Un Dios De La Muerte Como Ningún Otro En Animé World - Capítulo 9
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Capítulo 9: 8. el poder del Dios Shinobi
Monte Otris.
POV Kronos.
En la imponente sala de su trono, Kronos, rey de la segunda generación de dioses olímpicos, se hallaba recostado con pesadez contra el frío y duro respaldo de la piedra negra.
Su aspecto, sin embargo, distaba mucho de la imagen que uno esperaría de semejante deidad. Su piel, antaño de un tono claro y saludable, ahora exhibía una palidez espectral. Profundas ojeras oscurecían sus ojos, como las de un oso panda, y surcos prematuros le marcaban el rostro, añadiendo años a su apariencia. Si uno observaba sus manos con atención, un ligero pero constante temblor delataba su inquietud.
Los últimos días habían sido agotadores para el no tan querido dios titán. A la reciente y tensa disputa con su esposa Rea, provocada por su decisión de engullir a su recién nacida hija, se sumaban las persistentes y fastidiosas preguntas de sus hermanos acerca de su salud.
Desde hacía semanas, punzantes dolores estomacales lo asaltaban a diario. Inicialmente, sospechó de un fallo en el sello de supresión que había implantado en su vientre, pero una revisión exhaustiva no reveló anomalía alguna. Tanto el sello como la pequeña subdimensión que había creado en su interior permanecían intactos.
Incapaz de soportar por más tiempo los súbitos ataques de dolor estomacal, Kronos se lanzó a la búsqueda de soluciones. Probó todo cuanto se le ocurrió, desde consultar a dioses expertos en medicina, hasta recurrir a extrañas plantas mágicas de supuestas propiedades curativas, pero todo resultó inútil.
En un momento dado, llegó a considerar la posibilidad de ser víctima de una maldición desconocida, por lo que solicitó la ayuda de Hécate, la hija de Perses, una bruja cuya fama crecía rápidamente. Sin embargo, ni siquiera ella pudo identificar el problema, limitándose a confirmar que no se trataba de ningún maleficio.
Incluso sopesó la idea de pedir consejo a su divina madre, pero Gea había cortado toda comunicación con él y sus hermanos desde que decidió aprisionar en el Tártaro a sus desleales hermanos, los Hecatónquiros y los Cíclopes.
¡Pero no era su culpa! Muchos de esos ingratos hermanos mayores se habían negado a seguirlo cuando llegó el momento de alzarse contra su padre. Semejante insubordinación no podía tolerarse en su gobierno.
¿Y qué si estaban encerrados? ¿Acaso el Tártaro era tan terrible? Incluso se había dignado a asignarles un guardián (carcelero) para que les hiciera compañía.
Dejando a un lado ese asunto, su reciente dolencia había generado muchas más complicaciones de las que había previsto. A sus espaldas, comenzaban a tejerse rumores sobre su debilidad. Incluso percibía las discretas pero evidentes miradas de duda en los ojos de sus hermanos y sobrinos durante las reuniones. Estaban empezando a cuestionar su capacidad para gobernar. ¿Acaso eran tontos? ¿O ya habían olvidado quién había sido el responsable de derrotar (emboscar) a su padre?
Kronos no deseaba que lo percibieran débil, y para reafirmar su supremacía, necesitaba dejar clara su autoridad. Quizás había llegado el momento de mostrarse más severo con esos cabezotas.
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Estómago de Kronos.
En las profundidades oscuras del vientre del rey titán, una pequeña mansión de madera resplandecía con la luz de bombillas eléctricas y lámparas de gas.
En el patio principal, una figura musculosa de cabello azabache realizaba flexiones sin manos, apoyándose únicamente en los dedos gordos de sus pies. Era Hades.
“¡Hey hey hey!”
“9123, 9124, 9125, 9126, 9127, 9128, 9129…”
Sobre su espalda, una niña pequeña de no más de dos años, con corto cabello negro y un vestido rosa estampado con gatitos, gritaba con alegría, animando cada ascenso y descenso de su hermano mayor.
Era Hestia, su recién llegada hermana menor. Habían transcurrido varios días desde que cayó en este peculiar lugar, y ambos lo estaban pasando de maravilla.
