Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 23
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Capítulo 23: ¡Que esta diosa pervertida siga gimiendo de placer!
Los resortes de la cama no paraban de chillar bajo el peso de nuestros cuerpos.
—Mmm…oye…estás siendo…demasiado brusco —se quejó la diosa entre medio de dulces jadeos— ¡Ah-❤!
—¿De verdad? A mí no me parece.
Aqua, quien hasta ahora había tenido el rostro apoyado en mi hombro, levantó la cabeza y me miró a los ojos. Estaba tan cerca que podía sentir su respiración en mi rostro.
La luz de la luna que se filtraba por la ventana bailaba sobre la superficie de sus hermosos ojos color de mar.
—¡Y yo te digo que sí! —aseguró ella.
Quizás se debía a la comodidad que me brindaba esta posición. El hecho de estar sentado con Aqua encima mío. Y escuchar sus calientes gemidos en mi cara, cada vez que mi verga se escurría fuera y dentro de su vagina.
Además, como el colchón me otorgaba una suerte de impulso extra, podía guiar los movimientos de Aqua, apoyando mis manos en su cintura.
De todas formas, decidí bajar un poco el ritmo. Quizás sí me estaba dejando llevar un poco. Sin embargo, esto no lo hacía a propósito.
Lo que sucede es que el coño de Aqua se sentía tan bien, tan apretado, que a veces mis caderas se movían por sí mismas.
Ahora un poco más calmada, la diosa puso sus manos sobre mis hombros y usando sus rodillas comenzó a dar pequeños brincos.
—Ah…Ah…¡Así! ¡Así está mucho mejor! ¡Mmm… ❤! ¡Ah–❤! ¡Sigue! ¡Sigue! ¡No te detengas–❤!
Siguiendo las demandas de la diosa, incliné mi cuerpo hacia adelante. Tomando a Aqua por la espalda y comencé a besar sus tetas. Capturando el pezón de su pecho izquierdo entre mis labios. Lo que generó que Aqua se echara hacia atrás en un shock de placer.
Por supuesto que no me detuve ahí. Después de sus tetas, comencé a trazar un camino de besos hasta llegar a su cuello. Llenando su piel de chupones.
Inmediatamente, la archisacerdotisa liberó un jadeo impregnado en éxtasis. Lo que me hizo empezar a besarla con más urgencia mientras continuaba empujando. La mezcla de sus jugos con mi liquido preseminal no paraba de salpicar hacia los costados con un chasquido acuoso, cada vez que mi entrepierna chocaba contra la entrada de su deliciosa vagina.
—O-Oye… —me llamó ella de repente. La sombra de un ligero rubor podía apreciarse en sus adorables mejillas.
—¿Y ahora que sucede?
Se dio una pequeña pausa y por un momento todo lo que se oyó en la habitación 2 del gremio de aventureros fue el ruido de la carne chocando contra la carne.
¡PLAP! ¡PLAP! ¡PLAP!
—¿Por qué ahora lo estás haciendo tan suave? —preguntó.
—¿Qué?
—Lo estás haciendo demasiado suave…quiero…quiero que me lo hagas con más fuerza…
¡Diosa de mierda! ¿Por qué no se ponía de acuerdo de una vez?
—¿Hablas en serio? Tu misma me dijiste que estaba siendo demasiado brusco, ¿y ahora dices que quieres más fuerte?
—Bueno…dije eso, pero… —puso sus manos alrededor de mi cuello. Sus carnosos labios a tan solo un respiro de los míos— ¡No era para que te lo tomaras tan a pecho! De esta manera…mmh….casi…Mmm… ¡Ah!… casi que no siento nada.
—¿De verdad? —le pregunté en un tono burlón— Por la forma en la que no paras de gemir yo diría que es todo lo contrario.
Aqua tomó cierta distancia y me miró fijamente mordiéndose los labios. Al parecer no se había dado cuenta, pero desde un buen rato era ella misma quien había pasado a liderar el acto, saltando de manera viciosa sobre mi erecto pene.
