Una aventura erótica con esta autoproclamada Diosa - Vol 1 - Capítulo 24
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Capítulo 24: Una velada romántica… ¡¿Para TRES?! (1)
Las luces de los faroles iluminaban las calles de Axel.
Al final resultó que no era tan tarde. De hecho, la gente deambulaba de una forma tan alegre y despreocupada, que si alguien venía de afuera jamás pensaría que en tan solo dos días una fortaleza andante del tamaño de un estadio de fútbol llegaría a la ciudad para arrasar con todo a su paso.
—¡Oye! —gritó de pronto un aventurero robusto con unos brazos como troncos. Llevaba una cicatriz en la cabeza. Seguramente alguna medalla de honor obtenida en el campo de batalla— ¿No te parece que es muy temprano para irse a dormir? ¿Que te parece si vamos por unos tragos?
—¡Ah! ¡Me parece una idea brillante! ¡Mejor aprovechar para divertirnos ahora antes de que llegue el Destroyer y nos pulverice a todos!
—¡JAR, JAR! ¡Tu si que sabes de lo que hablas, querido socio! ¡Vamos! ¡Hagamos que esta noche sea inolvidable, para que mañana, después de la batalla, nos podamos reunir con la diosa Eris con una sonrisa y el corazón contento!
Aparentemente esos dos aventureros ya daban la ciudad por perdida y asumían que iban a morir a manos del Destroyer. Supongo que el optimismo no era precisamente su fuerte.
A mí lado, Aqua soltó un bufido.
—¿Que te sucede? —le pregunté volviéndome hacia ella. Se la veía molesta.
—No es justo.
—¿Lo dices por como parece que se están rindiendo antes de la batalla? A mí también me molestó un poco, pero bueno, no podemos hacer nada.
—No me refería a eso —gruñó la diosa del agua, haciendo puchero.
—¿Ah, no? ¿Y entonces por qué estás tan molesta?
—¡Es que no es justo, Kaizer! ¡No es justo que todos los aventureros de esta ciudad estén esperando a morirse para poder ver a Eris! ¡¿Que hay de mí?! ¡Yo también soy una diosa! ¡Exijo que se me dé el reconocimiento que merezco! —gritó dando fuertes pisotones contra el suelo.
—¿No crees que estás exagerando un poco?
—¿EH?
—En primer lugar, tú ya no estás para recibir las almas de los recién fallecidos, dado que ahora te encuentras en este mundo, ¿o no?
—Bueno, tienes razón —respondió Aqua dubitativamente.
—Y en segundo lugar, ¿que es eso de enfadarte por semejante idiotez? Este no es el momento de pensar en la muerte. ¡Todos los aventureros de la ciudad pelearemos juntos y detendremos al Destroyer! —dije cerrando fuertemente mi puño en señal de determinación.
—Puede que entienda un poco lo que dices, pero eso no lo hace menos irritante. Sobre todo cuando Eris es mi kohai. ¡Deberían venerarme a mí!
—Lo que tú digas. Mejor caminemos más rápido, ¿quieres? De repente me dio mucha hambre.
La verdad es que quería cambiar el tema de conversación cuanto antes. Sin embargo, cuando a esta diosa testaruda se le metía algo en la cabeza no había nada que hacer.
—Oye Kaizer, ¿tu a quien preferirías ver cuando de mueras? ¿A Eris o a mí?
—Pues si te soy sincero, la verdad es que preferiría no morirme.
Aunque bueno, ya lo hice una vez.
—Entiendo, pero… ¿y si lo hicieras? Si el Destroyer realmente te mata y pulveriza tus huesos con sus enormes patas mecánicas hasta dejarte hecha una mancha roja en el suelo, ¿A quién preferirías ver cuando llegues al Mas Allá?
—¿Es necesario que seas tan gráfica para describir mi muerte?
—Responda la pregunta por favor, señor paladín.
—Ya te dije que tú no podrías recibirme ya que te encuentras en este mundo.
—Bueno, pero en el hipotético caso de que sí pudiera hacerlo, ¿A quién escogerías?
Claramente esta mujer no me iba a dejar en paz hasta que le diera una respuesta.
Di un largo y prolongado suspiro.
—A Eris, supongo.
Los ojos de Aqua se abrieron como platos.
—¡¿QUÉEEE?!
—¿P-Por qué reaccionas así? —Sintiendo algo de vergüenza miré hacia a los costados y comprobé que varias personas se habían detenido a mirarnos. Algo que no era de extrañar considerando la voz chillona de Aqua y el hecho de que nos encontrábamos en el medio de la calle.
