Un viaje a Star Wars - Capítulo 5
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5: Encuentro 1 5: Encuentro 1 Volví en mí cuando la luz se filtró a través de mis párpados…
me estaba cegando.
Abrí los ojos y vi un despejado cielo azul sobre mí.
Al parecer, me encontraba acostado a la intemperie y me sentía realmente soñoliento.
—(¿Así que solo fue un sueño muy loco, eh?
Suspiro.
Al menos me alegro de no estar muerto de verdad…
Mira que soñar algo así.
Todo parecía tan real…).
—Haah…
¿quién me manda a dormir al aire libre?
Debería estar agradecido de que no me pas…
¿Eh?
—(M-mi voz…
¿Esa es mi voz?
Estoy seguro de que yo no hablaba así.
Este tono es mucho más agudo…
mi modulación es extraña también.
Así es como hablan…
¡LOS NIÑOS!).
En ese momento me levanté de un salto y comencé a revisarme frenéticamente.
—¡Woa!
¡Mis manos!
Son…
tan pequeñas.
Al igual que mis piernas y mi cabeza.
Eso quiere decir…
¡que soy un niño!
¡Nada de lo que viví fue un sueño!
Era obvio: todo era absolutamente real.
Morí, conocí a Dios ¡y me permitió reencarnar como un niño en el universo de Star Wars!
Mi cabeza daba vueltas procesando la magnitud de la situación…
Fue entonces cuando me golpeó una migraña fulminante.
—(¡Aghhh!
¿Qué…?
Mi cabeza…
¡D-duele como el infierno!
¡Kgh!).
Lo que estaba bombardeando mi psique en ese momento eran recuerdos.
Y-ya veo…
—Mi nombre…
es Galen Marek.
Tengo cinco años y soy huérfano.
Mis padres murieron en un accidente con contrabandistas hace dos años.
Desde entonces, estuve bajo el cuidado del orfanato de la capital de Shili…
hasta que escapé hace dos meses debido a los maltratos de las cuidadoras.
Actualmente, vivo en una pequeña tienda improvisada que levanté en los callejones de la ciudad.
—(Vaya…
no es una vida para nada sencilla.
¿Esta fue la historia de trasfondo que se le ocurrió al Viejo?
Agradezco no haber tenido que vivirla en carne propia, pero los recuerdos están ahí.
Sé exactamente cómo me sentí durante todo eso…
Auch).
—¿Qué se supone que debo hacer ahora?
No estoy seguro de en qué momento aparecerá por aquí el Maestro Plo Koon…
pero dudo que a Dios se le haya escapado un detalle como ese.
Parece que solo me queda esperar.
Entonces, ¡primero lo primero!
¡Es momento de revisar las habilidades y conocimientos que me fueron otorgados!
Dentro de mi pequeña tienda de campaña, hecha de trapos rotos y sucios, me senté con las piernas cruzadas y cerré los ojos.
Esta es la posición de meditación que suelen adoptar los Jedi cuando quieren comunicarse con la Fuerza.
Nunca antes había meditado, pero los vi hacerlo cientos de veces en las películas.
Además, gracias a mi petición, esto debería ser más fácil para mí que para cualquiera.
—(Necesito calmar mi respiración…
inhalar por la nariz, exhalar por la boca…
relajar el cuerpo, tener paciencia y esperar…).
Ni siquiera terminé de formular el pensamiento cuando todo a mi alrededor comenzó a brillar.
No era un brillo doloroso o invasivo; se sentía cálido, placentero…
lleno de vida.
—(¿E-esto es la Fuerza?).
Me sentía extasiado…
podía sentirla en todos lados.
Abarcaba todo lo que tenía a mi alcance; podía ver un brillo cubriéndolo todo, incluso con los ojos cerrados.
Estaba en mí, en el aire, en los objetos…
me rodeaba y, al mismo tiempo, me atravesaba.
Se sentía simplemente mágico.
—(Pero no es solo eso…
siento que hay mucho, muchísimo más, al punto de resultar abrumador.
Todo parece contener una cantidad infinita de información.