—No me contradigas, Kaizer…—susurró dulcemente— deberías sentirte dichoso de que una diosa como yo te guíe en el camino de los placeres carnales. Y si digo que no me lo estás haciendo como deseo, es porque… ¡Aaah!… Claramente NO me lo estás haciendo como deseo.
Aqua se encontraba particularmente demandante y caprichosa esta noche. Mucho más que de costumbre.
Pero si esas tenemos…
—Ok, mi diosa golosa. Pero luego no quiero quejas.
Y entonces empecé a penetrarla con más entusiasmo. Haciendo que mi pene se deslizara exquisitamente por las estrechas paredes de su resbaladizo coño.
Entre medio de aquel descontrol de placer, Aqua me abrazó con fuerza. No solo con los brazos. Sino también con las piernas. Las cuales se cerraron posesivamente alrededor de mi cintura. Como si se tratara de una araña regocijándose con su más reciente captura.
—¿Te gusta así? ¿Mm? ¿O más duro? —le pregunté de manera provocativa. Sin embargo, Aqua parecía incapaz de responder. Mierda, estaba tan compenetrada en seguir gozando que hasta dudaba de si realmente podía escucharme.
De pronto echó la cabeza hacia atrás y ahora sí empezó a gemir como loca.
—¡AH–❤! ¡AH-❤! ¡AH❤! ¡K-KAIZER! —alcanzó a decir— ¡ESTO ES DEMASIADO! ¡ESTÁS SIENDO DEMASIADO BRUSCO!
—¡Y lo dice la que casi me mata a sentones luego de tomar esa estúpida poción!
—¡I-Idiota! —chilló ella, apenada por tener que recordar aquel escandaloso episodio— ¿P-Por qué tienes que mencionar eso justo ahora? ¡Ya te expliqué que no lo hice a propósito–❤!
Hace un par de noches, Aqua había ingerido una extraña poción adquirida en el local de artículos mágicos de Wiz. Una tienda famosa en Axel por vender artículos inútiles y de calidad cuestionable. No era de extrañar que dicho local siempre estuviera vacío y que a causa de eso su dueña viviera en números rojos.
Sin embargo, el producto que había comprado esta diosa alzada durante nuestra visita fue una poción que restauraba completamente la maná. No obstante, dicha poción tenía un efecto secundario bastante peculiar. El cual incrementaba exponencialmente el apetito sexual del usuario. Haciendo que literalmente pudiera follarse a su pareja hasta matarlo, si este no contaba con la suficiente stamina.
Supongo que el hecho de que aún estuviese aquí me sirvió para saber que al menos mi resistencia había aumentado bastante luego de tantas batallas.
De todas formas, lo ideal hubiera sido que Aqua me avisara las cosas con antelación.
¡Por lo que más le vale dejar de quejarse!
Estaba claro que no tenía ninguna intención de parar. Ya que no había nada que me gustara más que ver a esta diosa insufrible totalmente rendida ante el placer que le proporcionaba mi verga.
Por lo que seguí empujando más y más, hasta finalmente aliviarme dentro de ella.
—Mmmm…—Aqua reprimió un gemido mientras todo su cuerpo se retorcía de placer. Sus largas piernas, ahora algo pegajosas y resbaladizas a causa del sudor, se cerraron con más firmeza alrededor de mi cintura. Como si su coño no quisiera soltarme hasta no haber extraído hasta la última gota de mi semen.
—Un poco más…Aaah….Ooh, Aqua…sí…sí…recíbelo…¿Querías más? Bueno…aquí tienes…aquí tienes esta ofrenda de tu más fiel seguidor…asegúrate de recibirla toda…
Al escuchar eso último, la diosa soltó una leve carcajada. Luego me miró a los ojos. Llevaba un mechón de pelo azul pegado en la cara. Estaba agotada.
—¿Lo dices en serio? —alcanzó a preguntar entre jadeos.
