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Un viaje a Star Wars - Capítulo 6

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6: Encuentro 2 6: Encuentro 2 Cuando terminé de admirarme en el reflejo, volteé hacia ambos lados de la vereda para ver si encontraba algún lugar abierto para comer.

La calle no estaba muy concurrida; solo se paseaban por ella algunos Togrutas y uno que otro alienígena de especies que apenas lograba reconocer…

Al principio, antes de llegar aquí, me preocupaba cómo reaccionaría al encontrarme con tantas caras extrañas.

Totalmente desconocidas para un humano de la Tierra como yo.

Pero como tengo los recuerdos de estos últimos 5 años (aunque sean pocos), no me he llevado ninguna sorpresa rara.

Se siente bastante natural ver a otras especies ahora…

Aunque, bueno, aceptémoslo: algunos todavía me dan un poco de repulsión, pero es algo leve jaja.

Los aliens humanoides ni me sorprenden; es como ver a alguien de otra etnia en la Tierra.

—(Aún no puedo creer que esté aquí…

Qué lugar tan asombroso.

Nunca creí que vería vehículos levitando de verdad, pero escuchar esos motores repulsores ahora se siente tan normal…

En fin, mejor busco algo de cenar y mañana saldré a buscar al Jedi).

Estaba girando sobre mis talones para ir a una tienda cruzando la calle, cuando el sonido más familiar y peligroso del universo me congeló el lugar: el estallido de un bláster.

¡Pew!

¡Pew!

El caos se apoderó de la avenida en un segundo.

Todos empezaron a correr despavoridos como si fuera el fin del mundo.

Yo giré la cabeza hacia todos lados, buscando de dónde venían los tiros, pero no veía a nadie disparando a nivel del suelo.

—(¡Maldición!

¡Izquierda no, derecha tampoco!

¿De dónde vienen?…

¡Ah!

¡Es por arriba!).

Levanté la cabeza justo cuando los disparos pasaron rozando el aire sobre la calle, directo en los techos de los edificios.

Y entonces, vi a alguien dar un salto que sería imposible para cualquier persona normal.

El tiempo pareció ralentizarse mientras esa figura surcaba el aire.

Yo me quedé ahí, con la boca abierta, observando cada milisegundo de la caída.

Fue entonces cuando lo sentí…

ese sonido familiar en mi cabeza.

Un extraño zumbido vibrante, algo que recordaba haber escuchado mil veces en las películas de mi vida anterior.

La Fuerza.

Y parece que no fui el único que la sintió.

El sujeto en el aire también giró su rostro cubierto por una capucha hacia mí y nuestras miradas se cruzaron en medio del salto.

—¡¡…!!— (El encapuchado) —¡…!— (Galen) Ambos sentimos la Fuerza en el otro.

Fue tan fuerte que él casi pierde el equilibrio en el aire, pero logró recomponerse rápido cuando el tiempo volvió a fluir y aterrizó en el siguiente techo de forma perfecta.

Se dio la vuelta para lanzarme una larga mirada…

y luego continuó persiguiendo a quien sea que fuera su oponente.

Rápidamente me giré y corrí a mi tienda para buscar algo entre mi chatarra.

En cuanto encontré lo que buscaba, empecé a correr por los callejones siguiendo los ruidos de la lucha.

—(¡Esa ropa!

¡Eran vestiduras Jedi!

No pude verle la cara por la capucha, pero solo sé de un Jedi que anduviera por Shili en esta época…

¡El Maestro Plo Koon!).

Forcé mis cortas piernas a correr aún más rápido, usando la Fuerza para no tropezar o lastimarme…

era demasiado pequeño para alcanzarlos solo con mi cuerpo físico.

¡Bzzzzzt!

¡Clang!

El sonido de un sable de luz desviando disparos de bláster confirmó mis sospechas.

¡Era él!

Corrí y corrí siguiendo el estruendo de la batalla hasta que, de repente, dejé de oírlos.

Me detuve en seco, jadeando.

Incluso con ayuda de la Fuerza, hacer semejante ejercicio a los 5 años me estaba pasando factura.

—(Jadeando) ¿P-por dónde?…

¿A dónde se fueron?

