Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 431
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431: Capítulo 431 – ¡Él Perdió!
431: Capítulo 431 – ¡Él Perdió!
Editor: Nyoi-Bo Studio Aparentemente, el joven estaba confiado de su resultado.
Hizo un cálculo mental aproximado y calculó que había reventado unos 30 globos, ¡lo que era mejor que su récord anterior!
¡No debería haber problemas esa vez!
Mientras el personal contaba los puntos, él miró donde estaba Yichen.
El niño estaba mirando al panda de juguete en el mostrador con las manos en la espalda.
El tablero, que inicialmente estaba lleno de globos, ahora estaba sorprendentemente vacío; no quedaba ninguno colgado del tablero.
Esto… ¿Qué está pasando?
¿Reventó todos los globos?
¿Cómo es eso posible?
Los dos miembros del personal sumaron los últimos puntos y se adelantaron para anunciar los resultados a la multitud.
―¡Ahora anunciaremos los resultados!
Este caballero ha reventado 35 globos con una puntuación de 400 puntos.
Al oír el resultado, ¡el hombre golpeó el aire con el puño mientras juzgaba que la victoria la tenía en la bolsa!
Sin embargo, cuando sus oídos escucharon del resultado del niño, su sonrisa se congeló instantáneamente.
―¡El niño reventó 108 globos con una puntuación de 1025 puntos!
Todo el lugar explotó en un rugido estruendoso.
¡Eso era increíble!
¡Eso era simplemente un milagro!
Mientras tanto, varias personas de la multitud lanzaron insultos hacia la dirección del hombre.
―¡Jejeje!
Un adulto acaba de perder con un niño, ¡pero aun así se cree el mejor!
―No escuchaste como se jactaba antes.
Yo estaba justo detrás de él en la fila.
¡Siguió dando la lata de haber servido en el ejército e incluso dijo que el número de armas que había usado era mayor que el número de pechos que había tocado!
¡Jejeje!
¡Qué ignorante la chusma del ejército!
―¿Una persona como él sirvió en el ejército?
Si un niño puede aplastarlo por completo, entonces ¡es sólo una vergüenza para ellos!
¡Jejeje!
―… El hombre, quien estaba a punto de estallar, de repente señaló con el dedo al empleado y exclamó acusando: ―¡Eso es hacer trampa!
¡Este chico hizo trampa!
108 globos, ¿quién se lo creería?
¡¿Cómo es un niño capaz de lograr eso?!
En el momento en que él dijo eso, la multitud reaccionó diciéndolo lo ridículo que era por no poder aceptar su derrota.
―¡Le creemos!
―¡Claro que sí!
―Acabamos de ver todo.
¡Ese niño es simplemente mejor que tú en el juego!
―¡Admite la derrota!
Como adulto, no sólo eres inferior a él en habilidad, ¡sino que también eres un pésimo perdedor!
―Destruir los globos con esta pistola no es un juego de niños; todo depende de la experiencia y de la habilidad.
Un minuto.
Sólo se concede un minuto para hacerlo.
Cargar el arma, apuntar y disparar, todo esto ya lleva un segundo.
¡Creo que, en ese minuto, sólo se pueden hacer explotar 60 globos a lo mucho!
Yichen le contestó con indiferencia.
―No me compares con una basura como tú que sólo pudo reventar 30 globos.
Inmediatamente, el hombre se puso furioso por ese comentario tan humillante que el chico le hizo con un tono indiferente.
Avergonzado, preguntó: ―¡¿Qué has dicho?!
―Dije que eres una basura.
Yichen parecía no querer mostrarle ningún tipo de respeto.
―¿No me viste ajustar el arma antes de empezar la competencia?
Su punto era que sus armas tenían diferentes condiciones.
El arma, que había sido ensamblada por Yichen, podía disparar cinco tiros consecutivos a la vez, ahorrándole así mucho tiempo.
En su ira, sólo los músculos faciales del hombre se movieron.
―¡Ven aquí, niño!
El empleado con una sonrisa, le entregó un panda de juguete de 1.5 metros de alto.
De repente, sus brazos estuvieron llenos con él.
Ese panda de juguete era, fiel a su nombre, enorme.
De 1.5 metros de altura, era suave al tacto y cómodo de abrazar.
Sosteniéndolo en sus brazos, Yichen se veía empequeñecido ante él.
No obstante, con ambas manos sosteniendo el panda de juguete, de repente se encontró en un dilema.
Había ganado eso sólo porque quería regalárselo a ese pequeño niño, ¡su hermano menor!
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