—¿Qué cosa?
Aqua finalmente se levantó de encima mío, dejándose caer sobre la cama con un suave “puf”.
—Lo de ser mi más fiel seguidor. ¿Lo dijiste en serio?
—Mmm…no lo sé —contesté antes de recostarme y acomodarme junto a ella— ¿Quizás?
—“Quizás” —repitió ella. Como si jugara con la palabra— eso no es algo que diría un fiel seguidor del Culto de Axis.
—Bueno, eso debe ser porque no lo soy.
—Oh, con que te atreves a mentirle a una diosa, ¿eh, Kaizer? Deberías renunciar a tu clase de paladín ya mismo.
Estiré un brazo y lo coloqué alrededor de la delgada cintura de Aqua.
—No mentí —le dije, intentando sonar lo más convincente posible— o sea, ni loco me uno a ese culto de fanáticos peligrosos, pero no estaba mintiendo cuando dije que soy tu más fiel seguidor.
Los ojos azules de Aqua se abrieron con asombro.
—Jujuju, ya veo, Kaizer. Te haces el duro, pero en el fondo piensas que soy atractiva, ¿no es así?
—Definitivamente no tendría sexo contigo si no lo pensara.
En serio, ¿qué clase de pregunta fue esa?
Recostada en la cama, el rostro de la diosa se ruborizó sutilmente. Conmocionada ante mi última declaración.
—S-Supongo que tienes razón —concedió—. ¡Como sea! ¡Eres un nini pervertido y mentiroso! Llamarte a ti mismo mi más fiel seguidor cuando no tienes intención de unirte a mi honorable culto, ¡Jum!
De todos los adjetivos calificativos que se me podían venir a la cabeza a la hora de describir al Culto de Axis, honorable es lo último que se me ocurriría.
Pero decidí no decirlo en voz alta por obvias razones.
Mi nombre es Kaizer Prester y soy un aventurero.
Mi profesión es la de paladín. Una de las clases más prestigiosas, a la cual pude tener acceso gracias a que cierta diosa me otorgó una poderosa espada a la hora de reencarnar y venir a este mundo.
Kronos. Así es como se llama mi espada. Un arma sagrada capaz de manipular el tiempo, la cual me había salvado el pellejo en más de una ocasión.
Como cuando me enfrenté al Rey de los Sapos Gigantes (y más tarde a su esposa, la reina) y al demonio de los colmillos. Un ser inmensamente poderoso, quien alguna vez hasta llegó a ser candidato a general del Rey Demonio. El enemigo número de la humanidad.
Mi misión es derrotarlo. De hecho, ese es el único motivo por el que se me permitió reencarnar en este extraño lugar. Por decirlo de alguna manera.
Una tarea que me fue encomendada ni más ni menos que por la mismísima Aqua, la diosa del agua. Quien casualmente ahora no solo se encontraba a mi lado, observándome con un rostro angelical, sino además con quien me la había pasado follando toda la tarde.
Y antes de eso, muchas veces más.
Tantas que hasta había perdido la cuenta.
¿Cómo? ¿Que como un mortal como yo acabó en ese tipo de relación con la misma diosa que lo hizo reencarnar en este mundo?
Uf, la verdad es que es una historia algo larga y compleja de explicar. Pero para resumirlo un poco, digamos que Aqua acabó siendo arrastrada a este mundo por un joven oriundo de Japón.
Un tal Kazuma Sato. Otro aventuro a quien, si bien no conocía personalmente, sí había oído algunos rumores. Y no precisamente de los buenos.
Un canalla embriagado de poder, que utilizaba a sus compañeras de equipo como herramientas sin importarle las consecuencias.
Como la vez que encerró a Aqua en una jaula y la arrojó en un lago repleto de cocodrilos, bajo la amenaza de no sacarla hasta purificar toda el agua del lugar.
