Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 429
- Inicio
- Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario
- Capítulo 429 - 429 Capítulo 429 – Chico ¿Ya Has Sido Destetado
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
429: Capítulo 429 – Chico, ¿Ya Has Sido Destetado?
429: Capítulo 429 – Chico, ¿Ya Has Sido Destetado?
Editor: Nyoi-Bo Studio ―¡No estoy protegiendo a este niño!
Yichen no esperó a que ella acabase porque pensó que no tenía sentido.
No teniendo ningún interés en seguir discutiendo sobre quién había hecho estallar más globos o haber acumulado más con puntos con las fichas, dijo sin sonreír: ―Basta ya de tonterías.
Tengamos una competencia.
Si me ganas, esto te pertenece.
Si pierdes, me llevaré esto.
Sus palabras fueron muy claras.
Lo retó directamente, ya que tenía la intención de resolver eso con un concurso.
El hombre se encontró con sus fríos ojos, y observando su aura palpablemente distante, inexplicablemente se sintió un poco intimidado.
Yichen percibió la vacilación del hombre.
Claramente lo dijo debido al calor del momento, pero si el hombre iba a competir con él en habilidades, era evidente que no estaría confiado en vencerlo.
De hecho, el hombre no se sentía culpable, simplemente no quería competir con un niño.
Perdería prestigio a pesar de que ganara o perdiese.
Aunque si triunfara, sería una fea victoria.
Desafortunadamente, su novia estaba molesta con él.
Ella sólo lo perdonaría si él pudiese conseguirle el panda de juguete.
Ahora mismo, estaba enfurruñada en un banco.
Para ganarse su perdón, ¡se había esforzado por ganar el juego y finalmente lo había completado con dificultad!
Lo que fuese que estuviese pensando, Yichen no tenía ni una pizca de respeto por él.
―¿Qué?
¿Asustado?
Entonces, me llevo este premio.
―¡Aguanta!
¿Quién dijo que tengo miedo?
Creo que sería ridículo si me tomo en serio la competencia con un niño.
De todos modos, ¿has sido destetado, chico?
―El hombre persistía en burlarse de él.
―Si tienes miedo de perder, entonces no lo tomes en serio.
¿No sería vergonzoso si perdieras contra mí?
―Yichen se mofó provocadoramente.
La multitud que había alrededor se rieron a carcajadas.
El joven ardía con furia y apretó los puños con fuerza mientras amargamente escupió: ―Hagamos entonces una competencia.
Resulta que hoy tengo tiempo.
¡Déjame jugar contigo!
Yichen asintió.
―¡Me gusta que seas tan directo!
Una declaración suya hizo que el hombre se pusiese furioso.
Yichen no se molestó en prestarle atención.
Cuando se dirigió al empleado, mostró su entrada VIP y dijo: ―Déjame competir con ese tipo.
El ganador se llevará este panda de juguete.
El empleado estaba bastante angustiado.
Después de todo, ese juego no estaba diseñado para una competencia; dos personas compitiendo juntas allí era inaudito.
Además, muchos clientes clamaban por jugar a los juegos.
¿Y si eso causaba insatisfacción en el resto de ellos?
Contrariamente a lo que esperaba, una vez que aquellos clientes que hacían fila para jugar el juego se enteraron de que el niño había desafiado a un hombre en un enfrentamiento de disparos, empezaron a formar una multitud alrededor de los dos; indudablemente querían ver un buen espectáculo.
¡Después de todo, a la gente le encantaba ver dramas!
Además, no se trataba de una competencia más, sino una competencia entre un adulto y un niño de seis años, ¡y uno muy lindo!
¡La gente estaba entusiasmada hablando con asombro!
Estaban bastante intrigados sobre si el niño sería capaz o no.
¿Estaba simplemente balbuceando o era realmente talentoso?
Por lo que uno tras otro, fueron mostrando curiosidad.
¡Querían saber quién lograría al final, conseguir la victoria!
Por lo tanto, al hombre le resultó un poco difícil echarse para atrás.
Con todos mirando y animando, aunque en ese momento, se arrepintiera de su decisión, ya no había vuelto atrás.
Pensándolo bien, ¿cuán talentoso podría ser un niño de seis años en disparar?
¡Había recibido un entrenamiento militar intensivo en el campo!
No importaba lo hábil que fuese un niño de seis años, ¡seguía siendo incomparable a su nivel de habilidad!
Además, no había sido el niño quien había propuesto esa competencia.
Al pensar en ello, dejó de preocuparse y se paró frente al campo de tiro.
Se frotó las manos; ¡estaba deseando empezar la competencia!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com