Ya no escucho nada…

Miré hacia todas direcciones buscando alguna señal y salí del callejón a una avenida muy transitada.

—(No me digas que se perdieron entre la multitud…

¿Acaso no estaban peleando hace un segundo?).

—Nooo…

los perdí— murmuré frustrado.

—¿Puedes decirme, pequeño, a quiénes has perdido?— (…) Pegué un salto del susto, casi me da un espasmo al escuchar esa voz profunda justo detrás de mí.

Pero giré rápido porque…

yo conocía esa voz.

Allí estaba: un hombre alto, encapuchado, vestido con esas túnicas marrones tan icónicas.

Llevaba a una chica no humana (parecía inconsciente) colgada sobre su hombro derecho.

—(¡No m*ames, casi me cago del susto!

Estaba tan concentrado buscándolos que ni sentí cuándo bajó del techo…

Pero ahora que lo tengo enfrente, reconocería en cualquier parte ese rostro tan extraño y algo aterrador…

El Maestro Plo).

Es hora de demostrar mis no tan grandes dotes actorales.

—¡A-ah!

Señor, y-yo…

—Hahaha…

hoy definitivamente ha sido un extraño día.

Pensar que encontraría a dos al mismo tiempo y en el mismo planeta…

¿Entonces?

¿Quién eres, pequeño?

—M-mi nombre es Galen, señor, Galen Marek…

Cuando lo vi saltar así de lejos, sentí algo extraño.

Como si algo me dijera que tenía que venir hacia aquí…

¿Fue usted quien me llamó?

¿Quién es usted, señor?

¿¡C-cómo hizo para saltar tan alto!?

—(Bien…

actúa como un tímido e inocente niño de 5 años…

Haz la pregunta final con gran entusiasmo y curiosidad, ¡que se vean chispas en tus ojos!

Haaaa~ siento que estoy perdiendo años de vida con este papel).

—¿Oh?

Bueno, verás, yo soy…

—¡Maestro Jedi Plo Koon!

¡Por fin lo alcanzo!

¿Se encuentra bien?

Parece que logró capturar a la contrabandista…

¡Es cierto!

Si Plo Koon está aquí, entonces…

Giré rápidamente hacia la voz.

Una mujer Togruta adulta llegó gritando mientras cargaba a una niña, no mucho menor que yo, en sus brazos.

—(Woah~ es muy bonita.

No sé hasta qué edad viven los de su especie, pero parece una madre bastante joven).

Eso quiere decir que esa niña en sus brazos es…

Ahsoka Tano.

Quién diría que la conocería tan rápido y de esta manera.

—Mmm, así es.

No fue muy difícil capturar a esta farsante —dijo Plo Koon con calma—.

Entonces, Galen, ¿podrías esperarme aquí junto a la señorita Pav-ti y la joven Tano mientras entrego a esta mujer a los guardias?

Suplantar la identidad de un Jedi es un crimen serio…

Te prometo que cuando regrese contestaré a todas tus preguntas.

—¡Ah, sí, señor!

—Entonces, si me disculpan, regreso enseguida.

Pav-ti se me quedó viendo con curiosidad.

—(¿Quién es este niño?)—.

—¡Hola!— solté con mi mejor sonrisa de niño bueno.

—A-ah, sí…

hola, pequeño— respondió Pav-ti algo sorprendida.

—¡Gusto en conocerte!

¡Soy Galen, Galen Marek!

—El gusto es mío, Galen.

Mi nombre es Pav-ti, y ella es mi hija Ahsoka.

Salúdalo, Ahsoka~.

—H-hola, Gaen…

Cuando Ahsoka me miró, volví a sentir lo mismo que con Plo Koon.

Solo que ahora era un sentimiento incluso más puro…

los ojos de esa niña brillan como estrellas de verdad.

—(¡Kgh!

¡Lo dijo mal, pero no me importa!

¡Es una Ahsoka chiquita!

Además, la voz de su madre es muy suave…

qué relajante)—.

—Ese no es su nombre, Ahsoka…

—la corrigió Pav-ti con una sonrisa, luego volvió a mirarme—.

Entonces, Galen…

eres tan pequeño pero ya hablas muy bien.

Eres muy inteligente.