Según escuché, el muy desgraciado reía a carcajadas mientras observaba como las bestias arremetían contra la jaula, intentando destruir los barrotes con sus poderosas mandíbulas.
O la vez que obligó a Aqua y a una joven maga a hacer de carnada para unos sapos gigantes. Todo para completar una misión y ganar unas monedas extra.
No obstante, si bien es cierto que en el aspecto humano dejaba mucho que desear, había que reconocer que en el campo de batalla el tipo era un guerrero extraordinario. Habiendo sido capaz de derrotar a Beldia. Uno de los generales del Rey Demonio.
También se decía que era un degenerado.
Yo no soy de prestarle atención a los rumores, pero escuché el tipo iba a por ahí robándole la ropa interior a cuál jovencita se cruzaba en su camino. Y lo hacía solo por placer. Por la satisfacción y la sensación de dominación al ver a una mujer retorciéndose de vergüenza en el medio de la calle.
Así y todo, debo decirles que eso no era lo peor que había escuchado de Kazuma Sato. Ya que las malas lenguas decían también que, siempre y cuando sea para satisfacer sus deseos más libidinosos y retorcidos, le daba igual que fuera mujer…u hombre.
Pero bueno, no puedo dar fe de eso último ya que no tengo pruebas.
La cuestión es que por culpa de ese sujeto Aqua terminó en este mundo y eventualmente acabó contrayendo una importante deuda.
Y como yo también necesito completar misiones para subir de nivel, volverme más fuerte y conseguir dinero, los dos decidimos hacer equipo de forma temporal.
Una peculiar alianza que nos llevó a compartir aventuras y también…la cama.
Aqua era virgen. O mejor dicho, al ser una diosa, algo tan mundano como el sexo nunca le había llamado la atención.
O por lo menos fue así hasta que yo mismo me encargué de quitarle la virginidad (o como ella dice, “profanarla”) y convertirla en una especie de adicta al sexo.
Al punto de que cuando no nos encontrábamos afuera completando alguna misión, estábamos haciéndolo como monos en celo en una de las habitaciones del gremio de aventureros.
Como ahora.
Pero por favor, no vayan a pensar que follar es todo lo que hacemos. También nos tomamos muy en serio nuestro trabajo de aventureros.
Sin ir más lejos, durante la última misión reclutamos a un joven noble llamado Dikon Gloryuss. Quien, a pesar de tener la mayoría de sus estadísticas por el piso, fue clave durante la batalla contra Demian. El demonio de los colmillos que había secuestrado a varias jovencitas de Axel para formar un harén.
Y si bien pudimos salvarlas a todas, por culpa de cómo se suelen manejar las cosas en este mundo de mierda acabé endeudado. Por lo que no tengo tiempo que perder.
De hecho, mientras les estoy hablando ahora, la fortaleza andante conocida como Destroyer está…
—¡Aaaah! ¡Esto está mal! ¡Muy mal!
De pronto, la cruda realidad se presentó ante mí como si me hubiera dado un cachetazo en la cara.
Aqua se me quedó mirando con una mirada perpleja. Claramente sin entender a que venía semejante grito.
—¿Q-Que sucede? ¿Quieres ir al baño?
—¡T-Tonta! ¡No es eso!
—¿Y entonces por qué gritas de esa manera? La empleada del gremio se va a enojar con nosotros.
Y lo dice la que se la pasa gimiendo como una condenada cada vez que lo hacemos.
—¡Este no es momento para estar teniendo sexo lo más relajado! —dije— ¿Que no se supone que el Destroyer llegará a Axel en dos días? ¡Deberíamos estar preparándonos para la batalla!
—¡E-Es cierto! —corroboró Aqua exaltada— Kaizer, la ciudad está en peligro. No importa lo bien que se sienta mi divino y perfecto cuerpo, ahora mismo hay cosas mucho más importantes que estar saciando tus deseos carnales y depravados.