La pequeña, que apenas unos días atrás era una bebé, irradiaba energía. Se aferraba constantemente a su hermano mayor e insistía en jugar con él. Incluso durante sus entrenamientos, la niña se empeñaba en seguirlo y observar sus rutinas. Obviamente, no podía llevarla a sus prácticas de combate, por lo que la dejaba al cuidado de una de sus marionetas de sombras, junto con un reproductor de DVDs con diversas series de dibujos animados en la televisión.
Volviendo la mirada discretamente hacia la pequeña figura, Hades activó el sistema.
[Observación]
Al instante, una ventana flotante cubrió su visión.
{Nombre – Hestia}
{Diosa del fuego sagrado – Diosa del hogar y la familia}
{Nivel de potencia: 16}
{Estado – Poder sellado}
(Su poder no ha aumentado), fue el primer pensamiento que asaltó la mente de Hades, recordando que al llegar por primera vez a este lugar, el sistema mencionó que algo suprimía su poder divino.
(Pero aún así… ¿por qué es más fuerte que yo cuando recién llegué?)
Hades se quejó mentalmente, recordando todavía que solo poseía 4 unidades de potencia al nacer. Sin querer seguir dándole vueltas a problemas sin solución, decidió continuar con su rutina de ejercicios, mientras la pequeña Hestia seguía animándolo desde su espalda.
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Salto de tiempo
En la sala principal de la residencia de Hades, dos figuras se encontraban absortas en el sofá más grande. El primero, Hades, sostenía un Nintendo Game Boy SP amarillo con la imagen de Bob Esponja impresa, jugando a Pokémon Rojo con total concentración.
A su lado, una joven de apariencia infantil, baja estatura, largo cabello negro, ojos azules y una cinta azul adornando su cabeza, era Hestia.

Ella también sostenía su propia consola, una Game Boy Advance verde, jugando a Pokémon Verde y conectada a la consola de su hermano mediante un cable Link.
Ambos estaban inmersos en sus respectivos juegos, librando épicas batallas en la arena Pokémon, disfrutando del encanto del arte pixelado a color.
Varios meses se habían tejido en el tapiz del tiempo desde la llegada de Hestia al insólito reino dentro de su padre.
En ese lapso, la joven diosa había florecido de una manera asombrosa, tanto en su físico que se fortalecía día a día, como en su agilidad mental, que absorbía conocimientos con la voracidad de una esponja. Su adaptación a la peculiar vida en el estómago de Hades había sido sorprendentemente fluida, un contraste abismal con el sombrío destino que le aguardaba en su línea temporal original. Este hecho resonaba en el corazón del dios del Inframundo con un orgullo cálido y protector.
Hestia ya no estaba condenada a bagar en la desolada oscuridad de aquella prisión primigenia. Ahora, una figura imponente y familiar velaba por ella, dispuesto a tejer con ella los lazos de una nueva familia. Y Hades, con una devoción fraternal que lo sorprendía incluso a él, se mostraba dispuesto a ceder ante cada pequeño antojo que brotaba de su joven hermana, como por ejemplo…
La pequeña diosa, ante la monotonía forzada de su singular morada, se había revelado como una auténtica ‘Chica Gamer’.
Exploraba mundos virtuales y dominaba estrategias con una pasión inesperada. En un intento por emular a su fraternal figura paterna, Hestia había intentado unirse a sus sesiones de entrenamiento marcial. Sin embargo, la experiencia había resultado cómicamente desastrosa.
Su estilo de pelea era, en el mejor de los casos, errático y carente de técnica, aunque se vislumbraban destellos de una prometedora mejoría si persistía en su empeño.
A diferencia de Hades, cuyo poder divino parecía crecer de manera constante y exponencial, Hestia no gozaba de esa misma cualidad, al estar privada del acceso pleno a sus propios dones divinos. Su rutina diaria se limitaba a ejercicios físicos básicos, insuficientes para un salto cualitativo en sus habilidades de combate.
Fue así como la joven diosa encontró consuelo y entretenimiento en los diversos dispositivos y “juguetes” tecnológicos que su hermano atesoraba en su espacio personal.
Hades, lejos de oponerse, encontraba una tranquilidad palpable al saber a su pequeña hermana segura en casa durante sus intensos entrenamientos, especialmente durante las simulaciones de combate que, con frecuencia alarmante, culminaban en una destrucción a gran escala de su entorno.