¿Cuántos años tienes?

—Tengo 5 —dije, mostrándole los dedos de mi mano con orgullo infantil—.

—¿Es así?

Realmente eres un niño muy listo…

Así que, ¿por qué estás aquí?

¿De dónde conoces al Maestro Plo?

—preguntó Pav-ti con genuina curiosidad.

—Estoy aquí porque el señor de la túnica me habló con el sonido de mi cabeza.

Además, él salta muy lejos, así que lo seguí mientras peleaba —respondí, tratando de sonar lo más inocente posible.

—¿Eh?…

—Pav-ti parpadeó, procesando lo que acababa de decir.

—Mami…

Él es como yo.

Pero se siente más como el Maestro Plo, fuerte como el señor tigre del bosque…

—murmuró la pequeña Ahsoka desde los brazos de su madre.

—¿¡Qué!?

Eso quiere decir…

¿También eres un Jedi, Galen?

¿Acaso eres el Padawan a cargo del Maestro Plo Koon?

—preguntó Pav-ti, abriendo mucho los ojos.

—¿Jedi?

¿Qué es un Jedi?

—(Hazte el pendejo, Thomas…

¡hazte el pendejo!).

—Tal vez yo pueda explicarte eso, pequeño…

—La voz profunda de Plo Koon resonó a mis espaldas—.

Y si es posible, hacerlo delante de tus padres, ya que también tengo algo que comentarles con respecto a tu futuro.

El Maestro Plo había llegado de manera silenciosa, como siempre.

Aunque esta vez, gracias a mi conexión, lo sentí mucho antes de que hablara.

¡Ya no me volverás a sorprender, anciano!~ —Yo no tengo padres, señor —solté con naturalidad, bajando un poco la mirada para darle drama al asunto.

—Oh…

Es así…

Ya veo.

Lamento haber preguntado por eso —respondió Plo, y pude notar un ligero cambio en su tono, como si su aura se volviera más pesada—.

Entonces, ¿podrías llevarme con tu tutor?

—Galen, un tutor es la persona que se encarga de cuidarte —me explicó Pav-ti con dulzura.

—Mmm…

Yo tampoco tengo algo como eso, señorita —respondí encogiéndome de hombros.

—¿Q-qué?

¿Cómo puede ser eso posible?

¿No hay nadie contigo?

—Pav-ti parecía estar al borde de un ataque de nervios por la noticia.

—Mh-mh —agité mi cabeza de lado a lado—.

Mis padres murieron en un accidente cuando tenía 3 años, y actualmente estoy viviendo solo.

—(Wah~ no pongas esa cara, madre de Ahsoka.

No es tan malo como suena.

Mira al Maestro Plo, no ha dicho nada desde que comencé a hablar…

aunque bueno, tampoco es como si pudiera leer sus expresiones faciales con esa máscara, su cara es muy extraña).

La voz gutural del Maestro Plo me sacó de mis pensamientos: —Galen, ¿podrías llevarnos hacia donde estás viviendo ahora?

Nos gustaría conocer tu hogar.

—¡Ah!

Sí, por favor, vengan conmigo.

¡Es por aquí!

Hice el gesto de “¡Síganme los buenos!”, pero parece que ninguno entendió la referencia de mi mundo anterior.

Así que simplemente giré sobre mis talones y comencé a trotar de regreso hacia mi tiendita.

—(¡Agh!

Estúpidas y pequeñas piernitas.

Es molesto correr así; siento como si me fuera a caer en cualquier momento).

Mientras pensaba en lo ridículo que debía verme corriendo, los dos adultos y la niña me siguieron.

—(Es muy lindo…

parece un pequeño animalito saltando —pensó Pav-ti observándome con tristeza—.

Por desgracia…

parece ser un niño muy desafortunado)—.

—Ahsoka, ¿no quieres bajar e ir con él?

Debes estar cansada de haber estado todo el día sobre mí —sugirió Pav-ti.

—¡Mm, okay!

—exclamó la niña emocionada.

Ahsoka bajó al suelo y empezó a correr detrás de mí.

Parecía estar muy contenta de tener a alguien de su tamaño con quien jugar, mientras yo lideraba la marcha hacia mi “palacio” de chatarra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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