En un momento mi mirada se cruzó con la de un joven delgado, de cabello corto y plateado. Sostenía en la mano lo que parecía ser un vaso de refresco y por alguna razón su mirada se había posado sobre Aqua. A quien miraba con cierta incomodidad.
Sus facciones eran refinadas y muy bonitas, a pesar de la diminuta cicatriz que llevaba en la mejilla derecha. Aunque su rasgo más llamativo sin duda eran sus ojos color purpura.
Supongo que no le debe ir nada mal con el sexo opuesto……momento, ahora que lo veo bien…acaso es una… ¿Chica?
Al principio me costó darme cuenta, pero al observarla detenidamente no cabían dudas de que el jovencito en cuestión resultó ser una jovencita. Ya que no solo su rostro era delicado y muy agraciado, sino también su figura. Delgada, con unas curvas suaves y elegantes. Que no hacían otra cosa más que resaltar debido al atuendo que llevaba puesto. El cuál realmente dejaba muy poco lugar a la imaginación.
Nunca la había visto pero tenía toda la pinta de ser una aventurera.
¿Pero de que clase? ¿Arquera tal vez? ¿Ladrona?
De pronto una voz irritante y chillona me sustrajo de mis pensamientos.
—¡¿Como que por qué reacciono así?! ¡¿Como puedes decir que preferirías ver a una diosa que ni siquiera conoces y que por si eso fuera poco usa relleno para el corpiño!?
Ah, cierto. Aqua estaba enfadada conmigo. La verdad es que solo quería hacerle una broma. No pensé que se lo fuera a tomar tan a pecho.
—Pero es que es justamente porque no la conozco que me gustaría probar algo distinto —le respondí— Además, solo estamos hablando hipotéticamente. Oye, ¿qué es eso del relleno para el corpiño?
—¡No me cambies de tema, paladín malagradecido! Después de todo lo que he hecho por ti… entregarte mi cuerpo de diosa para que hicieras todas esas cochinadas con él…eres un…¡GRRRR!
—¿Cochinadas? ¿De que hablas? Eres tú la que vive cachonda. Apuesto a que esa tal Eris debe ser una diosa mucho más respetable.
—¡¿EEEH?! —las adorables mejillas de Aqua se tiñeron de un rojo intenso— P—¡Pues entonces ve a follarte a la diosa Eris! —gritó enfadada, sacudiendo ambos brazos—.
Muchos de los que se encontraban alrededor nuestro dejaron escapar un jadeo de asombro al escuchar la escandalosa sugerencia de Aqua. Y hasta la joven de cabello plateado escupió el contenido de su bebida. Se ve que las palabras de mi compañera la habían afectado de sobremanera ya que estaba roja como un tomate.
—¡Idiota! ¡Kaizer idiota! —chilló la diosa antes de finalmente salir corriendo. Ignorando por completo las miradas de los transeúntes, quienes se quedaron viendo la escena anonadados.
—Bueno…quizás esta vez sí se me fue un poco la mano.
Suspiré profundamente.
—¡Oye, Aqua! ¡Espera!
Empecé a correr a tras ella.
La diosa caminaba a tan solo unos pasos delante mío, balanceando sus caderas de un lado a otro en un ritmo sensual y elegante. Con las manos abiertas y extendidas sutilmente hacia los lados. Como si estuviese caminando por una pasarela.
—¿Estás enojada? —le pregunté.
—¡Jum!
Ella me dio vuelta la cara.
—Vamos, no seas así. Sabes que estaba bromeando. Ya te lo dije, tu planteo carece totalmente de sentido.
—Era una suposición —dijo Aqua, mirando para el lado contrario— y ya me quedó bien claro a quien prefieres.
—¿Te refieres a Eris? ¡Pero si ni siquiera la conozco? ¡Oh! —hice una pausa y sonreí maliciosamente— Ya entiendo, ¿será que estás celosa?
—¡¿Eh!?
Aqua giró de golpe. Sus ojos color de mar brillaban con intensidad debajo de la luz de los faroles.
—¿Acaso escuché bien? —prácticamente me escupió la pregunta— ¿Acaso sugeriste que una diosa perfecta y hermosa como yo puede estar celosa de un nini como tú?
—¿Y si no es así por qué estás tan molesta?
—No estoy molesta por lo que dijiste —respondió— me molesta que todos la prefieran a Eris. Es como si nadie valorara mi presencia en este mundo —de pronto el rostro de Aqua adquirió una expresión melancólica—. Muchos ni si quiera me creen cuando les digo que soy una diosa. Incluso Darkness y Megumin.