Hades desvió su atención del recuerdo hacia el frente, y al instante siguiente, la translúcida pantalla del sistema danzó ante sus ojos, revelando sus estadísticas actuales en un brillo azulado.
[Estado]
{Nombre: Hades}
{Dios del Inframundo – Dios del Agua}
{Nivel de potencia: 7800}
{STR: 200}
{DES: 220}
{VIT: 510}
{MAG: 6930}
{CHA: 31}
{KRA: 7200}
Puntos: 14
[Habilidades]
{Rey de las sombras}
{Conciencia múltiple}
{Llama infernal}
{Rayo necrótico}
{Mokuton}
{Suitōn}
{Dotōn}
{Liberación Yin}
{Mangekyo sharingan eterno}
{Rasengan}
{Magia de purificación}
{Rayo sagrado}
{Dominio de la espada: nivel maestro}
{Dominio de la lanza: nivel experto}
{Combate cuerpo a cuerpo: nivel maestro}
{Dominio del escudo: nivel experto}
{Dominio de dagas: nivel experto}
{Dominio del bastón: nivel adepto}
{Inmunidad al ácido}
{Control de Chakras, maestro}
{Sigilo}
{Montar A+}
{One for all}
{Poder psíquico}
Al contemplar su estado actual, Hades no pudo evitar una punzada de orgullo ante su constante progreso.
Aunque carecía de un punto de referencia externo para calibrar su poder en relación con otros, la certeza de que sus arduos esfuerzos estaban dando frutos era una recompensa en sí misma.
Desde la obtención de su último y misterioso “cupón dorado”, ninguna misión con una recompensa similar había aparecido en su interfaz.
Sin embargo, esta ausencia no generaba preocupación en el dios. Su poder continuaba ascendiendo de manera constante, forjado en el crisol de sus brutales entrenamientos, inspirados en las legendarias sesiones de los guerreros z.
Además, la anticipación por la finalización de la descarga del archivo de Senju Hashirama lo embargaba con una tranquila expectativa. Las habilidades y el conocimiento del Primer Hokage serían un valioso añadido a su ya formidable arsenal.
“¡Gané!”
Una voz aguda y triunfal lo arrancó de sus reflexiones. Al volver la mirada de la pantalla holográfica que flotaba a su lado, Hades vio cómo su último Pokémon en pie, un Charmeleon de nivel 28 visiblemente exhausto, se desplomaba ante la imponente figura de un Venusaur de nivel 33, cuyo rostro digital irradiaba una orgullosa victoria.
“¡Hmm! Tuviste suerte, pequeña hámster”
murmuró Hades con una falsa bravuconería que no lograba ocultar una sonrisa divertida.
“¡Te he dicho que no me llames así, hermano tonto!”
replicó Hestia con indignación, sus labios formando un adorable puchero mientras sus mejillas se inflaban ligeramente, evocando la imagen del roedor al que él aludía.
“Di eso cuando dejes de parecer uno,”
respondió Hades con una sonrisa burlona, extendiendo una mano para pellizcar suavemente una de las mejillas cada vez más enrojecidas de su hermana, quien mascullaba juramentos de venganza entre dientes.
“!Ghaaa! ¡Maldito poste de luz!” exclamó Hestia en un arrebato de frustración, lanzándose hacia él con las pequeñas uñas extendidas en un intento de arañarle la cara. Sin embargo, la mano de Hades se interpuso con suavidad sobre su cabeza, deteniéndola en seco sin esfuerzo alguno.
“¿Qué? ¿Dijiste algo? No puedo escucharte desde allá abajo,” replicó Hades con fingida indiferencia, elevando ligeramente la voz para enfatizar la diferencia de altura.
Hestia, al percatarse de que sus brazos no alcanzaban el rostro de su imponente hermano, decidió cambiar de táctica y contraatacar con su propio arsenal de insultos infantiles.
“¡Espagueti gigante con patatas!”
“¡Eh, qué suerte! ¡Encontré un pitufo de descuento!”
“Hmm, es obvio que te falta aire ahí arriba, ¡te estás volviendo tonto!”
“Pues desde aquí arriba pareces un grano de arena en el suelo.”
“¡Pues al menos yo no me agacho cuando atravieso una puerta!”
