Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 297
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297: Capítulo 297 – Delicioso 297: Capítulo 297 – Delicioso Editor: Nyoi-Bo Studio La mujer que se reflejaba en el espejo tenía las mejillas sonrojadas y los ojos taciturnos.
Lo que llamó su atención, ¡fue un sugerente chupón, rojo e hinchado en su cuello expuesto!
El chupetón de amor era ostentoso, como si el hombre hubiese grabado deliberadamente su marca en su piel.
¡Era una monstruosidad!
―¡Tú!
Estaba furiosa y usó su dedo para restregarse vigorosamente la marca, pero su intento sólo hizo que se volviese más hinchada y visible.
Ya estaban en pleno verano.
¡El hombre quería avergonzarla con ese chupón tan obvio en el cuello!
¡¿Cómo es posible que este hombre sea tan vulgar?!
Ella se giró para decirle a través de los dientes bien apretados: ―¡Mu Yazhe, te pasaste!
―Esto es un castigo.
―¿Castigo?
Abrió los ojos con incredulidad.
¡Qué hombre tan odioso!
Furiosa, se dio la vuelta y salió de la habitación.
Mientras la miraba salir hecha una furia, sus labios se arquearon en una desdeñosa sonrisa de victoria.
Ella fue directamente a la cocina.
Se inclinó contra el fregadero, agachó ligeramente la cabeza, dejó echar a correr el agua del grifo y se salpicó con ella sus mejillas ardientes con la esperanza de enfriar con rapidez su piel caliente.
Tomó una toalla y la mojó con agua antes de usarla para refregarse las mejillas y el cuello.
Se frotaba sin parar y con odio, como si tratase de borrar su persistente aliento y los rastros en su cuerpo.
Después de algún tiempo, suspiró en vano.
¿Por qué me complico la vida?
¿Ahora voy a torturarme a mí misma?
Grrrr… Su barriga emitió un sonido largo y débil.
Tenía hambre.
Preocupada, se mordió el labio inferior y abrió la puerta del refrigerador.
No quedaba mucha comida en el interior, unos cuantos huevos, un trozo de carne de res, y un paquete de fideos.
Pensó durante un rato y decidió cocinar algo para llenar su estómago.
Una vez que estuviera satisfecha, podría ir corriendo al hospital para reemplazar a su padre en el cuidado de Youyou.
No era tan hábil como cocinera y sólo sabía hacer unos cuantos platos sencillos.
Cuando todavía estaba en la casa de los Yun, ella estaba a cargo de todas las tareas domésticas.
En esa época, además de estudiar para terminar sus estudios, también trabajaba medio tiempo.
Ya estaba bastante ocupada, pero aun así tenía que preparar las tres comidas en casa.
Eso era debido a que su padre tenía un horario muy ajetreado en el trabajo.
Por otro lado, su madre adoptiva apenas cocinaba, y mucho menos su hermana adoptiva.
Una vez que se fue de la casa de su padre y entró oficialmente en el mundo laboral, siempre estaba ocupada con su trabajo.
Afortunadamente Youyou se portaba bien y siempre era muy considerado.
Él sabía que su madre estaba ocupada con el trabajo, así que tomó algunos libros de cocina de la librería para poder aprender a cocinar.
Al final, su habilidad culinaria había superado la de ella, la que tampoco era tan mala.
Después de cortar la carne y saltear los trozos junto con algunos ingredientes más, agregó los fideos en la sartén.
Sazonó con algunos condimentos y con dos huevos.
En un corto período de tiempo, ella salió de la cocina con un estimulante tazón de caldo con fideos.
Él podía oler la comida desde el dormitorio.
Siguiendo la deliciosa fragancia, salió de la habitación.
Para el momento en que ella regresó de la cocina con los palillos y una cuchara en la mano, vio que el hombre ya había sorbido el caldo mientras estaba sentado casualmente frente a la mesa del comedor.
Estaba inesperadamente delicioso.
El hombre levantó una ceja mientras se lamía los restos de sopa de sus labios con la punta de su lengua.
Era obvio que había disfrutado de la comida.
Se inclinó y miró fijamente a los fideos que estaban en el cuenco.
Los fideos estaban cubiertos de huevos y había unos cuantos trozos de carne.
Por alguna razón, esa simple comida, la que olía divino, había sido capaz de abrirle el apetito.
Él sin duda, también tenía hambre.
Originalmente, no se había dado cuenta de ello, pero cuando el aroma entró en la habitación, sus papilas gustativas tuvieron una extraña reacción.
―¿Qué es esto?
Nunca había visto un caldo de fideos con tales ingredientes.
Los chefs contratados por la casa Mu provenían de hoteles de cinco estrellas y se encontraban entre los mejores en su campo.
Tenían excelentes habilidades culinarias y podían preparar cualquier tipo de platillos, y su repertorio no sólo incluía la cocina china y occidental, sino también la francesa.
Sin embargo, no importaba lo sabrosa que fuese la comida, igual uno se cansaba de comer lo mismo por más de dos décadas.
Por lo que, siendo una novedad, la sopa de fideos ante sus ojos era comprensiblemente fascinante.
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