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Un viaje a Star Wars - Capítulo 13

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13: Guerras Clon 3 13: Guerras Clon 3 Cerré los ojos y me concentré en la Fuerza.

Visualicé un escudo transparente que fluía a nuestro alrededor como si fuera agua.

Estiré su punta hacia adelante, dándole la forma hidrodinámica de una flecha, y proyecté ese campo de energía a una distancia prudencial por delante de la nave.

De esta forma, cualquier disparo enemigo que se cruzara en nuestra trayectoria no impactaría; simplemente se deslizaría por la curvatura del campo, pasando de largo.

—(Nunca está de más ser precavido.

En la serie, Ahsoka aterrizó sin problemas, pero no quiero arriesgarme.

Es mejor evitar cualquier “contratiempo” que me deje flotando en el vacío)—.

Fue una suerte haber dedicado tantos años a profundizar mi comunión con la Fuerza.

De otro modo, jamás se me habría ocurrido que podía moldearla de forma tan maleable.

Ahsoka pareció notar una perturbación por un momento, pero rápidamente perdió el rastro mientras nos sacudíamos al entrar en la atmósfera del planeta.

—Estamos ingresando a la atmósfera…

Se me informó que la batalla en tierra ha cesado por el momento, así que no deberíamos recibir sorpresas al aterrizar.

Tienen suerte, mocosos —anunció el piloto clon.

—¿Ah, sí?

Pues yo esperaba una calurosa bienvenida por parte del enemigo.

Realmente tengo ganas de algo de acción —respondió Ahsoka, intentando ocultar la adrenalina que aún le recorría el cuerpo tras el caos espacial.

—(Esta niña…

Suspiro.

Aunque yo también estoy nervioso, definitivamente prefiero tener los pies en la tierra que estar allá arriba)—.

—Hahah~ yo estoy feliz de que ya no haya más sorpresas…

Es mejor cuando las cosas están tranquilas~ —comenté con sinceridad.

—Le quitas lo divertido a la vida, Galen —replicó ella con una sonrisa burlona.

El piloto soltó una carcajada ante nuestro intercambio mientras terminaba la maniobra de aterrizaje.

Cuando la compuerta se abrió y descendimos, nos encontramos de frente con dos figuras legendarias: Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi.

—¿Dos niños?

—soltó Obi-Wan, arqueando una ceja.

—Ehh…

¿quiénes se supone que son ustedes?

—preguntó Anakin, cruzándose de brazos con su típica impaciencia.

—Mi nombre es Ahsoka y él es Galen.

Fuimos enviados por el Maestro Yoda para informarles que se requiere su presencia en el Templo; hay una emergencia —explicó Ahsoka con firmeza.

—Bueno, “Ahsoka”, no sé si ya lo has notado, pero aquí también tenemos una emergencia —señaló Anakin, señalando el campo de batalla humeante.

—Las comunicaciones han estado fallando; no podemos enviar mensajes fuera del sistema.

El caso es que necesitamos ayuda aquí —añadió Obi-Wan.

—Precisamente por eso nos enviaron.

Como no sabían nada de ustedes, vinimos a entregar el mensaje en persona —insistió Ahsoka.

—Ni siquiera saben que estamos en problemas…

—murmuró Anakin, frustrado.

—(¿Oh?

Es cierto, me había olvidado de la trama del hijo de Jabba secuestrado…

A mí solo me dijeron que viniera a encontrarme con mi Maestro.

Al final, Ahsoka sigue siendo la mensajera principal)—.

—Tal vez podrían enviar el mensaje a través del crucero que acaba de traernos —sugerí, interviniendo por primera vez.

—Esa es una buena idea…

—asintió Obi-Wan.

Tras comunicarnos con el crucero e informar la situación, Obi-Wan logró pedir refuerzos a Yoda.

Pero antes de que el Gran Maestro pudiera explicar lo del secuestro de Rotta, el Venator en órbita fue atacado y tuvo que retirarse, cortando la conexión abruptamente.

—(Suspiro).

Bueno, al menos ya conocen nuestra situación…

—Obi-Wan se giró hacia nosotros—.

Ahsoka, Galen, les ofrezco una disculpa.

No nos hemos presentado formalmente, aunque…

—Se quedó observándome un momento, entornando los ojos—.