—Por favor, ¿podrías no ponerlo de esa forma que suena espantoso? Gracias. Y además, ¿que mierda es eso de saciar mis deseos carnales? Te recuerdo que fuiste tú la que me trajo hasta aquí bajo la excusa de “tengamos una reunión estratégica como preparación para la batalla”.
—B-Bueno —balbuceó una sonrojada Aqua, al tiempo que comenzaba a golpear las puntas de sus dedos índice un gesto de vergüenza— supongo que me dejé llevar un poco.
—¿Un poco? ¡Lo hemos estado haciendo por horas! Eres una diosa zorra con un coño insaciable.
—¡¿Quéeee?! —su voz chillona hizo que me llevara las manos a los oídos— ¡Como te atreves a decirle insaciable a mis partes privadas! ¡Y además de una forma tan vulgar! ¡Discúlpate ahora mismo por llamar insaciable a mis partes privadas!
Al parecer a esta diosa quejosa le molestaba más que calificara su vagina como insaciable que el hecho de que la llamara zorra.
Pero sí, el Destroyer, una fortaleza gigante con la apariencia de un insecto, capaz de desplazarse a grandes velocidades gracias a sus patas mecánicas (como su fuese una araña) se está acercando a Axel.
A efectos de detenerla, hace dos días se llevó a cabo una reunión con todos los aventureros del gremio para organizar las defensas de la ciudad e impedir que el Destroyer arrase con todo a su paso.
Por lo visto ya se habían probado varias cosas para detenerla, pero nada de lo que se hizo funcionó. En gran parte, gracias a una poderosa barrera que se encarga de protegerla de los ataques mágicos.
Sin embargo, Aqua, siendo una de las aventureras de mayor nivel en Axel, podría tener una posibilidad de detenerla. Lo que nos otorgaría una gran ventaja.
Por eso mismo el plan había sido aprovechar estos dos días para hacer que Aqua suba algunos niveles extra y así aumentar nuestras posibilidades de éxito.
No obstante, todo lo que hicimos hasta ahora fue… coger.
Sí, lo sé. Esto en parte también es culpa mía. Y la verdad es que no miento cuando digo que quiero resistirme a sus encantos. Pero mierda que es más fácil decirlo que hacerlo.
Ya que cada vez que la veía desnudarse frente a mí, totalmente dispuesta, con el coño todo mojado ansiando mi pene, simplemente se me hacía imposible resistirme.
Incluso ahora, al verla así, desnuda en la cama, mostrando sus blancos y firmes pechos, con las piernas abiertas como si no le importara nada, era suficiente para que se me pusiera tan dura como la coraza del Destroyer.
—Aqua…
—K-Kaizer, ¿que estás…? —la piel tersa de Aqua se estremeció bajo el tacto de mis labios cuando me arrojé hacia a ella y comencé a besar su delicado cuello.
—¡K-Kaizer! No…Mm… Espera…
Los dos nos dejamos caer en la cama. Mis besos volviéndose cada vez más hambrientos a medida que estiraba una mano y la depositaba en su pecho izquierdo, dándole un suave apretón.
—¡Kya!
—Aqua…—volví a susurrar. Su nombre, un pedido desesperado de deseo en mi boca.
Seguí besando su cuello, mientras la diosa se retorcía de placer bajo mis labios, pegándose más a mí.
Los besos pronto se convirtieron en chupones. Lo cuales, a su vez, iban dejando unas marcas sonrosadas en su delicada piel. Como si estuviera intentando de dejar una firma. Una huella de que su cuerpo divino me pertenecía a mí y a nadie más.
Tras unos instantes, ella se apartó tímidamente hacia un lado.
—¿Y eso? —preguntó con una mirada juguetona— ¿Acaso no era yo la insaciable? Además, pensé que estabas preocupado por la ciudad.
—Bueno, es que como ya perdimos todo el día, me imaginé que podríamos aprovechar el resto de la noche para relajarlos y mañana empezar a prepararnos como corresponde.
Aqua se llevó un dedo a los labios, como si estuviera evaluando cada una de mis palabras.