“Haaa, por lo menos yo no tengo que tener cuidado de que me pisen.”
.
.
.
.
“¡Jajaja!/¡Jajajaja!” El aire vibró con las carcajadas infantiles y descontroladas de ambos hermanos, contagiados por la absurda hilaridad de su intercambio de insultos. Y así, su día continuó fluyendo, teñido de juegos compartidos y la creciente calidez de una hermandad inesperada.
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Salto de tiempo: Veinte meses después
El Estómago de Kronos.
En la profunda oscuridad de una vasta extensión de superficie orgánica, compuesta por una suerte de carne ennegrecida y de textura indefinible, se distinguía la colosal silueta de una figura humanoide. Sin embargo, en lugar de la familiar piel y carne, este ser estaba íntegramente constituido por una madera oscura y de apariencia añeja.
Su imponente estatura alcanzaba aproximadamente los cuarenta metros de altura. Su gigantesco y voluminoso cuerpo exudaba una palpable sensación de poderío, y cada uno de sus pesados pasos hacía temblar la amorfa superficie bajo sus pies.
En la cima de su cabeza, como un pequeño adorno, se podía observar la figura de una persona: Hades.
Este último, visiblemente complacido, estaba poniendo a prueba su recién descubierta habilidad para insuflar vida a construcciones de madera con forma humana, disfrutando de este nuevo poder quizás con un entusiasmo desmedido.
“¡Ja, ja, ja, ja! ¡Finalmente lo he conseguido! ¡Por fin poseo mi propio gundam!”, exclamó Hades con una voz que denotaba una alegría infantil y un orgullo palpable.
Durante los últimos meses, se había dedicado con fervor a explorar las posibilidades de su Mokuton, buscando aplicaciones prácticas para el combate. Con sus vastas reservas de chakra, no tenía inconveniente alguno en hacer brotar árboles a voluntad si así lo deseaba; no obstante, necesitaba desarrollar técnicas de combate específicas que pudieran utilizarse eficazmente con su elemento madera.
Así, durante los últimos cuatro meses, se había sumergido en un intenso entrenamiento, concibiendo y perfeccionando diversas técnicas.
Como ejemplos notables, había logrado materializar robustos muros de madera para defensa, afiladas lanzas de madera para el ataque, su propia y singular versión del Advenimiento del Mundo de los Árboles, y la más reciente y fascinante de todas: el humano de madera que ahora se alzaba imponente.
Hades se encontraba inmerso en un estado de euforia casi embriagadora, hasta que una notificación sonora capturó su atención de manera abrupta.
¡Ding!
Frente a su rostro apareció la familiar pantalla translúcida de su sistema.
{Descarga de archivo – Senju Hashirama} 3 minutos 30 segundos.
“¡Finalmente ha terminado!”, Hades no pudo contener un grito de sorpresa y excitación al reconocer el significado del aviso que le proporcionaba el sistema.
La descarga que con tanta impaciencia había estado esperando por fin llegaba a su conclusión, y ahora tendría la capacidad de asimilar el rasgo que tanto anhelaba.
Impulsado por la anticipación, Hades decidió arrodillarse para aguardar el desenlace. El gigante de madera, obediente a su voluntad, detuvo su andar, bajó sus enormes pies y adoptó una postura erguida, permaneciendo inmóvil en espera de la finalización de la descarga.
¡Ding!
[Descarga terminada]
Archivo descargado {Senju Hashirama – Naruto}
Habilidades
Reservas de Chakra: Posee reservas de chakra de un nivel extraordinariamente alto, que superan incluso las de las nueve bestias con cola – Característica – Chakra de Ashura: Contiene una porción del chakra de la reencarnación de Ashura Ōtsutsuki, el hijo menor del Sabio de los Seis Caminos (Hagoromo Ōtsutsuki).
Control de Chakra Maestro: Una habilidad excepcional para manipular el chakra con una precisión tal que permite la ejecución de jutsus complejos con un mínimo de sellos manuales o incluso sin necesidad de ellos.
Inteligencia y Liderazgo: Hereda el rasgo distintivo de Hashirama, quien fue un estratega astuto y un líder carismático. Su visión de paz y su notable capacidad para unir clanes rivales fueron elementos fundamentales en la fundación de Konohagakure.