Tu rostro se me hace algo familiar.

¿Nos hemos conocido antes?

Obi-Wan me observaba con una mirada cargada de curiosidad, como si estuviera tratando de resolver un rompecabezas mental.

—Haha~ eso es porque ya nos hemos visto antes, Maestro Kenobi…

Mi nombre es Galen Marek, y soy su nuevo Padawan —respondí con una inclinación respetuosa.

—¡Oh!

Es cierto, te recuerdo de aquella vez…

Me ayudaste a orientarme en el Cuerpo Médico —exclamó Obi-Wan, mientras su expresión se relajaba en una sonrisa de reconocimiento.

—¿Cuerpo Médico?

¿Cuándo estuviste en el Cuerpo Médico?

—Anakin intervino, arqueando una ceja—.

Pero sobre todo…

¿así que tú eres el famoso chico Marek, eh?

Suelen llegarnos…

noticias sobre ti.

—Fue después de Geonosis, Anakin; estabas inconsciente cuando fui a visitarte…

No le hagas caso, Galen.

Es un gusto verte otra vez.

Espero estar a la altura y que puedas aprender mucho de mí, aprendiz —dijo Obi-Wan con calidez.

—Hahaha~ No se preocupe, Maestro.

Espero que las noticias que oyeron fueran buenas.

Aunque estoy seguro de que ninguna es tan impresionante como las que he oído del General Skywalker; usted es toda una leyenda entre los clones…

Y el gusto es mío…

Maestro.

—(Es difícil contener la emoción…

Soy el Padawan de Obi-Wan Kenobi.

Creo que ya puedo morir en paz)—.

—Bien…

si ya se conocen y él es tu nuevo Padawan…

¿quién eres tú, niña?

—preguntó Anakin, volviéndose hacia mi compañera.

—También soy una nueva Padawan, señor.

Soy Ahsoka Tano, y me asignaron con usted, Maestro Skywalker —respondió ella con firmeza.

—¿¡Qué!?

Nonononono.

Yo no solicité ningún Padawan.

Ese fue Obi-Wan.

Debe haber alguna equivocación —replicó Anakin, visiblemente alterado.

—Pues el Maestro Yoda fue bastante claro…

Me asignó con Anakin Skywalker, quien debía supervisar mi entrenamiento —insistió Ahsoka.

Ella le lanzó una mirada algo engreída a Skywalker, quien parecía totalmente indefenso ante la situación.

—P-pero eso no tiene sentido…

—balbuceó Anakin.

—Bueno, es algo que podemos aclarar luego.

Ahora, esos droides no deberían tardar en volver.

Ve al frente, Anakin, y podrías intentar llevarla contigo~ —sugirió Obi-Wan con ese tono divertido que tanto lo caracteriza.

Anakin accedió de mala gana y se alejó junto a Ahsoka, quien parecía eufórica por tener finalmente un Maestro.

Kenobi y yo compartimos una sonrisa cómplice al ver su interacción.

—Entonces, mi Padawan, ven conmigo.

Tenemos que prepararnos para la siguiente batalla.

Te presentaré al capitán del Batallón 212; tú serás su comandante a partir de ahora.

—No lo defraudaré, Maestro —afirmé.

Nos dirigimos hacia donde se encontraban Cody y sus hombres, cerca de los caminantes y los cañones de artillería.

—Hola, Cody.

Vengo a presentarte a mi nuevo Padawan.

Él será tu comandante desde hoy.

¿Está bien para ti?

—Descuide, General.

Es solo un rango, y los clones estamos hechos para obedecer órdenes —respondió Cody con su disciplina habitual.

—Gusto en conocerte, Cody.

No tengo experiencia previa en guerras, así que espero poder contar contigo.

Será un honor servir con ustedes —le dije, extendiendo una mano.

—El gusto es mío.

No dude en preguntar si algo le incomoda; intentaremos resolver cualquier duda que tenga —asintió Cody, respondiendo de forma algo robótica pero profesional.

Sabía que no era mala intención; él siempre ha sido así, un soldado puro.

Tras las presentaciones, el Maestro me informó detalladamente de la situación táctica, aunque yo ya sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo y lo que vendría después.

Justo como esperaba, una tercera oleada de droides y tanques comenzó a avanzar, protegidos por un inmenso escudo de energía hemisférico.