—Mmm…no suena mal —dijo de manera traviesa— es un buen plan. Salvo por un pequeño detalle, claro.
—Ah, ¿sí? ¿Y cuál es ese detalle si se puede saber? —pregunté yo siguiéndole el juego, al tiempo que le apoyaba una mano en el hombro y comenzaba a darle suaves caricias.
—¿Quién te asegura que ahora mismo me siento con ganas de hacerlo?
Al escuchar la pregunta de Aqua, me quedé mirándola fijamente por uno o dos segundos. Hasta que empecé a reírme.
—¿Y eso? —pregunté.
—Tal y como escuchaste. ¿Que te hace pensar que el hecho de lo hayamos hecho varias veces te da derecho a tomarme cuando quieras? —sacudió su larga cabellera azul y con una voz orgullosa añadió:
—Soy una diosa. El solo hecho de haberte entregado mi cuerpo una vez debería ser suficiente privilegio para ti, mortal. Así que más te vale dejar de ser tan tacaño y tratarme con el respeto que merezco.
Vaya, realmente estaba sorprendido. Esta diosa sí que sabía ponerse firme cuando quería. O eso fue lo que me dio a entender.
—Oh, ya veo —le dije— en ese caso…—coloqué mi mano sobre su pierna. Recorriendo el largo de su blanco y cremoso muslo— Aqua-sama, con el mayor de los respetos, le pido que me otorgue el privilegio de follarla una vez más.
—Jeje, si que te gusta arrastrarte, ¿Eh, Kaizer? B-Bueno…si me lo pides así…—lentamente, Aqua comenzó a acomodarse en la cama, estirando la pierna que aún sujetaba en mi mano derecha. Por lo que mis dedos fueron deslizándose hasta llegar a su tobillo y finalmente a su pequeño y delicado pie. El cual sujeté firmemente entre mis dedos, para luego jalar de este y arrastrar a Aqua hacia a mí. Dejándola bien tendida en la cama— ¡Sí me lo pides así…! —repitió con un ligero rubor en sus mejillas— Dejaré que me lo hagas una vez más. ¡P-pero solo porque me conmoviste con tu suplica! ¡No vayas a pensar otra cosa!
Claro, claro, lo que tu digas.
Me abalancé sobre ella y comencé a besar sus carnosos labios.
Con su boca conectada a la mí, Aqua abrió los ojos. Claramente sorprendida ante mi acto de osadía.
Sin embargo, tras dudar unos instantes, sus labios comenzaron a separarse. Dándome acceso total a su boca. Y nuestras lenguas empezaron a bailar.
Tengo que reconocer que los besos de Aqua habían mejorado bastante. Los movimientos de su lengua ya no eran tan erráticos y atolondrados como antes (debido a la obvia falta de experiencia) sino que se habían vuelto más gentiles y prolijos.
Algo que no era de extrañar, ya que yo no perdía oportunidad de comerle esa boquita tan hermosa que tenía cada vez que podía. Por lo general mientras estábamos teniendo sexo.
Si bien Aqua había pasado a convertirse en una adicta al sexo, los besos no eran lo suyo.
“¿Por qué te gustan tanto los besos?” Me había preguntado una vez.
Al ser una diosa, quizás consideraba que el placer de las relaciones sexuales radicaba en el coito y nada más. Quizás para ella los besos significaban una acción propia de los humanos. Algo que carecía de sentido. Otro medio para profesarse de manera física su amor, cariño, atracción o lo que fuera.
Pero eso ahora no importaba. Ya iba a encontrar la forma de convencer a esta diosa para que me entregue sus labios más seguido.
En este momento, todo lo que quiero es seguir disfrutando de esto.
Tras un largo rato, cuando sentí que estaba medianamente satisfecho, nuestros labios se desconectaron. Dejando un hilo de baba unido por nuestras bocas.