¿Darkness y Megumin? Ah, creo que así se llaman sus compañeras de equipo.
—Bueno, tienes que admitir que el hecho de que haya una diosa caminando entre mortales es algo difícil de creer para cualquiera.
De hecho, si no fuese porque había conocido a Aqua cuando llegué al más allá, de haberme dicho que era una diosa seguramente habría pensado que estaba loca.
—¡Aún así no es justo! ¡No es justo que todos en este mundo la prefieran a Eris!
Ya estaba haciendo otro de sus berrinches. En verdad se comportaba como una niña malcriada.
De pronto me puse detrás de ella y la tomé de la cintura, rodeándola con mis brazos.
—¡Ah! ¿Q-Que haces?
—No todos prefieren a la diosa Eris —le dije por encima de su hombro— Yo te prefiero a ti.
Y entonces le di un beso en la mejilla.
—¡Waaaah! —chillo la diosa, con la cara totalmente roja— ¡C-Como se te ocurre hacer algo así en público! ¡Alguien podría vernos!
—¿Y? No es como si estuviésemos haciendo algo indebido.
Todavía sujetándola por la cintura, apreté mi cuerpo aún más contra el de ella. Haciendo que pudiera sentir su calor corporal a través de la tela de su traje azul. Aqua me observaba con los ojos bien abiertos, pero no intentaba zafarse de mi agarre.
Al tenerla tan cerca solo podía pensar en besarla de nuevo. Pero esta vez en los labios, los cuales ahora tenía justo enfrente mío y parecían llamarme.
La respiración de Aqua había comenzado a agitarse. Lo supe por la forma en la que su pecho no paraba de subir y bajar.
—K-Kaizer…espera…eso duro que estoy sintiendo sobre mi trasero, n-no me digas que trajiste tu espada.
—Nope. Definitivamente no es mi espada.
—¡Waaah! ¡Retira tu cosa ahora mismo! ¡Estamos en un lugar público!
¿Tanto le preocupaba que alguien nos vea?
De más está decir que yo no hice tal cosa. En lugar de eso le levanté sutilmente la mini falda del traje y empecé a frotar mi erección contra sus ahora desprotegidas nalgas.
¡Ah, que suaves que son! ¡Como me encantan!
—Kaizer…realmente eres un pervertido. ¿De verdad piensas tomarme en el medio de la calle?
Aqua movió su brazo hacia atrás. Intentando apartarme con su codo. Pero los dos sabíamos era una resistencia a medias. La diosa del agua no era ninguna mujer indefensa. Con la fuerza bruta que tiene, de haberlo querido me hubiese mandado a volar allí mismo de un puñetazo.
Tomé su mano y la llevé hasta la zona de mi entrepierna. Aqua soltó un gemido, pero como esta se cerraba con fuerza alrededor de mi verga.
Con una firmeza tal, que incluso a través de la gruesa tela de mi pantalón podía sentir sus delgados y agiles dedos.
Yo aproveché para abrazarla con más fuerza. Haciendo que sus firmes nalgas se aplasten contra mi entrepierna.
—Kaizer…esto es una locura…para ahora mismo —susurró Aqua, con mi pene todavía en su poder.
—Shhh…tranquila —le dije— desde este ángulo parece que solo nos estamos abrazando.
La gente seguía caminando al lado nuestro, pero sin prestarnos mucha atención. Supongo que para ellos solo erámos una pareja de novios demostrándose mutuo afecto.
Deslicé una mano por debajo de su traje y empecé a acariciar la suave superficie de su nalga izquierda.
—Además, ¿como me pides que me controle cuando tengo este hermoso culo a mi alcance permanentemente? Digo, si por lo menos te pusieras unas bragas…no me resultaría tan difícil contenerme. ¿Será que vas así por la vida porque te mueres por follar? —me incliné hacia a ella y le susurré en la nuca— Diosa corrupta…
Quería devorar sus labios, jugosos y carnosos allí mismo.
—¡H-Habla por ti! —protestó Aqua— ¡¿Que pasará con mi reputación de diosa si la gente me así con un nini pervertido?!
¿Que no dijo que el problema era que nadie la reconocía como diosa en primer lugar?
Bah. Al carajo con esto.
La tomé de la muñeca y empecé a caminar.
—Ven, se me acaba de ocurrir algo.
—¡WAH! ¡O-Oye! ¡Espera! ¿Hacia dónde me llevas? ¡Deja de jalarme! ¡Eeeeey!
—¿Querías atención? —mis labios dibujaron una sonrisita maliciosa— Pues la tendrás.
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