Nos reunimos de inmediato con Anakin, Rex y Ahsoka para discutir nuestro próximo movimiento bajo la sombra de la derrota inminente si ese escudo llegaba a nuestras líneas.

—Maestro, atraerlos hacia los edificios solo complicaría nuestra situación.

No podremos encargarnos de los tanques y ellos destruirán nuestra artillería.

En cuanto el escudo nos cubra, nos volarán en pedazos…

Lo mejor sería hacer algo con el generador directamente —(Galen).

—Opino igual, Obi-Wan.

No debemos jugar su juego; hay que desactivar ese escudo —secundó Anakin, cruzándose de brazos.

—Ambos tienen razón, pero suena más fácil decirlo que hacerlo, señor —intervino Rex, ajustando su casco.

—Hay que llegar al generador y destruirlo desde dentro —añadió Ahsoka con determinación.

—Está bien.

Anakin, tal vez tú y tu Padawan podrían escabullirse tras las líneas enemigas y resolver este problema juntos.

—¡Puede dejarlo en nuestras manos, Maestro Kenobi!

—exclamó Ahsoka de inmediato.

—¡Eso lo decidiré yo!

—replicó Anakin, dándole un toque de realidad.

Siempre es divertido ver la interacción entre estos dos; son más parecidos de lo que ellos mismos están dispuestos a admitir.

—De acuerdo.

Si nosotros los interceptamos aquí, podríamos ganarles el tiempo suficiente para que lleguen al generador —propuso Obi-Wan.

—No sé si eso funcionará, señor.

Los droides nos superan en número.

Y como dijo el chico, nuestros cañones son inútiles; para cuando entren en rango, sus tanques nos harán pedazos —advirtió Rex con su pragmatismo habitual.

—Bien, suena como un plan.

Nos las arreglaremos de algún modo…

¡Andando, Maestro!

—gritó Ahsoka mientras se alejaba.

—¡Oye!

Se supone que yo doy las órdenes.

(Suspiro).

Escucha, “ñomo”, si sobrevivimos a esto, tú y yo tendremos que hablar muy seriamente —(Anakin).

…

—Esos dos hacen una pareja singular…

¿Realmente lo lograrán?

—preguntó Rex, viendo cómo se alejaban entre las ruinas.

El Maestro y yo nos miramos tras la pregunta y ambos sonreímos.

Cada uno conocía bien a su respectivo compañero.

—Pues…

eso espero, hahahaha —rio Obi-Wan con su elegancia de siempre.

—O moriremos intentándolo, hahahaha —añadí con el mismo tono.

Rex nos dirigió una mirada entre desconcertada y juiciosa.

—(Ustedes son igual de raros…) —pareció pensar el capitán a través de su visor.

Los tres nos dirigimos al frente para intentar ver si los cañones AV-7 podían hacer algo contra esa burbuja de energía, aunque yo ya sabía que los proyectiles simplemente rebotarían.

Tras el fracaso esperado, un grupo de clones retiró la artillería hacia la retaguardia para salvarla de los tanques enemigos.

Los demás nos cubrimos tras unos escombros en el techo de una vivienda derruida, esperando a que el borde del escudo nos traspasara.

—¿Nervioso?

—me preguntó Obi-Wan mientras ajustaba el agarre de su sable.

—Mentiría si dijera que no.

Pero también estoy emocionado; es la primera vez que me involucro en una batalla real —(Galen).

—He escuchado sobre tus resultados en las salas de simulación del Templo.

Eres excepcional…

especialmente en los duelos.

No has perdido ni una sola vez, una marca que no veía desde Anakin —comentó Obi-Wan con orgullo.

—Muchas gracias, Maestro.

Siempre trato de dar lo mejor de mí —respondí, sintiendo el peso de esa comparación.

—Pues me gustaría ser testigo de esa habilidad ahora mismo.

El escudo nos ha sobrepasado…

¡Vamos!

Saltaremos primero para reducir su número lo más posible —(Obi-Wan).

El campo de energía azulada pasó sobre nosotros como una brisa estática.

Obi-Wan saltó hacia el vacío y yo le seguí los pasos sin dudarlo.

Caímos con precisión quirúrgica justo en medio de la formación enemiga, que inmediatamente giró sus cañones y abrió fuego contra nosotros.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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