Solo necesito estirar la mano y creo que podré leerla…
También puedo sentir cómo la Fuerza vibra si me concentro en ciertos puntos, esperando mi acción…
¿Será la famosa telequinesis?
Hay tantas cosas que quiero probar…
Parece que mi petición fue cumplida satisfactoriamente).
—¿Cómo es posible?
Tal parece que Galen nunca había descubierto esta habilidad durante sus primeros cinco años, pero ahora que me senté a meditar…
se siente increíblemente natural.
Como si de respirar se tratase.
.
.
.
Luego de mi prueba inicial, experimenté un poco más intentando mover algunos objetos pequeños.
Lo logré tras unos pocos errores.
Me di cuenta de que, por el momento, la imaginación y la correcta visualización son vitales para alcanzar el objetivo.
Quizás sea porque aún no estoy acostumbrado; esto es totalmente nuevo para mí.
Lo que mejor me funcionó fue imaginarla como una nueva extremidad.
Una que podía alargarse, expandirse, contraerse y cambiar de forma.
Hasta ahora, las formas más claras que logré proyectar fueron un brazo y un tentáculo.
Aunque es algo incómodo, porque primero debo visualizarla y luego imaginar qué quiero que haga; hay un pequeño lapso desde que comienzo hasta que funciona.
Sin embargo, esto me permite controlar mejor la intensidad con la que actúo.
¿La desventaja?
Como es una extremidad más, pierde su forma si la alejo demasiado de mi posición, ya que no puedo visualizarla correctamente a la distancia.
Como sea…
¡logré que funcionara!
¡Soy un usuario de la Fuerza!
—Ugh…
al parecer el atardecer ya está cayendo en Shili.
Miré un holopad algo rudimentario que tenía en uno de mis bolsillos.
Eran las 6:00 PM.
Había estado practicando durante cuatro horas desde que llegué aquí.
Por cierto, este pequeño dispositivo fue creado por mí con algunas piezas de chatarra que recogí.
Parece ser que es el único talento que Galen —o sea, yo— tuvo desde su nacimiento.
Hay muchos pequeños inventos por toda la tienda, incluso un intento de droide creado a partir de piezas de otros modelos.
También parezco tener un pequeño trabajo reparando equipos electrónicos para el comercio frente a la calle; aunque solo es por unos pocos créditos, es lo que me ha permitido sobrevivir.
—(Me recuerda un poco a cómo era el pequeño Anakin…
Lo sorprendente es que yo soy incluso más pequeño).
Respecto a las Formas de Combate Jedi, no importa cuánto busqué en mi memoria o me concentré en ello: no pude encontrar nada.
Tal vez tenga algún tipo de requisito que cumplir antes de acceder a ese conocimiento.
Con saber sus nombres no basta…
—(Suspiro).
Está bien…
con mis habilidades actuales es más que suficiente por ahora.
No hay que presionarse tanto.
También llevo mucho tiempo aquí sentado; debería salir a estirar las piernas.
—Tengo hambre…
saldré a buscar algo para comer.
Abrí las cortinas de mi tienda y comencé a caminar por el estrecho callejón hasta salir a la calle.
Crucé la avenida hacia la otra vereda y me paré a mirarme en la vitrina del pequeño comercio en el que trabajo ocasionalmente.
Era la primera vez que me observaba completamente desde que llegué a este mundo.
—(Bueno…
no está mal.
¿Así era Galen a los 5 años?
Es algo bueno que no esté rapado.
Pero debería cambiar mis prendas, están algo sucias) Me quedé mirando mi reflejo un buen rato.
Para tener 5 años, este cuerpo de Galen Marek se ve bastante…
bien.
Tengo el cabello castaño un poco largo y revuelto, y unos ojos oscuros que se ven muy intensos, como si estuviera analizando todo el tiempo.
A pesar de que mi cara está manchada de grasa y polvo por vivir en los callejones, se nota que este voy a ser un galán cuando crezca.
Mis ropas son básicamente harapos grises y marrones que me quedan un poco grandes, pero hey, para ser un huérfano en Shili, supongo que luzco decente.
—Vaya, realmente parezco un mini Starkiller…
solo que con pelo y sin ganas de matar a todo el mundo de momento jaja.
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