Habilidades Sensoriales: Posee habilidades sensoriales avanzadas, que le permiten detectar la presencia y la naturaleza del chakra enemigo a grandes distancias.
Taijutsu Avanzado: Otorga una competencia elevada y refinada en el combate cuerpo a cuerpo.
Todas las naturalezas del Chakra elemental:
{Liberación de Agua (Suiton)
{Liberación de Tierra (Doton)
{Liberación de Fuego (Katon)
{Liberación de Viento (Fūton)
{Liberación de Rayo (Raiton)
Liberación de Madera Kekkei Genkai (Mokuton): Considerado el Kekkei Genkai más poderoso del mundo ninja, resultado de la combinación única de las naturalezas especiales de chakra Tierra y Agua. El Mokuton le confiere la capacidad de crear y manipular diversas formas de madera y vegetación a voluntad.
Técnicas de Mokuton:
{Elemento Madera: Aparición del Bosque Profundo (Mokuton: Jukai Kōtan): Genera un denso e intrincado bosque de árboles que pueden ser manipulados para atacar, defender o aprisionar al enemigo.
{Elemento Madera: Muro de Madera (Mokuton: Moku Kabe): Crea una sólida y resistente barrera de madera para proporcionar una defensa impenetrable.
{Elemento Madera: Dragón de Madera (Mokuton: Moku Ryū): Invoca un colosal dragón de madera dotado de la capacidad de inmovilizar objetivos y absorber su chakra.
{Elemento Madera: Gólem de Madera (Mokuton: Moku Jin): Crea un gigantesco gólem de madera, formidable tanto para el combate directo como para la protección.
{Arte Sabio: Liberación de Madera: Varios Miles de Manos Verdaderas (Senpō: Mokuton: Shin Sūsenju): La técnica de Mokuton más poderosa, que consiste en la materialización de una estatua colosal de Buda con miles de brazos capaces de asestar golpes devastadores y precisos.
{Otras Técnicas: Prisión de Madera, Clon de Madera, Jutsu: Trasplante de Árbol Florido, entre otras.
Cuerpo Sabio Perfecto (Perfect Sage Body): La capacidad de acceder al Modo Sabio (Sennin Mōdo). Un Modo Sabio único y considerado perfecto debido a su habilidad para acumular energía natural de manera rápida y mantener un equilibrio armonioso con su propio chakra físico y espiritual, sin experimentar las transformaciones animales drásticas que suelen acompañar a otras formas de Modo Sabio.
Características del Modo Sabio de Hashirama:
{Marcas Faciales: Al activar el Modo Sabio, aparecen distintivas marcas rojas (negras en la adaptación al anime) alrededor de sus ojos, extendiéndose hasta su frente. Estas marcas son un claro indicativo de su maestría en la absorción de energía natural.
{Aumento Masivo de Poder: El Modo Sabio incrementa drásticamente todas sus capacidades físicas, incluyendo fuerza, velocidad, resistencia y reflejos, además de potenciar significativamente la efectividad de sus jutsus.
{Habilidades Sensoriales Mejoradas: Su capacidad para percibir el chakra y el entorno natural se ve amplificada de manera considerable.
Hades contempló la extensa lista de habilidades con una mezcla de asombro y una punzada de arrepentimiento. Casi todas ellas poseían un valor incalculable, especialmente las versátiles técnicas de liberación Mokuton y el excepcional Cuerpo Sabio Perfecto.
Sin embargo, no podía permitirse retroceder ahora. A pesar de que su Mangekyo Sharingan, heredado de la reencarnación de Indra, se había estado fortaleciendo gradualmente gracias a las células de elemento madera que ya residían en su cuerpo, el proceso era exasperantemente lento.
Le tomaría una o incluso varias décadas alcanzar el despertar del Rinnegan, y aunque Hades era un ser de una longevidad extrema, ¡su paciencia no alcanzaba tales plazos!
“Sistema, quiero las reservas de Chakra”, ordenó Hades con determinación.
[¿El anfitrión desea fusionar – reservas de Chakra – Senju Hashirama? S/N]
“Sí”, confirmó Hades sin dudar.
En el instante siguiente, sintió cómo las células de su cuerpo eran inundadas por una inmensa energía vital que lo hacía temblar de una emoción casi extática.
