacío Púrpura!”.

Sus manos fueron rodeadas por un intenso resplandor plateado, que pronto se extendió desde sus manos hacia el suelo y las paredes y techo hasta cubrir la totalidad de la bóveda. Hades se concentró mientras iniciaba el proceso de destrucción y reconstrucción. Pero durante el proceso de reconstrucción de la materia, Hades usó su chakra para cambiar la composición molecular de las paredes, el suelo y el techo de la bóveda, transformándolos en una piedra mucho menos robusta y resistente. Además, les añadió una cobertura de polvo inflamable, similar a la madera seca, altamente combustible, asegurándose de que el fuego se propagara con facilidad.

“Bueno, eso es todo, creo que con eso basta para convertir este lugar en una bomba”, Hades miró sus preparativos con una mirada de suficiencia, un toque de locura en sus ojos. “¡Es hora de que estos Titanes conozcan el verdadero arte, el arte de una explosión!”

Hades estaba por salir por el mismo sitio por el que había entrado cuando, de repente, se detuvo en seco para golpearse la frente con la palma de la mano.

“¡Claro, casi lo olvido!”, exclamó Hades, una sonrisa maliciosa curvando sus labios. Volvió a sacar algo de su inventario: una esfera de color negro azabache del tamaño de una pelota de playa, con un brillo ominoso.

Era una carga nuclear del mundo de Fallout.

Con gran cuidado y suavidad, Hades colocó la esfera en el suelo, asegurándose de que no chocara con nada. Gracias al sistema, sabía que esas cosas podían explotar con el más mínimo impacto en su revestimiento, y no quería detonarla prematuramente.

Con eso hecho, Hades procedió a salir a paso tranquilo de la bóveda. Miró el pasillo donde todavía se encontraban los dioses caídos. Su mirada se dirigió inconscientemente a la figura desmayada del Titán Palas. Al mirarlo por unos pocos segundos, una idea bastante descabellada empezó a surgir en su cabeza, una que prometía añadir un toque personal a la destrucción que se avecinaba.

Una sonrisa gatuna y maliciosa empezó a formarse en su boca.

Salón del trono.

En el recién reconstruido Salón del Trono, Kronos supervisaba un grupo de dioses menores desde su imponente trono de piedra negra. Revisaba pergaminos y daba órdenes con la eficiencia de un monarca experimentado, mientras uno de sus ayudantes, con una pila similar de documentos, se mantenía a su lado. El Titán del Tiempo estaba completamente sumergido en las tareas administrativas de su vasto dominio (porque, ¿qué?, ¿acaso creyeron que un panteón se gestionaba solo?).

Justo cuando Kronos iba a tomar otro pergamino, una figura ensangrentada y maltrecha irrumpió en el salón, alertando a todos. Era el Titán Palas, quien, tras irrumpir por la entrada principal y alertar a los guardias con su sola presencia, se resbaló y cayó de bruces contra el suelo pulido, manchándolo con su icor dorado y brillante.

“¡Palas!”, murmuró solemnemente Kronos al ver el lamentable estado de su sobrino. Se acercó a la figura caída, que ya estaba siendo atendida por un dios de la medicina, quien untaba ambrosía sobre sus heridas para evitar que se agravaran, aunque el daño parecía ser más profundo que lo físico.

Palas, con la cabeza gacha, solo pudo murmurar con voz entrecortada: “Ataque… la bóveda… ¡Hades!”. Aunque sus palabras eran inentendibles para los demás dioses presentes, Kronos captó el mensaje al instante, su mente procesando la información con una velocidad aterradora.

Rápidamente, convocó su Hoz a sus manos, la antigua arma primigenia, y la golpeó con fuerza contra el suelo de mármol, generando un destello de energía mágica que lo envolvió por completo.

Cuando el resplandor se atenuó, la imponente figura de Kronos desapareció al instante, dejando el salón sumido en un silencio absorto. Los dioses y titanes se movieron con presteza, algunos en pco, buscando informar la situación a los demás, la incertidumbre y el miedo palpables en el aire.

Nadie notó a Palas, quien permaneció agachado, su cabello cubriendo unos ojos que, por un breve momento, reflejaron un color morado intenso con patrones de ondas concéntricas: el Rinnegan. Pero el patrón se desvaneció tan rápido como apareció, y finalmente, Palas cayó desmayado por completo, su cuerpo entregado a la inconsciencia.

Kronos apareció en las profundidades de su templo, directamente en la entrada de la bóveda que resguardaba los mayores tesoros de toda Grecia, el corazón de su poder y sus reliquias más preciadas. Su sorpresa fue mayúscula al ver que no solo la barrera mágica protectora estaba completamente destrozada, sino que todos y cada uno de los tesoros de su interior habían desaparecido.

Kronos estaba tan conmocionado y furioso que ignoró por completo los cadáveres de los guardias tendidos en el suelo, su mente solo enfocada en el saqueo de su tesoro.

“¡No, no, no, no, no!”, rugió, una furia primordial sacudiendo el aire. Sintió que el alma se le salía del pecho, la traición quemándole. “¡Maldito seas, Hades!” No pudo evitar maldecir el nombre de su hijo mayor.

Hades no solo se había llevado todos los tesoros y materiales mágicos raros que los Titanes habían acumulado a lo largo de los años, sino también todos los artefactos antiguos guardados en la bóveda. Esto era lo que más preocupaba a Kronos. Muchos de ellos eran artefactos legendarios dejados desde la época de la primera generación de dioses, portadores de secretos y poderes ancestrales de los anteriores Reyes Dioses.

Kronos sabía que estos artículos encerraban un poder inmenso, pero nunca se atrevió a tocarlos directamente. Muchos estaban malditos o eran incontrolables para él, imposibles de dominar sin consecuencias terribles.

