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Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 383

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383: Capítulo 383 – ¿Sangre?

(1° Parte) 383: Capítulo 383 – ¿Sangre?

(1° Parte) Editor: Nyoi-Bo Studio Mu Yazhe la miró con severidad durante un rato, pero finalmente perdió la paciencia con ella.

Pensando que ella estaba siendo difícil al negarse a decirle su incomodidad, él entrelazó un brazo debajo de su cintura y el otro en la parte posterior de sus rodillas antes de que él la empujara sin dudarlo hacia su pecho.

Sin embargo, eso hizo que ella gritara a cambio.

―¡AHHHHHH!

¡Su grito fue tan penetrante que casi le rompieron los tímpanos!

―¡Cállate!

Sus cejas se arrugaron por la frustración.

Viéndolo como la veía con tal penetrante mirada, se ahogó por el impacto y se quedó abruptamente en silencio.

Después de un momento de silencio, de repente… ―Mu Yazhe… Su voz era suave como el algodón como la lana de oveja.

―¿Qué?

Él inclinó su mirada hacia abajo, sólo para ver un rubor anormal en su rostro.

Rápidamente se dio cuenta de que algo andaba mal.

Al ver de reojo una mancha sanguinolenta en el asiento, por un momento su corazón dio un vuelco.

¡De inmediato desvió su mirada hacia ella!

¿Sangre?

¿Estaba herida?

―¿Qué está pasando?

Mientras tanto, la cara de Yun Shishi ya estaba enrojecida por la vergüenza.

Asustada de que pudiese mancharlo, prácticamente se echó a llorar al decir en pánico:―¡Mu Yazhe, bájame!

Él rechazó su súplica, y con los ojos oscuros, preguntó: ―¿Dónde te has hecho daño?

Ella puso los ojos en blanco, y con las mejillas increíblemente rojas, respondió con una voz tan leve como el zumbido de una mosca.

―No, no estoy herida en ninguna parte… ―¿No me lo quieres decir?

Sus ojos eran fríos y penetrantes.

Habló con una voz que no admitía discusión.

―Te enviaré al hospital.

Demonios… ¿Al hospital?

¡No era tan terrible como para llegar a ese punto!

Ella rápidamente se agarró a sus ropas y dijo con dificultad: ―Mi… Mi “eso” vino… Él no la escuchó con claridad debido a que ella hablaba en voz muy baja.

Al darse cuenta de que el hombre seguía avanzando hacia la salida con ella aún en sus brazos, casi colapsa de la rabia.

¡Estaba tan presionada que quería arañarlo!

¿Qué podía hacer ella?

Reafirmando su coraje, ¡levantó su voz!

―¡MU YAZHE, ME LLEGÓ LA REGLA!

­―… El hombre inmediatamente detuvo sus pasos.

Ella taimadamente tartamudeó: ―No hay necesidad de ir al hospital.

¡Ayúdame a comprar toallas higiénicas!

―… Cuando él mantuvo la cara seria y no dio respuesta alguna durante un buen tiempo, ella vaciló de nuevo y susurró: ―Yo uso los de Sofy… Inmediatamente después de dicho eso se produjo un silencio total.

Ella notó que su cara se había oscurecido completamente.

¿Había algo más conmovedor y solemne que ello?

Originalmente pensó que su estado de ánimo permanecería sombrío y nunca esperó que él la envolviese con seguridad con su chaqueta, la que había cogido de la silla antes de sacarla del lugar, al estilo nupcial.

Estaba un poco nerviosa.

Ella no sabía adónde la llevaba mientras la abrazaba.

¿Podría ser que la llevara al hospital?

―Mu Yazhe, ¿adónde vamos?

―De vuelta al hotel para que te cambies de ropa.

Sus palabras fueron precisas y directas.

Podría decirlas sin emoción, pero la hacían sentirse a gusto.

Ella suspiró aliviada y se calmó.

Las miradas que recibió al salir la hicieron sentirse un poco avergonzada, así que enterró su rostro en el pecho de él y se acurrucó.

Era caliente, firme y musculoso.

A través de la ropa, ella pudo sentir el poderoso latido de su corazón.

Pum, pum, pum Ella sintió con claridad los latidos de su corazón.

Ese momento de intimidad afectuosa entorpeció temporalmente su respiración.

No obstante, su corazón se sentía bien y cálido.

Todavía recordaba la primera vez que le llegó la regla; no sabía nada de ella y entró en gran pánico.

Sintió tanto dolor que se revolcaba en la cama.

Su padre la ayudó a comprar toallas higiénicas e incluso le llevó un té caliente mientras le daba un masaje en la parte inferior del abdomen sobre sus ropas con sus ásperas manos.

Nunca había tenido tanta intimidad con algún hombre, excepto con su padre.

Además, el hombre ante sus ojos no era otro que Mu Yazhe.

Ella le echó un vistazo y examinó su perfil extremadamente atractivo.

Tenía un puente nasal alto, labios escalofriantemente delgados y un mentón altivo.

Sus clavículas, las que estaban expuestas por el cuello de la camisa que estaba ligeramente abierta, eran sexys y bien definidas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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