Como resultado directo, su estructura celular comenzó a fortalecerse de manera palpable, y su densidad muscular aumentó significativamente, al igual que su densidad ósea, volviendo su cuerpo aún más resistente y poderoso de lo que ya era.
Sus canales de chakra se abrieron y comenzaron a expandirse varias veces su tamaño original, permitiendo que un torrente de energía chakra fluyera libremente a través de todo su ser, desde sus órganos internos, que comenzaban a adaptarse al cambio para soportar la nueva oleada de poder que los recorría.
“Me siento increíble, como si mi energía fuera inagotable”, exclamó Hades con un tono de sorpresa genuino.
Sabía que Hashirama era una figura legendaria en lo que respecta a la magnitud de su chakra, pero no había anticipado que
su legado energético fuera de tal magnitud.
“Abrir estado”, ordenó Hades sin demora, ansioso por observar con mayor precisión los cambios que se habían producido en sus estadísticas.
[Estado]
{Nombre: Hades}
{Dios del Inframundo – Dios del Agua}
{Nivel de potencia: 16000}
{STR: 200} + 150
{DES: 220} + 100
{VIT: 510} + 300
{MAG: 7286}
{CHA: 31}
{KRA: 7300} + 30000
Puntos: 40
[Habilidades]
{Rey de las sombras}
{Conciencia múltiple}
{Llama infernal}
{Rayo necrótico}
{Mokuton}
{Suitōn}
{Dotōn}
{Liberación Yin}
{Liberación Yang}
{Mangekyo sharingan eterno}
{Rasengan}
{Muro de madera}
{Cuchillas de agua}
{Lanzas de madera}
{Elevación de la Tierra}
{Advenimiento del mundo de los árboles}
{Mano de madera}
{Surfeo rompedor de olas}
{Muralla de tierra}
{Magia de purificación}
{Rayo sagrado}
{Puñetazo sagrado}
{Dominio de la espada: nivel maestro}
{Dominio de la lanza: nivel experto}
{Combate cuerpo a cuerpo: nivel maestro}
{Dominio del escudo: nivel experto}
{Dominio de dagas: nivel experto}
{Dominio del bastón: nivel experto}
{Inmunidad al ácido}
{Control de Chakras, maestro}
{Sigilo}
{Montar A+}
{One for all}
{Poder psíquico}
Observando su panel de estado con una satisfacción palpable, Hades no pudo evitar dirigir su mirada al asombroso incremento de sus reservas de chakra. Aunque ya había experimentado un aumento considerable en el pasado al obtener el Mangekyo Sharingan Eterno de Madara, este nuevo incremento superaba con creces cualquier expectativa, siendo al menos cuatro veces mayor que el anterior.
“Muy bien, probablemente sería mejor ponerlo a prueba”, murmuró Hades para sí mismo. Separó sus piernas y flexionó su cuerpo hacia adelante, preparándose para impulsarse.
¡Boom!
¡Crash!
Con una explosión repentina de chakra liberado, la cabeza del gigantesco ser de madera bajo sus pies fue completamente destrozada, reduciéndose a astillas. Hades fue disparado hacia arriba, elevándose a cientos de metros de altura en un instante.
Aunque no había empleado toda su fuerza, la potencia del impulso lo lanzó como un misil a través del aire.
¡Pum!
Al impactar contra el suelo, Hades generó un pequeño cráter bajo sus pies, pero su cuerpo ni siquiera se inmutó ante la fuerza del impacto.
Una vez en tierra firme, Hades observó sus manos. Las bajó lentamente hasta que estuvieron cerca de la superficie y exclamó con voz firme:
“Manos de madera”.
En el instante siguiente, de sus palmas surgieron dos gruesas y poderosas raíces que se clavaron con fuerza en la maleable superficie.
Casi de inmediato, el suelo comenzó a temblar violentamente. Enormes grietas se abrieron en la tierra, y de ellas emergieron dos brazos gigantescos y robustos, completamente formados de madera. Sus palmas, de dimensiones considerables, parecían poseer la capacidad de aplastar montañas enteras sin esfuerzo aparente.
“Apenas consumen chakra, y parece que se está recuperando a una velocidad aún mayor que antes”, comentó Hades, percibiendo el mínimo gasto de energía que había requerido la técnica.