Aqua, sabiendo perfectamente lo que se venía, liberó un jadeo de placer al tiempo que abría sus piernas bien grandes. Revelando una vez más su coño de diosa en toda su gloria.
¡TOC! ¡TOC!
Con la verga dura en mi mano, listo para hacer gritar a Aqua como una perra en celo, giro la cabeza por sobre mi hombro.
Alguien estaba llamando a la puerta.
—Mierda, ¿justo ahora? —dije, incapaz de ocultar mi descontento— ¿estás esperando a alguien?
—¿Uh? No, ¿por qué lo haría?
—Bueno, fuiste tú quien pidió la habitación. ¿No será alguno de tus compañeros?
—No lo creo —respondió Aqua— estoy segura de que hoy se quedaban todos en la mansión.
—¿H-Hola? —preguntó de pronto una tímida voz desde el otro lado de la puerta.
—¿Quién es? —demandó la diosa— ¡Estamos muy pero muy ocupados!
—S-Soy Luna, la recepcionista del gremio.
—Oh —Aqua se volvió hacia mí— Parece que es Luna, la recepcionista del gremio— dijo en voz baja.
—Ya lo sé, la acabo de oír.
—¿P-Podría abrir por un momento, por favor?
—Sí, seguro —dijo Aqua en un tono casual, levantándose de la cama.
—¡Oye! ¡Aqua!
—¿Mm?
—Piensas abrir la puerta así, ¿acaso eres tonta?
La diosa se miró así misma.
Estaba totalmente desnuda, por supuesto.
—¡Ups! —fue todo lo que dijo.
Acto seguido, tomó la sabana de la cama y procedió a cubrirse parcialmente con ella.
Me llevé una palma hacia la cara en señal de frustración.
Rápidamente yo mismo me puse de pie, y como pude traté de ponerme los pantalones.
¿La empleada del gremio? Me pregunto que podría querer a esta hora.
Solo espero que no nos venga con un problema nuevo.
Cuando Aqua finalmente abrió la puerta, Luna apenas pudo esconder su asombro. Abriendo bien los ojos al tiempo que un ligero rubor se esparcía por sus prominentes mejillas.
Y no era de extrañar. Después de todo esta diosa desvergonzada se encontraba básicamente desnuda, ya que la sabana apenas alcanzaba a cubrirle los senos.
De hecho, desde mi ubicación, podía ver sus firmes y blancas nalgas totalmente al descubierto mientras hablaba con la empleada. La cual, en el caso de haberme visto, no dio señales de ello.
—¿Sucedió algo? —preguntó Aqua— Me sorprende que llames a la puerta con lo tarde que es.
—B-Bueno es que…—comenzó a decir Luna, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no mirar el cuerpo semidesnudo de Aqua—. Ese es justamente el problema. Es tarde y ya han pasado varias horas desde que pidieron la habitación para tener su…esteee…—la joven tragó. Estaba tan apenada que no le salían las palabras. Sentía algo de perna por ella, la verdad—. Su… “reunión estratégica”.
—¿De verdad? Vaya, el tiempo sí que vuela cuando uno planifica su siguiente misión, ¿eh?
Realmente espero que Aqua no sea tan tonta como pare creerse la tremenda estupidez que acababa de decir.
¿Reunión estratégica? ¿En serio? ¿Que acaso no pudo pensar en otra excusa mejor? ¡Esto me pasa por dejar que ella se ocupe de pedir la habitación!
—Así es —confirmó la hermosa recepcionista— y a decir verdad, no es la primera vez que se pasan con el tiempo. Por lo general el señor Kaizer suele alquilar la habitación por toda la noche. Pero si no es el caso…me temo que ya están bastante excedidos con el tiempo.
—No te preocupes —dije de pronto, acercándome a la puerta. Lo que solo sirvió para poner más incómoda a la chica— la culpa es mía. Olvidé decirle a Aqua que pidiera el cuarto por toda la noche. Ya que la reunión de hoy… ¿Como decirlo? Se prolongaría más de la cuenta.