Esta fue la razón original por la cual sus hermanos y él decidieron sellarlos y encerrarlos en las partes más profundas del Monte Otris, donde nadie se atrevería a ir jamás. Pero al parecer, había subestimado a su hijo mayor. No solo había logrado colarse en su templo, sino que también había encontrado la bóveda del tesoro oculta bajo él y la había vaciado por completo.

Esto enfurecía y aterraba a Kronos a partes iguales, ya que entre esos artículos se encontraban las armas de su padre, Urano.

Aunque Kronos nunca fue capaz de utilizarlas debido a las restricciones impuestas por su padre, él conservaba una conciencia de ellas y del terrible poder que ocultaban, un poder capaz de rivalizar con el suyo propio.

Y lo peor de todo: ¡habían caído en manos de su peor enemigo, Hades, el hijo destinado a matarlo y usurpar su trono! (Hades: ¡Ja!, si como no, ya quisieras.)

“No puedo dejar que eso pase”, dijo Kronos para sí mismo con renovada determinación, su voz un murmullo helado. El ataque de Hades había sido reciente, por lo que no debería estar muy lejos.

Pero cuando Kronos estaba a punto de salir, finalmente notó algo extraño en la habitación. Ahora que tenía la cabeza más fría, había percibido unas extrañas cajas con las letras TNT. Se acercó con precaución y curiosidad a las cajas cuadradas de color rojo y blanco, tanteándolas con el filo de su Hoz. Sin saberlo, pisó una placa de piedra en el suelo, justo al lado de una de las TNT, lo que causó que esta se encendiera y parpadeara intermitentemente, una mecha ardía lenta pero implacablemente.

“¿En nombre del Caos, qué significa es—?” Kronos no terminó de hablar. Un escalofrío helado le recorrió la espina dorsal, un preaviso primordial que resonó en su mente con la fuerza de mil alarmas descontroladas. Sus sentidos divinos se encendieron, gritándole peligro, una catástrofe inminente. Intentó reaccionar, invocar su hoz para protegerse, o simplemente teletransportarse lejos, pero el tiempo se había torcido, paralizándose a su alrededor por un instante que se sintió como una eternidad. Cuando finalmente su voluntad logró mover un músculo, ya era tarde. Un blanco cegador, tan puro e intenso que quemó sus retinas, lo consumió por completo. Fue el último color que vio antes de que el universo mismo estallara, seguido por un sonido atronador que hizo que la montaña divina de Otris gimiera y se resquebrajara desde sus cimientos.

‘¡BOOOOOOOOOOOOOOOOM!’

La detonación fue apocalíptica. Una gigantesca explosión surgió de las entrañas de la cima del Monte Otris, envolviendo por completo los templos centenarios en la cúspide en un mar de llamas abrazadoras que danzaban con furia elemental. La onda expansiva, un puñetazo cósmico, no solo sacudió la montaña divina hasta su núcleo, sino que se expandió sin piedad hacia los alrededores, arrasando todo a su paso. La recién reconstruida ciudad de Othrys, tan orgullosa y laboriosamente levantada, fue instantáneamente reducida a una pila de escombros humeantes, envueltos en fuego voraz, mientras sus habitantes, simples mortales y semidioses, sucumbían al terror más puro ante la escena dantesca que se desplegaba ante sus ojos. El eco del estruendo reverberó por valles y montañas, una advertencia sombría que el mundo jamás olvidaría.

No solo los seis templos de sus dioses principales, monumentos de su poder, habían sido completamente arrasados, desintegrados sin dejar rastro, sino que una parte considerable de la enorme montaña divina misma, la sagrada Otris, que para este punto se había convertido en un profundo pozo incandescente envuelto en llamas etéreas, había desaparecido. Incluso aquellos que se encontraban a cientos de kilómetros de distancia pudieron ver de primera mano cómo una gigantesca nube de hongo, teñida de fuego y ceniza, se elevaba majestuosamente hacia lo más alto del cielo, como el presagio irrefutable de un desastre de proporciones divinas, iluminando el firmamento con una vista aterradora e inolvidable, grabándose a fuego en la memoria de todos los seres.

Y desde la distancia, ocultos en lo profundo de un bosque en lo alto de una montaña lejana a Otris, Hades junto con Poseidón veían juntos todo el caos que habían generado. Hades se estaba riendo a carcajadas, una risa desenfrenada y maníaca, como un niño rata que por fin lograba su primer trolleo a escala divina, mientras gritaba con euforia, con los brazos extendidos hacia el cielo humeante: “¡El arte es una explosión! ¡Este es mi arte, Kronos!” La luz infernal de la catástrofe iluminaba su rostro, revelando una satisfacción casi demoníaca.

Mientras tanto, Poseidón, a su lado, miraba toda esta escena incrédulo, con la boca ligeramente abierta, incapaz de procesar la magnitud de la destrucción. Su mente aún era un caos de asombro y terror, su divinidad marina incapaz de comprender tal poder destructivo. Sus ojos se abrieron como platos mientras murmuraba, el sonido apenas audible sobre el eco distante de la explosión: “¿De qué rayos estaban hechas esas malditas etiquetas?(⁠⊙⁠_⁠◎⁠)” El olor a azufre y metal fundido llenaba el aire, y la realidad de lo que habían desatado comenzó a asentarse, al menos en la mente de uno de ellos.

Y así pasó lo que, sin dudas, sería una noche inolvidable para nuestro dúo de dioses hermanos, una noche que marcaría el inicio de una nueva era de conflicto y poder.

.

.

.

Fin.

——————————————————————-

Muchas gracias por leer mi historia.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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