Al dirigir su mirada a la distancia, Hades divisó una pequeña elevación de carne que se alzaba en el horizonte. Una idea surgió en su mente, la oportunidad perfecta para probar su nuevo poder ofensivo.
“¡Golpea!”, ordenó Hades con firmeza. Al instante, las colosales palmas de madera se cerraron en puños gigantescos, que comenzaron a crecer y a extenderse en dirección a la pequeña montaña a una velocidad aterradora.
¡Cataplum!
En el momento en que los gigantescos puños hicieron contacto con su objetivo, se sintió un impacto estremecedor que generó un pequeño temblor en toda la zona.
La superficie del terreno se levantó violentamente, y una densa nube de partículas se elevó hacia el cielo, oscureciendo brevemente la visión.
Cuando el polvo comenzó a asentarse, permitiendo a Hades observar mejor el daño ocasionado por su ataque, quedó genuinamente sorprendido. Donde antes se erguía la imponente montaña de carne, ahora solo se encontraba un profundo pozo de al menos cien metros de diámetro.
En el fondo de este cráter, las imponentes manos de madera permanecían clavadas, encontrándose en su mayor parte intactas.
Hades no pudo evitar tragar saliva ante la magnitud de la destrucción. Aunque dicho ataque no representaría una amenaza grave para su integridad física, no dejaba de ser una demostración de poder impresionante.
Lo más significativo era el mínimo costo de chakra que había implicado, casi insignificante. Podría decirse que la técnica se había ejecutado de manera casi casual, y Hades sentía que, si se lo propusiera, podría repetirla cientos de veces sin agotar sus recién fortalecidas reservas.
“Bueno… será mejor seguir probando otras habilidades”, murmuró, aún impresionado.
Hades decidió continuar con sus experimentos, y lo siguiente en su lista era su habilidad recién adquirida para manipular construcciones de madera animadas.
“¡Humano de madera, levántate!”, exclamó con voz potente. Todo el entorno comenzó a temblar; del suelo bajo sus pies empezó a crecer un gigantesco árbol que lo elevó rápidamente hacia el cielo.
Diez metros… veinte metros… cuarenta metros… ochenta metros… cien metros… ciento cuarenta metros.
Y finalmente, de la superficie amorfa se alzó un árbol colosal que alcanzaba la impresionante altura de ciento sesenta metros.
Tan pronto como el árbol hubo completado su crecimiento, comenzó a expandirse y a transformarse de manera sorprendente.
Primero fue la cabeza, luego los brazos, después el torso y, por último, las piernas de la gigantesca figura, cuyos enormes pies se elevaron hasta separarse del suelo.
“¡Genial!, pero puede ser mucho mejor”, murmuró Hades con una chispa de ambición en sus ojos.
En el instante siguiente, sus ojos se tiñeron de un rojo intenso. En su pupila aparecieron tres tomoes que comenzaron a girar a gran velocidad hasta fusionarse en un patrón de espiral hipnótico, formando el Mangekyo Sharingan Eterno.
“Muy bien, aquí vamos. ¡Susano!”, invocó Hades con determinación.
Un chakra denso y de un color azul oscuro emanó del cuerpo de Hades y viajó rápidamente a través de toda la estructura del gigante de madera hasta cubrirlo por completo. Gruesas placas y segmentos de armadura comenzaron a materializarse, revistiendo el cuerpo del coloso y transformándolo en un imponente guerrero blindado.
“¡Jajaja, había querido hacer esto desde hace mucho!”, exclamó Hades, sintiendo una oleada de satisfacción.
“Muy bien, es hora de probar la fuerza de este bebé”, añadió con una sonrisa confiada.
Con una orden mental, el gigante de madera levantó una de sus manos, formando un gesto de agarre. De repente, en su palma comenzó a materializarse una katana larga de un color azul brillante, que pronto se vio envuelta en una intensa aura de energía chakra.
Con un movimiento sorprendentemente rápido para un ser de sus dimensiones, el brazo del gigante se lanzó hacia adelante, ejecutando un poderoso corte de energía en dirección a una de las paredes de carne que se encontraban a la lejanía.
¡Explosión!