Dios. Hasta a mí me daba vergüenza lo que estaba diciendo.
—E-Entiendo…en ese caso, pueden extender su estadía hasta mañana. Aunque tendrían que pagar la diferencia.
—Ah, no te preocupes por eso. De hecho, acabamos de terminar.
—¿Eh? —Aqua me miró sobresaltada. Claramente aún tenía ganas de seguir cogiendo. Y yo también pero bueno…
—En ese caso, no hay problema. ¡Siento haberlos molestado! —dijo Luna. Y tras dedicarnos una rápida reverencia, salió huyendo tan rápido como se lo permitieron sus piernas.
—¡Ey! ¿Como es eso de que “acabamos de terminar”? —me preguntó Aqua con fastidio.
—Ya nos descubrió, que se le va a hacer.
—¿Te parece? A mí no me dio esa impresión —dijo la diosa al tiempo que se acomodaba la sábana— creo que mi excusa de la reunión de equipo fue más que creíble, jeje.
—Créeme. Se dio cuenta.
—Si lo hizo, seguramente fue por tu culpa.
—De alguna manera lo dudo, pero claro, lo que tu digas.
A decir verdad, hace rato que estaba considerando la idea de cambiar de lugar para tener mis encuentros con Aqua. El gremio siempre estaba lleno de gente. Y si bien los dos éramos adultos y sabíamos bien lo que hacíamos (bueno, quizás Aqua no tanto) este tipo de interrupciones como que le rompían el ambiente a cualquiera.
Por lo que siguiente misión: Conseguir un buen lugar para follarme a esta diosa pervertida.
Ah, pero antes de eso, el Destroyer, claro.
Me volví hacia Aqua.
—En fin, todavía no es tan tarde, ¿tienes hambre?
—¿Mm? ¿Y eso? ¿No me digas que piensas invitarme a cenar?
—No —contesté con seriedad— Solo pregunté si tenías hambre. Nunca dije que te invitaría
—¡Pue deberías! —se quejó la diosa con un tono chillón— ¡Es lo menos que puedes hacer luego de hacerme exprimirte hasta la última gota de semen de tu estúpido pito!
—¿Aaaah…?
Ahora resulta que todo esto lo había ocasionado yo solo.
—¡Lo sabía! ¡Para ti solo soy un pedazo de carne al que dejas tirado ni bien estás satisfecho! ¡Idiota! ¡Kaizer idiotaaaaa! ¡BUAAAAAAAH!
—¡Está bien, está bien! Te invitaré a cenar. Pero ya deja de llorar, ¿quieres?
Y así, bajo la promesa de una cena gratis, la diosa canceló su berrinche de inmediato.
—¿Lo dices en serio? —me preguntó al tiempo que se secaba las lágrimas. Y al hacerlo, la sábana se deslizó de su cuerpo, dejando sus senos al descubierto— Kaizer, realmente eres una gran persona.
Ni se molestó en intentar recoger la sábana.
—Oh, con que ya no soy un idiota, ¿eh? Es bueno saberlo —dije con sarcasmo— Ahora vístete de una vez antes de que me arrepienta, diosa manipuladora.
—Jeje, solo por haber dicho eso ahora deberás comprarme una botella de vino y un delicioso postre.
Resignado, di un profundo suspiro mientras Aqua recogía su ropa del suelo y comenzaba vestirse.
Me apoyé contra el borde de la puerta, y me quedé observándola de brazos cruzados. Embelesado.
Y entonces sonreí.
Quizás si era un idiota después de todo…
He decidido estructurar lo que venía escribiendo del volumen 2 junto al volumen 1 (que ya está completo) para tener todos los capítulos en una sola obra y así evitar confusiones, ya que muchos que leyeron el vol 1 no sabían que el 2 se estaba publicando en una obra a parte. Para evitar todo eso he decidido unificar el volumen 2 así como los que vayan a salir a futuro en un solo lugar. Gracias por su comprensión.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com