Todo el estómago de Kronos tembló de manera violenta. Una onda de choque masiva se expandió desde la zona de impacto a gran velocidad, generando fuertes vientos y gigantescas olas de ácido que se propagaron por toda la extensión del terreno circundante.
Las consecuencias del ataque fueron de tal magnitud que llegaron incluso al extremo opuesto del estómago, donde se encontraba Hestia.
De la zona del impacto se podía observar una enorme nube de humo que se expandía por millas. Al disiparse gradualmente el humo, se hicieron visibles las devastadoras consecuencias del ataque: una enorme quemadura con forma de cráter, que abarcaba un diámetro de varias millas y alcanzaba una profundidad de al menos cien metros.
Tanto en la pared de carne como en la superficie del cráter se podían apreciar horribles quemaduras, de las cuales brotaba sangre dorada en abundancia. Hades incluso podría jurar que había vislumbrado el tejido muscular en lo profundo de la abertura creada en la pared.
Sin embargo, su observación fue breve, ya que una energía grisácea surgió de las heridas y comenzó a curarlas a una velocidad sorprendentemente rápida.
Hades permaneció en silencio, contemplando el lugar donde su ataque había impactado con un asombro absoluto.
Pero su momento de contemplación no duró mucho, ya que de uno de sus bolsillos comenzó a emitirse un pitido estático.
Inmediatamente, Hades extrajo de su bolsillo un pequeño radio comunicador de forma rectangular, presionó el botón rojo situado en un lateral y se lo acercó a la oreja.
“¡¡¡Hermano mayor idiota!!!”, se escuchó una voz aguda y potente proveniente del aparato.
“¿Qué rayos estás haciendo? ¿¡Acaso intentas matarme!?”, replicó la voz, cargada de un evidente enojo e indignación.
“¿Qué? No, solo estoy entrenando”, respondió Hades, genuinamente confundido por la reacción airada de Hestia.
“¡Pues tu ‘entrenamiento’ casi provoca que el techo se me venga encima!”, exclamó Hestia con una frustración creciente que resonaba en su tono de voz.
“¡Deja de hacer lo que sea que estés haciendo y ven a limpiar este desastre!……….”, sentenció Hestia antes de cortar abruptamente la comunicación.
Al cesar la estática y el silencio apoderarse del pequeño dispositivo, Hades no pudo evitar rascarse la nuca con una expresión de incomodidad, mientras un leve rubor de vergüenza coloreaba sus mejillas.
No había anticipado en absoluto que las repercusiones de su pequeño experimento alcanzarían tales magnitudes, llegando hasta el extremo opuesto del vasto estómago.
“Quizás sea mejor regresar. Puedo continuar con las pruebas en otro momento”, se dijo a sí mismo con resignación.
Y con esa decisión tomada, Hades emprendió su camino de vuelta a su hogar, donde seguramente lo aguardaba una Hestia furiosa, lista para reprenderlo por su imprudente demostración de poder.
Fin.
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Gracias por leer.
Estadísticas de Hades.
[Estado]
{Nombre: Hades}
{Dios del Inframundo – Dios del Agua}
{Nivel de potencia: 16000}
{STR: 350}
{DES: 320}
{VIT: 810}
{MAG: 7286}
{CHA: 31}
{KRA: 37300}
Puntos: 40
[Habilidades]
{Rey de las sombras}
{Conciencia múltiple}
{Llama infernal}
{Rayo necrótico}
{Mokuton}
{Suitōn}
{Dotōn}
{Liberación Yin}
{Liberación Yang}
{Mangekyo sharingan eterno}
{Rasengan}
{Muro de madera}
{Cuchillas de agua}
{Lanzas de madera}
{Elevación de la Tierra}
{Advenimiento del mundo de los árboles}
{Mano de madera}
{Surfeo rompedor de olas}
{Muralla de tierra}
{Magia de purificación}
{Rayo sagrado}
{Puñetazo sagrado}
{Dominio de la espada: nivel maestro}
{Dominio de la lanza: nivel experto}
{Combate cuerpo a cuerpo: nivel maestro}
{Dominio del escudo: nivel experto}
{Dominio de dagas: nivel experto}
{Dominio del bastón: nivel experto}
{Inmunidad al ácido}
{Control de Chakras, maestro}
{Sigilo}
{Montar A+}
{One for all}
{Poder psíquico}
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com